BLUES: JIMMY REED (MR. LUCK)

Por SERGIO MONSALVO C.

Uno de los mejores (e ignorados) álbumes del 2021. Se trata del disco Mr. Luck, dedicado a la memoria de Jimmy Reed, a cargo de nada menos que Ron Wood. Un disco que merece contextualizarse.

Primeramente. En sus letras, el blues ha tratado sin vacilar todas las experiencias y sentimientos compartidos por los negros en los Estados Unidos. Si bien muchas veces son duros y brutales, en su ánimo no hay desolación, impotencia o desesperación, sino más bien una actitud irónica, desprendida, sensual y llena de humor negro.

Y el humor, como bien se sabe, representa una forma particularmente eficaz de enfrentar el dolor psicológico, de distanciarse, elevarse por encima de él y voltearlo en beneficio propio.

Durante la Segunda Guerra Mundial aumenta la migración de la población negra de los estados del sur de la Unión Americana hacia las grandes ciudades septentrionales. El blues también viaja, adaptándose a su nuevo ambiente.

Esta adaptación se manifiesta sobre todo en la transición del blues acústico al eléctrico y, en forma análoga, en el ascenso de los conjuntos a expensas de los solistas. El blues de Chicago fue el paradigma de todo ello. Emergió electrificada la música de pequeños conjuntos, con el ejemplo del grupo de Jimmy Reed.

La biografía de Reed fue una montaña rusa. Nació en Mississippi, en 1925, aprendió a tocar la guitarra y la armónica y se hizo músico callejero junto a Eddy Taylor. Así estuvo varios años hasta que se trasladó a Chicago en 1943. Comenzaba a ser conocido cuando lo llamaron a filas, en las que prestó servicio hasta el fin de la Segunda Guerra.

Al retornar lo hizo hacia su tierra natal, donde se casó con su novia de antaño. Con ella se fue a vivir a Gary, Indiana, para trabajar en una fábrica de carne. En su tiempo libre tocaba en la calle o se subía al escenario de algún bar, donde lo acompañaba su esposa como corista (llamándose Mama Reed). En la siguiente década se hizo un hueco en la escena local al unirse a la banda de los Gary Kings.

Firmó un contrato como solista con la compañía discográfica Vee-Jay Records, gracias a la recomendación de Albert King. Ahí grabó varios temas como: “Baby What You Want Me To Do”, “Big Boss Man”, “Bright Light, Big City” y, sobre todo, “You Don’t Have To Go”, con la que consiguió el éxito, junto a Eddy Taylor, con el que volvió a tocar.

Pero, como en toda historia bluesera, el destino se le torció. Se volvió alcohólico y padeció epilepsia, sin ser diagnosticada, a la que se le tomaba como delirium tremens. Sus actuaciones se volvieron lamentables, con escenas violentas y olvido de las letras. Todas estas situaciones impidieron que alcanzara el reconocimiento del que ya otros músicos de Chicago gozaban, a pesar del mayor nivel de Reed.

Al mismo tiempo, la compañía en la que grababa cerró sus puertas y anduvo un tiempo sin contrato hasta que firmó con Blue Way Records. Sin embargo, no volvió a producir un hit más. Durante el fin de los sesenta, ante el auge del blues, formó parte de una gira por Europa. A su regreso, su salud empeoró, tuvo una larga agonía y murió en 1976, a los cincuenta años.

Su obra, de cualquier manera, trascendió, fue introducido al Salón de la Fama del Rock y se convirtió en referente para músicos como Eris Clapton, Billy Gibbons, Stevie Ray Vaughan y, por supuesto, los Rolling Stones.

La materia prima bluesera la han aprovechado infinidad de músicos de medio mundo para su propia naturalización. Ya que integró su versión del blues con base en sus ideas particulares sobre él. En ciertos aspectos, estos músicos blancos fueron atraídos por la música del ghetto, como legítimos descendientes directos de aquellos que lo electrificaron.

Como en el caso de Ron Wood (Hillingdon, Reino Unido, 1947), un músico de larga, larga, trayectoria y reconocido como uno de los mejores guitarristas de la historia del género, desde que comenzó en los años sesenta con grupos como Faces, Jeff Beck Group, The Birds o The Creation, además de colaborar con diversos solistas, hasta que recibió la invitación de Keith Richards para unirse a los Rolling Stones en 1975, tras la renuncia de Mick Taylor.

