ELLAZZ (.WORLD): VIKTORIA MULLOVA

Por SERGIO MONSALVO C.

ELLAZZ (.WORLD) VOL. I (PORTADA)

 CRUCE DE MUNDOS

VIKTORIA MULLOVA (FOTO 1)

 Los mundos del jazz y de la música clásica a veces se cruzan, a veces se rechazan, pero han caminado de manera paralela durante el último siglo. Son mundos con sus propias historias, leyendas, mitología y obras maestras; con personajes que han vivido el éxito y la aclamación lo mismo que el nulo o tardío reconocimiento por su quehacer en tal labor de mezcla llamada Jazz Progresivo. Hablar de este fértil campo musical resulta apasionante y aleccionador.

Representante de ello es Viktoria Mullova, una auténtica estrella como intérprete del violín clásico contemporáneo, quien ha traído a dicha escena musical aires frescos y renovados entusiasmos así como caminos y puentes hacia otros géneros, como el pop y el jazz.

Los aficionados de los géneros clásico y jazzístico al incursionar por primera vez en dichos terrenos reciben impresiones fuertes, determinantes para toda la vida. Si se les llega a preguntar sobre sus acercamientos a dichas músicas, juran y perjuran que esa primera vez les causó una emoción tan fuerte que sienten que lo que habían experimentado hasta aquel momento no había sido nada comparado con ésa.

En los escuchas de ambos géneros el gusto les ha dejado una huella mucho más profunda que cualquier cosa que hayan oído antes. Y seguramente es verdad, porque así deben ser las aficiones: definitivas y siempre en incremento. Estas sensaciones vuelven cada vez que se presenta la oportunidad de escuchar la música.

Conforme el jazz se ha ido estableciendo de manera firme en los círculos académicos y en las salas de conciertos en distintos lugares del mundo –al igual que los compositores del departamento clásico han ido contando con las facilidades para integrar a su gusto agrupaciones orquestales y arreglos al estilo jazzístico, para una danza o la dirección musical en una obra de teatro —, muchos de los resultados obtenidos con la libertad creativa se han aproximado entre sí: adaptando los cartabones de la música clásica a los del jazz de formato extendido.

Existen ya ejemplos tanto espectaculares como sutiles —ocultos estos últimos en subterfugios de la más variada índole— de compositores clásicos que incorporan las formas e influencias del jazz en sus obras sinfónicas y de cámara. Ambas cosas son un hecho.

¿Se tratará acaso de que los dos géneros musicales se han acercado hasta el punto de tocarse constantemente, conforme pasa el tiempo? ¿Existirá ya alguna especie de herencia genética para enriquecer sus respectivos campos del uno con el otro? Los puristas de los dos bandos ya han acusado síncopes y desmayos por esta sospecha.

Sin embargo, es tangible que la actitud y la atmósfera engendrada por la academia y por la sala de conciertos  han despertado las tendencias “clásicas” latentes en algunos compositores de jazz y, al mismo tiempo, la envidia por el blues, el swing y la improvisación en los compositores clásicos. Muestras las hay de sobra y al parecer la fusión en este sentido, al igual que con otros muchos géneros y corrientes, es una circunstancia estética e histórica irreversible y en pleno desarrollo, mientras los purismos son lacras en extinción.

Según el saxofonista noruego Jan Garbarek, el jazz cerró un círculo junto al siglo XX y abrió otro con el nuevo. Don Cherry fue quien en su momento indujo a este músico a integrar el folclor y la música académica escandinava en su música. “Eso cambió mi relación con ella de manera radical y determinante —ha dicho Garbarek—. Las influencias más importantes en la música sincopada de hoy no proceden de ella; sin embargo, el jazz posee la fuerza suficiente para asimilar dichas influencias y mantenerse fiel a sí mismo”.

Ralph Towner, uno de los músicos más respetados del medio y fundador del grupo Oregon, cuenta con una formación clásica sólida como compositor y guitarrista, y la aplica al jazz progresivo sin empacho alguno. Este proceder es muy fructífero y con todo un mundo nuevo por recorrer. La autenticidad no se pierde, al contrario, aumenta la interrelación de los sonidos. Con ello surgen nuevas categorías y la positiva sensación de que las cosas, como debe ser, se encuentran en movimiento.

