ARTE-FACTO: EL ALBA MINIMAL (III)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 

La idea convencional de la obra musical como totalidad ya no es válida dentro de los parámetros minimalistas, puesto que una obra repetitiva en esencia constituye un proceso; ya no tiene la función de representar algo fuera de sí misma, sino sólo de referirse a su propia creación. El movimiento habla de “Generar el presente a cada momento. Vagar a la deriva, sin principio, en un movimiento multidireccional sin causa ni efecto”. 

 

Esta omnidireccionalidad (valga la palabreja) vuelve imposible, por supuesto, cualquier relación causal. Al relacionarse sólo consigo misma, la obra se convierte en proceso. La característica más importante del proceso musical, en definición de Steve Reich (uno de sus puntales), es el hecho de que dicho proceso determina de manera simultánea tanto el detalle, o sea cada nota, y la forma en general. Reich creía en la inevitabilidad gradual de la obra: “Una vez que el proceso ha sido armado y cargado, funciona como por inercia”.

 

 

En el minimalismo se descarta rigurosamente la intervención subjetiva, a favor de un carácter por completo determinista. Reich lo llama un ritual de naturaleza por demás liberadora e impersonal: en donde nominalmente se controla todo lo que ocurre en el proceso de composición, pero también se acepta todo lo que resulta de éste, sin mayores modificaciones.

 

Al igual que Reich, Philip Glass rechazaba por entonces cualquier estructura dada fuera del proceso musical; éste debía generarla por fuerza propia: “Mi música no posee una estructura general, sino que se genera a sí misma a cada momento”, dijo.

 

En la música como proceso, la estructura ocupa un lugar secundario con respecto al sonido; sólo coinciden en el sentido de que el proceso determina tanto el sonido como la forma general.  La música repetitiva es, pues, desde tal época monofuncional, y los sonidos emanados de ella ya no están programados con miras a la resolución final entre material y estructura.

 

VIDEO: Steve Reich – Quartet: III. Fast (Official Audio), YouTube (Nonesuch Records)

 

 

 

ARTE-FACTO: EL ALBA MINIMAL (II)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 

La música dialéctica tradicional es de carácter representativo: la forma musical está relacionada con un contenido expresivo y constituye un medio para crear tensión creciente; esto es lo que normalmente se denomina el “argumento musical”. 

 

Por el contrario, la música minimal (o repetitiva) no está construida en torno a tal “argumento”; la obra no es de tipo representativo ni un medio para expresar sentimientos subjetivos. Según Philip Glass, “Esta música no se caracteriza por ningún argumento ni desarrollo. Ha descartado los conceptos tradicionales estrechamente vinculados con el tiempo real, el tiempo de los relojes. La música no constituye una interpretación literal de la vida, y su experiencia del tiempo es distinta. No trata los acontecimientos dentro de una estructura direccional clara. De hecho, no hay ninguna estructura”. 

 

Además, indica: “La música ya no tiene una función mediadora que se refiera a algo ubicado en su exterior, sino que se encarna a sí misma sin mediación alguna. Por lo tanto, para escucharla se necesita un enfoque diferente, libre de los conceptos tradicionales del recuerdo y la anticipación. La música debe escucharse como un puro acontecimiento de sonido, un acto carente de estructura dramática”.

 

La Monte Young

 

En el periódico Village Voice, la crítica habló de una música antiapocalíptica dotada de una experiencia extrahistórica del tiempo, producida al descartar los elementos teleológicos y dramáticos. La Monte Young, según la publicación, había extirpado de su música la finalidad, el apocalipsis, y lo que queda era simple duración y éxtasis, sin principio ni fin: música eterna. De hecho, Young, por su parte, había comentado que su proyecto Dream House, por ejemplo, era una obra permanente y continua, desprovista de principio y que se prolongaba indefinidamente.

