Por SERGIO MONSALVO C.

BOB DYLAN 80-9
EL LECTOR
Programa Radiofónico de Sergio Monsalvo C.

Por SERGIO MONSALVO C.

BOB DYLAN 80-9
EL LECTOR
Programa Radiofónico de Sergio Monsalvo C.

Por SERGIO MONSALVO C.

UN LUGAR PARA VIVIR
A lo largo de los años me he preguntado en diversas ocasiones ¿en qué disco o discos me gustaría vivir? Sí, dentro de él o ellos. Los motivos son totalmente subjetivos: por lo que me trasmiten y emocionan; por su ambiente, significado o el momento histórico en que se grabó; por el lugar donde se hizo; porque con él se inauguró un género o porque ahí se reunieron varios elementos por única vez, en fin, diferentes causas que masajean mi imaginación.
El listado que he hecho con tales álbumes no es muy grande, pero reconozco que con dicho ejercicio los escenarios y sus protagonistas han cobrado una dimensión importante para mí como persona o como fantasioso escucha, que les otorga poderes mágicos a tales objetos.
La mayoría no son discos que gocen de popularidad alguna o ni siquiera son conocidos. Sin embargo, para mí son los “lugares” donde me gustaría vivir por la energía contenida en ellos, por la felicidad que despliegan, por su atmósfera o por su plenitud artística.
La realidad es líquida y movediza como el agua, y se precisa de un gran poder mental para comprimirla mínimamente. La elección de un álbum determinado es eso: la construcción de un espacio, de un pequeño lago capaz de albergar alguno de nuestros «YO» para siempre. Un lugar para prescindir por completo del tiempo y del resto del mundanal ruido.
Uno de tales discos es Better Than the Rest, de George Thorogood & The Destroyers. Uno gracias a cuya existencia me es posible recuperar cosas y recargar energías. Me sería fácil vivir en él.
No cabe duda de que en los viajes lo peor que nos puede pasar es encontrarnos con nosotros mismos. De otra forma no hubiera podido estar en el lugar preciso en el momento preciso para poblar una isla que no querría abandonar desde entonces.
Yo había llegado a Ohio, en la Unión Americana, tras un viaje por tráiler lleno de peripecias (muchos kilómetros de asfalto, policías corruptos, asaltantes institucionalizados, pirujas del camino, comidas infames o deliciosas, cansancio y muchas historias a cargo de un filósofo cínico más que chofer).
Llegué ahí después de quemar mis naves una vez más. Estaba en el proceso del divorcio, sin trabajo fijo, algunas colaboraciones y con ganas de poner tierra de por medio. Mi antiguo amigo, V, me había invitado a visitarlo en dicho estado al que emigró y en el que ahora residía legalmente. Él pasó por lo mismo que yo un par de años antes. Habíamos sido amigos desde la Universidad y vivimos juntos muchas experiencias con publicaciones, libros, la poesía, el alcohol y demás.
Ahora todo parecía irle bien: tenía una compañera estable (que aportó un niño a la pareja), daba clases de literatura en un college del estado y un futuro nada inquietante. Seguía fumando cannabis y bebiendo casi nada. “No le gusta que lo haga”, me dijo, refiriéndose a su mujer, “pero me doy mis escapadas”. A mí ella me recibió bien aunque fríamente. Siempre se ponen nerviosas cuando un amigo soltero o divorciado aparece por ahí. Creen que puede darle “ideas” o alejarlo del buen camino en el que a ellas les ha costado tanto trabajo mantenerlos.
Esa noche acabábamos de regresar todos de un pic-nic con gente del trabajo de V. y sus familias. Aburrido el asunto, pero con muy buena comida. Luego de entrar a la casa, V le anunció a ella que íbamos a tomarnos una cerveza. “¿Por qué no se la toman aquí?”, preguntó. “Porque no tenemos de la marca que a él le gusta”, contestó V. Ella me fulminó con una mirada y se enfiló hacia las habitaciones.
Salimos y nos subimos al auto. “¿Qué estás planeando?”, pregunté. “Espera y verás”, dijo. En el trayecto V tomó por una avenida y ahí, justo en la esquina de entronque con la principal se acercó un tipo a su ventanilla. V lo vio y extendió la mano para recibir un par de tarjetas, amarillas y con un número en medio. Bajé el volumen del estéreo para escuchar lo que decía. Mencionó una dirección y sugirió: «¡Diviértanse!»
Llegamos a una de las calles comerciales de la zona. Nada en especial. Estaba más bulliciosa que las aledañas, en donde dejamos el auto. Pasaban de las diez de la noche. Caminamos hasta unas puertas de metal de donde salía el eco lejano de una música inidentificable y una fila de personas esperando entrar. La custodiaba un tipo alto y fornido con el cual V intercambió algunas palabras y mostró las tarjetas. Entonces aquél abrió las puertas del lugar. El asunto me puso nervioso, pero no chisté para nada.
VIDEO SUGERIDO: George Throrogood – Move It On Over, YouTube (Chris Lincoln)
Una vez dentro, se acercó otro tipo que le puso un sticker a las tarjetas amarillas. V sabía el mecanismo de aquello porque se movía sin dudar. Comencé a escuchar música y el ruido de voces y risas. Bajamos por una escalera de madera. Otro tipo nos abrió una última puerta y nos encontramos de repente con el cielo en la tierra.
Era la estructura de un taller grande, pintado de colores pastel y con unas veinte mesas alrededor de una mediana pista de baile. En el fondo estaba el bar hecho de madera y metal. El surtido de bebidas: impresionante. Espejos y estantes refulgían con los foquitos de color azul neón a su alrededor. La barra y las mesas estaban llenas con hombres y mujeres…pero qué mujeres.
En ese instante se acercó una de aquellas guapas, enfundada en unos entallados jeans. Nos dio la bienvenida y condujo a una mesa cerca del bar, la única vacía, que tenía el mismo número de nuestra tarjeta. Quitó el aviso de “Reservado”, preguntó qué tomábamos e hizo que nos sentáramos. Segundos después una deliciosa mesera nos trajo el Jack Daniel’s (con un solo hielo) y el vodka tonic pedidos.
Ya con un vaso en la mano V me explicó todo aquello. Éste era un bar off off (algo así como un antiguo speakeasy) para gente de las faculty cercanas (personal universitario, no alumnos) que se la querían pasar bien, sin ojos escrutadores ni vigilantes y escuchar exclusivamente la música que a la dueña del lugar le gustaba (r&b clásico). El acceso está restringido a recomendaciones personales y al reparto de tarjetas muy identificables para controlar la discreción esencial.
Los invitados (y socios) han ido formando una clientela selecta, fiel, asidua y entusiasta, adoradora además del género favorito de su dueña, quien una vez a la semana organiza un evento especial, como la presentación de un grupo en vivo. El resto de la misma está fondeado con grabaciones ad hoc.
En la pared opuesta a donde estábamos había una rockola Wurlitzer clásica, con sus colores fosforescentes y a todo volumen. En las otras paredes pósters de grupos o cantantes y anuncios de whisky o cervezas en luces de neón.
Al lugar se puede llegar solo o acompañado por un máximo de tres personas, cuando se es miembro. En caso de ir solo hay unas acompañantes jóvenes que pasan con uno la velada. Son escogidas y deben reunir varios requisitos, el más importante, gustar de tal música. Sólo se usan tarjetas de crédito, nada de efectivo, y las monedas para la rockola las proporcionan con cada trago.

