TIEMPO DEL RÁPSODA: ALL BY MySELFIE / I (TEXTOS)*

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 

INTRO

 

El autorretrato como selfie: MySelfie.

Una instantánea celular fortuita

Una gota de verdad con/sin broma.

¿Un manifiesto? ¿Una exaltación? Quizá.

En todo caso una declaración del yo multiplicado

por dos o por tres, por los que hagan falta.

 

 

 

I

¿Exabrupto de individualidad?

Puede. Es el lenguaje postal de hoy

(neo, pos, trans, ultra, hiper, etc.)

Imagen enviada a mí mismo, finalmente

¡Hola!¡Estoy aquí, así me veo at this moment, carnalito!

¿Me reconozco? ¿Me reconoces?

Who me? Yes, you!

¡Sí, tú el de ahí enfrente!

Un pequeño placer mi querido Narciso

Símbolo y autorreferencia

gozo instantáneo

eternamente fugaz

diferente

No es mirarse en el espejo

-tomándote tu tiempo-

como cuando te rasuras

No. Estás en pantalla luminosa, mi buen

creándote con pixeles sin crema ni navaja

siendo el yo que ya no es (eres)

ni será

 

*Las imágenes que acompañan los textos son parte del libro de fotografías All By Myselfie, de Sergio Monsalvo C., publicado por la Editorial Doble A y, de manera completa y seriada, en el blog Con los audífonos puestos.

All By MySelfie

(Poemario)

Sergio Monsalvo C.

Editorial Doble A

Colección “Textos”

The Netherlands, 2023

 

 

LA AGENDA DE DIÓGENES: LA POESÍA DE GIOCONDA BELLI

Por SERGIO MONSALVO C.

Con la llegada de la revolución sandinista, a fines de los años setenta, la poesía nicaragüense, lo mismo que su país, recobró la vitalidad. No obstante, la génesis de este espíritu se conformó desde algunos años antes y fue desarrollándose hasta explotar de lleno en la lucha y el movimiento revolucionario, cuya labor en pos de la liberación aún no termina, tras la traición de Daniel Ortega, ex dirigente del mismo, a todos los ideales libertarios y hoy convertido en dictadorzuelo.

Parte muy activa de todo ello ha sido la poesía, encarnada por poetas de todas las corrientes y dentro de éstas, la aportación de la mujer, importante y vasta.

Gioconda Belli (1948) ha participado desde entonces con una visión poética sensible y franca. Su temprana producción comenzó a recopilarse en 1970.  Y a partir de ahí su posición no ha cejado en la tarea de recobrar y proyectar el concepto femenino, que no feminista, de la mujer, tanto en el aspecto íntimo como en el cívico de compromiso histórico.

En su poesía la mujer no lidia con el hombre, sino que lo ama y acompaña recuperando sus valores al impulso del amor: generosa y abierta en el acto amoroso, así como en el impulso libertario.

Sus textos nacen de motivos locales y personales. Sin embargo, trascienden al todo por la sensibilidad poética que les da mayor valor. En ellos la pasión y el sentimiento femenino se conjugan con cierto aspecto de ritual consumado.

Gioconda tiene muchas cosas qué decir de hondo sentido y lo hace cabalmente y sin artificios. Su palabra tiene la sencillez del cotidiano coloquialismo, exaltado a su mayor temperatura expresiva. Cada línea es el justo vehículo, dócil y apropiado a su contenido, donde el lenguaje parece plasmarse sin esfuerzos y con todos sus elementos intocables e insustituibles.

En su poesía Gioconda se atreve a hablar como mujer, sin velos ni alegorías, es directa y clara como la libertad de su pensamiento, que reconoce sin ambages que la imaginación y el deseo no son suficientes para satisfacer sus necesidades.

Expresa directamente su intimidad sin restringirse a lo abstracto. Traza perfiles o concreta rasgos del hombre con que habla, del que está a su lado o de aquel con quien soñó. La energía natural que emana de su creatividad descifra los nexos inmediatos que atan y desatan su carne y su espíritu revelados en el convivio cotidiano.

Como siente con profundidad y pasión, su obra parece recorrida por hondos, apasionados y tiernos latidos. De tal forma que quien lee su poesía no puede menos que convencerse de que la ha inspirado el verdadero amor.

