“Number One”, la número uno, ese fue el nombre que Stevie Ray Vaughan le dio a su guitarra Fender Stratocaster modelo ’59, la cual llevaba impresas las iniciales de su nombre.
Es la que rasgueaba aquella madrugada de octubre, después de haber celebrado su cumpleaños número 30 con un concierto en el afamado Carnegie Hall de Nueva York, junto a su hermano Jimmy, Dr John, George Rains y Angela Strehli. Vaya invitados.
Aquel había sido un año fantástico para él. Las repercusiones de su primer álbum reverberaban y fuerte: las revistas especializadas del género lo nominaron como “Mejor nuevo talento”, “Mejor guitarrista de blues eléctrico” y a aquel disco como “Mejor álbum”, además de conquistar otros premios. Nada mal para un músico debutante.
Ahora circulaba ya su nuevo disco Couldn’t Stand The Weather, por el cual había recibido también otros honores, quizá más significativos y que colmaban de alguna manera su meta en el blues: la honestidad en él por sobre todas las cosas.
Con aquellos premios al “Mejor Showman” y “Mejor instrumentista de blues”, se había convertido en el primer músico blanco en ganar dichas distinciones. Sí, ese era la ruta. No soportaría otro clima.
Ahora rasgueaba complacido a la “Número Uno”, tentando en mucho al destino: “Creo que sólo la muerte podrá sacarme del camino”. Ambos le aceptaron el reto.
VIDEO SUGERIDO: Stevie Ray Vaughan – Couldn’t Stand The Weather – 9-21-1985 – Capitol Theatre (Official). YouTube (SRV on MV)
Lo vi hace poco en concierto. El cuarteto japonés venía a Europa con el material de su más reciente álbum, For My Parents, así que la cosa prometía.
El mencionado título es una obra con la que continúan en la senda sonora iniciada con su anterior disco, Hymn to the Immortal Wind.
Es decir, piezas nuevas con las cuales mostrar lo que han venido diciendo desde su cuarto álbum: han trascendido la etiqueta del ‘post-rock’ en la que se inscribieron en el principio de su carrera.
En esta etapa de su marcada evolución han optado por ensanchar el camino con su particular interpretación sinfónica del género, a veces más cerca del campo de una orquesta que del de una banda de rock.
Los músicos nipones, oriundos de Tokio, estuvieron ahí, con su habitual puesta en escena (esto significa: los dos guitarristas sentados en cada extremo del podio, la bajista –Tamaki Kunishi– en el centro y el baterista Yasunori Takada al fondo), vaciándose en vivo mientras el público se deja llevar por una catarata de notas y un imaginativo ambient noise que aumenta de ritmo en varios temas, como en “Ashes in the Snow” o “Everlasting Light”. Una muestra de la creación de sensaciones que son capaces de realizar estos instrumentistas.
Sí, un concierto de Mono es garantía de calidad y una experiencia altamente recomendable. Así como la enésima confirmación de que el post-rock ya sólo es uno de sus múltiples elementos.
VIDEO SUGERIDO: MONO “Legend” 10/23/12 Local 506 (1 of 8), YouTube (cotafloata)
Cada una de las sucesivas manifestaciones del rock & roll durante los años cincuenta había surgido brutal en los lugares en donde fuera creada. El gobierno estadounidense las consideró peligrosas, subversivas y una amenaza para la juventud, sugiriendo al mismo tiempo que haría algo al respecto. Y realmente lo hizo. Los encargados de vigilar y castigar se dieron a la tarea de mediatizar a la bestia.
El 24 de marzo de 1958, Elvis Presley fue llamado a filas y rapado por el ejército para cumplir con su servicio militar. Como Elvis no era precisamente muy consciente del fenómeno que representaba, dobló las manos sin mayor aspaviento. Su ingreso al ejército recibió la mayor publicidad.
Sin embargo, el poder no contaba con que en el rock & roll hubiera más de una cabeza y tuvo que replegarse para volver a planear una nueva estrategia destructiva para 1959 (y realmente lo volvió a hacer).
El género inició la resistencia con una canción-himno: «At the Hop» de Danny and The Juniors, un grupo que tenía sus orígenes en el doo-wop de Filadelfia.
