EL ROJO ADECUADO

Por SERGIO MONSALVO C.

EL ROJO ADECUADO (FOTO 1)

(RELATO)

Sabía que a esa hora ni los perros se paraban por ahí. La certeza le proporcionó el valor necesario para hacerlo.

A su madre le dijo que en el laboratorio de biología realizarían un largo experimento, por lo cual el maestro les pidió a todos que llegaran una hora antes de la entrada regular a clases. Así no despertaría ninguna sospecha. 

Ni siquiera pudo dormir bien por darle vueltas y vueltas al asunto. Primero creyó que una nota lapidaria sería lo indicado, pero no, sólo ella lo sabría y no se trataba de eso.

Todo el mundo debía enterarse de la clase de zorra que era. Esto es lo indicado, pensó al acomodar la lata en su mochila.

Salió sin desayunar. No hubiera podido tragar nada.

Una vez en la calle, repasó constantemente la frase. Hasta consultó el diccionario, para no cometer algún error de ortografía que le echara a perder el momento. 

“Gasté todo mi dinero”, se dijo mientras palpaba el bulto en su mochila, pero valía la pena… “La traición merece un castigo y ninguno mejor que éste”, sonrió.

Al llegar frente a la escuela, se detuvo y miró hacia ambos lados de la calle.  Nadie. Dejó su carga en el suelo y sacó el bote. 

Nervioso, pero con cuidado, fue plasmando cada una de las palabras. El rojo sin duda era el color adecuado. Tras finalizar la faena admiró su trabajo en la pared. 

Feliz, se dijo que el hecho merecía un premio: comerse un bocadillo, de esos que venden cerca de la estación del Metro cercano.

Satisfecho, regresó a la escuela gozando de antemano el escándalo que provocaría su letrero, así como la expresión en la cara de ella cuando lo leyera ahí, frente a la secundaria. Eso pagaría por todo. 

Semanas le llevó la aventura de declarársele. Primero se trabajó a las amigas, para despejar el terreno; luego, comenzó a hacerse el simpático con ella.  Cargó sus cosas y ayudó con las tareas. 

Aguantó la burla de sus compañeros hasta que por fin se lanzó. Lo hizo el viernes a la salida en un parque cercano a la escuela. Ella aplazó su contestación para el lunes.

Como león enjaulado pasó el fin de semana, deseando como nunca la vuelta a la escuela.

Llegó el tan ansiado día. En el salón, ella intercambió recados y risitas con las amigas y con él rápidas miradas. Finalmente en la calle y ante la insistencia, ella contestó que sí. 

Una semana duró el arrobo. Para el lunes siguiente, ella llegó de la mano con uno de segundo año. A él sólo le dedicó una leve sonrisa.

Ahora se la devolvería. Sin embargo, su felicidad fue brutalmente apabullada al encontrar pegados en la pared varios carteles que anunciaban un concierto popular en el Auditorio Nacional, tapando su mensaje. ¡No era posible! 

El desconsuelo hizo presa de él. ¡No existía la justicia en el mundo! Su educación sentimental estaba en marcha.

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THE CLASH

Por SERGIO MONSALVO C.

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 EL RUGIDO URBANO

En la actualidad el grupo The Clash es un mito y un clásico dentro de la historia del rock. Formado con la llegada del punk y del new wave, tuvo una vida relativamente corta pero larga en aportaciones musicales.

Integrados por Mick Jones (requinto y voz), Paul Simonon (bajo), Joe Strummer (guitarra y voz principal) y una variedad de bateristas entre los que destacan Micky Headon y Terry Chimes, fue una muestra de sólida integridad y de obstinada negativa a ceder pese a las enormes fuerzas contrarias que se le opusieron, incluso a las de su desorganización interna.

Estos ingleses insistieron siempre en hacer las cosas a su manera pese al precio exigido por su falta de conformismo.

De alguna manera se volvieron populares y la lista de sus éxitos se erige como prueba de su espíritu indomable. Por más de un lustro trataron de conservar sus ideas primigenias logrando la aceptación masiva sin mengua fatal.

En medio de todo eso siempre se mostraron capaces de enfrentar las críticas, con declaraciones contradictorias e inconsistentes y permanentemente se negaron a actuar según lo parecían exigir sus propios intereses.

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No obstante, y a pesar de las controversias, Clash produjo una muestra del rock más brillante, absorbente e impositivo de todos los tiempos.

En 1977 editaron su primer disco homónimo. Canciones que explotaron en un frenesí de humor sarcástico. Los temas abordaron desde el desempleo hasta la música underground, el imperialismo y la rebelión.

Al final de aquella década, en las grandes metrópolis, toda una generación explotó, como una fuerza retenida por demasiado tiempo: los punks metieron sus problemas cotidianos en la música. El sonido de la ciudad, un lugar de violencia y energía pura, les sirvió de inspiración.

VIDEO SUGERIDO: The Clash – Brand New Cadillac (Music Video), YouTube (MSMROCKS)

El año 1979 fue definitivo para conocer los avances de Clash en el aspecto musical, tras tres años muy movidos y un par de álbumes exitosos desde su fundación. Lo cual se dio con el lanzamiento del disco London Calling, con Guy Stevens en la producción. Éste tuvo lugar el 14 de diciembre de aquel año.