Gioconda expresa este tópico amoroso eterno, tanto el físico como el emotivo, con una sinceridad tal que sus metáforas son pedazos palpitantes de vida. Los poemas recorren las notas más intensas de su vida emocional.  Sus cantos fluyen, espontáneos, como agua impregnada del gusto por hacerlo.

No obstante, Gioconda no sólo trasmite ese gusto por todo lo que fluye, sino que además maneja sus recursos con tino, haciendo música de las pasiones y acertando a decir nítidamente cuanto pasa por su ser en esos momentos supremos de concentración y casi inexpresable arrebato.

La poesía de Belli lleva en sí la facultad de lo espontáneo y lo renovador en lo amoroso, que es la que mejor cultiva. En sus escritos se distingue el tono nuevo, el acento convincente, la interpretación verbal de un latido verdadero. En cada línea poética, léase como se lea, encontraremos siempre y antes que nada a una mujer, a la Mujer. Descubrimiento muy poco frecuente en nuestro acontecer contemporáneo plagado de encubrimientos, disimulos o renegados feministas.

Gioconda Belli se descubre y describe como mujer en toda la expresión del término y tan de su tiempo como el medio y la problemática en que se desenvuelve. Y sabemos, de alguna manera, que quien acierta a involucrarse plenamente consigo y con su hoy abre la posibilidad de inscribirse en el mañana.

Gioconda Belli

ARTE-FACTO: FREE JAZZ (UNA INTERPRETACIÓN/I)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 

El jazz ha prosperado de forma constante al adquirir nuevas técnicas y nuevos conceptos, y con cada cambio legítimo amplía sus alcances y extiende su creatividad. Los cambios periódicos en su historia han implicado rupturas, pero han sido las rupturas inevitables de un crecimiento orgánico, señal indudable de vitalidad.

El free jazz, surgido a principios de los años sesenta, representó la primera reflexión fundamental sobre el procedimiento y materiales básicos del jazz desde las innovaciones de Charlie Parker. Y tras la pasión y profundo convencimiento con que la hicieron sus representantes ya no hubo vuelta atrás. Al frente estuvieron Ornette Coleman, Cecil Taylor, Eric Dolphy, Archie Shepp y Don Cherry, entre otros.

Hubo la irrupción del deseo en la liberación de las frases musicales; el empeño en buscar nuevas formas de tocar el jazz: sin estereotipos, sin fórmulas previsibles en la manera de tocar y proceder. Se abolieron las limitaciones armónicas y se consolidó una actitud antiacademicista.

Surgió la idea de que se debía sustituir el orden armónico por la ausencia total de orden. El jazz se volvió una aventura loca y emocionante. Se improvisó colectiva, salvaje y duramente, con líneas que se cruzaban y friccionaban entre sí.

VIDEO: Cecil Taylor Unit – Berlin 1969, YouTube (Jay Korber)

ARTE-FACTO: FREE JAZZ (UNA INTERPRETACIÓN/I)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 

El jazz ha prosperado de forma constante al adquirir nuevas técnicas y nuevos conceptos, y con cada cambio legítimo amplía sus alcances y extiende su creatividad. Los cambios periódicos en su historia han implicado rupturas, pero han sido las rupturas inevitables de un crecimiento orgánico, señal indudable de vitalidad.

El free jazz, surgido a principios de los años sesenta, representó la primera reflexión fundamental sobre el procedimiento y materiales básicos del jazz desde las innovaciones de Charlie Parker. Y tras la pasión y profundo convencimiento con que la hicieron sus representantes ya no hubo vuelta atrás. Al frente estuvieron Ornette Coleman, Cecil Taylor, Eric Dolphy, Archie Shepp y Don Cherry, entre otros.

Hubo la irrupción del deseo en la liberación de las frases musicales; el empeño en buscar nuevas formas de tocar el jazz: sin estereotipos, sin fórmulas previsibles en la manera de tocar y proceder. Se abolieron las limitaciones armónicas y se consolidó una actitud antiacademicista.

Surgió la idea de que se debía sustituir el orden armónico por la ausencia total de orden. El jazz se volvió una aventura loca y emocionante. Se improvisó colectiva, salvaje y duramente, con líneas que se cruzaban y friccionaban entre sí.

