Actualmente, la cultura del remix ha creado llaves distintas para hacer uso de la música. Sus alcances en la última década han ejercido una influencia definitiva en las hechuras y generado la tolerancia y la pluralidad ilimitadas.
El remix es un estilo que se ha enriquecido con todo lo contemporáneo: en el cumpleaños número 100 de Billie Holiday la fusionó con la electrónica sin prejuicios, usando la voz de la cantante como un elemento más (aunque central) para las bases de diversos remixers, como los convocados para hacerlo en las antologías Remixed and Reimagined, Verve Remixed, et al.
La propuesta fue, por lo menos, interesante. Porque remezclar y reimaginar a Billie de esta manera perdió en nostalgia, pero ganó en actualidad. Y tratar de acercar la voz de la Holiday a la generación 2.0, afincada tras el paradigma electrónico y el chill out, no fue una cuestión fácil (pero hizo que los más curiosos fueran a la fuente original y descubrieran otras emociones).
Una de las grandes ventajas del remix es su flexibilidad. Las exposiciones individuales, tanto de la intérprete como del productor que la trata, se pueden escuchar juntas en un número infinito de combinaciones –que además se pueden seguir reescribiendo–, dando origen a sonidos colectivos nuevos. Una tarea cultural hipermoderna.
*Fragmento del texto Billie (La Magia del Estilo), publicado en la Editorial Doble A.
“Cuando el crimen hace acto de presencia, la sociedad se atemoriza, los individuos se tornan falaces, contumaces, medrosos. Y un hombre entra en acción: el que está dispuesto a restablecer el orden, aclarar el enigma, hacer que el o los criminales paguen cara su osadía: la de haber puesto en jaque a una normalidad aborregada, hastiada, indolente.
En los ensayos incluidos en El lugar del crimen, Sergio Monsalvo se ha dado a la tarea de dilucidar quién es quién en el proceso criminal que corroe el cuerpo social y que ha dado lugar a un género literario donde, con arte, se consignan los motivos del perseguidor y el perseguido para poner en jaque a la totalidad del hormiguero.
En El oficio de vivir, Cesare Pavese expresa: “Todos los hombres tienen un cáncer que les roe, un excremento cotidiano, un mal a plazos: su insatisfacción; el punto de choque entre su ser real, esquelético, y la infinita complejidad de la vida.” En los ensayos que dan cuerpo a este libro, Sergio Monsalvo desentraña esa complejidad expresada por varios destacados autores del género negro o policiaco”.
A pesar de todas las restricciones que impidieron por mucho tiempo el acceso mayoritario de las mujeres a la escena jazzística mexicana, el amante de esta música puede encontrar una lista sobresaliente de féminas que han participado en el jazz desde la última parte del siglo pasado. Actualmente, ellas interpretan el jazz, lo graban, dirigen a grupos, componen, hacen arreglos musicales, producen álbumes, administran grupos y presentan conciertos, es decir, están involucradas en todo el proceso creativo.
Ejecutantes y compositoras. Aparecieron desde la segunda parte del siglo XX, pero, ¿quiénes son esas mujeres a las que desde entonces se reconoce dentro de la escena?
El jazz con ellas como protagonistas ha estado en el corazón de nuestro tiempo, en una realidad entonada con la voz o el piano primordialmente. Es el estallido de artistas apasionadas que han derramado su energía en tales instrumentos buscando la expresión conmovedora en la improvisación.
Uno escucha sus discos no tanto para saber cómo argumentan, sino para disfrutar con su transcurso en la construcción del argumento. Esta es una manera de defender un género, desde su esencia, que en general debe enfrentarse al anodino gusto mayoritario por otras músicas más conservadoras. Y buscar en él diversos ángulos en el panorama creativo. Es decir, las mujeres tienen en el jazz el mismo problema que los hombres en México: la necesidad de un público.
¿Quiénes son esas mujeres? Seres tratando de expresar sus emociones y sentimientos. Si hay algo que las haya caracterizado en él es su pronunciado individualismo, su dedicación y su deseo de que se les trate como lo que son: músicos profesionales. Las representantes contemporáneas siguen pidiendo que simplemente se les escuche.
La incertidumbre del fin de siglo y comienzos del nuevo, parece afectarlo todo. El jazz, por supuesto, no se abstrae de ello. En este periodo han cambiado radicalmente las condiciones económicas, sociales y hasta ambientales del mundo. Las artísticas también, por supuesto. Ante la dispersión de los elementos y la mediatización de los gustos, se impone un cambio en la forma de entender al jazz, con la mente abierta a los nuevos sonidos. Ellazz (.mx) es un libro que reúne sus palabras, conceptos sobre el género, sus iniciaciones, su devenir, sus historias, y con él he buscado participar en la divulgación de dichos conceptos.
*Ésta es parte de la introducción al libro Ellazz (.mx), de la Editorial Doble A, y cuyo contenido seriado he publicado periódicamente en este blog: Con los audífonos puestos, bajo tal categoría.
La Editorial Doble A es la concreción de un sueño romántico que busca la difusión del quehacer cultural literario en sus diversos géneros a través de la tecnología actual, más al alcance y común a cualquiera relacionado con el medio. Desprovista de patrocinios, fines comerciales o pretensiones grandilocuentes en el diseño de sus colecciones, intenta devolver a la palabra la importancia fundamental que tiene, en beneficio del acervo analítico cotidiano.
