cuando llegó el Tren al espacio interestelar explotaron los tulipanes de van gogh. ¿quién rescató algún fragmento? ¿quién sucumbió? ¿quién aprehendió al natureboy?¿quién fue el primero en pronunciar su nombre? sublime luchador. mago del alma. bluetrain. el portador de la clave. oniria. a la que lleva como estandarte en batalla de intimidad colectiva. la transporta con pasos agigantados en superficie de perla negra, hasta cerrar los ojos con la tersura. dedos colmados que vibran en cascadas de sonido astillado de fruición y zafiro. canto a noches conjuradas de imaginación. sax de sombras y esferas con visión de mundos mejores. beber y beber cavando hondo y más hondo. nubes sin aperturas blandiendo notas para tenderlas con aliento nocturno sobre tus sábanas. temas con rabia y esperanza que taladran las sienes y despiertan a la vida, al sueño. el deseo, las ideas: sus cosas favoritas. entusiasmo y elegancia en su ascensión al camino sagrado. el free. un amor supremo. toda alabanza sea para ti, quien sólo merece loor…palabras, sonidos, discursos, hombres, recuerdos, pensamientos, miedo, sentimientos, tiempo. todo. elevación. esperar de ti lo inesperado. el Tren.
En junio de 1957, Jack retornó a la capital de México y a sus querencias en la Colonia Roma, con el objeto de escribir tranquilamente un artículo sobre la Generación Beat para la editorial Viking Press. Asustado por un fuerte temblor que se produjo en la ciudad y fustigado por una enfermedad estomacal, contrajo una fiebre muy alta.
Al mismo tiempo recibió la noticia de la muerte de Bill Garver. Se había quedado sin morfina y, tal como predijo en Mexico City Blues, se suicidó tragándose 40 tabletas de blue skies (aparecería personificado a la postre como Old Bull Gaines en Tristessa y Desolation Angels, y como Harper en Visions of Cody).
A pesar de todo, Jack completó el artículo planeado (que por cierto se publicó hasta mucho tiempo después). Se pasó el resto del tiempo fumando marihuana y leyendo a Spengler; bebiendo tequila o vino mientras intentaba acoplar el pensamiento beat al Tao, al culto dionisiaco y al budismo. Buscaba, por entonces, explicarlo como un movimiento en esencia místico que quería enfrentarse a la tecnocracia.
En agosto de 1957, ebrio, abandonó aquella casa y su cobertizo y partió rumbo a Orlando, Florida. A las pocas semanas se editaría por fin su siguiente libro, On the Road; encabezaría el movimiento beat y el advenimiento de la contracultura de la segunda mitad del siglo XX junto a un listado de outsiders. No volvió jamás a México.
*Capítulo del libro Mexico City Blues: Orizaba 210 de la Editorial Doble A, y publicado de manera seriada en el blog Con los audífonos puestos.
Dentro de sus rasgos distintivos, dos cosas llaman la atención en la poética de Hernán Lavín Cerda: por un lado, el polo que sustenta el sentido de lo transitorio, acompañado de la permanente indagación de las fuerzas que gobiernan la vida a partir de la paradoja de que “Cuando pienso en la realidad, lo real en mí se ofusca / y al fin desaparece / como el rostro en el agua”; por otro lado, el polo cuya remisión apunta al lento desgaste o corrosión de la existencia.
Estos dos núcleos son también vectores que pretenden indagar y aprehender tanto la existencia de la esencia como la esencia de la existencia: “¿Para qué tantos demonios? ¿Para qué tantos dioses / Aún creo que el espíritu se destila a sí mismo / en una precipitación de vía láctea”, dice el poeta.