VIDEO: Cecil Taylor Unit – Berlin 1969, YouTube (Jay Korber)

DISCOS EN VIVO: ´84 LIVE AT MAXIM´S (SUPERCHARGE)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

Con el reconocimiento obtenido como grupo animador de primer nivel, gran experiencia en escena, con el curriculum de varios trabajos musicales editados y por pertenecer activamente al circuito del jet set, la banda Supercharge le fue recomendada al organizador del enlace del momento, el de Christina, la hija del fallecido magnate griego Aristóteles Onassis, conocida como “la princesa triste”.

La que quizás era la mujer más rica del mundo iba a contraer nupcias. Ahora, a los 34 años de edad, se casaría por cuarta vez con Thierry Roussel, joven francés e hijo del fundador de los laboratorios farmacéuticos del mismo nombre.

Lo haría en París y festejaría la boda en el Restaurante Maxim’s. Para ello la pareja se había embarcado en el Christina O en la Isla de Skorpios, propiedad de ella y viajaban rumbo a la Costa Azul francesa para trasladarse luego en avión a la capital gala.

En París, mientras tanto, el Maxim’s se preparaba. Por aquellas fechas el célebre bistrot celebraba el 90 aniversario de su fundación. En 1981 había sido adquirido por el diseñador Pierre Cardin que lo expandió por todos sus pisos a museo, sala de espectáculos y salones de fiesta privados. Uno de los cuales albergaría a los invitados de la boda de la rica heredera, en1984.

La fiesta comenzaría con una novia extrañamente radiante. “Está enamorada de verdad”, chismorrean los comensales entre la joyería y el menú nupcial.

La inusual sonrisa de Christina será la destinataria del mejor set de la banda, contratada para este lugar y ocasión especiales.

Músico experimentado, Albie Donnelly, el líder de la banda, iría in crescendo, soltando al grupo poco a poco a la pulsión de su sobrecargado ritmo. Y la sonrisa se convertirá en risa abierta, mientras la protagonista baila, canta, corta el pastel, y los invitados harán lo mismo como respuesta al pasmo de lo que ven y escuchan, se convierten en participantes y el conjunto en general en una auténtica fiesta.

“Ustedes han creado la música del día más feliz de mi vida. Gracias para siempre: Christina”. Fue la tarjeta que el grupo recibió tras bambalinas, acompañada de una botella de champán para cada uno de los músicos.

De tal experiencia Supercharge conseguiría el permiso para reproducir en disco lo que han grabado, bajo el título de Supercharge’84 Live at Maxim’s at Christina Onassis Wedding, así como algunas fotos del evento, que aparecerían en la portada.

El álbum de Supercharge se convertiría en una rareza y en una referencia a un momento único en el devenir microhistórico del siglo XX.

VIDEO: Supercharge – I’ll go Crazy, Gangster of Love, Caledonia, YouTube (Phantom1)

ROCK CHICANO (FRAGMENTO 12): LOS LOBOS

Por SERGIO MONSALVO C.

 

AULLAR LA QUINTAESENCIA

En los años cuarenta del siglo XX la ciudad de Los Ángeles se convirtió en el centro neurálgico de una comunidad emergente: la mexicoestadounidense. Durante los cincuenta, y a medida que la población crecía, dicha comunidad se mostró cada vez más insatisfecha con los papeles limitados e inferiores que la sociedad estadounidense le asignaba socialmente.

En los sesenta y setenta, al expresar su disgusto por la discriminación, el prejuicio, la desigualdad de oportunidades en la educación y el empleo, comenzó un movimiento en pro de sus derechos civiles. Un nuevo sentido de valor étnico se enarboló con el término “chicano”. El chicanismo (término ideológico de solidaridad que buscó abarcar a todo estadounidense de ascendencia mexicana) se manifestó no sólo en la arena política sino también en el arte.

El movimiento inspiró al muralismo, al teatro, al periodismo, la literatura y la música, actividad esta última donde ha jugado un papel importante en la historia de las mezclas y fusiones actuales.

El grupo musical que mejor ha sintetizado toda esta historia y representado al ser chicano (bicultural y bilingüe) son Los Lobos, quienes durante 50 años desde su fundación y 45 de grabaciones y conciertos han dado cuenta del devenir de una comunidad que se ha desarrollado entre dos formas de ser y de pensar.