La intérprete rusa Viktoria Mullova forma parte de ese movimiento. Es una violinista extraordinaria que aporta un estilo muy particular a sus interpretaciones. Se ha distinguido en sus conciertos por su capacidad para establecer un vínculo de empatía con el público. Egresada del Conservatorio de Moscú ha colaborado como solista con las mejores orquestas y directores del mundo con una lista interminable de referencias (la Sinfónica de Montreal, de San Francisco y de la Radio Bávara, entre otras). Y, además, es líder de su propio grupo de cámara.

VIKTORIA MULLOVA (FOTO 2)

Mullova realizó sus estudios iniciáticos en la ya mencionada Escuela Central de Música de Moscú y en el Conservatorio de la misma ciudad, de donde es originaria.

Su virtuosismo instrumental, dinamismo y curiosidad artística la han llevado a explorar todas las posibilidades que le brinda el violín (es poseedora del famoso Stradivarious conocido como “Julius Falk”, construido en 1723), diversificando su repertorio a través de grupos formados por ella: el Mullova Chamber Ensemble (dedicado a Bach) y la Orchestra of the Age of Enlightenment (que tiene como proyecto la obra de Mozart al igual que del pop, con la de los Beatles, sobre todo, y el jazz).

La dirección de Mullova en estos grupos es ejemplar, grácil, animada y proporciona una versión “moderna”, en términos de sonido y estilo. Su trabajo con la Orchestra, como solista y directora en la ejecución de las obras de Mozart, por ejemplo, ha resultado muy exitoso.

La Ice Queen, como se le conoce en el medio musical, atrajo la atención cuando en 1980 obtuvo el Primer Premio en el Concurso Sibelius realizado en Helsinki. Un par de años después se hizo acreedora a la Medalla de Oro en el Concurso Tchaikovski de Moscú, el cual incluye interpretaciones originales tanto de compositores barrocos (Bach) como clásicos (Mozart).

Junto a otros músicos jóvenes que comparten sus mismas ideas musicales fundó como ya se apuntó el Mullova Chamber Ensemble, formación con la cual debutó durante una gira por Italia en 1994. El disco dedicado a los conciertos para violín de Johan Sebastian Bach, por parte de éste corroboró las capacidades para dar nueva vida a música antigua.

Asimismo, inquieta por naturaleza, Viktoria Mullova fundó también otra agrupación en el año 2000, con la cual se presenta como directora y solista. Se trata de la ya mencionada Orchestra.

El primer disco de la Orchestra bajo su influjo retomó los Concertos 1, 3 y 4 de Mozart, quien los escribió en Salzburgo entre 1773 y 1775. Escuchados con sus versiones, estos Concertos adquieren una enjundia inusitada, fantasía, flexibilidad rítmica y expresividad. La Orchestra les proporciona un tejido transparente y detallado con un acabado final de sorprendente y delicada ligereza.

Posteriormente la violinista exploró un nuevo camino en su universo musical mediante un concepto al que tituló “new classical”, el cual quedó plasmado en el álbum Through the Looking Glass, en el que incluyó arreglos de obras de Miles Davis (“Robot 415”, con sus cinco movimientos), Duke Ellington (“Ad Lib on Nippon”), Joe Zawinul (“The Pursuit of the Woman with the Feathered Hat”), Erroll Garner (“Misty”) y Jaco Pastorius (“Teen Town”), entre otros.

 

El jazz está cambiando y en el curso del proceso de abrirse a otros estilos ha dejado de ser jazz, según los apocalípticos, pero para los integrados ha expandido sus horizontes y es más jazz que nunca. En la música vivimos ya en el tiempo de las mezclas.

Nadie en su sano juicio saldría a batirse para defender la virginidad y pureza de ningún género. La confrontación entre las músicas del mundo (populares y académicas) y la presencia constante de éstas, ha redundado en una relación muy diferente con la música en general.

Resultaría inconcebible en la práctica que alguien decidiera no escuchar otra cosa durante toda su vida que un solo tipo de música. Sería como una autodestrucción. Oír la obra de la Mullova, en este sentido, es brindarse la oportunidad de ensanchar las referencias personales.

Para la realización de Through the Looking Glass, Viktoria Mullova invitó a colaborar al jazzista británico Julian Joseph (pianista, clarinetista, baterista, cantante), un egresado de Berklee que ha trabajado con gente como Branford Marsalis, Courtney Pine y George Coleman, por mencionar algunos.