Cuando terminó la explicación me dirigí inmediatamente al aparato para ver su repertorio, escoger y meter tres monedas por su ranura. Con las primeras notas regresé a la mesa. Aquello era la locura, una utopía, un auténtico Shan-gri-la. Y ahí, junto a unas mujeres bellas y simpáticas, descubrí una vez más eso que Hendrix expresó con «Excuse Me While I Kiss the Sky». Pero aún vendría lo mejor: esa noche actuaba George Thorogood & The Destroyers.
Thorogood, un guitarrista nacido en Maryland, junto a sus compañeros: Bill Blough (bajo), Jeff Simon (batería) y Ron Smith (guitarra) habían decidido tocar un rhythm and blues rústico, áspero, auténtico y lleno de corazón, bajo el nombre de The Destroyers (el explosivo y energético saxofonista Hank «Hurricane» Carter se acababa de integrar al grupo y realizaba con éste sus primeras presentaciones).
George se dedicaba a los riffs directos y nada pretenciosos de un blues urbano actual y sin tapujos. Había estudiado hasta sus raíces las obras de influyentes músicos como Elmore James, John Lee Hooker y Chuck Berry. El «demonio del slide», sobrenombre con el que se le conocía, se mostraba fascinado por el carácter y ritmo del blues urbano y del rhythm and blues. Su reputación como instrumentista lo elevaba al mismo nivel que Johnny Winter y Rory Gallagher. Y en esos momentos quien quisiera escuchar la slide tocada como se lo hubiera imaginado el inventor del instrumento, hará bien en elegirlo a él.
La banda mostraba que sabía obtener el máximo efecto con los medios más sencillos. Todo el equipo que llevaban de gira cabía en un camión mediano. No era de sorprender, pues, que en esos tiempos hayan optado por presentarse exclusivamente en salas reducidas. En los clubes y pequeños auditorios donde encontraban la mejor veta para explotar su música y el contacto espontáneo con el público que hacía tan vivo y eficaz a su sonido.
Thorogood requería del marco íntimo para poder producir el fragor completo de su propuesta musical: un r&b ortodoxo y atemporal. El sax, la poderosa sección rítmica y la bottleneck eran para él lo que marcaba los acentos.
“Su música es hombruna –escribí después–: se puede oler el sudor y el whisky, el polvo del camino en las botas y la ira esencial. El electrizante grupo atiza el fuego y reinventa el acero, con un filo de hard blues que vierte su ruda energía en urgentes y violentas sacudidas. La velocidad es frenética, ansiosa por alcanzar a su guitarra impaciente.
“Sus propias composiciones tienen tanto ardor como las que pide prestadas (y devuelve pagando altos intereses) a John Lee Hooker y Chuck Berry, ya que indiscutiblemente todos están hechos de la misma fibra. Y agrega la cualidad agresiva, esa brutalidad que despierta los sentidos y los sobresalta, sometiéndolos”.
Aquella noche, gracias a George y a sus Destroyers escuchamos cómo nos gustan las mujeres hasta hartamos; filosofamos con ello a todo pulmón, e hicimos caso sin chistar de sus enseñanzas y experiencias junto con el resto de los cófrades: tipos que festejaban estar enamorados de una mujer, con otra; santos bebedores bendecidos por el regocijo de la música o parejas que festejaban los pecados y la vida. La guitarra de Thorogood y el sax de “Hurricane” Carter hermanó los corazones y demostró que el alcohol bebido con fe sólo admite comparación con el beso de una mujer.
Tras noche semejante me volví a sentir bien. La compañera de V me asignó el cuartito encima del garaje, y a ella me la gané guisando todos los días. Leí mucho, escuché mucha música y les escribí a los amigos que había dejado del otro lado de la frontera.
Semanas después recibí la respuesta de uno de ellos donde me avisaba que había un trabajo para mí en el Departamento de Literatura de una Institución cultural, pero tenía que regresar de inmediato para ello. Me despedí de V, le agradecí el refugio y aquella noche grabada en piedra en mi memoria. Su mujer se deshacía en sonrisas y buenos deseos (al fin ya me iba).
Viajé de nuevo. No tenía certidumbres ni respuestas para nada, pero esta vez llevaba en mi maleta el disco que los Destroyers habían grabado (Better Than The Rest) con todas aquellas maravillosas piezas (incluida “In The Night Time”) que, en conjunto, me habían aliviado los desgarros y proporcionado un lugar donde vivir eternamente.
VIDEO SUGERIDO: GEORGE THOROGOOD “Bad To The Bone”, YouTube (George Thorogood Road Crew)


Por SERGIO MONSALVO C.