Calificarlos únicamente como intérpretes de un sólo género sería un gran error, ya que son un grupo de sonido multidimensional. Ellos (David Hidalgo, César Rosas, Louie Pérez, Conrad Lozano y Steve Berlin) tocan  polkas, corridos, huapangos, boleros, música ranchera, norteña, de la Huasteca, valses y demás expresiones mexicanas (al igual que cumbias y son caribeño) con los instrumentos originales y con la misma naturalidad y entrega que lo hacen con la música estadounidense de raíces.

Los Lobos tienen el impulso fundamental de sus tempranos días como banda de garage, apareado a la calidad artística producto de la madurez y de la inmersión en el patrimonio musical de la Unión Americana: desde el blues más crudo, pasando por el country, jump blues, tex-mex, rockabilly, rhythm and blues, zydeco, soul, gospel, cajun, rock and roll, funk, boogie, folk-rock, americana, rock experimental, latin-rock, cow-punk, heartland rock y pop.

Todo lo tocan ellos mismos y nunca renuncian a la experimentación sonora. Concepto que se puede constatar desde sus primeras grabaciones: Sí se puede! y Just Another Band from East L.A. (1976-78), hasta el disco de estudio más reciente, Native Sons (2021), así como en sus diversos proyectos como solistas: Latin Playboys de David Hidalgo y Louie Pérez (con el álbum homónimo y Dose), Soul Disguise (de César Rosas) o las producciones de los Super Seven (a cargo de Steve Berlin).  Es por ello que la obra de Los Lobos se sustenta en la confianza en sí misma.

VIDEO: Los Lobos ‘Come On, Let’s Go’ 1987 La Bamba Party, YouTube (Steve M)

El hecho de que en temas como “A Matter of Time”, del disco How Will the Wolf Survive?, por ejemplo, resuenen las esperanzas y los temores de todas las canciones de inmigrantes —desde los spirituals de los esclavos negros hasta las de extracción judía— les proporciona universalidad (la pieza, mientras tanto, se ha convertido en un clásico interpretado por músicos de diversos géneros).

Como chicanos saben lo que el sistema estadounidense opina de los inmigrantes (y de los ilegales, sobre todo). Por otro lado, pueden hablar del gobierno mexicano y de cómo vela por su propio pueblo cuando éste tiene que cruzar la frontera para buscar una vida mejor. Ambas cosas son un gran problema para quienes las sufren y un motivo de preocupación para quienes como ellos han visto padecer o padecido tales circunstancias.

Por eso como autores de canciones no se detienen en cuestiones como las reiteradas “nuevas estrategias” de ambos gobiernos. No. Sus rescates son otros, pero no por eso menos políticos. Hay un hilo conductor que comunican con sus composiciones. Todas hacen énfasis y recalcan las presiones impuestas a las familias chicanas, a sus formas de vida y a los cambios que cualquier ley produce en sus vidas cotidianas, separándolas o desarraigándolas.

No ondean banderas ni pancartas. No son panfletarios. La simple idea de que sean un grupo musical chicano o mexicoestadounidense y hagan lo que hacen es ya una declaración política en sí.

Los Lobos son un grupo de miras amplias y abiertos horizontes. Con sus 17 discos de estudio (hasta el momento, entre ellos Kiko, considerado su obra maestra), varias antologías (Just Another Band from East L.A., El Cancionero, Ride This: The Covers, Wolf Tracks), exitosos soundtracks (La Bamba, Desperado) y discos en vivo (Live at The Fillmore, Acoustic en Vivo y Disconnected in New Yok City).

Asimismo, han hecho colaboraciones con otros músicos (Bob Dylan, Paul Simon, Lalo Guerrero, John Lee Hooker, Tom Waits, Roomful of Blues, entre otros); han sido invitados para diversos tributos y antologías (Fats Domino, Doug Sahm, Chris Gaffney, Sublime, Walt Disney Music) y a escribir temas para soundtracks, así como sus ya mencionados proyectos como solistas.

Con todo ello han ganado premios y creado sólidos cimientos como contribuyentes de la música contemporánea a nivel mundial, causa muy especial para ellos como parte que son de extracto de la cultura chicana.

¿De dónde sacan Los Lobos las ganas de cambiar con cada álbum desde su debut discográfico? Ya establecidos con un estilo que ellos prácticamente inventaron, cada uno de sus discos posteriores ha sido un nuevo intento transformado, otra experiencia, un territorio adicional explorado por ellos por medio del sólido bagaje que cargan.