 

VIDEO: La Monte Young and Marian Zazeela: Dream House a Bologna (marzo 2012), YouTube (Francesco Matteo Ceccarelli)

 

 

ARTE-FACTO: EL ALBA MINIMAL (I)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

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Minimalismo

 

Los minimalistas pioneros en la música fueron diferentes entre sí. Sin embargo, esto no ocultó las extensas semejanzas en la mecánica fundamental de su música y en las implicaciones ideológicas de ésta, cuya definición resulta más fácil al compararse con el tradicional modelo musical romántico‑dialéctico de extracción hegeliana (necesidad y libertad entre el pasado y el futuro)

 

Existió una relación analítica, aunque muy tenue, entre la música repetitiva representada por los tempranos minimalistas y la romántico‑dialéctica, por el ideario hegeliano. De hecho, los principios que rigen a esta última fueron pasados por alto por los minimalistas. Por otra parte, es evidente que la música repetitiva puede interpretarse como la última etapa en un movimiento contrario al que dio forma a la música europea del avant garde desde Schoenberg y que culminó con John Cage, pese a que la obra de éste posee obvios antecedentes y orientación polémica, que estuvieron del todo ausentes en la música minimal. 

 

Teniendo presente la manera en que esta última ha adoptado ciertas ideas del avant garde, es posible evaluar de manera crítica el conflicto entre el modelo vanguardista y el dialéctico. Por lo tanto, la verdadera importancia de la música repetitiva radicó en la forma en que representó la etapa siguiente en la evolución continua de la música desde donde Schoenberg la había dejado.

 

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La Monte Young

 

Desde luego el fenómeno de la música repetitiva de los comienzos puede abordarse desde varios ángulos distintos. Sería posible, por ejemplo, concentrarse en los aspectos restauradores de su lenguaje musical, como el de la tonalidad, el énfasis en el pulso rítmico o la elección de imágenes sonoras fácilmente reconocibles. No obstante, este enfoque podría resultar más bien superficial, ya que, por consistente que haya sido la oposición de los compositores de música repetitiva al intelectualismo del avant garde (el cual incluye, según Steve Reich, a Webern y a Cage), debieron recordar y luego olvidar su influencia.

 

Otro posible asunto para la investigación hubiera sido la influencia patente de la música no europea, la llamada “primitiva”. La Monte Young había sido influido por el teatro gagaku japonés y la música raga de la India, por ejemplo. Tanto él como Terry Riley fueron discípulos de Pandit Pran Nath, maestro indio de raga. A su vez, Philip Glass basó sus sistemas rítmicos en las estructuras de tiempo aditivas de la música tabla, y Steve Reich llegó a adoptar ciertos principios rítmicos de la música de Ghana y la Costa de Marfil, así como de la gamelan de Bali. 

 

Sin embargo, este empleo de técnicas no europeas no debe considerarse fundamental para su obra, sino como un elemento de la capacidad inherente de la cultura musical moderna occidental de avanzada para mezclarse con los de una cultura ajena, desnudarla de su contexto socioideológico e incorporarla a la construcción de su propio desarrollo.

 

En el análisis se puede comparar y contrastar, desde varios puntos de vista, la música dialéctica tradicional con la repetitiva minimal. Resulta, por ejemplo, que en esta última el concepto de obra fue sustituido por la noción de proceso, y por la idea de que ningún sonido por sí solo reviste mayor importancia que otro. O como escribiera Ernst Albrecht Stiebler: “Una característica de la música minimal es que no expresa nada: existe sólo por sí misma”.

 

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Philip Glass

 

VIDEO: The Hours – Philip Glass, YouTube (Christos Georgiodis)

 

 

 

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ARTE-FACTO: NOTICIAS DEL HYPERIUM (XII)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

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SWEET WILLIAM

VOCES QUE NO MIENTEN

La muerte que nos amenaza y la vida que nos anima se sitúan más allá de sus mismos signos fisiológicos, regidos como están por combinaciones químicas que se hacen a mil leguas dentro de nuestra conciencia e incluso de nuestros sentidos. Esas combinaciones, esas reparaciones y esas pérdidas, más inmemoriales que las nuestras, Sweet William las encuentra en la historia agitada de los monólogos interiores.

 

These Monologues es la confesión que se ha vuelto una costumbre. Es un disco que de esta manera llega a la mística por la palabra de la conciencia. En el trabajo de Sweet William hay el efecto de dos actitudes a menudo presentes en el intelectual de tipo puramente racionalista, y tal vez sobre todo en Alemania: una, el temor casi supersticioso a la palabra “mística”, como si esa palabra significara algo más que adepto a unas doctrinas casi secretas o buscador de cosas que permanecen ocultas.

Y sin embargo, todos sabemos que cualquier pensamiento profundo permanece en parte secreto, a falta de palabras que lo expresen, y que todas las cosas tienen su aspecto oculto.