Al interior de los núcleos señalados resplandecen dos símbolos: el del caballo y el de la piedra, los cuales el poeta sopesa para conocer la levedad y el grávido misterio del ser. Sentido que remitiría nuevamente a los orígenes de la indagación, con el ingrediente de una ansiedad más acentuada. En el proceso que avanza hay una regresión permanente hacia los orígenes y, en ese espacio intermedio, la incertidumbre y el caos definen mejor la perspectiva poética, la del poeta y la del mito.
*Fragmento del ensayo “El humor en las visiones de Hernán Lavín Cerda”, publicado por la revista INTI.
Generalmente cuando se habla sobre el rock and roll se hace como si fuera tan sólo música juvenil y para derramar nostalgia sobre tiempos idos. Esto implica tratarlo sin la seriedad que merece; sin reconocerle la trascendencia cultural que ha sido parte de su historia y de varias generaciones de seres humanos (desde los Baby Boomers hasta la que ha padecido el azote del Corona virus y que en el momento de escribir esto tiene el nombre de Millenials).
En 70 años (de la segunda mitad del siglo XX a la segunda década del XXI) ha sido el movimiento artístico más revolucionario, con implicaciones sociales en todos los ámbitos (sociales, políticos, económicos, humanistas, científicos y tecnológicos).
Respondió con su nacimiento a una época depresiva, de posguerra, de prejuicios y persecución (macartismo). Respondió a ello con una infancia inquieta, auténtica y espontánea, llena de retos.
Tuvo una adolescencia crítica, con profundos conflictos existenciales y en la búsqueda de una razón de ser. Abrevó en la filosofía y las religiones orientales; conoció los excesos y la apertura de la conciencia cósmica y comunitaria.
En plena juventud se expandió hacia todos los puntos cardinales del mundo, se enriqueció con todos ellos y logró con esto la inmortalidad que generación tras generación renueva sus votos de identidad y reconocimiento con la rebeldía natural humana, que no se concreta a una época, a unos años, a una melodía repetitiva.
Con su historia de 70 años, el rock and roll se ha consolidado como un movimiento de opinión pública, creado por jóvenes que exigían a la sociedad ser escuchados; derivó en el gran transformador y sacudidor de la conciencia social.
Pero no sólo la ha sacudido, sino que la ha modificado. Liberalizó costumbres, combatido prejuicios, hambrunas y racismos, derribado tabús sexuales, desacralizado instituciones, derribado fronteras raciales, censurado guerras.
En fin, ha trascendido el ámbito musical a través de esos 70 años, y continúa transformándose y expandiendo su influencia a todo cuanto toca: arte, tecnología, moda, pensamiento, lenguaje, etc. etc.
Con esta serie (Pulsor 4×4: El Beat de la Identidad) se ha llevado al lector a un recorrido desde los inicios hasta los cambios que ha experimentado el rock a lo largo de sus siete décadas de existencia.
Con emisiones puntuales de año en año y teniendo como eje central a los grupos que han logrado importancia por su obra, hablé del contexto histórico en que fueron creadas tales obras, así como de su anécdota musical en particular, mostrando el desarrollo del sonido, la grabación y el enriquecimiento artístico.
Con esto se le proporcionó al seguidor un panorama detallado de una música que ha evolucionado a un estilo de vida, de pensamiento y de acción, a una cultura finalmente, como ninguna otra.
*La serie completa, Pulsor 4×4: El Beat de la Identidad, ha sido publicada por la Editorial Doble A con tal título, y online de manera seriada a través del blog Con los audífonos puestos durante los años de 2019 a 2021.
En septiembre de 1956, luego de una espectacular parranda con Neal Cassady, Jack se encaminó a México de nueva cuenta. Retomó la marihuana, el número 210, su cobertizo y a Garver como única compañía. Como trabajo quería completar Tristessa, el libro sobre Esperanza Villanueva, a quien él había ponderado con sus amigos por su desolada belleza, pero quedó horrorizado cuando se reencontraron: ella era sólo los restos de un cuerpo que había soportado ríos de morfina e infinidad de tranquilizantes. Se caía en plena calle y atacaba a Garver cuando necesitaba de otras dosis.