(Ron Wood también ha lanzado discos como solista a lo largo de los años y es también un pintor de óleos desde hace décadas. Su obra, en este sentido, ha sido recopilara y publicada en el libro Ronnie Wood Artist, que incluye más de 320 obras realizadas en las últimas cinco décadas, desde sus primeros esbozos, hasta sus trabajos, llenos de color y pincelada suelta. Igualmente, ha expuesto en diversas galerías en el mundo)

Un álbum recién publicado se puede olvidar muy pronto, si no se ha puesto atención entre la avalancha de lanzamientos. Un disco es, mientras se planea y se realiza, un estado del espíritu, una manera particular de encontrarse en el mundo, un ángulo peculiar de observación de parte del artista. Lo chocante es que ese estado de máxima y duradera intensidad pueda disiparse tan rápido en esta época.

El de Ron Wood se llama Mr. Luck y merece no una, sino muchas escuchas. Y sí, es un ángulo peculiar de observación sobre Jimmy Reed, al que le rinde tributo como influencia en el instrumento.

Para ello el integrante de los Rolling Stones reunió en torno a sí a un buen puñado de experimentados intérpretes, comenzando con Mick Taylor, aquel guitarrista al que sustituyó hace 50 años en tal banda.

Para la reunión de homenaje a uno de los pilares del género, de carácter ríspido y rijoso, como sus canciones, Wood escogió grabar un álbum en vivo en el Royal Albert Hall de Londres. Lugar (acreditado como tabernáculo para el género desde hace décadas) donde se dio vuelo, cantando y tocando el blues en la guitarra junto a gente como, además del mencionado Taylor, a Bobby Womack, Mick Hucknall y Paul Weller, entre otros.

Una delicia de disco que, a través de sus 18 piezas, nos conduce a festejar y a disfrutar con él esta vuelta a las raíces de todos los implicados y el numeroso público que lo celebró (al igual que nosotros) a lo grande.

Reed es de los grandes pilares del sonido Chicago en el blues. El propio título del disco de Wood proporciona básicamente el leit motiv que argumenta la antología. La juerga ha sido desde el surgimiento del blues profano una de las condicionantes ontológicas de su existencia. Puede hablar en él la original tristeza, el reclamo, la denuncia, el desamor, la nostalgia, pero la contraparte a todo ello ha sido igual de importante.

La fiesta, el humor, la camaradería y el hecho de compartir tales ambientes son elementos igualmente necesarios en su quehacer. Los participantes en el tributo a Reed han sido maestros en dicho arte.

VIDEO: Ronnie Wood w/Mick Taylor “I’m Mr Luck” – YouTube (Jersey Nola)

PLUS: ROCK Y POESÍA (SUSTANCIAS CONCATENADAS/VII)

Por SERGIO MONSALVO C.

Las canciones y su poética proveen a los escuchas del rock un modo de gestionar la relación entre su vida pública y su vida privada y emotiva. Los grupos y cantantes hacen que dichas sensaciones parezcan más ricas y más convincentes que las que comúnmente se podrían expresar con las propias palabras.

Asimismo, las piezas mejor construidas, redondas y exitosas dan forma a la memoria personal, son el soundtrack de cada vida particular. Organizan el sentido del tiempo y la intensificación de la experiencia del presente.

Una de las consecuencias más obvias de todo ello resulta clave para recordar las cosas, las emociones, desencadenan las asociaciones más intensas (recordando la herencia beat de destruir la distinción entre vida y literatura). Poesía pura que influye hoy –en el presente siglo, en un cambio de reciprocidad– a los escritores de dichas intensidades poéticas en sus libros, como en el caso de “Norwiegan Wood” en Haruki Murakami.

VIDEO: Tokio Blues Norwegian Wood de Haruki Murakami, YouTube (InfoLibros)

HITOS: ELVIS PRESLEY (90 AÑOS/VII)

Por SERGIO MONSALVO C.

Después de años de películas necias y vacuas, Elvis requería una nueva imagen fuerte para un especial de televisión en 1968. El diseñador de vestuarios Bill Belew creó un distintivo traje de cuero negro, el cual no imitaba el descuidado estilo motociclista de Brando o de Gene Vincent, sino la clase popularizada por el poeta y estrella de rock en ascenso Jim Morrison, de los Doors.