Había saltado a la fama por enfrentarse con temas como «Rock and Roll is Here to Stay» (El rock and roll llegó para quedarse) al ataque social que estaba recibiendo el género, del que incluso se hacían masacres disqueras —rompiendo acetatos— por parte de estaciones de radio retardatarias y fascistas que sólo gustaban de la música campirana.
Danny and The Juniors sostuvieron la actitud y la sonorizaron.
Reg Presley falleció el 4 de febrero del 2013 en su natal de Andover (Inglaterra). Era el vocalista de The Troggs, de auténtico nombre Reginald Ball, tenía 71 años. El nombre de su grupo era un derivado de “trogloditas”, el cual retrataba su estilo inicial: tuvieron impacto con lúbricas proclamas como “Wild thing” o “I Can’t Control Myself”.
Los Troggs eran un cuarteto como tantos otros, que enseguida supo adaptarse a aquellos tiempos acelerados que fueron los años sesenta. “Wild Thing” venía firmada por el neoyorquino Chip Taylor, que también les proporcionó otro éxito, “Anyway that you want me”.
El grupo comenzó en 1965 haciendo temas propios y Presley decidió insistir. Compuso una canción pegajosa, “With a Girl Like You”, que a la postre sería su único número uno en el Reino Unido; y también un himno propio de 1967, “Love is all around”. Se trataba de una visión de fraternidad universal que a la larga garantizaría la longevidad de su carrera: el cine y la publicidad han recurrido frecuentemente al repertorio de los Troggs.
Como protegidos del grupo estadounidense REM hubo un relanzamiento de su carrera a principios de los noventa, con producción de Mike Mills y Peter Buck, grabaron Athens Andover. Sting, por su parte, los contrató como animadores de su boda con Trudie Styler. Hasta se celebró su obra en un libro minucioso, Rock’s wild things: The Troggs files. La demanda por su indestructible cancionero no se redujo: el grupo tocó hasta principios del 2012, cuando las dolencias de Reg impusieron su retiro.
VIDEO SUGERIDO: The Troggs – Love Is All Around, YouTube (jthyme)
La paciencia nunca ha sido una de las características de la industria musical. Sino habría que preguntárselo a Brian Wilson, quien por ello padeció un infierno que aún no termina del todo. O a Axel Rose, que aún se lame las heridas de su larga aventura con el penúltimo disco de Guns’n’Roses (Chinese Democracy).
Si de aquel fabuloso disco oculto de The Beach Boys, el mundo se tardó en tener una visión aproximada, lo mismo que del segundo. La paciencia para recibir Black Messiah sumó casi tres lustros, pero valió la espera.
Si Brown Sugar y su entallado soul funk llevó a D’Angelo a ser comparado con Marvin Gaye; y Voodoo, le dio una vuelta de tuerca extra al hip-hop. Black Messiah sirvió para corroborar y ahondar en la imagen de este artista como un autor que mira al pasado para ir hacia adelante, y encabezar desde su aparición la corriente neo-soul que ha ido señalando el futuro de esta música.
Hoy, con las cuerdas de una guitarra de inicio impulsa dicha circunstancia. Lo corroboran ‘Ain’t that Easy’ y ‘1000 Deaths’; pero, igualmente samplea el documental The Murder of Fred Hampton; y produce alquimia beat con la colaboración de Questlove, que repite respecto a Voodoo (igual que el bajista Pino Palladino).
Pero la cosa nos conduce también hasta cuestiones raciales con y al infaltable sexo (à la Prince), la mirada irónica sobre el porvenir. Sin embargo, igualmente hay ingenuidad e inocencia y, por supuesto, la ornamentación barroca sello propio de la casa, para adornar este gran regalo para la paciencia extrema.
VIDEO SUGERIDO: D’Angelo, The Vanguard – The Charade (Live on SNL), YouTuve (DAngeloVEVO)
Raven in the grave, el álbum de The Raveonettes, apuntó hacia atmósferas más oscuras y cinemáticas que hacia el encendido rock and roll ruidoso de otras ocasiones.
Al ver las imágenes del video para “Recharge and revolt” se denota que el ambiente que impregna este trabajo está más cercano al nihilismo oscuro de la dark wave, que al encendido rock de garage y surf que habían cultivado anteriormente, con ello el dúo plantea así uno de sus nuevos objetivos.