Éste, a su vez, babeaba a consecuencia de los mismos tranquilizantes que tomaba Esperanza. Huyendo de la violencia de aquella mujer Garver se refugiaba en el cuarto de Jack y ahí dormía, pero se orinaba durante el sueño. Kerouac se sentía culpable por no haberse quedado con ella y trataba de ahogar tal sentimiento con vino y tequila. Combinación que una noche lo impulsó a tratar de tener sexo con ella. Pero, uno totalmente ebrio y la otra débil y enferma no llegaron a nada. Ella se fue de esa casa y, tras el agresivo intento, él no la volvió a ver.
A mediados de octubre, Jack destapó una botella, encendió una vela y empezó el manuscrito de Lonesome Traveler. Una historia sobre un hombre solitario, un peregrino que había renunciado al budismo lo mismo que a todos los sistemas filosóficos, el cual profetizaba que la letanía final sería: «No sé, no me preocupa, no importa». La nula necesidad de algo. Pero subsistiría la vida, a la que él denominaba «el misterio doloroso».
Ginsberg, Gregory Corso, Peter Orlovsky y su hermano Lafcadio llegaron a la metrópolis mexicana a fines de octubre y encontraron a Jack hosco y malhumorado. Garver, en cambio, les ofreció morfina a todos. Visitaron la Ciudad Universitaria, la Plaza Garibaldi, Teotihuacán y fumaron marihuana en la pirámide del Sol. Ahí, hablaron sobre las culturas prehispánicas y los fantasmas de los sacerdotes indígenas.
Órgano, la calle de las prostitutas, fue otra de sus obsesiones. A través del olor a fritangas, agua estancada y basura diversa se deslizaron al Club Bombay. Orlovsky y Jack, a lo que iban. Kerouac escogió a una piruja de 14 años y desapareció con ella tras bambalinas, mientras que su amigo incontenible y ebrio entraba y salía de la trastienda en busca de una nueva compañera cada vez. A la postre eso le costó una dolorosa gonorrea.
Gregory Corso evitó la orgía. A este rufián callejero egresado de las mejores penitenciarías de la Urbe de Hierro le repugnó la cultura “artificial y americanizada” de esos bajos fondos, hecha a base de Coca Cola y tacos. En un escrito realizado sobre aquella noche, que le pareció deprimente, afirmó que «la ciudad de México era pobre, enferma e inexistente». Después, tuvo que pasarse días metido en la casa de Orizaba, a causa de la lluvia pertinaz. A fines de noviembre se fue a Washington a pasar una temporada con sus amigos de la aristocracia callejonera en la ciudad del Capitolio. En 1958, Ferlinghetti le publicaría el poemario Gasoline.
Jack y Ginsberg, a su vez, visitaron Xochimilco. En medio de la extravagante naturaleza del lugar, Ginsberg disertó sobre el retorno triunfal de ambos a los Estados Unidos y urdió un complicado plan para viajar a Europa. Kerouac, mientras tanto, aturdido por la marihuana y el alcohol, se tiró en el piso de la chalupa, lúgubre y sordo ante aquellas visiones exultantes y epopéyicas. De cualquier forma, Ginsberg lo convencería de regresar con él a Nueva York a mediados de diciembre.
*Capítulo del libro Mexico City Blues: Orizaba 210 de la Editorial Doble A, y publicado de manera seriada en el blog Con los audífonos puestos.
Doble A es la concreción de un proyecto que busca la difusión del quehacer cultural musical y literario en sus diversos géneros a través de la tecnología actual y común a cualquiera relacionado con el medio. Desprovista de pretensiones grandilocuentes en el diseño de sus colecciones, intenta devolver a la palabra la importancia fundamental que tiene, en beneficio del acervo analítico cotidiano.