Desprovista de brillo metálico y estoperoles, la chamarra tenía el cuello levantado, ribetes pesados y una ancha cinta de doble hebilla en el puño, mientras que los pantalones de piel negra lucían un ribete de cuero insertado sobre el pliegue, de la cintura hasta los tobillos, que atraía las miradas sobre la famosa pelvis.

Ningún adorno o joyas —por las que luego se hizo famoso— estropeaban el aspecto del tipo aquél. A partir de ese exitoso programa Belew se convirtió en el diseñador de Presley.

Al año siguiente, en julio, Elvis hizo que Belew tradujera su estilo duro en una serie de uniformes de karate para su espectáculo en el International Hotel de Las Vegas. Uno de los diseños era de tela de angora negra; otros respetaban el corte tradicional de dos piezas, camisa y pantalón; y los demás eran overoles que permitían movimientos violentos sin descubrir el abdomen. Su cinturón de macramé, fabricado por un practicante hawaiano-japonés de las artes marciales, integraba símbolos karatecas congruentes.

VIDEO: Elvis Presley – Jailhouse Rock (‘68 Comeback Special), YouTube (Elvis Presley)

BABEL XXI-796

HECTOR ZAZOU

ESCULTOR DE SONORIDADES

(REMAKE)

Por SERGIO MONSALVO C.

Programa Radiofónico de Sergio Monsalvo C.

PRIMERA Y REVERSA: TUESDAY NIGHT MUSIC CLUB (SHERYL CROW)

Por SERGIO MONSALVO C.

Un disco que cautiva al escucha desde el primer instante. El debut de la estadounidense Sheryl Crow recuerda de manera reiterada los mejores momentos de Rickie Lee Jones. Con voz multifacética, Crow narra relatos cortos de la vida cotidiana de su país, a veces en tono de demanda exigente, a veces con matices de vulnerabilidad. 

Aplica un bien desarrollado don de la observancia a la descripción de amores emotivos e historias tristes sobre eternos perdedores. Pero su ironía no hiere y su franqueza no resulta sentimental. De ello se encarga, además de las palabras adecuadas, el hábil manejo que Crow hace de los distintos estilos musicales. 

Sin perder el hilo que atraviesa todo el álbum, la exmaestra de música originaria de Missouri, alterna de manera valiente entre un folk ligeramente jazzeado, blue notes administradas con muy buen gusto, un discreto funk, un rock áspero clásico y un mainstream exquisito. 

La producción está al punto, no se liman las asperezas ni se pretende pulir el material artificialmente con una estéril técnica de estudio. La música de Tuesday Night Music Club es «humana», mérito, en gran parte, del productor Billy Bottrell.  El experimentado maestro de sonido, quien ha manejado el tablero para algunos grandes como Tom Petty y los Traveling Wilburys.

VIDEO: Sheryl Crow – All I Wanna Do, YouTube (SherylCrowVEVO)

RAMAJE DEL ROCK: ROCK DE GARAGE (19)

Por SERGIO MONSALVO C.

El primer disco del Velvet Underground es un hito en la historia del rock, el cual se adelantó por años luz a su época. La obra se basa en un material oscurísimo, con guitarras rítmicas escandalosas, la viola atonal de Cale, la batería minimalista de Tucker y el canto hablado de Lou Reed y el frío de Nico, quienes se encargan de producir la atmósfera única de este álbum: nihilista y melancólico. El subterráneo puro. The Velvet Underground & Nico resultó un álbum impresionante («I’m Waiting for the Man»).

Velvet Underground despreciaba el lenguaje simbólico y abstracto de sus contemporáneos; prefería un estilo realista, revelador, y extraía sus temas del entorno inmediato al que matizaba con el efecto hipnotizador de la repetición minimalista. Tenía afinidad con las fuerzas primitivas del rock y sus tres acordes.

Rendía tributo a lo sombrío de la vida metropolitana, con un sonido esquizofrénico que sin advertencia pasaba de un rock de garage engañosamente inocente a un remolino apocalíptico y noise. (“Run Run Run”).

La influencia de los Velvets neoyorquinos se hizo patente de inmediato en otros puntos de la Unión Americana. The Underdogs, un cuarteto surgido de un estado que endurecía sus sonidos a diario: Michigan, retomó para sí mismo el estilo saturado y garagero del Velvet, al igual que el tono lírico con intenciones poéticas. Curiosamente grabaron su primer sencillo para una subsidiaria del sello Motown, que por entonces gozaba de la supremacía en el soul. El ejemplo: “Love’s Gone Bad”.