La primera canción se grabó, sin que Clash lo supiera (pensaban estar calentando motores apenas), fue “Brand New Cadillac”. Con ella mostraron que tenían el derecho a vestirse como verdaderos rockeros. Quizá porque lo eran.

También aparecieron para reforzar el impacto tracks como el que dio nombre al disco, más “Spanish Bombs” y “Lost in the Supermarket”. Se trató de una obra que se puede escuchar siempre con la misma emoción.

Fue un álbum doble en una funda sencilla: Clash se negó a hacerle pagar más caro al público, aunque les resultara contraproducente y la compañía les chillara por ello.

Y luego vinieron las giras por los Estados Unidos: “Pear Harbor 79” y “The Clash in America”. En medio, la publicación del EP The Cost of Living, que lanzó como sencillo un cover de “I Fought the Law”, de The Bobby Fuller Four.

Durante tales tours invitaron a los hombres a quienes les admiraban algo musicalmente: Bo Diddley, Sam and Dave, Lee Dorsey, Screamin’ Jay Hawkins, Vince Taylor… todos se subieron al escenario con (o antes de) ellos. Y así el año se les fue rápido.

Con London Calling, el grupo se instaló en forma definitiva  en la historia de la música. Su adquirida sofisticación en los estudios de grabación no embotó su fuerza en absoluto. Todas las canciones compartieron madurez de visión y consistencia de carácter.

El grupo había partido al rock por la mitad y lo había vuelto sobre sí mismo, expuso sus respuestas fáciles a preguntas tendenciosas y creó la necesidad de enfrentar con atención toda la cultura popular.

Las ideas acerca de cómo llegar de un sitio a otro dentro del rock fueron suspendidas y reacuñadas, a petición del London Calling (un título referencial de la historia británica).

VIDEO SUGERIDO: The Clash – Train in Vain (Live at the Lewisham Odeon), YouTube (theclashVEVO)

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“WANG DANG DOODLE”

Por SERGIO MONSALVO C.

KOKO TAYLOR (FOTO 1)

 (KOKO TAYLOR)

La última aparición de Koko Taylor en un escenario la realizó el 7 de mayo del año 2009. Fue durante la entrega de los Blues Music Awards de la Blues Foundation. Quizá la más acreditada institución no lucrativa del género, la cual se encarga de preservar toda la herencia cultural de dicha música en los Estados Unidos.

(Por cierto, esta organización al iniciar su andar se llamó W.C. Handy, en honor al considerado padre fundacional en la composición, estudio y recopilación de la misma.)

Koko aparece en el estrado con 80 años de edad, con cerca de 70 conciertos dados en lo que va de ese año. Y lo hace con una breve actuación para recibir el premio que otorga dicha institución anualmente a sus valores más destacados.

A ella le toca el de “Mejor Artista Femenina de Blues Tradicional” del año. Por el bando masculino la distinción le tocó a B. B. King, otra activa leyenda. Esos son sus parámetros. Ese es el nivel en el que está considerada la cantante.

KOKO TAYLOR (FOTO 2)

La canción que interpreta es “Wang Dang Doodle”, aquella también longeva pieza que sería su estandarte y carta de presentación desde que debutó en las grabaciones allá en la década de los sesenta.

Y mientras la canta se acuerda de Willie Dixon, el creador de la misma, su gran amigo y mentor, que supo asignarle un repertorio a su medida, como lo hizo antaño con otros artistas como Howlin’ Wolf o Muddy Waters.

Willie supo escuchar en ella la estética del arcano femenino en el blues. Un gran estuche para un festivo tema, al que el mismo autor calificaría de camp, y que a partir de ella se convertiría en un standard inmortal y recurrente para muchos intérpretes.

Incluso para ella misma que hizo de la pieza innumerables versiones en diferentes épocas. Y de cuya grabación original, vendió la friolera de un millón de copias, haciendo de ella ejemplo de un estilo urbano, pleno de excitante beat.

Pero a la par de sus años y orgullosa carrera, Koko trajo al escenario también consigo, arrastrando, un dolorsillo al que no le quiso hacer caso antes debido a la tanta actividad y más ahora que el fisco la persigue como una sombra para encajarle los colmillos.

Le dicen que les debe medio millón de dólares en reembolsos de impuestos, penalizaciones, intereses y demás jerga, esa que utilizan los oficiantes de tal penumbra.

Pero esa noche Koko decide olvidarse de ambas cosas, dolor e impuestos, y gozar de otro premio ganado a pulso, cantando y proyectando la energía que siempre la ha caracterizado, plasmando su huella inolvidable en la memoria de los asistentes. Y ríe con esa risa llena, rebozante.

Y ríe porque disfruta del canto y quizá también porque intuye que no hay mal que dure cien años y que en el lapso de un mes ni dolor ni fisco podrán ya perseguirla. La eternidad del blues hará de ella una de sus ínclitas inquilinas.

(Koko Taylor murió el 3 de junio de 2009, tras complicaciones después de una intervención quirúrgica por sangrado gastrointestinal el 19 de mayo de 2009. Su última actuación tuvo lugar en la sesión de entrega de los Premios de la Muúsica Blues (Blues Music Awards) el 7 de mayo de 2009.)