Todo un reto la realización de esta empresa. Por lo mismo, Doble A es la única editorial que escoge a sus lectores. Con un tiraje limitado de ejemplares numerados, está dirigida a los especialistas en sus distintas ramificaciones, con el objeto de que los textos ahí contenidos de veras lleguen a receptores que sepan apreciar dicho material, como rescate y recopilación del trabajo de plumas con años de labor dentro del quehacer cultural.
Siempre a la búsqueda de fondos y formas novedosas, realistas, experimentales y rabiosamente contemporáneas, estos creadores encuentran en Doble A un medio alternativo para divulgar sus ideas y expresiones artísticas.
El catálogo de la colección, dedicada a recoger tal cúmulo, incluye la narrativa (cuento, novela corta, relatos y textos), la poesía, el ensayo, la crónica, el teatro y la traducción.
Algunos de sus autores y títulos:
Emiliano Pérez Cruz, Reencuentro (noveleta)
Arnulfo Rubio, Voces de piedra (poemario)
Xavier Velasco, Cecilia (noveleta);
David Cortés, El Rock en Oposición (ensayo);
Xavier Quirarte, Jazz y literatura: ritmos de la eternidad (ensayos);
Eusebio Ruvalcaba, Gritos desde la negra oscuridad y otros poemas místicosVol. I y II (poemarios)
Naief Yehya, Caos y rabia en la cultura de la máquina (ensayos)
Ignacio Trejo Fuentes, Amiga a la que amo (relatos)
José Luis Durán King, Aves de rapiña (textos)
Varios, Elvis (textos)
Tomás Espinoza, Cuatro piezas (teatro)
Víctor M. Navarro, Homanaje a Tristán Tzara (poemario)
Sergio Monsalvo C., Blue Monk (poemario); Por amor al sax (compilación), John Coltrane (poemario), Kronos Quartet (ensayo), entre otros.
que en reposo disuelve el hueso, derrite la médula
y abre poros tan grandes como ventanas.
Jim Morrison
I
Con la llegada de la Revolución Industrial y la alta estima hacia la propiedad privada, la complejidad social se intensificó junto con las posibilidades del miedo. Las tensiones sociales crecieron en la misma medida que la desconfianza, el temor, la inseguridad y los dogmas agresivos de nuevos miembros de la sociedad, quienes definieron perfectamente las clases sociales y entablaron las reglas de la consiguiente lucha por la sobrevivencia. Éste es el momento justo para el surgimiento de la novela policiaca: mediados del siglo XIX.
Los orígenes sociales del género se remontan a la filosofía de la angustia y la inseguridad que surgieron con la nueva sociedad industrial. Ambas son características del desarrollo histórico del sistema capitalista, basado en la lucha económica y la competencia individual.
En aquella época, las fuerzas sociales instituyeron un tipo de gobierno civil, el cual fue creado, según Adam Smith, «para la seguridad de la propiedad, para la defensa de los ricos contra los pobres o de aquellos que tienen una propiedad en contra de los que no tienen ninguna en absoluto”. Esto, aunado a las concepciones filosóficas, morales y jurídicas del momento, dio como resultado nuevos conceptos: la sociedad era un conjunto de relaciones de mercado, y el mecanismo que aseguraba la ventaja individual se llamaba competencia.
Las respuestas provocadas por los nuevos conceptos entre las clases bajas fueron la actividad política y el robo, y la supresión de ambas fue emprendida por quienes las temían. Las clases dirigentes y las nacientes clases medias estaban convencidas de que una vigilancia permanente y sistemática sobre la propiedad privada y la clase obrera era lo más razonable para solucionar estos dos problemas.
Se crearon instituciones que llevaban un control sobre la indigencia y el desempleo, y se reglamentó al respecto. Lo mismo se hizo con los conceptos de robo y crimen, a los cuales se les definió como «gran amenaza para el orden público», y se encauzó a la opinión pública para que asumiera que la prevención de los mismos era una cuestión de interés general y, por lo tanto, merecía la distracción de parte de los fondos públicos. Se creó así la policía preventiva: el factor de vigilancia constante y la principal forma de disuasión.