Los Lobos confirman con cada nueva obra su poderío sonoro y su riqueza musical. Su dinámica intergenérica, intercultural y bilingüe les ha proporcionado una perspectiva distinta y única frente a las músicas que interpretan. Y se han dado cuenta cabal de que el rock es un cruce de diferentes culturas y que ellos, como chicanos, han colaborado a su engrandecimiento con algo semejante.

Destilan un inconfundible idioma personal con todas sus influencias y el perfeccionamiento de su estilo ecléctico, contextual e instrumental. Culturalmente le han agregado las cualidades de la soltura del mestizaje.

VIDEO: Los Lobos (Don’t worry baby), YouTube (Ant Varandonis)

RIZOMA: EL ACTO DE REFLEXIONAR (XII)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

(EL ROCK VS. LOS BÁRBAROS)

Cultivar la ignorancia y liquidar el afán crítico a golpes de espectáculo político-mediático, lo cual tuvo su clímax con el binomio John McCain/Sarah Palin contendiendo por la presidencia.

Desde la Casa Blanca se quiso imponer el dogma a la razón. El creacionismo intentó desbancar a la teoría de la evolución y los tintes racistas se acentuaron. Se optó por la venganza guerrera y no por el diálogo mundial, por el retumbar de las bombas y no por el de las voces preocupadas.

Y se pretendió acallar a éstas dentro de ese país con los gritos de “¡traidor!”, “¡antipatriota!” y “¡elitista!”. Una larga lista de músicos conscientes fue acusada de ello: Dylan, Springsteen, CSN&Y, Patti Smith, Lou Reed, las Dixie Chicks, Sonic Youth, Green Day y R.E.M., entre muchos otros, hasta raperos y hiphoperos o la mismísima Madonna.

Daba escozor ver en los conciertos de todos ellos a jóvenes espectadores gritarles insultos o salir airadamente de los mismos cuando los músicos se pronunciaban contra el gobierno y su ideario bélico y social; o apersonados en los mítines y arrebatados por la apetencia de destrucción bíblica, para complacencia de la casta política que había alimentado patriotismos feroces y abastecido el vasto matadero iraquí y afgano, a plena satisfacción de los industriales y comerciantes beneficiados con las ganancias generadas por la maquinaria de guerra.

Era un momento álgido y los músicos se preguntaban qué fuerzas anulaban universalmente la capacidad de análisis de las personas en algunos momentos históricos. También se lamentaban por la propensión a lo brutal y a la unanimidad agresora escudada en la religión, por su dejo intoxicante y contagioso. Entonces llegó Obama…

Y se intuyó que la larga marcha no había sido inútil; que había que recuperar el sentido y las formas, y que éstas sólo tienen cabida si están cargadas de contenido; que importan las ideas; expresarse bien, con claridad; convencer, no imponer; escuchar y argumentar. Y todo lo que había sido desplazado, la sustancia de las mentes pensantes, regresó para poner un poco de confianza en que las cosas cambiarían. Sin embargo, no fue así. Sólo hubo tibieza.

A pesar de ello, en ese sombrío inicio de siglo, continuaron colaborando algunos nombres que nunca flaquearon y que siempre buscaron salvar a la gente de la vergüenza, tipos que enarbolaron sus guitarras eléctricas para lograrlo. El viento del cambio supo que también les debía mucho y los llevó en campañas de convencimiento desde entonces.

Sin embargo, aquello se volvió más difícil y peligroso: llegó la era Trump, en una primera y segunda presidencias cada vez más esperpénticas, absurdas, violentas, magalómanas, plutocráticas, populistas mediáticas, nacionalistas, xenofóbicas, mentirosas y tecnofascistas, con todas sus consecuencias, lo negativo elevado al cubo, y las cuales continúan expandiéndose con su ira incandescente, descontrolada y bárbara…

 

VIDEO: Dixie Chicks – I Hope, YouTube (Rose Alvaro)

CANON: THE CLASH (XII)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 

EL OCASO DE LOS DISIDENTES

Al inicio de 1986 Mick Jones y Joe Strummer anunciaron oficialmente la disolución de Clash. Todo había llegado a su fin. El punk para entonces ya no significaba nada como movimiento. Sin embargo, pese a todas sus paradojas —y las hubo muchísimas—, el fenómeno había sido el generador de una tensión extraordinaria, de una excitación sostenida, de un desfile de héroes, mártires, traidores y fraudes y una oportunidad casi ilimitada para el arte popular.