VIDEO SUGERIDO: Koko Taylor – Wang Dang Doodle – A Celebration of Blues and Soul, YouTube (ShoutFactoryMusic)

KOKO TAYLOR (FOTO 3)

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ROCK & ROLL LXX

Por SERGIO MONSALVO C.

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 70 AÑOS (50’s/II)

El de 1951, por lo tanto fue un año clave para el devenir de esta música. El dueño de una tienda de discos de Cleveland, Leo Mintzer, se quejó a mediados de año con el disc jockey Alan Freed de que no programaban nada de r&b en su radiodifusora de la que era patrocinador, música que los adolescentes blancos y negros le pedían en su tienda en grandes cantidades. Así que debía hacer algo al respecto. Freed se puso a escuchar el mentado género. Obviamente se volvió fan y decidió incluirlo en la programación.

Fue tal la aceptación y el éxito, que Freed buscó él mismo conducir un programa especial al respecto, con la adición de su particular estilo de locución con el sobrenombre de Moondog: durante la trasmisión de las canciones incluía comentarios locuaces, ruidos y onomatopeyas. Circunstancia de la cual brotó un término singular, extraído de una mezcla de nombres de las canciones (entre ellas una del guitarrista Wild Bill Moore titulada “We’re Gonna Rock, We’re Gonna Roll”).

Se sabe que Freed vociferaba: “¡Hey, hey, hey! Let’s rock and roll”. Así que el 11 de julio de 1951 comenzó el programa Moondog Rock & Roll Party, con tal grito. El r&b, pues, cambió de siglas a r&r y el mundo fue otro.

La disponibilidad comercial del nuevo cuño se limitaba a los esfuerzos de un puñado de empresarios blancos que se ganaba la vida grabando y vendiendo música negra, primero como race music y luego como rhythm and blues. Uno de los más importantes y significativos de aquéllos fue Sam Phillips.

Éste, desarrolló una pasión hacia la música negra que formaba una parte integral de la vida agraria en el Delta y también por la gente que la producía. En 1951 consiguió trabajo como buscador de talentos para sellos independientes y al mismo tiempo los grababa. Como consecuencia lógica se volvió también  disc jockey en Memphis.

No muy lejos de ahí, Jackie Brenston era un saxofonista y cantante de r&b con no mucha fortuna al comienzo de los años cincuenta. Ante la falta de perspectivas, optó por unirse a la banda que lideraba el pianista y guitarrista Ike Turner, The Kings of Rhythm, misma que partiría rumbo a Memphis para intentar ganarse la vida escribiendo canciones, haciendo arreglos y acompañando a intérpretes de rhythm and blues. En una de sus andanzas Sam Phillips le había dado su tarjeta a Ike por si un día decidía pasar por ahí.

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The Kings of Rhythm fundamentaban su sonido en el piano boogie para exponer su dinámico y poderoso r&b. Así fue como se le presentaron a Phillips, quien les sugirió una sesión para grabarlos. Llegaron con un tema titulado “Rocket ‘88”, que era el nombre de un modelo de autos Oldsmobil que estaba en el mercado desde 1949. La letra era una mezcla de jingle con un doble sentido sexual, de referencias fálicas. Estaba cargada de emoción y brío, adelantándose medio compás al ritmo surgido del animado piano de Turner.

La grabación también presentaba una novedad en el riff de la guitarra con un sonido de fuzz, el cual fue reclamado en créditos con toda justicia por Ike Turner. La canción contenía los tres temas que a partir de entonces estarían presentes en muchas otras del género: autos, mujeres y bebida.

Sam Phillips ni tardo ni perezoso le vendió el track a la Chess Records, en donde le acotaron todos los créditos en orden alfabético (de letra y música). Por eso Brenston aparece como el autor, aunque IkeTurner nunca se cansó de repetir que él fue el creador de la composición. Sea cual fuere la verdad quien la haya escrito creó un gran tema, el cual repercutió con mucho éxito en las listas de popularidad de 1951, luego de su lanzamiento por Alan Freed bajo el naciente rubro.

Por esos hechos, para mí,  “Rocket ´88” puede ser considerado el primer rock and roll grabado, divulgado, etiquetado y escuchado como tal.

Las regalías producidas por la pieza brindaron a Sam Phillips el soporte necesario para fundar su propia empresa discográfica al año siguiente: Sun Records. Ésta empezó a funcionar con el fin de grabar y promover dicha música. Fue el amanecer de una nueva era.

Así que mientras Phillips fundaba Sun Records, Alan Freed descubría que su auditorio de adolescentes blancos enloquecía con discos de los negros nunca antes programados como la mencionada “Rocket ‘88´”, que lo haría figurar en la historia de la música popular como padrino del género al bautizarlo y lanzarlo.

El éxito de “Rocket ‘88´” puso a otras compañías pequeñas en alerta y los cóvers no se hicieron esperar. Un grupo de country & western llamado Bill Haley and The Saddlemen hizo la versión blanca del tema con buenos resultados.

