Los Kinks fueron un grupo londinense que en sus inicios pareció condenado al desahucio. Los ejecutivos de la compañía disquera EMI rechazaron los temas escritos por Ray Davies y, apegándose a lo ya conocido (el Merseybeat), decidieron que los Ravens, como se llamaban entonces, grabaran un cóver de Little Richard como arranque.
No obstante, el grupo llamado ya The Kinks, no se amilanó y volvieron a intentar el éxito con una pieza que había hecho popular Elvis Presley, “Milk Cow Blues”. Entraron al estudio. La cosa resultó peor. No vendieron ni 200 copias. Entonces los ejecutivos emitieron su ultimátum. El hacha de lo efímero amenazó la existencia de la banda.
Un buen día, en un momento de ingenio, Dave, el hermano de Ray, juntó todos los amplificadores que tenía en el garage de la casa paterna, los conectó entre sí y enchufó su guitarra a uno de ellos. Lo que salió de ahí al puntear el instrumento fue algo primitivo, crudo, distorsionado y sobreamplificado, que lo noqueó.
El experimento sonaba bien, pero algo le faltaba. Y ya entrado en invenciones, Dave sacó el cuchillo que traía en la bolsa del pantalón —andar entre gamberros tiene sus requerimientos— y le hizo tres cortes al cono del altavoz Elíptico. Dio exactamente con lo que quería: un sonido básico, inédito y sin el peligro de las descargas.
Así se realizó la grabación del “sonido kink” que los lanzaría al mundo en los estudios de la Pye Records, ubicados en Londres. El altavoz roto vibró como quería Dave, la vibración se transmitió al amplificador y la señal emitida se transformó en una especie de rugido. Y Ray se erigió como un compositor solvente y productivo.
El lenguaje del grupo trasmitió una forma distinta de comprender al mundo, de una manera rítmica y descriptiva en acción y, en segunda instancia, sus canciones se “adhirieron” al cuerpo, es decir, su estado latente echó a andar un mecanismo de poder muy efectivo en la construcción de identificaciones.
La dinámica de sus temas provocó una revuelta instantánea en la música de entonces, enfatizada sobre todo por el riff de la guitarra de Dave (de sólo dos acordes) y el sonido saturado, porque en tal época no existían los pedales de guitarra y la distorsión se consiguió como invento garagero.
El Riff fue apoyado por una estructura rítmica machacona e irrebatible; por el contrastante tenor de la voz de Ray; por los coros inquietantes y sugestivos y por los salvajes y originales solos de Dave. Hay canciones que entran en la historia tanto por sus méritos estéticos como sociales. Es el caso del tercer sencillo del grupo The Kinks, que a raíz de él dimensionó su nombre en la música contemporánea.
La canción escrita por Ray Davies en 1964 dividió su importancia en tres sentidos: en el del contexto, en el del sonido y en el de la lírica. Es una pieza maestra cuya estela perdura hasta el día de hoy, irradiando al rock de garage (original y neo), al hard rock (está considerado como el primer tema del género) y heavy metal (como icono paradigmático).
VIDEO: the kinks – you really got me, YouTube (bevitore)
Ordo Equitum Solis (OES), aunque se escuche así, no es en realidad una hermandad surgida de profundas criptas. No. Los dos integrantes que se cobijan bajo este nombre, Leithana y Deraclamo, son seres románticos por naturaleza que han dado nueva vida al fascinante espectáculo de las antiguas divinidades que cuidaban a la Tierra.
De tal fascinación la pareja distrae el simbolismo inherente para reforzar sus palabras de advertencia sobre la finitud del mundo. Desde su primera etapa, que comenzó a fines de los años ochenta, hasta ahora, que laboran en una segunda iniciada con esta década, han representado uno de los mejores conceptos del dark-gothic europeo.
Este dúo mixto formado en 1988 tiene como miembros a la francesa Nathalie Herrera, (la cual adoptó el pseudónimo de Leithana para el proyecto, donde canta, toca los teclados, la zitar y las percusiones) y al italiano Paolo de Marco (quien hizo lo propio con el nombre de Deraclamo, el que a su vez también canta e interpreta las guitarras).
Ambos se conocieron a mediados de la década de los ochenta en el Club Le Saint, templo del post-punk parisino, ciudad donde ella vivía y estudiaba. Deraclamo, por su parte, era un tipo andariego, cuyas andanzas lo habían llevado desde su natal Italia a Barcelona, posteriormente a la capital británica, donde pasó unos años, y luego a la francesa.