(511-515)
Online por Spotify

BXXI-511 MIS ROCKEROS MUERTOS 2020
La pandemia global del Coronavirus arrasó con cientos de miles de personas en el año 2020. Dentro del rock, hubo casos y otros no precisamente por tal epidemia. Como sea, La Parca nos vino a recordar, por si hacía falta, la fragilidad del cuerpo (lo extraordinario es que siga funcionando a pesar de cómo lo tratamos; de las miles de causas que pueden acabar con él, además de las enfermedades y virus letales, conocidos o no) y la relación imperecedera de la vida con la muerte. Ésta siempre como telón de fondo, en el camino que nos lleva de nosotros hacia lo otro o la nada, sin remisión ni coartadas. Una poderosa y convincente lección sobre la existencia la recibida este año a nivel general. ¿Hemos aprendido algo al respecto?
VIDEO SUGERIDO: Bill Withers – Ain’t No Sunshine, YouTube (Andres Trevino)

BXXI-512 EL BEAT DE LA IDENTIDAD (II) 2003-2004
Real Gone fue, desde el momento de su aparición, un hito entre los discos publicados en el primer lustro del siglo XXI. Tal grabación se debió aprender a escuchar por su naturaleza oscura, la garantía del carácter lowlife y el aroma del blues astroso. Música de un hombre (Tom Waits) que no se anda con rodeos y que del mundo conoce en profundidad el crujido de sus vísceras. Él sigue los pasos de un alquimista al intentar la transformación del hombre en su propio grito. Pero de todas maneras sigue siendo el Waits de siempre, el gran crooner cabaretil y sabiondo, mientras en primer plano late el rock puro y llano, reproducido con unos antiguos amplificadores de garage.
VIDEO SUGERIDO: Tom Waits – Shake it, YouTube (ChocolateJesus101)

BXXI-513 BOB DYLAN 80 (2)
Bob Dylan es un clásico contemporáneo. Un autor necesita pasar por las manos de varias generaciones para alcanzar tal condición. Es alguien cuyas obras se han convertido en referencias perdurables y a las cuales se revisita una y otra vez para realizar nuevas lecturas sobre ellas. Él, por su parte, ha sido un creador generoso en cuanto a las perspectivas desde las cuales estudiarlo. En lo referente a sus raíces musicales, en las letras de sus canciones, ha proporcionado el quid para ubicar las semillas que le dieron origen. A lo largo de su trayectoria, el cantautor ha utilizado las baladas, los cantos outsiders, el folk, las elegías, los espirituales, las canciones de contenido social y de protesta y el rock variado, entre lo más recurrente. Y como soporte impulsor de todo ello el country blues.
VIDEO: Bob Dylan “Trying to get to Heaven” (Before they close the door) Live 2000, YouTube (Elston Gunn)

BXXI-514 ALLIGATOR RECORDS
Con ocasión de los veinte años de existencia de Alligator Records, la disquera de Bruce Iglauer, sacó la antología Best of the Blues. Un compilado para coleccionistas. Como cualquiera sabe, una cosa así no sucede todos los días, y tampoco es común reunir a tal selección de artistas en la misma casa. El álbum abre simbólicamente con Hound Dog Taylor & The House Rockers, el primer grupo producido por la compañía. Le sigue una colección variada confeccionada con base en los artistas más representativos del catálogo, un verdadero Salón de la Fama que se define precisamente por su eclecticismo. Es posible encontrar a figuras de primer plano, pero igualmente está la joven guardia y la mezcla de músicos negros y blancos.
VIDEO SUGERIDO: Houn Dog Taylor and The House Rockers – Roll Your Monemaker, YouTube (mradantefontana666)

BXXI-515 PAUL CELAN
La poesía, en el caso del centenario Paul Celan, se trata acerca de la palabra hablando de su propia finitud. Es decir, el postrer vocablo del que fue el último en mirar. Celan, ese poeta (nacido 1920 en Czernowitz, entonces ciudad rumana, y muerto, por suicidio en París el 20 de abril de 1970), era políglota y supo que, fehacientemente, no hay lengua materna poética, que escribir es forjarse un nombre, crear un idioma, construir un ser hecho a base de palabras, aunque esté invadido por lo mortal. Esa es la única forma de vislumbrar, desde el arte, lo que está en el límite de lo decible, en su fuga. Celan lo hizo con su poesía.
VIDEO SUGERIDO: Michael Nyman, Ute Lemper – Chanson Einer Dame Im Schatten, YouTube (Michele Zilli)
*BABEL XXI
Un programa de:
Sergio Monsalvo C.
Equipo de Producción: Pita Cortés,
Hugo Enrique Sánchez y
Roberto Hernández C.
Horario de trasmisión:
Todos los martes a las 18:00 hrs.
Por el 1060 de AM
96.5 de FM
Online por Spotify
Radio Educación,
Ciudad de México
Página online:

Por SERGIO MONSALVO C.