El nuevo sonido paulatinamente fue expulsando a las anteriores estrellas de la industria masiva. Esta música lanzada por pequeñas compañías independientes se convirtió en fortísima competencia para los editores y cantantes tradicionales. La llegada del disco de 45 rpm en sustitución del de 78 facilitó todo eso, así como el uso de las jukeboxes o rockolas.

Quienes a principios de los cincuenta entraban a la adolescencia, se hallaban afanosamente dedicados a rechazar los valores por los que se regían sus predecesores. El rock and roll les sirvió para ello, pues no estaban dispuestos a aceptar la música que sus padres aprobaban. Ya tenían estrellas de cine con quienes identificarse: James Dean, el rebelde sin causa, víctima de la incomprensión adulta; y Marlon Brando, el duro motociclista vestido con chamarra de cuero negro y pantalones vaqueros de la película El salvaje.

A mitad de la década, los jóvenes querían una música que les hablara a ellos, que fuera estridente y rítmica, algo que permitiera bailar. Así se encumbraron Chuck Berry, Little Richard, Elvis Presley, Jerry Lee Lewis, etcétera Se buscaba el regocijo transitorio, escapar de la monotonía de la vida cotidiana y de las sombrías perspectivas de un futuro que no ofrecía posibilidades de cambio.

Dentro de la industria discográfica se tomó a la pieza “Rock Around the Clock” como el primer tema de rock & roll en el mundo, cuando obtuvo el primer escaño en las listas del Billboard  en julio de 1955, cuando vendió millones de copias, es decir, en su parte de éxito comercial, no artístico. Con ello quiso borrar de un plumazo todo lo anterior, los antecedentes y raíces, sobre todo las negras. Sin embargo, ahí están los libros y registros para poner en blanco y negro la realidad.

Ajustes de cuentas aparte, en agosto de ese año, el locutor de radio más escuchado por las familias blancas y conservadoras en la Unión Americana, Mitch Miller, dijo a su alarmada audiencia que no se preocupara por el surgimiento de dicha música y, haciéndose eco de lo perorado por el cantante Frank Sinatra, afirmó que el rock & roll habría “desaparecido en seis meses”. Hoy, ese desaparecido, ha cumplido 70 años de una vida más que productiva.

VIDEO SUGERIDO: Bill Haley & His Comets – Rock Around the Clock 4:3 HD, YouTube (morrisjrs1965)

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FRIEDRICH DÜRRENMATT

Por SERGIO MONSALVO C.

Friedrich Dürrenmatt (foto 1)

 EL AZAR Y EL CRIMEN COTIDIANO*

En uno de los municipios cercanos a la ciudad de Berna, el de Konolfingen, nació el escritor suizo Friedrich Dürrenmatt en 1921. Hasta el nivel de preparatoria realizó sus estudios en la capital de aquel país. Los cursos universitarios de teología, filosofía y germanística los alternó entre esta ciudad y la de Zürich.

Una vez obtenidos los respectivos títulos y cumplido las exigencias de su padre, ministro del culto protestante, el joven Dürrenmatt optó ganarse la vida por caminos distintos a los que se esperaban de él. Obtuvo un trabajo como diseñador gráfico en el que se desempeñó por un tiempo. Las relaciones hechas por este medio lo llevaron a involucrarse también en el periodismo y al trabajo profesional con la palabra escrita.

Su relación con la escritura se había dado desde antes de entrar a la universidad. En la preparatoria tuvo oportunidad de ver puestas en escena un par de obras cortas escritas por él. Sin embargo, la rigidez de los estudios posteriores y el estricto carácter paterno no le permitían dedicarle más tiempo a estas inclinaciones.

Con el trabajo periodístico renacieron sus inquietudes y se dedicó a la creación de los llamados sketches para el cabaret de aquellos años. En 1947 pudo montar por primera vez una pieza teatral –Es steht geschrieben (Está escrito)— y con ello dio inicio a una carrera como autor teatral y decidió entregarse por completo a la creación literaria. Entre sus obras de teatro más importantes destacan títulos como Die Ehe des Herrn Mississippi (El matrimonio del señor Mississippi), Ein Engel kommt nach Babylon (Un ángel llega a Babilonia), Der Besuch der alten Dame (La visita de la Vieja Dama), Romulus der Grobe (Rómulo el Grande), Die Physiker (Los físicos) y Der Meteor (El meteoro), entre otros.

En 1959, Dürrenmatt recibió el premio Schiller de la ciudad de Mannheim. Una década después fue nombrado parte de la directiva del Teatro de Basilea, al igual que coeditor del periódico Sonntag Journal de Zürich. Desde 1970 y hasta su muerte efectuó un trabajo teatral constante en aquella ciudad.

En sus primeras obras se muestra la influencia que tuvo en él el expresionismo alemán, así como de la retórica barroca de Paul Claudel, la cual utilizó de un modo libre y ornamental, porque según él “no lo convencía un lenguaje más noble y regulado.” Asimismo, tuvo una importancia decisiva para su crecimiento autoral su confrontación con la obra dramática de Thornton Wilder y de Bertolt Brecht. Dürrenmatt se erigió en uno de los pilares más importantes de la dramaturgia suiza, junto con Max Frisch.