En la plática surgió su amor por la música y la coincidencia en los gustos, especialmente en cuanto a los estilos del dark y del post-punk que se practicaban en Londres (de Joy Division a Sol Invictus). Asimismo, el sentido de la libertad vivencial y creativa jugó un papel importante a la hora en que decidieron realizar un proyecto conjunto.
Para iniciar la colaboración buscaron concentrarse y evitar cualquier distracción, por lo tanto se trasladaron a Paganotti, un villorio de las montañas italianas, donde concibieron su primer álbum Solstitti Temporis Sensus. En él quedaron plasmados los intereses de forma y fondo que los movían, lo cual señaló su intención de no manifestarse en una categoría precisa.
En esa primera muestra hicieron hincapié en los estilos industrial y dark wave esotérico con marcada influencia medieval. Los hicieron acompañaron con una sugerente mezcla de idiomas en el canto (inglés, francés, latín e italiano) para enfatizar una lírica altamente emocional, romántica y la atmósfera decadente (con el tiempo se agregarían el dark ambient y el neoclásico).
Todo un bagaje cultural de la Europa decimonónica, producto de su educación universitaria, arropado con melodías experimentales y el uso de efectos especiales y muy señalados y provocativos arreglos. Características que a partir de ahí comenzaron a denotar la dualidad del grupo: el genio y la inflexibilidad creativa de ella y la inspiración instintiva de él.
Con el tiempo su estilo maduró el concepto y contuvo una multifacética cantidad de sonoridades que lo mismo se desarrollaban dentro del neofolk que del experimentalismo en la balada. Sus álbumes, a partir de ahí, incluyeron también tracks instrumentales singularizados por una significativa mezcla de géneros, que hizo del grupo algo inusual intimista y de difícil descripción.
En lo temático estuvo igualmente fundamentado el temperamento del dúo. Éste fue plasmado en álbumes conceptuales inspirados por el simbolismo y las experiencias personales de sus integrantes con la filosofía gnóstica, de la cual son practicantes y estudiosos: del explícito aspecto mágico de la misma, así como su apego a la naturaleza y a la unión humana con los elementos.
El gnosticismo es un conjunto de corrientes filosóficas sincréticas que surgieron y se desarrollaron durante los tres primeros siglos de nuestra era. Una de sus ramas principales es el gnosticismo pagano (o conocimiento introspectivo de lo divino), según el cual el ser humano es autónomo para salvarse a sí mismo, sin necesidad de religión alguna.
Este conocimiento, superior a la fe, contiene una mística secreta. En ella se mezclan sincréticamente creencias orientalistas e ideas de la filosofía griega, principalmente platónica. Es una creencia dualista: el bien frente al mal, el espíritu frente a la materia, etcétera. El término proviene del griego gnosis o “conocimiento”.
VIDEO: The Blood Tomorrow – Ordo Equitum Solis – IN RUSSIA, YouTube (Ordo Equitum Solis)
Los integrantes de Ordo Equitum Solis son seguidores de dicho pensamiento. Leithana inició a Deraclamo en tal filosofía, que fue renovada en Francia a partir de fines del siglo XIX, cuando fueron descubiertos los textos de la biblioteca de Nag Hammadi, los cuales contienen el fundamental Codex Akhmim, escrito en idioma copto.
A partir de ahí se desarrolló el gnosticismo contemporáneo o neognosticismo que difundió dicho conocimiento durante el siglo XX. Leithana, como estudiante de filosofía, se empapó de tales escritos y de las traducciones de tratados completos, comentarios e investigación de textos gnósticos antiguos, del escritor británico George Mead.
Este autor hizo accesible el gnosticismo para el público selecto de los nuevos tiempos. Su trabajo tuvo (y tiene) gran influencia en movimientos esotéricos y literarios que retomaron los postulados de los antiguos gnósticos. Autores como René Guenón, Carl Gustav Jung y Hermann Hesse, utilizaron las ideas del gnosticismo para el mundo moderno.
Más recientemente, el filósofo alemán Hans Jonas fue uno de los primeros autores que relacionó el gnosticismo con cuestiones éticas en las ciencias naturales, corriente en la que Leithana se involucró por completo y que tomó para cimentar la estética del grupo.