La otra actitud consiste en cierto desprecio de la palabra “monólogo”, ya que ésta ha sido considerada muy a menudo como la sustancia en estado bruto, situada en las antípodas de la palabra espíritu o alma o yo interior, como se quiera, no sólo –como suele creerse– por el pensamiento cristiano, sino también por Platón o Aristóteles.

A Sweet William me hubiera gustado recordarle que los presocráticos lo habían precedido en su camino, y también que, al otro lado del planeta, Chang-Zeu lo hubiera alabado por haber pasado con su Musik & Wörter de la inteligencia que discrimina a la inteligencia que engloba.

David de Dinant –permítaseme la referencia obligada– fue quemado en la hoguera en el siglo XII en Halles. A la postre, Giordano Bruno –otro que le siguió en la quemazón– lo alabó ampliamente, tanto en sus discursos como en sus escritos, “por haber elevado el monólogo, y sus consecuencias, a la dignidad de cosa divina”. El Corpus Hermeticum aconseja escuchar “la gran voz de las cosas profundas”.

No es extraño que Sweet William, un alquimista moderno de las voces interiores, haya escogido de preferencia estos temas para integrar su disco. Temas como “Colder”, “These Monologues” I y II, “Their Conscience” o “Nothing to Retain” son materia transmutada por el trato a las palabras, a los sonidos. Aquí habría que recordar que uno de los grandes místicos del medioevo, el maestro Eckhart, dijo lo siguiente: “La voz interior es Dios, pero no sabe que lo es, y es el hecho de no saberlo lo que la determina sólo como voz”.

 

These Monologues, la obra de Sweet William, a veces parece amar, mucho más que a la obsesiva y claustrofóbica música que lo acompaña, el bloque de esa mística antigua que grabó con voz distorsionada. El bloque lingüístico mismo, la piedra desmoronada por el tiempo, devorada por la vegetación de la palabrería insulsa, ésa que siempre será ignorante de los grandes pequeños acontecimientos humanos que la han marcado o sucedido a su alrededor.

Dejar al hombre jugar con las palabras y sus voces. Pensemos a propósito en los autores de los mitos y lo sagrado, en el antiguo Mitra, dios nacido de la palabra. Vaya una anécdota: Dag Hammarkjold, un hombre de Estado que fue no sólo admirador de Saint-John Perse –poeta igualmente que uno de los místicos más desgarradores de nuestro tiempo–, mandó instalar en el edificio neoyorkino de las Naciones Unidas un oratorio que sólo encerraba una poderosa masa de mineral de hierro, el hierro aún en su estado geológico, yacimiento y veta en el seno de la roca original.

Este Dag Hammarkjold, hombre agitado por los conflictos efímeros y recurrentes, ficticios y morales, según sus allegados, de la era del acero y de las armas atómicas, acudía, para recomponer dentro de sí un poco de silencio y de serenidad, ante aquel bloque inmemorial y lo llamaba su voz interior, su inocente voz interior.

Sweet William en These Monologues habla de esa voz y sus misterios, de que existen imposibles enigmas naturales que no han sido escritos ni por los hombres ni por los demonios, y que parecen prefigurar la pasión del hombre por significar y conservar hasta el final su razón de ser. Sobre ese alfabeto inconsciente canta William, sabiendo que una distancia inconmensurable lo separa de sus ecos y movimientos, esclavo de músculos, tendones y neuronas. A pesar de ello no se intimida y busca decirlo así, en su esbozo de crónica interior, la que no miente ni se engaña.

VIDEO: Sweet William と 青葉市子 – あまねき (Official Music Video), YouTube (Sweet William)

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ARTE-FACTO: NOTICIAS DEL HYPERIUM (XI)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

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STOA

PARÁBOLA CATACÚMBICA

Con la destrucción de nuestra ciudad en aquel año se dispersó también la primera congregación, que huyó hacia diversos puntos geográficos llevando consigo el ajuar del siglo urbano que nos signaba. De esta forma llegamos aquí a Urthona, nuestra catacumba final. Galería escarbada con el miedo de varios pisos; con la fe que ha enterrado a los cándidos primigenios. Gruta decorada con frescos y otoños, con inscripciones in memoriam, con señas de giros y cautiverios, con graffiti de polvo, del nunca jamás, del vértigo. Homenaje todo del Nuevo Advenimiento.