No obstante, al igual que en la política, se trataba del tipo de revuelta que tuvo que asfixiarse bajo sus propias contradicciones, condenado a perder su forma bajo el momento que le dio forma, destinado a rebasar los alcances del cálculo y la maquinación que le había permitido cobrar autenticidad. Quizá la única ironía verdadera de toda la historia fue que, al final, todo se redujo a rock and roll: nada más ni nada menos.

¿Qué más se puede decir de Clash? Que Topper estuvo en la cárcel, luego fue baterista de Bertinac y chofer de un taxi. Intentó salir otra vez del anonimato, ya también “limpio”, con un disco como solista, Waking Up, con el que no pasó nada.

Paul Simonon continuó su carrera como pintor e hizo lo propio musicalmente con el grupo Havana 3 A.M. Mick Jones continuó con B.A.D. y luego con el reformado Big Audio Dynamite II; vendió la pieza «Should I Stay Or Should I Go?» para un comercial de la Levi’s y luego intentó una reunión de Clash para recoger los beneficios de la publicidad, pero todo quedó en eso, un intento. ¿Y Strummer?

El inquieto Joe se convirtió en padre de familia, luego en creador de soundtracks diversos, tanto de contenido musical como thrillers (Walker, Sid & Nancy, Straight To Hell, I Hired a Contract Killer, Permanente Record, entre otros).

Formó al grupo The Latino Rockabilly War, se hizo cantante y productor de los Pogues en Hell’s Ditch, estuvo en Praga con la banda local Dirty Pictures, hizo un disco como solista (Earthquake Weather), en 1999 formó a Los Mescaleros con los que realizó tres discos (Rock Art and the X-Ray Style, Global a go-go y Streetcore) y salía constantemente de gira por el mundo.

Sin embargo, Joe murió de manera trágica en su casa de Somerset a la edad de 50 años tras sufrir un ataque cardiaco el 22 de diciembre del 2002. Al siguiente año Clash ingresó al Salón de la Fama del Rock and Roll de Cleveland.

Al morir Joe Strummer desapareció con él una parte del mito del rock and roll. En un mundo al que la industria ha querido limarle las uñas, con estrellas de plástico, imitaciones y títeres, él constituyó una de las últimas grandes excepciones.

Y también hay que repetirlo. Uno de los legados más importantes del punk, del que Clash fue trasmisor esencial (y sin duda el mejor grupo de esta época, tanto por su notable discografía como por su actitud y compromiso), se expresa con tres palabras: «¡hazlo tú mismo!».

A principios de los ochenta, las compañías disqueras independientes se multiplicaron y brindaron una oportunidad a nuevos grupos de los que nadie había oído jamás. Productos de una escena alternativa activa y prolífica, Nirvana y Sonic Youth grabaron sus primeros discos en este entorno.

Herederos directos de cierta visión de la música, un buen número de estos grupos rondaron las listas después, como Green Day, Rancid, Offspring, Foo Fighters, NOFX, Pearl Jam, Soundgarden, L7, Pixies…

El movimiento punk no costó casi nada y dio a conocer a la persona inconforme, porque ¿a dónde quería llevar la revuelta primero esbozada por los Pistols y luego fundamentada por Clash? A destituir a la reina Elizabeth y a su régimen que privilegiaba a los ricos.

Fue el regalo que se le deseaba presentar en el año de su Silver Jubilee, sus 25 años de reinado pomposo. Mientras que el joven príncipe Carlos ya era ridiculizado por la prensa, que lo describía ligándose torpemente a sus primeras cortesanas. Por todas partes, los graffiti anunciaban la tónica: «English Civil War”. Crimen de lesa majestad. Nunca se difundió por la radio ni la televisión.

El rock (a través de sus distintas manifestaciones, el punk, en este caso) nunca ha pretendido sostener una verdadera revolución, aunque a menudo exhorta a la insurrección. Como todo arte, no es más que el reflejo, la expresión de una realidad. Un medio. Una voz. Pero ¿acaso en comparación han tenido los líderes políticos alguna vez el poder de cambiar al mundo? ¿De cambiar a la gente? Los punks, como Clash, sí.

VIDEO: The Clash – English Civil Wat (live 1969), YouTube (John Heston)