Por lo mismo, Doble A es la única editorial que escoge a sus lectores. Con un tiraje limitado de cien ejemplares numerados, está dirigida a los especialistas en sus distintas ramificaciones, con el objeto de que los textos ahí contenidos en verdad lleguen a receptores que sepan apreciar dicho material, como rescate y recopilación del trabajo de plumas con años de labor dentro del quehacer cultural y sin «institucionalizarse». Siempre a la búsqueda de fondos y formas novedosas, realistas, experimentales y rabiosamente contemporáneas, estos creadores encuentran en Doble A un medio alternativo para divulgar sus ideas y expresiones artísticas.
La colección dedicada a recoger tal cúmulo ha incluido la narrativa (cuento, novela corta), la poesía, el ensayo, la crónica y la traducción. Sus primeros títulos pertenecen a autores como Emiliano Pérez Cruz, con la noveleta Reencuentro; Arnulfo Rubio, con el poemario Voces de piedra; Xavier Velasco, con Cecilia (noveleta); David Cortés, con El Rock en Oposición (ensayo); Xavier Quirarte, con Jazz y literatura: ritmos de la eternidad (ensayo); Eusebio Ruvalcaba, un doble poemario con Gritos desde la negra oscuridad y otros poemas místicos, Naief Yehya, con Caos y rabia en la cultura de la máquina, Víctor Navarro y su Homenaje a Tristán Tzara y otrosPoemínimos (poemario) y Amiga a la que amo, textos de Ignacio Trejo Fuentes, entre otros títulos.
Por otro lado, Doble A editó una revista mensual entre marzo de 1993 y marzo del 2001, en la que la temática primordial fue la música en sus distintas manifestaciones. La revista llevó el nombre de Corriente alterna y en sus 58 números trató decenas de cuestiones desde el thrash, al world beat, las definiciones en torno a la nueva música y el sonido grunge emergido de la ciudad de Seattle, el acidjazz, el cyberpunk, el rock «mexicano», el rock y las perversiones, un número monográfico sobre Frank Zappa, el minimalismo, el vinil y el rock chicano, por mencionar algunos temas. Entre sus colaboradores se encontraron destacados comentaristas de los medios, y lo mejor: la pasión por la música, el soundtrack de nuestra realidad.
La intención de la revista fue hacer llegar a sus lectores la información sobre las expresiones musicales que se crearon en el underground de la época, al margen de los canales más comerciales, y que representaron las opciones de mayor avanzada dentro del género. Lo llamado «alternativo» en la búsqueda de la expansión de las fronteras, sin restricciones y con una propuesta estética lejana a los lugares comunes. De la misma manera, analizó la influencia de esta música en otros ámbitos de la cultura.
Las baladas son: un paseo por instantes de vida: lugares de encuentro que a la larga forman una inigualable paleta de añoranzas: inspiración para ese inquietante secreto que sólo conocen los soñadores: llave de la felicidad de todos los infelices: secreto paseo que se disfruta más imaginando que con la realidad misma. Música como ésta nos habita, desquicia, enerva: toda música así, nos consume con sus voces, con sus letras nos turba el aire: mátame suavemente con tu canción: una que me deje recorrer tu abecedario, una que me diga lo que necesito saber de ti: porque en ella se recluirán los deseos, tu cuerpo se atersará y se atizará, se reconstruirá el placer y el desamor. Ni hablar.
*Texto que forma parte del poemario Baladas I, de la Editorial Doble A
Una de las aportaciones del rock a la cultura ha sido la de conectar a quienes trabajan en toda actividad estética y con ello creado sonidos, canciones o álbumes afines y alianzas artísticas en todo el mundo. Y lo ha hecho ya sea en un disco, en un track en particular o en la escenografía de un concierto. Ha conectado con aquellos que se han pasado la vida resolviendo sus misterios o belleza en alguna de sus formas, dentro de sus disciplinas individuales o conjuntas (humanistas o científicas), ya sea influyéndolos o siendo influido por ellos.
El resultado de tal encuentro ha producido sonoridades capaces de sacar al escucha de sí mismo y conducirlo a diversas dimensiones mentales, reflexiones existenciales o sensaciones en movimiento. Las obras creadas en este sentido son Arte-Factos culturales, aventuras en el microtiempo, las cuales requieren de la entrega a un flujo musical que enlaza una nueva expansión del quehacer humano con la experiencia auditiva en las diferentes décadas, desde mediados del siglo XX hasta el actual fin de la segunda decena del XXI.
El arte es la utopía de la vida. Los músicos rockeros de nuestro tiempo no han cesado en su tarea de acomodar la práctica musical a una búsqueda imparable de tales adecuaciones. La indagación sonora adquiere, en este contexto, un nuevo significado: no es mera búsqueda expresiva, sino persecución de horizontes culturales nuevos para un público en mutación, que exige de lo musical apreciaciones vitales, rizomáticas, en relación con sus exigencias estéticas y vivenciales.
*Introducción al volumen Arte-Facto (III), de la Editorial Doble A, cuyo contenido ha sido publicado de manera seriada en el blog Con los audífonos Puestos bajo esa categoría.
Arte-Facto (III)
Sergio Monsalvo C.
Editorial Doble A
Colección “Textos”
The Netherlands, 2021
CONTENIDO
John Cage: El Arcángel Anarquista
Jukebox: Parafernalia Sonora
Kavi Alexander: Calidez Estereofónica
Key to the Highway: Canción y Poema
Leonardo Da Vinci: Automa Cavaliere
London Calling: La Portada
Marilyn Monroe: Fragmentos
Mike Kelley: Imagen del Underground
Momus: Alterego Altermoderno
Orquesta de las Esferas I y II: Música del Universo