«UNA BOLSA DE PARÍS»
(CRÓNICA)
Es larga la trayectoria que les toca recorrer en esta línea del Metro. Toda la ciudad de Sur a Norte, bajo tierra, con su olor a frenos, a hule quemado y filoso ruido de metal, como en todas las líneas.
Dos mujeres jóvenes de edad indefinida y procedencia semejante esperan resignadas al convoy. Sus vestidos solferino y verde, respectivamente, están cubiertos por un usado delantal de cuadros grises y blancos. La de menor estatura se cubre además con un suéter abierto que le queda chico y que tampoco la tapa del frío. Destacan sus pantorrillas prietas y agrietadas que tienen como fin un par de zapatos tenis, gastados y sucios (¿Nike? ¿Adidas?).
Llega el convoy y ambas alcanzan lugar para sentarse, a pesar de la muchedumbre que ahí aborda.
Una, junto a la ventanilla, mira fijamente el paso de los muros, el de las estaciones que se continúan y los anuncios que tratan de cosas insospechadas. Lleva las manos en el regazo mientras estrangula un billete con el puño.
La otra, a la que le tocó el asiento del pasillo, cierra y abre los ojos enrojecidos de cansancio, a intervalos irregulares. Aprieta con ambos brazos una común bolsa de plástico, con agarraderas como las de supermercado, que no le quiso dejar a la otra –se la arrebató, pues– y por la cual tuvieron una pelea.
En la bolsa no lleva más que su suéter azul cielo, pero aquel pedazo de plástico la hace sentirse orgullosa y hasta un poco menos cansada, aunque en la cara se note lo contrario.
Ha dejado con premeditación hacia el frente, a la vista de cualquiera, de todos, el anuncio impreso en ella: «Zeina. Paris. 20, rue de la Paix, Paris 2e. Tel. 42617021. Métro Opéra».
Lo que signifique, lo que diga, de lo que hable, la tiene sin cuidado. Para ella sólo es importante lo que sabe, que es una bolsa llegada de París, «de donde antes venían los niños», como le dijo la señora a la que ayudan con la limpieza al dárselas para que «guardaran bonitas cosas».
*El presentado aquí es uno de los dos textos de Sergio Monsalvo C. que incluyeron en el libro antológico Érase una vez en el D.F. bajo el título de “Una bolsa de París” (el otro es “Encuentro fugaz”)
“Una bolsa de París”
Sergio Monsalvo C.
ÉRASE UNA VEZ EN EL D. F.
Crónicas, testimonios, entrevistas
y relatos urbanos de fin de milenio
Carlos Martínez Rentería (compilador)
Tu ciudad/arte literario
Publicación del Comité Editorial
del Gobierno del D.F.
México, 1999

Por SERGIO MONSALVO C.

(506-510)
Online por Spotify

BXXI- 506 NAVIDAD X
Piezas como “Silent Night” “First Noel” o “Little Town of Bethlehem” se pueden escuchar en infinidad de versiones. Sin embargo, el estilo y la personalidad que les imprime a ellos Annie Lennox, la legendaria y comprometida cantante escocesa, es cosa excepcional, tanto como mencionar asimismo la recuperada y simbólica aura que les injerta a las más antiguas, como “Angels From The Realms Of Glory”, “God Rest Ye Merry Gentleman” o “See Amid The Winter’s Snow”, entre ellas. Su álbum A Christmas Cornucopia tiene personalidad, pues, y a contracorriente de lo que se suele plasmar en esta temporada con discos oportunistas, transmite la sensibilidad, energía y profundidad de un hecho artístico.
VIDEO SUGERIDO: Annie Lennox – God Rest Ye Merry Gentlemen, YouTube (Annie Lennox)

BXXI-507 THE WASTE LAND
¿Cuál es la importancia de T. S. Eliot, para el rock? De manera muy sintética, en extremo, la respuesta estaría en tres palabras: The Waste Land (La tierra baldía). Para llegar a esta topografía, el autor tuvo que recorrer con el lenguaje un largo camino de siembra (del entorno) y deforestación (de sí mismo) y concluir en tal paraje frente a la penuria humana. De Eliot el rock aprendió que no se puede ser contemporáneo sin una tradición. Cada exponente auténtico, a través de las épocas, va eligiendo la suya, en toda corriente. Y ésta se inserta en el diálogo entre las generaciones y es muy importante que no se interrumpa, ni se lleve a la dispersión o a la directa abducción de zonas enteras del pasado.
VIDEO SUGERIDO: Crash Test Dummies – Afternoon & Coffeespoons (Official Video), YouTube (CrashTestDummiesVEVO)

BXXI-508 AGNES OBEL (MYOPIA)
El álbum más interesante del año 2020 quizá sea Myopia, de la compositora, pianista y cantante Agnes Obel. Sublime ejemplo de lo que en esta época significa el avant-garde. Éstees ese subgénero que reúne las obras, los talentos y capacidades más exquisitas y sofisticadas de los hacedores musicales. A Obel se le ha catalogado dentro de diversos rubros del mismo: indie, nu-folk y barroco. Y sí, en todos ellos tiene cabida. No obstante, todo eso queda sintetizado en el art-rock que ofrece de manera generosa en su nueva obra. Myopia es un disco donde Obel se convierte en alquimista del sonido, experimentadora instrumental y creadora de texturas emparejadas con el clasicismo contemporáneo, ese que late bajo sus piezas.
VIDEO SUGERIDO: Agnes Orbel – Camera’s Rolling (Official Video), YouTube (Agnes Orbel)

BXXI-509 EL BEAT DE LA IDENTIDAD (I)
El rock ha sido el movimiento artístico más revolucionario, con implicaciones sociales en todos los ámbitos. A través de su historia ha derivado en el gran transformador y sacudidor de la conciencia social. Pero no sólo la ha sacudido, sino que la ha modificado. Ha liberalizado costumbres, combatido prejuicios, derribado tabús, desacralizado instituciones, borrado fronteras raciales, censurado guerras y obtenido un Premio Nobel de Literatura. Ha trascendido el ámbito musical y continúa transformándose y expandiendo su influencia a todo cuanto toca como la cultura viva que es: El Beat de la Identidad es una bitácora del rock del siglo XXI. Una música que ha evolucionado a un estilo de vida, de pensamiento y de acción como ninguna otra.
VIDEO SUGERIDO: The Strokes – Las Nite (Official Music Video), YouTube (The Strokes)

BXXI-510 BOB DYLAN 80 (1)
Bob Dylan como artista comenzó a madurar, a crecer, desde el inicio. Los cambios entre su primer álbum y los siguientes fueron manifiestos. Del material rústico pasó a la interpretación de poemas personales, a las profecías. Desde entonces se convirtió en la figura más importante en el mundo de la canción popular, lugar que mantiene hasta la fecha. En su poesía la observación es el mejor pretexto para vislumbrar el porvenir. En el almanaque de sus canciones la observación es un aporte fundamental para la liberación de la imagen poética. Él trazó una nueva dimensión de lo cotidiano y sus consecuencias. En su poesía se explaya un nuevo mundo. La belleza de sus canciones está en lo que insinúan.
VIDEO SUGERIDO: Bob Dylan – Murder Most Foul (Official Audio), TouTube (Bob Dylan)
*BABEL XXI
Un programa de:
Sergio Monsalvo C.
Equipo de Producción: Pita Cortés,
Hugo Enrique Sánchez y
Roberto Hernández C.
Horario de trasmisión:
Todos los martes a las 18:00 hrs.
Por el 1060 de AM
96.5 de FM
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Radio Educación,
Ciudad de México
Página online:

Por SERGIO MONSALVO C.