Cuando la corrupción del sistema se hizo evidente, la desconfianza popular en la justicia oficial «engendró –en palabras de Gramsci– la figura del detective privado que actúa al margen (y a veces en franca rivalidad) de los policías oficiales”. El héroe, el hombre valiente que resuelve los misterios y hace prevalecer el orden, nació junto con la sociedad industrial.
*Fragmento de la introducción al libro El Lugar del crimen, de la editorial Times Editores, cuyo contenido se ha publicado de manera seriada en el blog Con los audífonos puestos.
El lugar del crimen
(Ensayos sobre la novela policiaca)
Sergio Monsalvo C.
Times Editores,
México, 1999
ÍNDICE
Introducción: La novela policiaca, vestida para matar
Edgar Allan Poe: La poesía en el crimen
Arthur Conan Doyle: Creador del cliché intacto
Raymond Chandler: Testimonio de una época
Mickey Spillane: Muerte al enemigo
Friedrich Dürrenmatt: El azar y el crimen cotidiano
Patricia Highsmith: El shock de la normalidad
Elmore Leonard: El discurso callejero
La literatura criminal: Una víctima de las circunstancias
Alguna vez el fotógrafo húngaro Brassaï (Gyula Halász, 1899-1984) dijo que “no se pueden atrapar las cosas de la vida, la vida misma, a través del realismo o del naturalismo, únicamente podemos hacerlo por medio de los sueños, los símbolos o la imaginación”. La serie “Gloves” posee algo de todo ello. Son fotos- partículas en las que el tiempo ha quedado detenido.
La serie es un intento de narrativa y una sucesión onírica de imágenes tan ordinarias que rompen lo lineal de la realidad para confrontarla. Los objetos atrapados ahí son como un paréntesis misterioso en medio de la cotidianidad. Entre dos hechos: un momento de súbita iluminación, un gesto único, una señal, un aviso enfocado por el guiño de una prenda.
Tales objetos huérfanos están, además, faltos de grandilocuencia, de sucesos importantes, de anécdotas colectivas. Sin embargo, resultan un indicador de que hay o hubo vida. Representan momentos intrascendentes, insustanciales, donde lo anodino es precisamente lo más sustancial de la vida, en tanto que la nutre a la hora de tratar de recordar lo distorsionante y sin glamour de un olvido, de un descuido. Los mostrados aquí son unos pequeños objetos perdidos y dispersos, y acaso con una historia que contar.
GLOVES 1/CRUZAR EL CAMINO
Gloves 1 – Cruzar el camino
Atravesar
con vigor
e intuición
hacia otra ruta
GLOVES 2/CATCH THE SUN
Gloves 2 – Catch the Sun
Atraparlo
para comprobar
si hay en él
un lugar para cada uno
GLOVES 3/GOTCHA!
Gloves 3 – Gotcha!
La sensación de sentirse
descubierto al descubierto
con ansias de diluirse
GLOVES 4/LES FEUILLES MORTES
Gloves 4 – Les Feuilles Mortes
Recordar
cómo se llaman
y ponerles un nombre
como a las hojas muertas
GLOVES 5/CAPTURED
Gloves 5 – Captured
Atreverse a abrir
para inquietar
esa vida
con lo inesperado
GLOVES 6/LOST
Gloves 6 – Lost
Perderse
con el fin
último
de reencontrase
GLOVES 7/MISTY BLUE
Gloves 7 – Misty Blue
Cuidar que el
pensamiento
no lo convierta
en bruma
GLOVES 8/ASPHALT FLOWER
Gloves 8 – Asphalt Flower
¡Atención!