A pesar de que muchos críticos e historiadores de la literatura lo ubican básicamente como creador de obras dramáticas, la sensibilidad de este autor lo llevó a involucrarse en la escritura de guiones para cine y radio y de novelas del género policiaco, al cual contribuyó, tanto en teoría como en la práctica, con la aportación de elementos y reflexiones nuevas e interesantes.

Dürrenmatt se dio a la tarea de los relatos policiacos a principios de la década de los cincuenta. Las dos primeras novelas las escribió por encargo para el periódico donde laboraba y cumplieron con ciertas expectativas propias de la corriente, tales como el tratamiento científico, el detective viejo de mentalidad superior y el suspenso en las confrontaciones con el criminal.

Por esos años la novela policiaca representaba un fenómeno mal visto por la generalidad crítica. Ésta solía argumentar que dicha literatura sólo satisfacía la sed de aventuras de un amplio círculo de la población. Les tomó todavía tiempo a las ciencias literarias descubrir los méritos estéticos y técnicos del género antes de empezar a estudiarlo de manera sistemática y seria.

En 1952 apareció su primera novela bajo el título Der Richter und sein Henker (El juez y su verdugo). En ella, el personaje central está encarnado por un inspector de la policía viejo y enfermizo que continúa la tradición detectivesca de guiarse por los dictados de la razón y del método científico (como el Dupin de Poe, Miss Marple y Hercule Poirot de Agatha Christie, el Padre Brown de Chesterton, etcétera), así como por la tensión in crescendo de la trama y los enfrentamientos del investigador y el criminal.

No obstante, Dürrenmatt introdujo ya elementos propios de su concepción literaria: el humor y la crítica hacia los valores morales de la sociedad de entonces.

 

* El texto presentado es un fragmento del ensayo contenido en el volumen El lugar del crimen (ensayos sobre la novela policiaca), publicada en la editorial Times Editores, 1999.

 

FRIEDRICH DÜRRENMATT (FOTO 2)

 

 

 

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RAY BARRETTO

Por SERGIO MONSALVO C.

 

RAY BARRETTO (FOTO 1)

 LA CONGA DEL HIJO PRÓDIGO

 Fue durante su estancia en Munich, Alemania, como soldado estadounidense en 1947, que Ray Barretto descubrió el mundo de la música. Antes de ello, su interés por el jazz había sido pasivo, limitándose a escuchar el sucedáneo del swing con Glenn Miller, Tommy Dorsey y Harry James en el radio. En Alemania escuchó por primera vez el bebop de Charlie Parker y el encuentro cultural de Dizzy Gillespie con Chano Pozo.

De regreso en Nueva York, lo primero que hizo después de obtener su baja fue ir a escuchar a Bird. Antes de que los profesionales subieran al estrado del Apollo Bar, ubicado en frente del teatro del mismo nombre, se realizó una sesión para aficionados en la que participó Barretto. “Al terminar abandonamos el estrado. Bird iba subiendo. Me tomó del hombro y ordenó: ‘¡Tú te quedas!’ Fue como una orden divina. Tocamos juntos una semana”, recordaba.

El trabajo de Barretto lo hizo popular no sólo en las sesiones neoyorkinas sino también en los estudios. Después de su primera grabación, acompañando a Red Garland, grabó con Lou Donaldson, Kenny Burrell, Gene Ammons, Herbie Mann, Cannonball Adderley, Jimmy Smith, Wes Montgomery y muchos más.

Por un tiempo se convirtió en el percusionista de casa de los sellos Prestige y Blue Note. En su mayoría no se trataba de producciones de latin jazz sino de un jazz convencional al que las congas se agregaban en forma orgánica, no contrastante.

“Aprendí mucho en innumerables jam sessions, que me sirvieron para desarrollar un estilo apuntado a no interrumpir nunca el flujo de la música –comentado Barretto en su momento–. Apliqué algo que Chano Pozo cultivó con Dizzy: si las congas se afinan relativamente bajas se corre menos peligro de estorbar el acontecer rítmico, proporcionando una especie de tapete”.

Sin embargo, la producción de tapetes sonoros no otorga seguridad financiera a un conguero. Por lo tanto Barretto empezó a ocuparse cada vez más con música latinoamericana, en la que la percusión no es un tapete sino el suelo mismo. Como líder de un grupo de salsa se convirtió en el músico preferido de la escena latina y, ya como músico “de casa” en la disquera Fania, en una estrella capaz de llenar estadios.

Fania se convirtió en la versión latina de Motown, pero el imperio finalmente se derrumbó bajo su propio peso. La música se volvió cada vez más uniforme. El único fin era poner a bailar a la gente. Sin embargo, como a Barretto le ha encantado desde siempre el arte de la improvisación, tuvo que abandonar necesariamente la escena latina.

El hecho de haber tenido éxito en dos campos relativamente independientes quizá mejoró su estatus y situación financiera, pero no su autoestima estética. Más que otros colegas, Barretto experimentó la presión externa e interna de ser aceptado por igual en la comunidad latina y el mundo del jazz. Esta búsqueda de identidad permeó su carrera hasta el día que murió (17 de febrero del 2006).