Sin ascetismos ni anatemas, el poema de William Blake, “Infant Joy”, fue entonado por todos los reunidos: “Carezco de nombre:/ sólo tengo dos días./ ¿Cómo te llamaré?/ Soy feliz,/ dicha es mi nombre./ ¡Que la dulce dicha sea contigo!/ ¡Hermosa dicha!/ que apenas tienes dos días,/ dulce dicha, te llamo./ Sonríes mientras canto/ ¡Que la dulce dicha sea contigo!” Conny cantó el arreglo de Olaf Parusel. La purificación del corazón por la voz de una fémina germánica. Oración etérea, de atmósfera electrónica, misticismo sintético de revoluciones góticas.

Aquí, sentados en esta roca inquebrantable, recordamos los llamados de una bienaventuranza: “¡Levántate!, ¡Persevera! ¡Manténte fiel! Bendito es el hombre que se compadece y comparte; que actúa con justicia y nunca titubea; que distribuye y da a los desvalidos; que siempre es generoso. Su valor lo cubrirá de gloria” (Stoa).

Ágape de proximidad, de servicio de unos a otros. Manifestación de la divinidad que ensalzaba el sufrimiento padecido. Así oramos con esa expresión de anhelo por un apoyo de sutileza intelectual. Soporte para la preparación del Advenimiento y su escatología (eskhatos, último y logos, ciencia), esa rama de la teología que trata de los fines últimos: muerte, juicio, fin del mundo, juicio universal: cielo e infierno.

Sabemos de la necesidad de una vestidura sagrada, de un espíritu que nos habite y haga que experimentemos el éxtasis y las visiones de lo que nos espera. Este culto a tales misterios es atractivo para la comprensión del temor a la vida y a la muerte. Decimos que existen ciertas sustancias espirituales. Su nombre no es extraño. Filósofos y poetas saben acerca de ellos y esperan su voz. Su sutileza y fina complexión les dan acceso a ambas partes del hombre. Tienen gran poder y, al ser imperceptibles a la vista y a los demás sentidos, se ponen de manifiesto más bien en sus efectos que en sus acciones.

De esta forma sabemos que cada parábola es un poema trazado con su tizón invisible: aliento de ángeles y demonios que estoy obligado a contar cada noche. Reunidos los oyentes digo mis visiones: …al llegar sobre el abismo de los cinco sentidos, donde una escarpa de lado plano desaprueba al mundo, vi a un poderoso demonio envuelto en negras nubes, el cual con fuego corrosivo escribió la siguiente frase: “¿Cómo sabes que algo es verdad?”

El rugido y el aullido, el oleaje furioso y la espada destructora son porciones de eternidad demasiado grandes para ser apreciadas por estos cinco sentidos. Entonces, un ángel vino y me dijo: ¡Contempla tu suerte!, y gradualmente vi en el abismo el humo de una ciudad ardiendo, un sol negro y refulgente, encendidos senderos con arañas tras sus presas, mismas que asumían diversas y espantosas formas brotadas de la podredumbre. El aire estaba lleno de ellas y parecía componerse de ellas. Pregunté entonces a mis acompañantes, demonio y ángel, cuál sería mi destino eterno. “El que está entre las arañas blancas y las negras –ambos repusieron–. Hacia allá irás si persistes en lo tuyo”.

No tardamos en distinguir la cabeza de Leviatán. Su frente estaba cruzada por rayas verdes y púrpuras. De pronto vimos su boca y sus branquias rojas colgar sobre una ensortijada espuma. Teñía la negra profundidad con rayos de sangre y avanzaba hacia nosotros con toda la furia de su existencia. Al terminar ahí la visión les digo a los oyentes que los hombres olvidaron que todas las deidades residen en el pecho humano. Por eso el canto oscuro, por eso la permanencia en este refugio plagado de las señales del tiempo. Fantasía memorable de un cautiverio vertiginoso.

Urthona, la ciudad del hombre que existe en una antítesis permanente y aguda, que jura y perjura que ese grano de luz que nos fue enviado es inalcanzable, subterráneo. Su profundidad y altura se apartan de nosotros, y que en mente y sangre nos convertiremos en piedra. Catacumba del siglo urbano que nos signa.