Los arreglos de todos los temas fueron escritos en especial para ella por el compositor y cellista Matthew Barley (su actual esposo), combinando la pureza de su sonido, su vitalidad rítmica y su afamada técnica con una muy buena y calculada espontaneidad.

VIDEO SUGERIDO: Viktoria Mullova – Garner: Misty, YouTube (Viktoria Mullova)

VIKTORIA MULLOVA (FOTO 3)

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LIBROS: CORRIENTE ALTERNA

Por SERGIO MONSALVO C.

ENTREGA XII (FOTO 1)

 (REVISTA/FANZINE)

La publicación CORRIENTE ALTERNA en todas sus fases (con ocho años de existencia, entre 1993 y 2001, y 58 números en total) reafirmó las intenciones con que fue concebida por su fundador, director y editor, Sergio Monsalvo C.: devolver a la palabra la importancia fundamental que tiene, en beneficio del análisis musical cotidiano; reflejar la pasión  por la búsqueda y descubrimiento de los sonidos que componen diversas realidades, y trasmitir la información sobre las expresiones artísticas en este sentido, que se crearon en el underground, a la vanguadia, tras los límites o al margen de los canales más comerciales, y que representaron (en su momento) otras elecciones estéticas.

La revista (fanzine) estuvo inscrita en lo «alternativo», en su afán por la expansión de las fronteras, sin restricciones y con una propuesta editorial lejana a los lugares comunes. De la misma manera analizó la influencia de las distintas músicas en otros ámbitos de la cultura global.

«Alternativo» es uno de los términos de los que se ha abusado en demasía, sin embargo, ha mantenido su significado. Si se le utiliza (cualquiera que sea el concepto en que se emplee) es sobre todo porque ninguna otra palabra describe de modo tan sencillo tamaña pléyade de actividades. Es la manifestación cultural aún inaceptable para lo convencional, y actúa fuera de éste.

Las actitudes alternativas, adaptadas por sensibilidad a los matices rápidamente cambiantes de la sociedad, son las primeras en formular con palabras y obras aquello que tantos otros no ven, ni sienten. De esta forma, lo alternativo cumple una función importante en cuanto ayuda a la mente a mantenerse ágil; pone en tela de juicio y promulga, con su ejemplo, la idea de que siempre hay opciones para pronunciarse. Ello, a final de cuentas, fue lo que significó «alternativo» para esta publicación.

 

Corriente Alterna

Revista/Fanzine

Editorial Doble A

Fundador y Editor

Sergio Monsalvo C.

México, D. F., 1993-2001

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JAZZ Y CONFINES POR VENIR – 5*

Por SERGIO MONSALVO C.

JAZZ Y CONFINES POR VENIR (PORTADA)

 LES TÊTES BRULÉES

EXOTISMO BIKUTSI

PORVENIR 5 (FOTO 1)

De las selvas infestadas por mosquitos del África Central proviene uno de los grupos musicales más excéntricos, dinámicos y realmente talentosos de Camerún, Les Têtes Brulées.

 

El quinteto usa cautivantes beats bikutsi originales de la tribu beti del país, mientras sus integrantes brincan por el escenario con lentes oscuros, rodilleras y coderas deportivas, mochilas a las espaldas, los cuerpos pintados de puntitos y las cabezas rasuradas con diseños bizarros. Los colores fosforescentes que usaron en años anteriores se han suavizado, siendo reemplazados por matices más sutiles de color café y beige.

 

Los ritmos bikutsi existen desde hace siglos. La palabra significa «golpear la tierra», y se utilizaban para enardecer a los combatientes de la tribu antes de enviarlos a la guerra. Surgidos de las regiones occidentales de Camerún, cubiertas de bosques tropicales, estos frenéticos ritmos tribales no tardaron en cautivar a los escuchas urbanos del mundo desde 1986, cuando Les Têtes Brulées los redescubrieron y les dieron nueva vida.

 

Dichos ritmos se convirtieron en el vibrante pulso de las últimas décadas. En el continente europeo, sobre todo, el neo-punk y sus danzantes ejecutan el baile pogo al compás de la fuerza regocijada del bikutsi. Un fenómeno de la globalización.