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La solución no radicaba simplemente en juntar elementos de ambos géneros. La ecuación “Jazz + latin = latin jazz” es una simpleza. El término “latin jazz” es una gran equivocación, según el extinto conguero, porque no existe tal cosa. Lo que la mayoría de las veces lleva esa denominación es un grupo rítmico latinoamericano tradicional que por regla general no sabe nada de jazz, sólo llevar el compás.

Se agregan unos metales que ejecutan pasajes de bebop, y al resultado le dicen ‘latin jazz’. No es una manera muy imaginativa de crear nueva música. Barretto quiso rodearse de músicos de jazz y constituir él mismo la voz que le diera su aire latino al ritmo. Supo exactamente lo que quería de su grupo: tocar jazz con congas.

La vuelta de Barretto al jazz no fue sencilla. Hubo una fase de transición. Cuando decidió fundar el grupo New World Spirit, con el que grabó cinco álbumes, todavía tenía una mayor afinidad con el idioma latino, porque temía perder el contacto con esta escena. No quería espantar demasiado a su público. Mientras estuvo con Fania, tuvo la experiencia de que algunos escuchas regresaran el disco The Other Road a la tienda, con el que efectivamente emprendía senderos nuevos, afirmando: ‘¡Este no es Ray Barretto!”

El nombre New World Spirit era un concepto para él. Por una parte, la agrupación reunió a músicos procedentes de toda la extensión del continente americano, a los que también se les había unido un austriaco, el bajista Hans Glawischnig, hijo de Dieter Glawischnig, director de la big band de la estación de radio alemana NDR.

Por otro lado, por primera vez en muchos años a Ray se le abrió un nuevo mundo musical en su género. Su vida como salsero definitivamente pertenecía ya al pasado. Con sus últimos álbumes,  de Contact! (1997) a Time Was – Time Is (2005), Ray Barretto ya había reestablecido de nuevo la comunicación con el auténtico público del jazz.

VIDEO SUGERIDO: Mags – Ray Barretto (HQ), YouTube (Borhen Rezgui)

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REZA EL GLOSARIO: RIFF

Por SERGIO MONSALVO C.

 

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SÍNTESIS DE LA INTENSIDAD

 

Hay unos acordes en la música que son declaraciones claras y sencillas por parte de la personalidad, del poder, de la sensibilidad finalmente, de un grupo o de un músico de forma única.

Son acordes luminosos e intensos que procuran la absoluta sensación de plenitud a quien las emite y en quien las escucha (al mismo tiempo); sensación que ocupa por entero la atención de quien se encuentra con ella.

Da la impresión, o la percepción sensorial, de que tal experiencia colma por completo y da sentido a la propia existencia de la canción. Al cúmulo de todo ello se le llama riff simplemente.

La del rock, como sabemos, es la historia de sus mitos. Y los de sus riffs tienen un especial apartado en su devenir a través de las épocas (su listado es tan grande como subjetivo, tan académico como personal). De alguno de ellos se podría escribir incluso toda una novela, por ejemplo.

He aquí, a continuación, lo que considero el decálogo de tal término musical. Una presencia definitiva y elemental en un género pletórico de ellos como lo es el rock.

UNO. La del riff será una melodía corta y rítmica que se repetirá a lo largo de la pieza. Una primera frase que como lo debe ser en la literatura, en el inicio de las novelas y los cuentos, sobre todo, significará un lance contundente y único, auténtico y original.

En el escritor el medio para conseguirlo serán las palabras escogidas. En el músico las notas seleccionadas.

Un verdadero golpe de Knock Out, en términos boxísticos, para dejar tocado al escucha, el cual de manera completamente inesperada será impactado por la contundencia de tal lance, tan imaginativo como novedoso.

DOS. La frase tiene que ser memorable. Es decir, necesita ser pegajosa en definitiva. Una condensación de melaza musical que se impregne por todo el cuerpo, de la cabeza a los pies,  como un elemento adherente, pegadizo y visceral, cuya creación lleve la más pura (o impura) intención del  disfrute.

Obvio es decir, que si tal intención se cumple, en la memoria del receptor tendrá un nicho particular y eterno.

Históricamente, el término ganó notoriedad y énfasis rítmico hace más de un siglo, y se convirtió en ingrediente fundamental cuando los músicos de Kansas City la introdujeron al swing de las big bands de los años treinta.

TRES. Dicha frase breve y característica será ejecutada como acompañamiento instrumental.

El riff, según los investigadores especializados, es una reminiscencia del blues, de los spirituals, de las work songs (canciones de trabajo) y otras formas musicales en las que la repetición tenía diversas finalidades.

Y si en el comienzo de los tiempos era la voz la encargada de realizarlo, con el paso de los años ha pasado por el cuerpo de toda la dotación orquestal hasta encontrar su lugar pleno en un instrumento en particular. En el rock fue primero el piano, luego el sax y finalmente terminó identificándose con la guitarra eléctrica.

CUATRO. La repetición de la frase debe tener diversas finalidades, tantas como efectos emocionales se busquen despertar.

El riff tiene como primer objetivo la fijación musical única y el propósito de la originalidad. Objetivo y propósito provocarán entonces, fuera de la voluntad de quien lo ejecute, múltiples efectos psicológicos en la mente del escucha.