 

VIDEO: Stoa – Dust, YouTube (psychoma13)

 

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ARTE-FACTO: NOTICIAS DEL HYPERIUM (X)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

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CHANDEEN

MÚSICA PARA SENSIBILIZAR

En septiembre de 1994, el grupo alemán CHANDEEN se retiró a las solitarias costas de Dinamarca, en una región llamada Jutland, donde dedicaron dos meses a los procesos de composición y preproducción. El advenimiento del otoño, el mar tormentoso y la belleza del paisaje solitario representaron importantes influencias en las canciones resultantes, dotadas de una insólita profundidad atmosférica. El álbum Jutland capta toda la gama de emociones diversas que pueden experimentarse en ese lugar.

Las diez piezas, entre visiones melancólicas (“Young Days”, “Le Temps Perdu”) y un wave-pop perfecto (“Strawberry Passion”, “Ginger”), a veces llenas de ánimo, en otras introspectivas, forman en conjunto un álbum maduro y sofisticado. Las voces celestiales de Antje Schulz y Catrin Mallon se rodean de una instrumentación sutil, mezcla de la calidez de los instrumentos acústicos e impactantes paisajes sonoros electrónicos. El álbum fue producido por Axel Henninger, el decano de los productores de electropop alemanes.

Con Jutland, CHANDEEN justifica su excelente reputación y hace hincapié en su independencia y unicidad. Al álbum puede calificársele como un hito en el pop etéreo romántico.

Después de estudiar el piano y la batería, Harald Löwy se entregó primero al folk y luego al new age. En 1989 empezó a ocuparse intensamente con la música electrónica. Al cabo de una fase muy experimental, durante la cual estudió las posibilidades técnicas para la producción de sonidos, fundó CHANDEEN en 1991, junto con Oliver Henkel.

Desde un punto de vista personal y espiritual, CHANDEEN expresa el concepto que Löwy tiene del arte como un medio para sensibilizar al hombre con respecto a valores más altos, a través de visiones acústicas. En sus composiciones se manifiestan los pensamientos poéticos de un alma melancólica. El camino elegido por Harald Löwy resultará en muchos proyectos más.

Oliver Henkel nació en 1968. Aún era muy joven al empezar a acumular experiencias con diversos proyectos de conjuntos, antes de hallar su patria estilística con la fundación de CHANDEEN. Actualmente se basa por completo en el arte de la serenidad y en la intención de captar una imagen ambiental por medio de composiciones musicales. El descubrimiento de sonidos nuevos representa un aspecto importante de su impresionismo acústico.

La personalidad de Antje Schulz sirve en parte para ilustrar el concepto de CHANDEEN y se expresa a través de sus textos. Su lenguaje es descriptivo. Se esfuerza en superar la desesperación y busca su realización en la naturaleza. En su opinión, la música se refiere tanto al arte como a la vida, en la que con demasiada frecuencia dominan la apatía y la ignorancia. “El arte debe trasmitir esperanza y también dudas, pero nunca pesimismo”.

Catrin Mallon, por su parte, es una artista multifacética cuyos intereses incluyen desde la actuación hasta el canto. A través de su interpretación vocal expresa los íntimos sentimientos de la huida, los sueños, la estética de lo oculto, contradicciones y metas particulares. El colorido fundamental de su ejecución es una sensación de tranquilidad y confianza en la que el miedo parece imposible. Describe con pasión lo que nos convierte en seres humanos.

 

VIDEO: Chandeeen – You’re In A Trance (feat. KITTY), YouTube (Chandeen)

 

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ARTE-FACTO: NOTICIAS DEL HYPERIUM (IX)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

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HEAVENLY VOICES

CONTACTO CON LA DIVINIDAD

Los corazones femeninos asados a fuego lento palpitan, intensos. Su oración por la trascendencia. Intensidad que arrebata piso a la existencia. Eso es, eso significa la antología creada por la compañía Hyperium bajo el nombre de Heavenly Voices. Una caja que contiene dos discos compactos: ambos puros, etéreos, pero al mismo tiempo con el impacto de una obra maestra, con el vigor y la profundidad de Macbeth. El mito y lo cotidiano.