 

PORVENIR 5 (FOTO 2)

LAS CARAS DEL AZAR

 

Creado en 1986 como un grupo conceptual, Les Têtes Brulées dieron nuevo sabor a las olvidadas tradiciones folclóricas conocidas únicamente, hasta su llegada, por la población rural del país. El grupo fue creado por el trompetista y cantante principal Jean-Marie Ahanda.

 

 

Existen diversos tipos de bikutsi. Uno es tocado por los griots (sagrados narradores de cuentos) en la guitarra; otro es el que las mujeres cantan acompañadas por balafones (el vibráfono del África occidental), y también hay uno para el bajo y uno más que se interpreta en bodas y fiestas.

 

El estilo de Les Têtes Brulées se distingue por los poderosos riffs en la guitarra, los cuales sustituyeron al balafón. Al igual que el país mismo, su sonido refleja las influencias musicales del township mbaqanga de la vecina Sudáfrica, los rebuscados tonos del soukous zaireño y el jit jive de Zimbawe.

 

Al fundar el grupo, Ahanda, quien estudió arte en París y volvió a la capital de Camerún, Yaounde, para trabajar como crítico de arte para el Cameroon Tribune, quería que la gente comprendiera la prehistoria de su pueblo.

 

A través de la mitología y la pintura, el músico descubrió al azar que todo tiene dos caras, que el mundo es ambivalente. Así que trató de mostrarlas musicalmente poniendo al día las tradiciones y agregando algo de extravagancia.

 

UN GROOVE INCONTENIBLE

Al poco tiempo de que apareciera su álbum debut Hot Heads con el sello Shanachie en 1988, el guitarrista de 26 años Theodore «Zanzibar» Epeme se suicidó.

 

Dos años más tarde la cineasta francesa Claire Denis entró en contacto con el grupo y pidió filmarlos en gira, lo que resultó en el largometraje Man No Run.

 

El segundo álbum, Bikutsi Rock, impulsó aún más el desarrollo del grupo. Llevó la música de Les Têtes Brulées a un groove imparable, bajo las hábiles manos del productor inglés de World beat y dance Simon Booth (miembro fundador de Working Week y AfroCelt Sound System y remezclador del acid jazz).

 

En las obras siguientes, Ahanda gruñe palabras sin sentido por encima de poderosos beats galopantes y soñadoras secuencias en la guitarra, en las cuales se funden sonoridades musicales desde los riffs ondeantes de Bo Diddley hasta los tonos perfectamente asimilados del soukous zaireño y canciones a cappella. Con sus animados beats y actitudes refrescantes, Les Têtes Brulées son los gratos representantes de la actual ola del afrojazz francófilo.

 

Discografía mínima:

Hot Heads (Shanachie, 1988), Bikutsi Rock (Shanachie, 1990), Les Têtes Brulées (Sterns, 1991), y aparecen en antologías africanas como Best of Ellipsis Arts (1997), Afrika: Never Stand Still (1999) y Bikutsi Fever (Africa Fete, 2000).

 

 

VIDEO SUGERIDO: Têtes Brûlées en concert RFI, YouTube (enguscarinus)]

 

 

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*Capítulo del libro Jazz y Confines Por Venir. Comencé su realización cuando iba a iniciarse el siglo XXI, con afán de augur, más que nada. El tiempo se ha encargado de inscribir o no, a cada uno de los personajes señalados en él. La serie basada en tal texto está publicada en el blog “Con los audífonos puestos”, bajo la categoría de “Jazz y Confines Por Venir”.

 

 

 

Jazz

y

Confines Por Venir

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Textos”

The Netherlands, 2021

 

 

 

PORVENIR 5 (REMATE)

LIBROS: CARTAPACIO (I)

Por SERGIO MONSALVO C.

CARTAPACIO I (PORTADA)

 (RELATOS)*

 

ÍNDICE

Éste era un gato

– El blues de Luz

– Una bolsa de París

– Divino Tesoro

– Paseo nocturno

– El cocodrilo del Capitán Garfio

– Carrera con la fugacidad

– El viaje del exiliado

– La Certidumbre

– Cosas del futbol

– El deseo

– La huella de los días

– Espolón perdido

– La Casa del Poeta

– Sally

– Extraños en el Paraíso

– Uno x Uno

– No Reply

– Rigor Mortis

– The Wanderer

 

 

*Esta primera antología de relatos cortos, Cartapacio I, fue publicada en la Editorial Doble A, y de manera seriada a través del blog Con los audífonos puestos en la categoría “Cartapacio”.