A un mes de haber aparecido la grabación del Velvet Underground, en Los Ángeles brotó de la radio una canción muy peculiar que daba la espalda a todo lo que por entonces se escuchaba en la región Californiana, plagada de sol, alimentos sanos y paz y amor.

Pertenecía a un grupo llamado The Music Machine, que hacía alarde de la fiereza del fuzz de sus guitarras, del bajo profundo y ampuloso y de sus letras enfermizas pero bailables (“Double Yellow Line”).

Una de las realizaciones de la agrupación The Human Expression, asentada en Los Ángeles, también buscó el camino del subterráneo más oscuro con su tema titulado “Optical Sound”.

En él, los efectos de la escucha de los neoyorquinos velvetianos se hizo constar en las reverberaciones, los efectos tonales del fuzz, en la bizarría de su atmósfera y en los críptico de sus letras. Los tentáculos sombríos estaban presentes en la Costa Oeste.

El garage punk primigenio que se cocinaba en los rumbos del estado de Iowa, mezcló las más crudas influencias del rhythm and blues británico (representado por los Rolling Stones y los Yardbirds), con la melodiosidad de Paul Revere & The Raiders y la sonoridad de los neoyorquinos bajo el nombre de Gonn, un quinteto de malos muchachos que fermentaba en los pastizales del Medio Oeste norteamericano. Su estandarte: “Blackout of Gretely”.

En 1967, la gente común de la superficie lidiaba con los adoradores de la luminosidad del sol, de la vida: los hippies. Los Beatles les resultaban confusos. Sin embargo, la voz pública se horrorizó cuando surgieron los seres del subterráneo.

El rock, con sus fuertes raíces acendradas en la extravagancia marginal, se había nutrido también de la oscuridad de la vida, de sus sonidos, hasta que llegó el momento de emerger y de exponer sus criaturas más desarrolladas: The Velvet Underground.

VIDEO: Velvet Underground – I’m waiting for the man (demo 1965), YouTube (TheHero)

BABEL XXI – SINOPSIS (159)*

Por SERGIO MONSALVO C.

(791-795)

BXXI-791 75 AÑOS EN LA HISTORIA DEL ROCK (VI-II)

Los años sesenta señalaron lo musical como protagonista (con el nacimiento de infinidad de géneros), pero en esencia subrayaron lo sociopolítico. Puede considerarse la década de las ideologías. Hubo movimientos de protesta contra los imperialismos yanqui y soviético; en mayo del 68 contra el orden establecido, durante las revueltas estudiantiles y sindicales que se iniciaron en Francia y se extendieron rápidamente por otros países. Del hedonismo al activismo, de la píldora anticonceptiva a la cultura de masas y al afán por la juventud eterna, mucho de lo que hoy caracteriza la aldea planetaria. Es la crónica de una generación que vivió con un mundo en llamas y decidió ser sujeto activo de esa historia.

VIDEO: Jefferson Airplane – White Rabbit, YouTube (dustasdu)

BXXI-792 ALI FARKA TOURÉ (REMAKE)

Ali Farka Touré desde muy joven tuvo inclinación por la música y ese fue el oficio que escogió para expresarse desde los diez años de edad. Se enroló desde entonces como interprete y creador dentro de la corriente de raíces ancestrales malienses, una de las tradiciones más antiguas del país africano, del cual con el paso del tiempo se convirtió en su mayor representante (hoy un género denominado como Mali Blues, por simplificación). Touré, el llamado padre de ese blues,  que tenía 67 años al morir, dedicó el tema central de su último disco a contar la historia de un hombre de la sabana africana del siglo XXI que debió abandonar su tierra para probar fortuna en la Europa urbanita.

VIDEO: Ali Farka Touré with Ry Cooder – Goye Kur, YouTube (Iwebender)

BXXI-793 MUDDY WATERS LONDON SESSIONS

Durante la época de la grabación del álbum The London Muddy Waters Sessions (1972), la compañía Chess Records luchaba para que los temas de Muddy Waters retornaran a las listas de rhythm and blues, pero, al mismo tiempo, etiquetaba sus álbumes como música folk (que cobraba fuerza por entonces), antes de seguir el camino del rock underground y presentarlo como «padrino” de éste. En aquellos años corrían tiempos mágicos para el género. En gran parte esto podía atribuirse al descubrimiento del lenguaje bluesero por parte del público joven blanco. Los patriarcas del blues de Chicago, como Muddy Waters, readquirían entonces merecido renombre como faros señeros.