Y cuando se habla de mito hay que remitirse a lo primigenio. La mitología griega contó para su enriquecimiento con las famosas Ménades, seres en absoluta libertad que frenéticas corrían por los bosques y las cumbres de las altas montañas profiriendo sus agudos cantos, arrebatadas por un éxtasis sin límites. Nada podía detenerlas cuando salían a sus paseos a rendir culto a la naturaleza. En la profundidad de los bosques, Dionisio las alimentaba y les daba de beber. Había tantas cosas buenas y liberadoras en este culto bajo el cielo, el summum de la alegría que creaba la belleza virgen del mundo, el tributo a su dios.

Mitología que en todas las culturas tuvo su representante. En la literatura judía, por ejemplo, se dio Lilith:  “…perros y gatos salvajes se reunirán allí, y se juntarán los sátiros. También ahí Lilith descansará y hallará lugar para su reposo” (La Biblia, Isaías 34, 14). En las leyendas escandinavas, a su vez, surgió Embla; la tradición tibetana contuvo a Prasrinmo; los iraníes a Gochorum… la mitología de nuestro tiempo a las Ménades de la Nueva Música.

A éstas se les puede encontrar bajo las más diversas apariencias y actitudes ante la vida; las hay de la etapa clásica, romántica, ocultista, renacentista o medieval, anteponiendo a todo ello el prefijo neo. Las hay en estado puro, tiernas o intelectuales; las hay femeninas, elementalmente sensuales o andróginas; sin embargo, a todas ellas las une un solo lenguaje común: el canto.

Estas representantes de lo nuevo brotaron en los años ochenta, en principio acústicas, pero con el paso del tiempo y las tecnologías aprendieron a utilizar la cibernética y sus teclados y diversificaron sus influencias: clasicismo, arreglos opulentos, fineza o contrastes manejados desde lo sutil. Lo que realmente trascendió de sus manifestaciones musicales fue la fluidez serena, la frescura y transparencia de lo ambiental o su contraparte oscura.

De igual forma hay en ellas fórmulas eclesiásticas que desprenden misticismo por doquier. La observación de un paisaje a la luz del día o nocturno; de sentimientos de toda índole, de lo que sea, finalmente.

La suya se ha convertido en parte de la Nueva Música: la reunión del mito con lo cotidiano. En la actualidad muchos buhoneros han querido encuadrar estas expresiones “por su buena acogida entre los amantes de lo ambiental” dentro de los márgenes del new age. Craso error, ya que el arte de estas mujeres requiere de una atención especial, muy distinta a la que los consumidores del género suelen prestar en los supermercados, elevadores, aeropuertos, restaurantes o con el dentista.

Sus voces, en contacto con la divinidad de la sensación, son capaces de derretir las piedras, incluso, empapadas por su reverencia y fervor, elevando las partes no líquidas del cuerpo hasta alcanzar cumbres insospechadas; o provocando las humedades producto de un rito efectivo y carnal.

Tan sólo en el primer volumen de esta antología de Hyperium se pueden encontrar dichas manifestaciones con RISE AND FALL OF A DECADE, THE MOON 7 TIMES, STOA, LOVE SPIRALS DOWNWARDS, CHANDEEN, EVENTIDE, GITANE DAMONE, SPEAKING SILENCE, ORDO EQUITUM SOLIS, BLACK ROSE, IT’S A SECRET, DIE FORM, MANIC P., JACK OR JIVE, SABOTAGE, MELLONTA TAUTA, ATTRITION, MALKA SPIEGEL y ANNABELL’S GARDEN. El propio cuerpo habla a través de ellas con su presencia notable, palpable, las heridas del Todo y la Nada, poesía señalada por voces que encierran muchos componentes: el descubrimiento del placer no es lo único.

Heavenly Voices es la conjunción de poemas simultáneos. Voces que hablan, cantan o hacen cosas similares al mismo tiempo, de tal manera que al coincidir en una antología conforman un contenido elegíaco, fantástico y poético. El valor de la voz. Tal recopilación ubica a la voz humana como representante del ser; a la individualidad en su viaje existencial, laberíntico, entre acompañantes angélicos o demoníacos, igual de bellos, atractivos. La música que los sigue es un fondo indefinido de lo determinante, lo esperanzado o lo fatal. La levedad es su característica, levedad que contrapuntea el conflicto humano pleno del misterio que todo lo envuelve.