Raven in the grave (“El cuervo en la tumba”) da cuenta de un proceso expansivo, donde los tiempos bailables de The Raveonettes alcanzan un clímax más espaciado. Las incursiones en el new wave de M83 y Windsor for the Derby vienen de inmediato a la mente al escucharlo, si es necesario entablar paradigmas.
También acuden a la cita referencial el disco Disintegration de The Cure y los poemas trágicos de Edgar Allan Poe. Música con capas etéreas de sintetizadores, guitarras fuertes al borde del ruido, y ritmos sincopados.
Algo tangencialmente distinto a sus inicios en donde estuvieron más cercanos al primitivismo de The Jesus and Mary Chain, con los cuales han sido comparados más de una vez, y al rock garage de los años sesenta o las melodías de aquellos tríos formados por muchachas, de la misma época.
VIDEO SUGERIDO: Th Raveomettes –Recharge and Revolt (Official Video), YouTube (My Little Underground TV)
Saint Kitts es una isla que forma parte de las Pequeñas Antillas, antiguo territorio de la colonia inglesa. Ahí nació el 9 de diciembre de 1950 Joan Armatrading, cantante y compositora de fuerte personalidad que ha obtenido un éxito constante con los públicos europeos y de habla inglesa desde mediados de la década de los setenta, pese a que sus intentos por introducir un filo musical más duro a su trabajo produjeron reacciones encontradas.
Esta artista negra ejerció definitivamente una influencia importante sobre la nueva generación de jóvenes cantautoras surgidas en los ochenta que mezclaron inquietudes personales y sociales en su obra (Tracy Chapman, Sinéad O’Connor, et al). A los ocho años Armatrading llegó a vivir a Birmingham, Inglaterra.
Su primer álbum, Whatever’s For Us (Cube, 1972), con letras de Pam Nestor, puso de manifiesto la fuerte influencia del folk acústico. No logró mucho impacto con este disco ni con el siguiente. Figuró por primera vez en las listas de popularidad cuando la compañía A&M la juntó con el veterano productor Glyn Johns para el acetato Joan Armatrading de 1976.
El álbum incluía dos de sus canciones más duraderas, «Down to Zero» y «Love and Affection», la cual entró al Top Ten inglés. A estas alturas Armatrading había hallado su propio estilo individual, con canciones cuyas letras combinaban la reticencia con la intimidad y cuyas formas melódicas permitían que se ejercitara plenamente su flexible y profunda voz que mostraba cierta afinidad con la de Nina Simone. Johns produjo asimismo Show Some Emotion (1977), To the Limit (1978) y Steppin’ Out (1979).
Las buenas ventas y la creciente confianza desplegada por Armatrading en las presentaciones en vivo le valió un público fiel. Además, los grupos que la acompañaban en el estudio y en los conciertos incluían a importantes músicos de sesión de la época, entre ellos a Henry Spinetti (batería), Dave Markee (bajo) y Tim Hinkley (teclados).
En 1978 Armatrading despertó muchas controversias al escribir y cantar la canción tema para The Wild Geese, cinta acerca de los mercenarios blancos en Sudáfrica. «Me Myself I», canción que dio título a su siguiente álbum (1980), volvió a colocarla en el Top Ten, con un estilo que empleó técnicas de rock más pesadas y pop barroco.
Walk Under Ladders (1981) consolidó la posición de Armatrading como la más durable de las cantautoras e intérpretes británicas. «Drop the Pilot» (1983) de The Key entró también a las listas. Los discos posteriores, como Back to the Night (1984) y Secret Secrets (1985), mostraron una influencia más fuerte del rock. En 1988 sacó The Shouting Stage.
Entre las cantantes influidas por Armatrading figuran igualmente Michelle Shocked y Jule Neigel. A la postre la intérprete británica grabó Crossroad (Elektra, 1989) y More Than One Kind of Love (1990). Desde entonces ha ganado reconocimientos y premios Grammy y grabado una decena más de discos, el más reciente Not Too Far Away (2018).
Estos pioneros del soul blanco, Daryl Hall y John Oates, crecieron en Filadelfia y se conocieron en 1967 en un coro de estudio. Oates había sido integrante de Masters y Hall, ex de Kenny Gamble and the Romeros y Temptones, luego formó el grupo de soft rock Gulliver, con el cual sacó un álbum para Elektra.