 

Cartapacio (I)

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección «Relatos»

The Netherlands, 2020

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LIBRO: AMSTERDAMAS (HADEWIJCH EN IK)

Por SERGIO MONSALVO C.

AMSTERDAMAS (PORTADA)

 HADEWIJCH EN IK*

 (para Tjamke Roelofs)

 

IK

(lo que oí)

paul prenen produjo pasmo

planeó pistas prístinas porque pensó:

para poner piano primero pautas propias

pero pronto poesía permeó predilección principal primigenea

HADEWIJCH

(lo que conocí)

brilló en edad oscura

con su mística visión flamenca

flor de flandes cuyo nombre perdura

para descubrir el misterio de la palabra

ZINGT

canta

(lo que intuí)

que en tres días

la esencia se fija eternamente

surge y crece aunque parezca silenciada

se desliza por las cuerdas y voz

EN

(lo que plací)

tras sensible reencuentro consigo

yo la que fui soy

nombre/mujer  música /canto palabra/voz

 dúo de título legendario armonía cuerpo notación

IK

 

*Texto tomado del poemario Amsterdamas, de la Editorial Doble A.

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LA BELLA DURMIENTE (ANNE SEXTON)*

Por SERGIO MONSALVO C.

ANNE SEXTON (FOTO 2)

 LA BELLA DURMIENTE*

(fragmento)

Imagínense

a una chica que se deliza sin cesar,

los brazos fláccidos, como zanahorias viejas,

en el trance del hipnotizador,

en un mundo de espíritus

donde habla con el don de las lenguas.

Está atorada en la máquina del tiempo,

de repente tiene dos años y se chupa el dedo,

vuelta hacia el interior como un caracol

aprende a hablar otra vez.

Está de viaje.

Nada cada vez más hacia atrás,

río arriba como un salmón,

lucha por entrar al bolso de su madre.

Muñequita,

ven aquí con tu papá.

Siéntate en mi rodilla,

tengo besos para tu nuca.

¿En qué piensas princesa?

Cazaré tus pensamientos como una esmeralda.

Déjame apapacharte

y te daré una raíz.

Esa clase de viaje,

Exuberante como una madreselva.

(…)

Al cumplir quince años

se pinchó el dedo

son un huso chamuscado

y se detuvieron los relojes.

Sí, en efecto. Se durmió.

El rey y la reina durmieron,

los cortesanos, las moscas en la pared.

El fuego en el hogar quedó inmóvil

y la carne asada dejó de crujir.

Los árboles se convirtieron en metal

y el perro en porcelana.

Todos estaban en trance,

catatónicos,

atorados en la máquina del tiempo.

Incluso las ranas eran zombies.

Sólo creció un rosal silvestre

y formó un gran muro de tachuelas

alrededor del castillo.

Muchos príncipes

trataron de atravesar las zarzas

porque habían oído de Aurora,

pero no se habían fregado las lenguas

y fueron detenidos por las espinas

y crucificados.

En su debido momento

transcurrieron cien años

y un príncipe logró pasar.

Los rosales se separaron como para Moisés

el príncipe halló intacto el cuadro.

Besó a Aurora

y despertó con la exclamación:

¡Papá! ¡Papá!

¡Listo! ¡Salió de su prisión!

Se casó con el príncipe

y todo estuvo muy bien

salvo el miedo…

El miedo a dormir.

Aurora padecía insomnio…

No podía dormitar

Ni acostarse a dormir

sin que el farmacéutico de la corte

le mezclara unas gotas de inconsciencia

y nunca ante el príncipe.

Si ha de llegar, afirmó,

el sueño debe tomarme desprevenida

mientras me río o bailo

para que no conozca ese lugar brutal

donde me acuesto con alambre de púas,

abierto el agujero en mi mejilla.

Además, no debo soñar,

pues entonces veo puesta la mesa

y una bruja temblorosa en mi lugar,

los ojos quemados por los cigarrillos

mientras come la traición como una rebanada de carne.

No debo dormir

pues cuando duermo tengo noventa años

y creo que me muero.