FATS DOMINO
UNA ÍNSULA PRIMORDIAL

La historia del mayor fenómeno musical de los últimos tiempos, el rock & roll, no tiene más de 70 años y su prehistoria sólo unos cuantos años más. Desde entonces ha sido un formato caprichoso, como toda cultura viva, pero desde la concientización de sí mismo como género ha respetado también sus raíces y cualquiera de sus auténticos seguidores sabe que, una y otra vez, hay que hacer una inmersión en ellas y, sin eliminar lo visual –como herramienta complementaria—, hay que sumergirse en su rica hemeroteca.
En ésta se puede llegar hasta los versos de John Donne, por ejemplo, para descubrir el espíritu del género. Su historia la constituyen las biografías de la multitud de componentes, y cada una de ellas será una posibilidad de explicación, un posible comienzo o continuación. Como un archipiélago que termina constituyendo todo un continente.
Donne escribió que “nadie es una isla completa en sí mismo / Cada hombre es un pedazo de continente / Una parte de la tierra / Si el mar se lleva una porción de ella / todo el continente queda disminuido…” El rock ha hecho suyos tales versos como axioma, pero los ha expandido tras la muerte de alguna de sus rocas y hecho, como los holandeses, todo por ganarle constantemente terreno al mar.
En eso estuve pensando tras el fallecimiento de Fats Domino, un fatídico martes 24 de octubre del 2017. Él fue una de las islas prehistóricas del rock y luego una de sus piedras más sólidas, al escucharse el eco de su llamada en los nuevos intérpretes.
Antoine Fats Domino Jr. feneció en Harvey, Louisiana, en los alrededores de la ciudad donde nació, Nueva Orleáns (el 26 de febrero de 1928), al cumplir los 89 años de edad, un listón casi inédito entre los intérpretes del rock, cuya mayoría ha finiquitados sus andanzas mucho antes. Anteriormente se le había dado por desaparecido tras el huracán Katrina en al 2005, pero sólo fue una falsa alarma en aquellos días de un verano muy revuelto.
El suceso también inquietó al mundo rockero y éste se solidarizó con el músico. Se proyectó y lanzó una especie de grandes éxitos que tuvo el acierto de reunir a una pléyade de artistas para homenajear a Domino. Entre la treintena de temas que arman Goin’ Home destacan los realizados por Robert Plant, Tom Petty, Neil Young, Elton John, Norah Jones, Ben Harper, Dr. John, Herbie Hancock y Willie Nelson.
Así como también el de Paul McCartney con “I want to walk you home” (los Beatles abrevaron de su fuente, como demostraron con la hechura de “Lady Madonna”) yJohn Lennon y con su interpretación de “Ain’t that a shame” (extraída del acetato Rock & Roll). Un tributo en verdad impresionante.
Musicalmente Domino era hijo predilecto de Nueva Orleáns. Producto de una numerosa familia en donde se hablaba el dialecto patois (el francés de los criollos del estado de Louisiana) y se practicaba la música con instrumentos de herencia generacional. Aun siendo menor de edad, Domino se dedicó a tocar el piano de manera profesional por las noches, sin dejar de trabajar en algo más remunerable durante el día.
Debido a su obesidad y como forma de rememorar a uno de sus ídolos, Fats Waller, lo apodaron igualmente “Fats” y nunca tuvo reparos con ello, es más, su primer éxito, de 1949 –al que se le inscribe en la historia como un antecedente definitivo del rock & roll e incluso algún investigador lo anota como la dudosa primera muestra del género –, se titulaba The Fat Man (El gordo).
Cuando la industria de la música decidió que el rhythm and blues era un buen producto y decidió comercializarlo como rock & roll, Domino, que era un buen intérprete de aquél, en primera instancia firmó con la compañía californiana Imperial Records (con instalaciones en Nueva Orleáns) e hizo pareja compositiva junto a Dave Bartholomew, un trompetista y productor que lo secundaría en su cadena de éxitos durante más de una década. “Ain’t That a Shame” (1955), “Blueberry Hill” (1956), “Blue Monday” (1956), “I’m Walkin’” (1957), “Whole lotta Loving” (1958), “My Girl Josephine” (1960) y “Walking to New Orleans”, entre ellos.
De igual manera, Domino supo rodearse de muy forjados acompañantes: Alvin Red Tyler (sax), Earl Palmer (batería), Lee Allen (sax)- junto a quienes definiría el sonido del rhythm and blues de Nueva Orleans durante la década de los cincuenta. Grababa en los estudios de Cosimo Matassa, en un local que ahora se ha transformado en lavandería.