En 1969 empezó a escribir en colaboración con Oates. La editora musical Chapell los contrató como equipo de composición. Tiempo después Oates viajó a Europa y Hall trabajó como músico de estudio con los Intruders, Stylistics y Delfonics. En 1972 ambos cantantes y guitarristas le dieron forma concreta a su asociación y fueron contratados por Atlantic. Con Arif Mardin como productor presentaron una cruda mezcla de folk rock denominada Whole Oates.
Pequeñas dosis amalgamadas de soul, gospel, rhythm and blues, folk y pop compusieron el material de su segundo L.P., Abandoned Luncheonette (1973). Al año siguiente apareció el álbum conceptual War Babies, bajo la producción de Todd Rundgren. Tras este trabajo cambiaron de disquera (a la RCA) y bajo el nuevo sello grabaron Bigger Than Both of Us (1976), pletórico de exitosos sencillos y ventas millonarias.
Los cinco discos aparecidos entre 1977 y 1979 conservaron su alto nivel técnico, instrumental y vocal, pero sin avance artístico alguno. Así desfilaron: No Goodbyes, Beauty on a Back Street, Livetime, Along the Red Ledge (que contó con la participación de George Harrison); X-static agregó el toque discotequero, pero sin dar mayor impulso a la carrera de Hall and Oates.
El cambio se dio en 1980 con Voices, obra producida por ellos mismos y en la cual colaboraron Sara y Janna Allen como compositoras. Este acetato se mantuvo en las listas del Billboard por 100 semanas consecutivas e incluyó dos de los sencillos más destacados de 1981: «Kiss on My List» y «You Make My Dreams».
De esta manera tuvo comienzo la fase más fructífera del grupo, con los discos siguientes: Private Eyes, H2O, Rock and Soul Part 1 (Hall produjo Sacred Songs, su primer disco como solista, en compañía de Robert Fripp en 1976, pero la RCA lo editó hasta 1980). Después de Big Bam Boom sacaron el L.P. en vivo Live at the Apollo (1985) con ocasión de un concierto de beneficencia llevado a cabo en Harlem a favor del United Negro College Fund.
En 1986 Hall realizó su segundo álbum solista llamado Three Hearts in the Happy Ending Machine (con Bob Geldof y Joni Mitchell); mientras tanto Oates produjo al grupo Parachute Club y compuso material para los australianos de Icehouse. Hall and Oates entró de nueva cuenta al estudio para grabar Ooh Yeah! (Arista, 1988), el cual, junto con Change of Season (BMG, 1990), habla de la intención perfeccionista del dúo en la técnica auditiva y el refinamiento en la composición. Sin embargo, este material de probada y pulida producción condujo al dúo, desde entonces, directamente al fatal reino de la autoparodia, en el que se instalaron para las siguientes décadas.
VIDEO SUGERIDO: Do What You Want, Be What You Are – Hall & Oates, YouTube (konekoxox)
Su voz lo convirtió en el que manda. Aquélla se levantó, desesperada, cuando en los primeros escarceos con un estudio de grabación éstos se saturaban en una caótica cacofonía en ebullición, y entonces él elevó la propia, la suya, por encima de aquello para hacer callar el desorden e indicar la meta a conseguir: el clímax sonoro y el ansia por relatar lo fraterno. Sus compañeros de aventura (la E Street Band) lo nombraron The Boss (“El Jefe”), y así quedó grabado, aunque él no lo quisiera ser.
Por eso las emociones, los sentimientos, incluidos el de la empatía y la solidaridad, son elementos que están sujetos a su arte y le dan credibilidad. Es uno de los contadísimos artistas a los que basta citar por su apodo para evocar su presencia y sentirse reconfortado, sin necesidad de decir su nombre.
Porque tras escuchar sus canciones uno siente que no puede renunciar a ninguno de sus sueños particulares. Y a algunos realmente nos ha salvado la vida cuando nos ha hecho sentirnos destinatarios del mensaje preciso, con un camino por el cual echar a andar, a pesar de que las cosas se vean por demás torcidas.
Su compañía, como la de un amigo, hará que sepas que merece la pena intentarlo de nuevo una y otra vez y pagar el precio de ser necesario.
En su canto maneja dolores y experiencias, pero en cada una de sus piezas siempre cabrá la honestidad para sus personajes en ese viaje de aventuras sembrado de calamidades que es la vida de hoy y de siempre.