La muerte resuena en mi garganta

como una canica.

Traigo tubos como aretes.

Me quedo tan quieta como una barra de hierro.

Pueden perforarme la rodilla

con una aguja y no me moveré.

Estoy llena de novocaína.

Esta chica en trance

para hacer de ella lo que quieran.

Podrían meterla en una tumba,

un paquete terrible,

y cubrirle la cara de tierra

y nunca llamaría: ¡Hola!

Pero si la besaran en la boca

abriría los ojos de golpe

y exclamaría ¡Papá! ¡Papá!

¡Listo!

Salió de su prisión.

Hubo un robo.

Hasta ahí me platican.

Fui abandonada.

Hasta ahí estoy enterada.

Fui obligada a retroceder.

Fui obligada a avanzar.

Fui pasada de mano en mano

como un plato de fruta.

Todas las noches me clavan en mi lugar

y olvido quién soy.

¿Papá?

Esa es otra clase de prisión.

No es el príncipe

sino mi padre

ebrio, inclinado sobre mi cama,

rodeando el abismo como un tiburón,

mi padre, grueso, encima de mí

como una medusa dormida.

¿Qué viaje es éste, niña?

¿Existe salida de la prisión?

Que Dios nos salve–

¿existe vida después de la muerte?

*Anne Sexton, fragmentos del poema “La Bella Durmiente”, que forma parte del libro Transformaciones. Selección y traducción de Angelika Scherp. Introducción de Sergio Monsalvo C. Primera edición en Ediciones Fósforo, México, D.F., 2009.

ANNE SEXTON (FOTO 1)

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GLOVES 3 – GOTCHA!

Por SERGIO MONSALVO C.

 (FOTOGRAFÍAS)

GLOVES 3 (GOTCHA!) (FOTO)

Gloves 3 – Gotcha!

 

 

 

 

La sensación de sentirse

descubierto al descubierto

con ansias de diluirse

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LIBROS: BRAZADA INÚTIL

Por SERGIO MONSALVO C.

BRAZADA INÚTIL (FOTO 1)

 (POEMARIO)

 

“UNA NOCHE DE ÉSTAS”*

Una noche de éstas

saldrán

de mis ojos (¡por fin!)

tus recuerdos

a escondidas

 

 

FAMÉLICOS

 

Famélicos

como salidos del silencio

como fieras

mis deseos brutales

se colgaron de sus labios

 

 

 

*Textos extraídos del poemario Brazada Inútil con el que participé en el libro colectivo Andan por ahí, editado por la UNAM, y del que presento aquí un par de textos incluidos en él.

 

 

 

 

ANDAN POR AHÍ (PORTADA)

 

Brazada inútil

Sergio Monsalvo C.

Andan por ahí

(Libro colectivo)

Ediciones de la Revista

Punto de Partida

Coordinación de

Difusión Cultural

UNAM

México, 1987

 

 

 

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LIBRO: JAZZ Y CONFINES POR VENIR – 4*

Por SERGIO MONSALVO C.

JAZZ Y CONFINES POR VENIR

 HUGH MASEKELA

EL ARTE Y EL COMPROMISO

PORVENIR 4 (FOTO 1)

El enganche de Hugh Masekela al terreno de la música se dio cuando él tenía 13 años de edad y vio la película Young Man with a Horn protagonizada por Kirk Douglas, un filme basado en la biografía del trompetista Bix Beiderbecke.

Quedó tan fascinado por aquellas imágenes y sonidos que el director de la escuela a la que asistía, el reverendo Trevor Muddleston, le consiguió su primera trompeta así como las lecciones del instrumento a cargo de Old Man Sowsa, líder de la Native Municipal Band, y luego de unos meses de práctica pudo tocar en algunos clubes y con bandas callejeras de la ciudad de Johanesburgo.

En esa época sus ídolos musicales eran la cantante Miriam Makeba, quien gozaba de una gran popularidad local, y un saxofonista llamado Kippie Moeketsi, que imitaba el estilo de Charlie Parker.

Hugh había nacido el 4 de abril de 1939 en Wilbank, Sudáfrica, como hijo de un alfarero. Fue criado por su abuela, quien lo envió a tomar clases de piano a los siete años, todo un lujo. Esto le permitió entender la música e involucrarse con ella. Luego descubrió el jazz.