VIDEO: Rory Gallagher – Muddy Waters – Key to the Highway, YouTube (Rockin’ Blues Takis)

BXXI-794 75 AÑOS EN LA HISTORIA DEL ROCK (VII-I)

La esencia fundamental del rock, su savia, está constituida por la actitud y por la intuición. Y a ellas se remitió el género para cambiar las cosas, para innovarlas en la década de los setenta. En este sentido hubo dos clases de innovación: una que consistió en cambiar de respuesta (o sea: evolución, a través de grupos de resistencia e inclasificables en su momento como Iggy Pop & The Stooges, MC5, The Dictators o New York Dolls y el glam) y, otra, que llevó a cambiar de pregunta (o sea: una revolución). De ambas echó mano el rock and roll para responder a aquel reaccionarismo abanderado por la música Disco. A la síntesis resultante le pusieron cuatro letras por nombre: Punk.

VIDEO: Ramones – Max’s Kansas City 1976 – 2 Songs, YouTube (DanielSegalR)

BXXI-795 75 AÑOS EN LA HISTORIA DEL ROCK (VII/II)

Los punks dejaron muy en claro que su ataque musical representaba sólo un medio instintivo que contenía otro mucho más perturbador: contra todo lo institucional, contra el sistema de clases como mixtificación tras el capitalismo y, finalmente, contra la noción misma del progreso como la mixtificación última tras la sociedad occidental de la era postindustrial. El rock (a través de sus distintas manifestaciones) nunca ha pretendido sostener una verdadera revolución, aunque a menudo exhorta a la insurrección. Como todo arte, no es más que el reflejo, la expresión de una realidad. Un medio. Una voz. Un instrumento, que como el punk, en este caso, lo hizo en los años setenta.

VIDEO: Sex Pistols – God Save The Queen (HD OFFICIAL MUSIC VIDEO), YouTube (Sondre Lekang)]

*BABEL XXI

Un programa de:

Sergio Monsalvo C.

Equipo de Producción: Pita Cortés,

Hugo Enrique Sánchez y

Roberto Hernández C.

Horario de trasmisión:

Todos los martes a las 19:05 hrs.

Por el 96.5 de FM

Online por Spotify

Radio Educación,

Ciudad de México

Página Online:

http://www.babelxxi.com/

REMAKE 51: KAVI ALEXANDER: CALIDEZ ESTEREOFÓNICA

Por SERGIO MONSALVO C.

Kavichandran o “Kavi” Alexander es un músico y productor independiente, naturalizado estadounidense y de ascendencia tamil, procedente de Ceylán (hoy Sri Lanka), quien ha puesto sus conocimientos tecnológicos al servicio del oído.

Este artista ejerce su profesión como un sacerdocio en busca de las verdades a través del sonido, de su escucha prístina y cálida.

Alexander es una Rara avis en el mundo del espectáculo contemporáneo. Para llevar a cabo su proyecto fundó la compañía Water Lily Acoustics. Las credenciales para lograrlo pasaron antes por la universidad para graduarse como ingeniero de sonido en París y luego, ejerciendo sus conocimientos, en la compañía sueca American Jazz, antes de emigrar a los Estados Unidos en 1981 y colaborar en los laboratorios sonoros Sheffield.

Actualmente Kavi Alexander es una leyenda viva, como audiófilo y como productor.

Desde 1877, cuando Edison lanzó el fonógrafo, la audición ha tenido un proceso complejo. Y los tres campos en los que se desarrolla Alexander en la actualidad tienen que ver con ello: arte, ciencia y filosofía.

Como ciencia, este audiófilo ha desarrollado los estudios de la amplitud y frecuencia del oído humano al continuar con el trabajo de su influyente predecesor, el inglés Alan Blumlein, quien exploró en la grabación del sonido con la técnica stereo, de la que fue fundador.