Su emisión abrirá un horizonte sin fronteras para la selección de las secuelas emotivas: éstas podrán tener la finalidad de reconfortar, apoyar, impulsar, conectar, enfatizar, hacer gozoso o dramatizar, el estado anímico del receptor, según el momento y la oportunidad.

CINCO. Todas sus posibilidades tornarán al riff en un enérgico núcleo de poder. La respuesta inmediata a su emisión le proporcionará al músico que lo ejecute la herramienta, la varita mágica, para convertirse en ese preciso instante en un aprendiz de brujo.

Y éste tendrá la oportunidad de volverlo una oda, una celebración a su existencia o, si falla en el timing, en un vacuo cliché del sinsentido.

Adquirir el poder que aquél tiene para manejar a voluntad a los oyentes, sobre todo al actuar en vivo, debe incluir un compromiso estético irrenunciable, de lo contrario el músico devendrá en despreciable buhonero.

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SEIS. El riff contiene en sí las mismas características de lo llamado clásico. Una de ellas es su añejamiento.

A través de la historia del género rockero se ha confirmado que un riff selecto se volverá cada vez más significativo conforme pase el tiempo, y sea éste y las generaciones que lo conozcan, evoquen y degusten, los que le proporcionen un lugar importante entre sus páginas.

Esta frase musical cobrará un valor añadido cada vez que sea recordada, ejecutada y ovacionada, por oídos, voces y épocas nuevas.

SIETE. La frase o pasaje debe ser interpretada por un solista o una sección del grupo tocando en armonía. Esta acepción es un sinónimo de lick (frase aislada que reaparece como elemento de la interpretación).

Puede ser una creación personal o colectiva. La primera como resultado de una improvisación que reditúe en riff, mientras el instrumentista practique con las cuerdas y deje volar la imaginación. O colectiva, cuando el conglomerado se ponga de acuerdo para construir una pequeña obra de arquitectura sonora, teniendo en mente la proyección de una emoción dada.

OCHO. El riff es como una puerta de entrada para aquellos que aspiran a ser guitarristas, por lo tanto, tal frase debe ser sencilla, y entre más elemental mejor, ya que proporciona una recompensa inmediata.

NUEVE. La frase debe ser interpretada, casi siempre en armonía, con el resto de los músicos haciendo fondo al solista que la traza. Con el transcurrir de la canción tal frase se volverá un fin en sí misma, se erigirá en su propia estética, en su propia idea musical.

DIEZ. Tan importante como todo lo demás es que el riff, su creación, gozosa o dramática, su desarrollo, su puesta en escena, debe contener un relato oral  detrás suyo. Como una forma narrativa de incrementar la mitología del género, que es a fin de cuentas, su historia.

VIDEO SUGERIDO: Deep Purple – Smoke On The Water (Live), YouTube (deeppurpleos)

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AMSTERDAMAS: “C. C. BLUES”

Por SERGIO MONSALVO C.

 

AMSTERDAMAS (PORTADA)

 

“C. C. BLUES”*

 

Pudiera ser

que una mujer

se nombre en lo íntimo

hongo / agua / humedad

pudiera ser

 

 

Pudiera ser

que uno de esos retratos

le saque un cuerpo a la vida

doble / sencillo / único

pudiera ser

 

 

Pudiera ser

que evoque sus colores

y responda la comunión

me / myself & I

pudiera ser

 

 

Pudiera ser

que la mano libre

ame con su vuelo

esporas / faunos / ángeles

pudiera ser

 

 

Pudiera ser

que una rana al fin

transforme en mujer

besos / espejos / transparencias

pudiera ser

 

 

*Este texto es parte del libro Amsterdamas, que se ha publicado a través del blog Con los audífonos puestos de manera seriada en la categoría “Tiempo del Rápsoda”.

 

 

Amsterdamas

Sergio Monsalvo C.

Colección “Poesía”

Editorial Doble A

The Netherlands, 2019

 

 

 

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T-SHIRT

Por SERGIO MONSALVO C.

T-SHIRT (FOTO 1)

 EL CUERPO ES EL MENSAJE

 Estamos en una época en que todo pensamiento, toda acción, busca ajustarse a las dimensiones del mercado. La economía prevalece como referente a todo lo habido y por haber y nada debe estar fuera de su control, de su radar. Vaya, pues. En la idea más elemental de la economía se encuentran los conceptos diferenciales entre “valor de uso” y “valor de cambio”.

Ambos, como sabe Perogrullo, son valores. El primero deriva de la utilidad de la cosa misma, mientras que el otro se refiere a la cotización que tiene en el mercado, sin contar su funcionalidad.

El metal más preciado, el oro, por mencionar algo, es poseedor de un alto valor de cambio pero no sirve de manera directa para nada funcional. Mientras que unas tijeras, por su parte, tienen, en general, más valor de uso que el de cambio. Igualmente le pasa a una mesa o una jarra.

Esta doble valoración campea en el mundo de los objetos (sin importar que algunos sean obras de arte). ¿Conclusión? La apreciación de unos y otros fluirá según su visibilidad en el mercado, sin embargo, el valor de cambio puede multiplicar su fulgor.