Visto de esta manera parecería que todo era perfecto; sin embargo, la realidad en la que se movía Masekela era difícil y brutal. La política del apartheid implementada por el gobierno sudafricano buscaba por todos los medios mantener en el sojuzgamiento a los pobladores negros, quienes eran tratados como subhumanos.

Sólo migajas de educación, cultura, salud y demás derechos se dejaban caer hasta los estratos donde existía la mayoría negra. La historia de toda esta infamia y la lucha contra ella estaría luego encarnada por Nelson Mandela, quien sería encarcelado por disidente y tardaría muchos años más en salir de prisión.

Mientras tanto Masekela, junto con Jonas Gwanga y Dollar Brand (a la postre Abdullah Ibrahim), formó la banda de bebop africano The Jazz Epistles, el primer grupo en grabar un disco de jazz en Sudáfrica. Lamentablemente tuvo una corta existencia debido a la persecución política de las autoridades.

Con afán y estudio logró conseguir que la Academia de Música Guildhall de Londres le concediera una beca, dados sus méritos, para continuar sus estudios. Tuvo la oportunidad de alejarse de esos cuadros sociales de miseria y desesperanza, pero no los olvidó.

Tiempo después otra beca lo trasladó a Nueva York, a la Manhattan School of Music. Ahí, Harry Belafonte se convirtió en su mentor. En 1964 Masekela se casó con otra protegida del cantante: su admirada Miriam Makeba.

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Durante el par de años que duró el matrimonio, él escribió todos los arreglos para ella y la acompañó también como músico en las giras que emprendió. Del dinero obtenido en esas tours, Masekela destinó una gran parte a la ayuda de otros estudiantes sudafricanos y también para apoyar los movimientos pro derechos civiles de su país. Obviamente ya no pudo volver a él. Asimismo, fundó su propia compañía discográfica, Chisa Records, cuando se fue a vivir a California.

En 1965 Masekela formó su propia banda y firmó con MGM Records. Tituló a su primer álbum The Americanization of Ooga Booga. Una respuesta a la burla que Hollywood había hecho de los africanos a través de su historia.

Masekela mostró al mundo desde entonces la riqueza de la música tradicional del continente negro combinada con los sonidos de la música estadounidense, en especial el jazz y el pop. La respuesta cultural de este músico fue superior a la patanería de las películas de serie B y a los prejuicios raciales de su país natal y los de su anfitrión norteamericano.

Desde entonces este genial intérprete de la trompeta y el flugelhorn, vocalista y creador de una fusión única en el World jazz llevó por el orbe los ecos de “Mamá África” —los sonidos kwela y la música de los black townships—, junto con sus vibrantes actuaciones plenas de ritmo, profundidad y conciencia. (Lo siguió haciendo hasta su muerte el 23 de enero del 2018. Tenía 78 años de edad).

Su estilo resultó carismático e imitado por más de 30 años, además de servir de embajador de las causas sociales sudafricanas y panafricanas en general. En cada uno de sus discos este artista hizo efectivas sus palabras: «No hay exilio que valga. Mi hogar se encuentra donde la música esté».

Discografía mínima:

Trumpet African (Mercury, 1962), The Promise of a Future (One Way, 1968), Masekela (Uni, 1969), Here Is Where the Music Is (Blue Thumb, 1972), Hope (Triloka, 1994), Black to the Future (Columbia, 1997), The Boys Doin’ It (Verve, 1998), The Best of (Novus, 1999), Homecoming Concert (Shanachie, 2000), Live at the BBC (Fuel, 2002), Still Grazing (Blue Thumb, 2004), Phola (Four Quarters End, 2009), Friends (House of Masekela, 2012).

 

*Capítulo del libro Jazz y Confines Por Venir. Comencé su realización cuando iba a iniciarse el siglo XXI, con afán de augur, más que nada. El tiempo se ha encargado de inscribir o no, a cada uno de los personajes señalados en él. La serie basada en tal texto está publicada en el blog “Con los audífonos puestos”, bajo la categoría de “Jazz y Confines Por Venir”.

 

VIDEO SUGERIDO: Hugh Masekela – Thimela (Official Audio), YouTune (Next Music South Africa)

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Jazz

y

Confines Por Venir

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Textos”

The Netherlands, 2021

 

 

 

PORVENIR (REMATE)