La sencillez de sus composiciones era manifiesta y en sólo dos sentidos: boogie lento y blues acelerado y a ambos les sustrajo toda la savia. Su presencia menguó cuando los Beatles arribaron a la Unión Americana y todo el tinglado cambió, aunque el cuarteto una y otra vez lo nombró como una de sus influencias. A mediados de los sesenta se acabaron los éxitos, renunció a las largas giras (para estar cerca de su numerosa prole) y se conformó con lanzar grabaciones en vivo. En el disco Fats is back, de 1968, el último de estudio, trabajó en algunas piezas de los Beatles: «Ellos siempre hablan de mí y yo debía agradecerles esos cumplidos».
Este músico especial siempre se caracterizó por ser un caballero, sin hacer escándalos, monógamo, hogareño, apegado al terruño y de una humildad inconcebible en el mundo musical. Sólo tenía un vicio: el juego. Y por él tuvo algunos problemas, pero sus finanzas nunca estuvieron en bancarrota. Nunca dejó de recibir regalías por sus composiciones, que seguían siendo retomadas por distintas generaciones.
Estaba tranquilo, pues, con sus presentaciones en clubes pequeños, locales y salidas a las cercanías, hasta que llegó Katrina y las inundaciones causadas por el fenómeno arrasaron con su ciudad. Se le dio por muerto durante varios días, hasta que un helicóptero lo rescató de su ruinosa casa. Se había negado a moverse, primero por la enfermedad de su esposa y luego, intuyéndolo, por los saqueos. Tras la calamidad retornó a una casa en las afueras de Nueva Orleáns y ahí se mantuvo durante la siguiente década, hasta su muerte.
En el ínterin se grabó el disco tributo y como declinó recibir las regalías por el mismo, éstas fueron canalizadas hacia la Tipitina Foundation, una organización que dona instrumentos a las escuelas y ayuda a músicos anónimos de la ciudad destruida.
Tras el desastre del fenómeno natural, el gran Domino reapareció y desde entonces estuvo resguardado como la joya que era: uno de los pianistas más excitantes y originales de Nueva Orleáns. Con su estilo único en las teclas, ese pionero fue un enlace importante para la erupción del rock & roll, una gran isla desbordante, hasta su deceso.
El archipiélago del género es siempre cambiante, islas van e islas vienen y todas están conectadas a su formato sociocultural que une cables, guitarras, tubos, baterías, bajos, voces, pianos y sonidos, en medio de su inquietud perenne. Sus islas son cambiantes, siempre están en proceso, traspasando, transitando, asaltando, definiendo, desapareciendo. Eso lo sabe quien está dentro. Es, finalmente, un espacio de liberación (tan romántico como metafísico) erigido sobre sus grandes rocas, como la de Fats Domino.

VIDEO SUGERIDO: Fats Domino – I’m Walkin’ (1973), YouTube (Les Archives de la RTS)

Por SERGIO MONSALVO C.

(501-505)
Online por Spotify

BXXI-501 THE LAST POETS
Hoy suele considerarse a The Last Poets como los abuelos del arte verbal del rap. Y aunque Jalaludin Mansur Nuriddin (Jalal) estuvo consciente de que habían ejercido influencia («Pusimos el hip en el hop»), no quiso que se les tomara como una subdivisión de dicha cultura. El rap ejecutado en la actualidad constituía, a sus ojos, un alejamiento del arte original, tal como fue desarrollado por ellos. Para él, el rap no era más que una conversación cualquiera que se originó en el jail toasting, en la jerga de las cárceles. Ellos separaron esta forma de comunicación de su contexto social y desarrollaron un arte propio. Así, el concepto adquirió un nuevo significado literario y político. Llamaron a este nuevo estilo Spoetry (speaking poetry rapidly).
VIDEO SUGERIDO: The Last Poets – When The Revolution Comes, YouTube (Zarndi)

BXXI-502 WIM MERTENS
Wim Mertens es el ejemplo más característico de la Nueva Música europea. Nacido en un país como Bélgica (el 14 de mayo de 1953, en Neelpelt) –cruce de muchas influencias culturales, y punto central geográfico en donde muchas instituciones de índole política y económica se han asentado– este músico es en la actualidad uno de los más importantes de la vanguardia no sólo musical sino también teórica. Uno de los máximos experimentadores de hoy en la búsqueda de los sonidos atemperados y un abolicionista del fraseo en el sentido tradicional. Un arquitecto, sin panza, del sonido multidimensional y un profundo conocedor de la música barroca, renacentista y del canto gregoriano. Trinidad a la que otorga la bendición de su manifiesto artístico.
VIDEO SUGERIDO: The fosse – Wim Mertens, YouTube (Wm Mertens Official)

BXXI-503 REAL WORLD
A fines de los años ochenta Peter Gabriel sintió que podía aprender mucho con respecto a las respuestas psicológicas y fisiológicas del sonido, el ritmo y la música de muchas de las regiones del mundo más excéntricas. Todo ello se manifestó en sus obras Passion y Us, ambos álbumes grabados bajo el sello y estudio Real World, que resultaron de aquella comprensión. El catálogo de esta compañía, fundada por él, ya contiene a decenas de artistas de todos los rincones del orbe y actualmente se le considera la fuente inglesa más importante de sonidos mundiales. Hay pocas que abarquen un espectro tan amplio. A principios de julio del 2019 se celebró el trigésimo aniversario de este magno taller de la World music.
VIDEO SUGERIDO: Sheila Chandra – A Sailor’s Life, YouTube (qi6588)

BXXI-504 TARJETA POSTAL
Un género epistolar que tuvo gran importancia en el ayer pero que actualmente ya ha agonizado: la tarjeta postal, de la cual se podría decir que la matamos entre todos y ella sola se murió. Lamentable. Porque significa la extinción de parte de la memoria colectiva y emocional de todo un siglo. Una memoria que con muy pocas líneas habló de vida, alegría, viajes, sorpresas, evocaciones o plenitud. Y lo hizo con cariño, con amistad, con amor y con una inigualable extensión de la personalidad: la letra manuscrita. El espacio de esta emisión es quizá un último guiño de reconocimiento ante la desaparición de una especie que alguna vez dio noticia de lo lejano y exterior.
VIDEO SUGERIDO: A Postcard to Nina by Jens Lekman Animation, YouTube (Nathan Heigert)