 

VIDEO: JACK OR JIVE – Behind the line (V/A “Heavenly Voices Part 1”), YouTube (komakino)

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ARTE-FACTO: NOTICIAS DEL HYPERIUM (VIII)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

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INFINITO DE BELLEZA SUBLIME

Hyperium, más que otra cosa, fue un lugar de encuentro entre músicas y universos diferentes: electroacústico, gregoriano, orquestal, dark, techno-pop, atmosférico, visual, abstracto, medieval, futurista, avant-garde, neoclásico-barroco, hypnobeat, advanced contemplative music, angélico…

¿Cómo permanecer indiferente ante esta gran apertura, ante la música y riqueza sensual de lo sonoro? ¿Cómo no admitir una música sin topes formales o genéricos, de aportaciones y propuestas estéticas sin fronteras? Este sello brindó un infinito al mundo, de belleza sublime y contraste percusivo. Fue la utopía que moldeó su reflejo en grupos ambiciosos y creadores de corrientes derivadas (ethereal, dark wave, gloom gothic, etcétera).

La poeticidad que ellos ofrecieron, con su aura cibernética, difundió y englobó espacios de líneas fuertes, redes de comunicación (en donde la imagen se convirtió en ícono), estructuras habitables, estableciendo entre su naturaleza exterior y los dominios de la introspección más cultivados una multitud de interrelaciones, de intercambios y de lazos de todo tipo.

Entre otros diversos motivos, la voz en dicha marca fue un trazo que afectó a lo musical, enmarcó sus conceptos en coordenadas donde apareció el resquicio de la individualidad y hasta un “nuevo” humanismo.

Grupos como ATTRITION, CHANDEEN, LOVE IS COLDER THAN DEATH o STOA, por mencionar algunos, hablaron de las posibilidades constructivas del sello y de su influyente simbolismo. En su catálogo, horizonte en que se inscribió la línea ideal de cielo y tierra, convergió la inventiva y la experimentación de autores que recogieron el germen de la promesa supramusical. Un sendero de búsqueda, por medio de la música, por la libertad en la elección de los lenguajes.

En Hyperium hubo intenciones evocadoras que hicieron énfasis en la reproducción de sentimientos delicados y en las sutilezas de percepción y sensación. Los integrantes del catálogo se inspiraron en traducir el mismo sentimiento de los versos en sus creaciones musicales. Existió también entre ellos la intención pictórica que los llevó a reproducir en sus temas, paisajes, situaciones y fenómenos de la naturaleza humana. Técnicamente la música de esta disquera abundó en etéreos contrastes. Usados con originalidad y en ascenso a progresiones imprevisibles.

 

VIDEO: Attrition – The Voice of Truth, YouTube (Coventry UK City of Culture 2021)

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ARTE-FACTO: NOTICIAS DEL HYPERIUM (VII)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

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ANATOMÍA DE UNA POETICIDAD SONORA

 

Los músicos de nuestro tiempo no cesan en su tarea de acomodar la práctica musical a una búsqueda imparable de adecuaciones culturales interconectadas. La experimentación sonora adquiere, en este contexto, un nuevo significado: no es mera indagación expresiva, sino persecución de horizontes nuevos, exigentes y resolutivos.

Tras una discografía de más de 200 títulos, la misión musical de la compañía discográfica Hyperium apareció como el determinante fundamental de una nueva figura artística, la que lejos de sensiblerías románticas era consciente de las múltiples posibilidades que ofrecía la época, donde los discursos y la tecnología se cruzaban inmisericordemente, pero donde también la dimensión musical ascendía de manera portentosa hacia constelaciones artísticas y humanas, con pretensiones tan renovadas como habitables de actualidad.

Las indagaciones y experiencias de formaciones como Calva y Nada, Die Form o Dark, entre otras decenas de agrupaciones, estaban encaminadas de manera significativa hacia el logro de una totalidad difícil de alcanzar; sólo perceptible por su raro equilibrio entre normas técnicas de la música y la conciencia de su complemento estético.

En la compañía Hyperium se dio la aventura en la frecuentación de campos más ambiciosos para lo inteligible. Hubo igualmente una manifestación de insospechadas colaboraciones (lenguaje plástico, arquitecturas sonoras, filosofías y poeticidad) que obligaron a los escuchas a descubrir guardadas informaciones, sabidurías transitadas e interconexiones culturales llenas de reminiscencias y promesas.

VIDEO: calva y nada – finstere zeit.wmv, YouTube (koby furlaiter)

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