La base de los estudios de Alexander radica en el hecho de que la información que el cerebro humano recibe de cada uno de los oídos es diferente, porque ambos están separados entre sí por la cabeza. Esto conduce a la interpretación y traducción que hace el cerebro de tal circunstancia para ubicar su lugar en el espacio y el tiempo a partir de las fuentes de sonido.

Tal circunstancia lleva diferentes formas de comportamiento, estados anímicos y la manera de afrontarlos o vivirlos (lo que ya sería campo de la filosofía).

Alexander ha optado por el arte para dar su respuesta a todo ello. Fundó la compañía Water Lily Acoustics con ese fin. En dicha compañía, ubicada en Santa Bárbara, California, graba con técnicas, filosofías y prácticas que son la antítesis de la posmodernidad digital, otra forma de lo hipermoderno.

Este productor rescata para sí el concepto original de Blumlein, la estereofonía, para buscar la captura de la esencia misma de la música y la reproducción fidedigna de ésta.

Alexander profesa un amor incuestionable por las máquinas analógicas, con las cuales, según él, empleando las cintas maestras antes de la mezcla y minimizando el número de componentes en el proceso de amplificación de la señal se obtiene un sonido rico, cálido y profundo, amén de un método exclusivo de masterización (llamado “en ocho” por la forma de colocar dos micrófonos bidireccionales),

El nombre de la compañía se forma de varios componentes: el agua (Water), que es la mejor conductora de las vibraciones; el apócope del nombre de la madre de Alexander (Lily), quien lo instruyó en la concepción del misticismo, de la cual derivó su interés por las percepciones sonoras y su interpretación, que cambian en función de la educación, la creencia y la cultura del sujeto que las experimenta. Y Acoustics, por ser la modalidad instrumental en la que graban los convocados a integrar su catálogo.

En éste se han dado cita virtuosos intérpretes de la música india clásica, de manera solista (L. Subramaniam, Vishwa Mohan Bhatt o N. Ravikiran, entre otros) y en colaboración con músicos procedentes de todas partes del mundo, en una acción intercultural acorde con los tiempos que corren.

Un listado muy parcial puede incluir nombres conocidos como los de Ry Cooder, Taj Mahal y Martin Simpson, gente que desde siempre ha trabajado distintos géneros y divulgado más que decorosamente parámetros musicales ajenos.

Martin Simpson, por ejemplo, participó en un proyecto denominado Kámbara Music in Native Tongues, al que se podría etiquetar como un “cuarteto folk de cámara”.

Simpson (cantante y guitarrista británico, de amplia trayectoria y vasta discografía) comparte créditos en dicho álbum con David Hidalgo (integrante de Los Lobos, compositor, cantante, productor y multiinstrumentista), Viji Krishnan (violinista y cantante clásica india, cuya obra recupera y difunde antiguas tradiciones de su país) y Puvlur Srinivisan (percusionista indio especializado en el instrumento llamado mridangam, quien ha trabajado con infinidad de músicos occidentales).

Todos ellos fueron convocados para realizar un disco de fusión intercultural en clave orgánica y con tintes carnáticos (música clásica de la India del sur).

El material escogido es curioso, pero se presta a enfatizar la estructura repetitiva de las ragas ligeras. Hay un vals de Richard Thompson lo mismo que una canción de Merle Haggard, versiones instrumentales de temas tradicionales como el mexicano “Jarabe Loco”, o composiciones originales, como la extensa “The Slow Pageant”  y “A Dancer’s Gait” (ambas de David Hidalgo).

La obra resultante se encuentra entre lo mejor del concepto de Alexander y su Water Lily. El cuarteto combina las sonoridades anglo-mexicanas con las reglas de la música carnática adoptadas popularmente, es decir, sin el rito religioso, pero con el efecto artístico-espiritual que la raga ligera evoca y provoca con el sonido de sus siete notas yendo hacia arriba y sus siete notas yendo hacia abajo.

Kavi Alexander, el audiófilo gurú de los sistemas analógicos, sabe que hay muchos sonidos que los humanos no registran con los cinco sentidos pero que se pueden percibir de otra manera, provocando diversos fenómenos.

Su concepto es de cuestiones sobrenaturales, labradas con ciencia, filosofía y arte. Con opciones incluyentes y globalizadoras, proyectadas en el seno de una compañía independiente.

VIDEO: Emperor’s Mare – Water Lily Acoustics.wmv, YouTube (siratuangchaipiti)