BXXI-505 DON VAN VLIET
Finalmente, y tras muchos rumores sobre su salud entrado el siglo XXI, el Captain Beefheart murió, junto a su alter ego: Don van Vliet, el 17 de diciembre del 2010 en Trinidad, California. Estaba a punto de cumplir los 70 años de edad. En esta emisión conmemoramos tan infausta circunstancia acontecida hace una década. El Capitán Beefheart fue un artista de culto para toda la eternidad. Reo por convicción y contrario a los sonidos comerciales, hizo historia musical hasta las últimas consecuencias. Luego cambió la música por la pintura y actualmente como Don van Vliet se honra su creación en las artes plásticas. Definitivamente el papel de outsider pareció hecho a su medida.
VIDEO SUGERIDO: Don Van Vliet and Charlie Hammond at ANTON KERN Gallery, YouTube (jameskalm)
*BABEL XXI
Un programa de:
Sergio Monsalvo C.
Equipo de Producción: Pita Cortés,
Hugo Enrique Sánchez y
Roberto Hernández C.
Horario de trasmisión:
Todos los martes a las 18:00 hrs.
Por el 1060 de AM
96.5 de FM
Online por Spotify
Radio Educación,
Ciudad de México
Página online:

Por SERGIO MONSALVO C.
(CRÓNICA)
Yo no tenía ninguna madrina que invitara a mi prima Águeda a que pasara el día con nosotros, como la del poeta López Velarde. Ella llegaba de su lejana provincia a visitarnos, pero igual con su prestigio ceremonioso. Había enviudado hacía un año, a los 25, y aparecía ahora con sus ojos verdes y sus pulposos labios que me protegían contra su pavoroso luto.
Yo era un adolescente que ya conocía la o por lo redondo, y esta Águeda me causaba calosfríos ignotos y heroísmos solitarios con su voz cariciosa, ojos verdes y labios apetitosos. Un bombón cubierto por decoro ancestral.
Contrariamente al penoso bardo jerezano, yo no adquirí la costumbre insana de hablar solo, sino con ella. Por aquellos días acababa de suscitarse un colapso hogareño debido a mi escapada a Avándaro, al festival de rock. Es más, ella llegó justo al día siguiente de mi regreso y presenció dos o tres discusiones seguidas por lo mismo.
Mi padre tratando de lograr su apoyo le asestó lo que había sido publicado en los diversos periódicos y conmovido a la siempre despistada opinión pública, y por si fuera poco se los hizo leer como a mí. Él nunca me dio la oportunidad de platicarle mis andanzas en aquel pueblo del Estado de México. Nada. Únicamente creyó lo dicho por aquella prensa (vendida y escandalosa) y a mí ni en cuenta.
Tras ello preferí no permanecer mucho tiempo en la casa y pasar casi todo el día –contra mi voluntad– lejos de la prima. Sin embargo, me pude dar cuenta de que ésta le dedicaba un tiempito a la lectura de las crónicas sobre el evento tan comentado.
Una tarde me apersoné por ahí y ella estaba sola, viendo la televisión. Tomé asiento a su lado y pretendí poner atención a lo que sucedía en la pantalla. Imposible. Oye, dijo, ¿por qué no vamos a dar una vuelta y platicamos un rato?
Salimos a caminar por todo el camellón de la avenida Álvaro Obregón y de regreso nos sentamos frente a la que había sido casa de López Velarde. Ya sin mayores rodeos me preguntó con mucha curiosidad si lo que se decía sobre Avándaro era verdad. Entonces me solté, poniendo en práctica el método mayéutico que estaba estudiando en mis primeras clases de historia de la filosofía: ¿Tú qué crees?, le pregunté.
Comenzó a recitarme a su vez los encabezados y las editoriales de lo que había leído: orgías, delitos, vestimentas estrafalarias, jipis, extrañeza idiosincrática, vicio, degradación, inmoralidad, rencor social, jóvenes que se sienten gringos, idiomas ajenos, el «Woodstock» mexicano, pobre imitación de actitudes extranjeras, nostalgia de otras latitudes, caos, sexo, drogas y rock and roll…y algunos etcéteras más, que incluían varias muertes y decenas de heridos.
Y el rock ¿qué es para ti?, le volví a cuestionar. Mencionó entonces doctamente a Enrique Guzmán, César Costa, Angélica María, Manolo Muñoz, Alberto Vázquez, al «negrito» de los Rebeldes del Rock, a Polo (tarareó «El último beso»), a los Hitters, y ya. ¿Y para mi papá y mamá, qué es?, volví a la carga: Puro ruido. Entonces le dije que para mí el rock no era ni lo uno ni lo otro.
Le platiqué de cómo me habían negado primero el permiso para ir al festival sin más trámite (yo era aún menor de edad), aunque supieran de mi afición al género rockero, y de que iba a ir con un primo y un amigo de ambos); de cómo junté los 25 pesos que costaba el boleto (que fui a comprar en mi bicicleta a la concesionaria ubicada en la esquina de Avenida Cuauthémoc y Obrero Mundial) y lo del pasaje; de cómo tomé un camión de tercera cerca del mercado de La Merced (en la calle de Roldán) en donde compramos latas de sardinas, leche y duraznos; del viaje de cuatro horas para llegar y el buen cotorreo con los cuates y las chavas durante el trayecto; del reconocimiento en otras caras, en otros ojos, en otras risas.