Lo inesperado
brota por ahí
de vez en cuando
GLOVES 9/IN FOCUS
Gloves 9 – In Focus
Recordar
que todo
es cuestión
de enfoque
GLOVES 10/IN THE DARK
Gloves 10 – In the Dark
La oscuridad
siempre
puede iluminarse
con palabras
GLOVES 11/TO BE AROUND THE BUSH
Gloves 11 – To Beat Around the Bush
Ahuyentar
las indecisiones
sin derrochar
el tiempo
GLOVES 12/THE ASCENT
Gloves 12 – The Ascent
Visto así
el ascenso
por supuesto
tendrá la voluntad
GLOVES 13/WAITING FOR THE END OF THE WORLD
Gloves 13 – Waiting For The End of The World
Esperando
sin premuras
el fin del mundo
¿Hay alguna prisa?
GLOVES 14/BIKE ACCIDENT
Gloves 14 – Bike Accident
Atender
las señales
y los ruidos
resta el dolor
GLOVES 15/IN THE WILD
Gloves 15 – In The Wild
Convivir
o no convivir
he ahí el nudo
del fracaso
GLOVES 16/GRAVEYARD
Gloves 16 – Graveyard
Toda senda
conduce
al sitio reservado
para todos
GLOVES 17/URBAN PHANTOM
Gloves 17 – Urban Phantom
Existen
tantos mitos urbanos
que comienzan
con una aparición extraña
GLOVES 18/THE RECLUSE
Gloves 18 – The Recluse
El Afuera
como fin
el anhelo
como causa
GLOVES 19/STAND UP AND RUN
Gloves 19 – Stand Up and Run
No decaer
seguir corriendo
mantener la forma
vivir con ritmo
GLOVES 20/HOWL
Gloves 20 – Howl
Aullar
de Amor
de pena
aullar
GLOVES 21/AGAINST THE WIND
Gloves 21 – Against the Wind
Encontrar
la fuerza
en uno mismo
against the wind
GLOVES 22/BLUE
Gloves 22 – Blue
El azul
le sienta bien
a toda
soledad
GLOVES 23/PUNK’S CHALLENGE
Gloves 23 – Punk’s Challenge
Arrojar
el guante
y la
consigna
GLOVES 24/DRUNKEN ANGEL
Gloves 24 – Drunken Angel
La Sed
del custodiado
puede
intoxicar
GLOVES 25/HOLD ON!
Gloves 25 – Hold On!
Mantener el tipo
sin importar
la ausencia
el apoyo llegará
GLOVES 26/POOR FOOL
Gloves 26 – Poor Fool
Mimetízate
te dijeron
y lo hiciste
poor fool
GLOVES 27/HELP ME!
Gloves 27 – Help Me!
Help Me Darlin’
Si hablas habla conmigo
Si sueñas sueña conmigo
Si amas hazlo conmigo
GLOVES 28/JUMP IN MY CAR
Gloves 28 – Jump in My Car
A veces
los accidentes suceden
y pueden llevarte
a pensamientos desconocidos
GLOVES 29/BLACK VELVET
Gloves 29 – Black Velvet
En el arroyo
el terciopelo
encontró su nombre
subterráneo
GLOVES 30/BEING LOST
Gloves 30 – Being Lost
Saberse
perdido
para volver
a encontrarse
GLOVES 3I/LET’S WORK TOGETHER
Gloves 31 – Let’s Work Together
Conocer
al otro
de una u otra
manera
GLOVES 32/AFTER THE TOUR
Gloves 32 – After the Tour
Lo que importa
no es la meta
sino el viaje
y la perspectiva
GLOVES 33/ABBEY WHO?
Gloves 33 – Abbey Who?
Zebra Crossing
lookin’, lookin’
for the road
everywhere
*Texto de presentación e ilustraciones del volumen Gloves, de la Editorial Doble A, cuyo contenido (fotografías) ha sido publicado de manera seriada en el blog Con los audífonos puestos, bajo ese rubro.