Incluso los de mínimo valor de uso pueden ser parte de nuestro más intenso disfrute. Como ejemplo están las comunes y corrientes T-Shirts o camisetas.

Yo tenía un amigo en la universidad al que le gustaba regalarle camisetas a su novia en turno. No las adquiría en alguna tienda de lujoso prestigio, ni gastaba dinero en T-Shirts de diseñador. No. Se iba al mercado cercano a su casa y compraba las que fueran más baratas o vinieran en paquetes de tres o de cinco piezas. Seleccionaba las blancas y de colores en una talla menor a la requerida por su novia.

Cuando le pregunté el porqué de todo ello, me dijo que primeramente las camisetas baratas tenían un tejido más abierto, se transparentaban y, en segundo lugar, una talla más justa le hacía resaltar los senos a ella y eso a él le encantaba (lo mantenía excitado y disfrutaba todo el tiempo que pasaba a su lado). “¡Es una verdadera delicia!”, me dijo. “Eso sí, nunca le regalo negras, no tienen el mismo efecto”, añadió.

Aquella ilustrativa plática me recordó el valor de uso y el de cambio. Así como también, que en la cultura del rock hay una idea que siempre ha estado adherida a su dieta por antonomasia: “Sex & Drugs & Rock& Roll”. Tanto su política como su moda están impregnadas de ese primer elemento ya que es más asequible que el segundo (menos opcional y más oneroso, para la generalidad).

La imaginería tradicional del rock es la de que todo es sexo. Y puede que en esta ocasión sí lo sea. Hablar de sexo es la cosa más aburrida del mundo y practicarlo, pues, bueno, todo lo contrario.

En las canciones, en las fotografías que acompañan a sus representantes, en los videos promocionales, en las portadas de los discos, se nos cuenta acerca de todas esas mujeres satinadas, enfundadas en camisetas estrechas, embellecidas por la anécdota, que representan sueños húmedos, pulsiones hormonales, fantasías eróticas y demás formas de anticipar el rito carnal, además de ir acompañadas de una buena melodía.

La historia al final de todo eso es que los tipos admirarán su camiseta, la alabarán, para enseguida intentar quitársela; mientras que ellas, al portarlas, querrán ser ellas, con su insignia, su logo, su mensaje escrito. Entre ambos habrá una contradicción de fondo. Los hombres le dan valor de uso al objeto, mientras que ellas le dan el valor de cambio.

T-SHIRT (FOTO 2)

La camiseta se ha convertido a lo largo de los años en un medio de comunicación, en una voz,  en una tendencia que ha traspasado generaciones y convertido a lo largo de las décadas en moda regular, tanto que en Londres existe un museo para legitimarlas, el Fashion and Textile Museum.

Yo, por mi parte, sigo apostando por ella, la prenda dónde se reconoce el cuerpo humano. Es como una página en blanco, que sirve para resaltar lo resaltable en quien lo posee, para evocar y, cómo no, para disfrutar con su vista, con su tacto y con el acto de levantar su telón.

Eso me recuerda una hermosa calle, de un bienaventurado vecindario, que se iluminaba entera cuando aparecía Linda en su bicicleta dando vuelta de la avenida cercana. El universo completo se concentraba en aquel bamboleo que producía su cuerpo. 

Pedaleaba sin disminuir la velocidad hasta encontrarse frente a la puerta de la escuela. Su pelo rojizo y ensortijado era una llama impaciente en busca del elemento que le había dado origen. Bajaba el pie izquierdo regularmente contenido en tenis de inverosímil procedencia. Desmontaba del envidiado asiento y colgaba el vehículo de alguno de los ganchos que el patio principal ofrecía. 

Los entallados jeans eran el estuche perfecto para su carne joven. Sus admirables senos viajaban libres bajo la camiseta impresa con las zetas-logo de los Z Z Top (No hay modo más contundente de transmitir un mensaje que escribiéndolo en el cuerpo, pensaba yo, demuestra el poder de una prenda tan básica). La mochila de explorador con los utensilios escolares le colgaba de la espalda sin estorbar un milímetro la visión de toda ella.

Regularmente, también, irrumpía en la clase cuando ésta ya había comenzado.  Las onomatopeyas gustosas y de satisfacción no faltaban nunca a su llegada por parte de los condiscípulos varones. En las alumnas provocaba el desdén y el cuchicheo venenoso. Yo tragaba saliva y trataba de reprimir la sonrisa de bienvenida. Continuaba pasando lista ya sin el peso de aquella falta encima.

Lo hacía tras el requisito de que sacaran los cuadernos para tomar notas y el libro sobre el cual hablaríamos. El breve desorden de tapas y hojas ella lo aprovechaba para acercarse a mi escritorio y deslizar de su libro hacia el mío la notita curiosa que se había vuelto costumbre. 

Las frases de éstas variaban, pero el objetivo era siempre el mismo.  Obviamente tal ejercicio de la pedagogía la había convertido, por su dedicación, en mi alumna favorita, y ella lo supo al final del curso. La camiseta aquella la usé mucho tiempo para dormir, con sus dos valores.

VIDEO SUGERIDO: Z Z Top – Legs (Official Music Video), YouTube (RHINO)

 

T-SHIRT (FOTO 3)

 

 

 

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