Le platiqué de nuestra llegada de noche al pueblo de Valle de Bravo y la caminata a oscuras junto a cientos de semejantes hasta el lugar donde se realizaría el festival; de los aguaceros interminables y bienvenidos con gritos y música (en un escenario endeble y elevado sólo iluminado por un foco y la pregunta al micrófono de qué música queríamos escuchar, de cómo el personal gritó “¡Bluuues!” Y los músicos improvisaron una jam con él; de la convivencia pacífica y alivianadora desde el comienzo; de los increíbles baños en el río cercano, de las comidas compartidas, del lenguaje común, del cúmulo de imágenes; de las cosas que vendían los soldados junto con los tiras disfrazados que acordonaban el lugar; de los helicópteros de la policía que constantemente sobrevolaban el terreno, filmándonos; de las mentadas unísonas ante el hecho; de la buena vibra a pesar de la gran población ahí reunida.
Le hablé de las ganas de estar juntos y compartir cosas afines; de la insospechada sensación de libertad; del rock como motivo de reunión y no como fin; de la comunión espiritual con los chavos de otros países en los que podían hacer esto más constantemente y sin broncas; de que yo no vi ni supe de muertos ni heridos en los cuatro días que pasé ahí, como dijeron los periódicos. Pero sí de los que hubo en Tlatelolco y el 10 de junio, de lo que los mismos medios no dieron cuenta honesta.
Le dije que el rock abarcaba todo eso aquí y en otros lados y en cualquier idioma. Y si hubiera tenido unos años y experiencias más, hubiera agregado que la juventud nunca había sido tan joven como en ese momento; y que la podredumbre, la mentira y la incomprensión estaban en quienes no lo eran, y que habían inventado su Avándaro para continuar con el cúmulo de ideas anticuadas, moralistas, dogmáticas, autoritarias y, peor aún, nacionalistas, para justificar su absoluta ignorancia con respecto a los jóvenes. (El ungido cronista oficial de la ridícula y miope izquierdamexicanasupercalifragilísticamentemarxistaleninistatrotskistaestalinista, Carlos Monsiváis, fue uno de tantos: nos tachó a quienes estuvimos ahí de antipatriotas y de cantar canciones que no versaran sobre el campesinado mexicano).
Es probable que mi prima Águeda tampoco lo haya entendido completamente, pero sus labios pulposos, sonriéndome, lo intentaron de todo corazón.


Por SERGIO MONSALVO C.

(496-500)
On line por Spotify

BXXI-496 LA BRUJA KOZMICA
Todo mundo se preguntó quién era esa mujer tan intensa y desacostumbrada y así surgió la información: se llamaba Janis Joplin, era una vocalista que vivía lo que cantaba; una estudiosa que hacía esfuerzos por poner al día la tradición de la bluesera clásica, tan olvidada, con Bessie Smith como materia prima de la cual abrevar; era una mujer liberada que le entraba fuerte al alcohol y a la pasión amorosa, dándole con ello un matiz propio a la era psicodélica, una cultura consumidora de ácido. A la par de esto, su cabello orgullosamente largo y revuelto, ropa de segunda mano y emociones a flor de piel la convirtieron en una heroína femenina. Pero, sobre todo, su voz denotaba el intenso y auténtico deseo de comunicarse con el público.
VIDEO: Janis Joplin – Little Girl Blue (This is Tom Jones, 1969), YouTube (RhinoAnnon)

BXXI-497 NOTHING ELSE MATTERS
El personaje que se ha creado James Hetfield con Metallica cruza en esta canción compuesta por él a otra escena, como si de un vacío existencial se tratara. El famoso monólogo que sostiene el protagonista, a través de ella, está resuelto a base del ruido y la furia contenidos por la suavidad de las cuerdas; y cuya voz varía de color y caudal conforme se evidencia la emoción, en una electrizante anagnórisis. Es la encarnación luminosa que hace del soliloquio un retrato. Una transfiguración de su personaje metálico que conforme transcurre la pieza acaba teniendo carne y pathos: emociona y trasmite la fe, de la que habla, en la capacidad del ser humano para vencerse a sí mismo para ser leal con quien se ama.
VIDEO SUGERIDO: Metallica – Nothing Else Matters (1991), YouTube (Solo música)

BXXI-498 THE FATHER OF THE BRIDE
En el 2016 el grupo Vampire Weekend comunicó que uno de sus integrantes, Rostam Batmanglij, lo abandonaría para hacerse solista. Obviamente, los fans temieron lo peor: la disolución completa. El concepto estético del grupo se había apoyado en el propio de Batmanglij. El buen entendimiento de éste con el de Ezra Koenig, su fundador, había conseguido una mezcla única y propositiva en la definición de la musicalidad indie de la segunda década del siglo XXI. A la separación no ayudó el hecho de que la banda entrara en un impasse de tiempo. Dicho paréntesis se alargó y alargó por más de un lustro. No obstante, los malos presagios desaparecieron tras los primeros compases de una nueva obra: Father of the Bride.
VIDEO SUGERIDO: Vampire Weekend – Harmony Hall (6 Music Live Room), YouTube (BBC Radio 6 Music)

BXXI-499 LA CENTRAL ELÉCTRICA
Kraftwerk ha hecho evolucionar desde su primer trabajo el concepto de la música en simbiosis con la cibernética. Y todo para nuestro exclusivo placer.
El grupo durante los 50 años que lleva trabajando se ha entregado a su pasión preferida: además de crear máquinas, ha profundizado en busca también del alma de éstas para potenciar sus emociones y sentimientos. El resultado de esa búsqueda musical ha sido retomado por pensadores, diseñadores, especialistas en efectos especiales, programadores, colegas o performers, etc., para enmarcar sus propias manifestaciones artísticas. El culto en torno a Kraftwerk, la agrupación originaria de Düsseldorf, Alemania, ha crecido desde que la música electrónica desarrolló su conciencia histórica.
VIDEO SUGERIDO: First Techno – Kraftwerk (1970), YouTube (Scottish Harry)

BXXI-500 I, ROBOT
Isaac Asimov, del que se cumplen 100 años de nacimiento, fue un doctorado bioquímico de la Universidad de Columbia y de la prestigiosa Universidad de Boston. Fue un científico humanista que puso por escrito todos sus intereses en cerca de 500 títulos, entre literatura de ciencia ficción, ensayos científicos y divulgación cultural de diversa índole. Fundamentalmente, se le recuerda por sus aportaciones y nombre a disciplinas que estudian lo positrónico, la psicohistoria y la robótica. De esta última materia han pasado a la historia sus sagas literarias, en las que quedaron inscritas sus famosas tres leyes (como en el libro I, Robot –Yo, Robot, de 1950), que han dado mucho juego tanto a la investigación tecnológica como a la ciencia ficción.
VIDEO SUGERIDO: The Alan Parsons Project – I Wouldn’t Want to be Like You, YouTube (The Alan Parsons Project)
*BABEL XXI
Un programa de:
Sergio Monsalvo C.
Equipo de Producción: Pita Cortés,
Hugo Enrique Sánchez y
Roberto Hernández C.
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Todos los martes a las 18:00 hrs.
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