En sus letras, Ordo Equitum Solis lamenta el carácter miserable del hombre y llora a las víctimas de su ansia de destrucción. No obstante, la profunda melancolía de su música no constituye una fuga estéril a la negra tristeza. Se trata tanto de la asimilación emocional personal de la cruel realidad como de cobrar fuerza interior para actuar contra ella.
Por eso en sus canciones hablan de los elementos naturales, de la encantación, de la Utopía y de la glorificación de lo pagano. Son artistas que dejan encendida la luz de la esperanza. Pero ¿qué significa su nombre? «La Orden de los Caballeros del Sol». Con ello subrayan que el Sol es un regalo para la vida, para los hombres y para la naturaleza. Quieren evitar su destrucción.
Dentro de ciertas corrientes mágicas, el Sol representa el bien y la Luna, el mal. Sin embargo, para OES, desde el punto de vista del neognosticismo, esto es diferente. En su disco Hécate, por ejemplo, trataron sobre la Luna, de la cual dijeron que gira en torno a la diosa griega del mismo nombre, pero sin relación alguna con la magia negra.
Para el dúo el Sol y la Luna son los dos aspectos del hombre. No se puede vivir sin la oscuridad ni tampoco sin la luz del Sol. Conforman un estado de equilibrio cósmico que afecta al ser humano. ¿Y cuáles son los dos aspectos más destacados del hombre, según ellos? La fuerza y la inteligencia. Valores que no entran en conflicto. Son los poderes más grandes de los que se dispone.
No tienen un carácter positivo o negativo intrínseco. El hombre tiene el poder de decidir cómo actuará. Eso remite a la pregunta sobre el significado del nombre del grupo. Su intención es recordarle a la gente que sea cuidadosa en su trato con el medio ambiente. «Es de importancia vital respetar y proteger nuestro mundo”, proclaman en su obra.
“Debemos despertar del sueño de creer que todo saldrá bien y que mañana volverá a salir el Sol. No tenemos esa certeza. El hombre la ha matado con su desinterés. Por medio de nuestro nombre queremos recordarle a la gente cuán importante es este astro para los animales, para la naturaleza y para toda especie con vida», esa es el principio y fin para Ordo Equitum Solis.
Discografía: Solstitii Temporis Sensus, Animi Aegritudo, Paraskeniua (grabado en vivo en un templo griego), el mini CD Oes y Hécate (todos de su primera etapa con Musica Maxima Magnetica). Tras los problemas de distribución y regalías con ésta y World Serpent Distribution el grupo creó su propio sello, Sinope, con el que editaron Planetes, el mini álbum Signs y la compilación Octo.
Sin embargo, los problemas se extendieron también a la organización de sus conciertos y ante tal maraña de dificultades decidieron disolverse en el 2001, para volverse a reunir una década después y grabar Metamorphosis-Personam Impono, A Divine Image (un vinil en picture disc) y Killing Time Killing Love, hasta la fecha.
VIDEO: Playing With Fire – Ordo Equitum Solis – IN RUSSIA, YouTube (Ordo Equitum Solis)
El grupo Fleetwood Mac primigenio, con los guitarristas Peter Green, Danny Kirwan y Jeremy Spencer al frente, John McVie, en el bajo y Mick Fleetwood en la batería, hizo historia dentro del blues-rock británico y del blues blanco, en general.
Tal historia se encuentra contenida en una decena de álbumes: Fleetwood Mac (1968), Mr. Wonderful (1968), Then Play On (1969), Kiln House (1970), Future Games (1971), Bare Trees (1972), Penguin (1973), Mystery to Me (1973), Heroes Are Hard to Find (1974).
Sin embargo, lo mejor de su material se puede encontrar en Fleetwood Mac in Chicago, un álbum doble grabado en 1969 en los estudios Chess de aquella ciudad, con destacados músicos de blues negros colaborando con ellos en dichos estudios.
Ahí estánlos nombres e instrumentos de Otis Spann (en el piano y la voz), Willie Dixon (en el contrabajo), Shakey Horton (en la armónica y la vos), JT Brown (en el sax tenor y la voz), Buddy Guy (en la guitarra, Honeyboy Edwards (en la guitarra y voz) y SP Leary (en la batería).
El blues blanco buscaba por entonces el trasfondo real del impulso dado por la vida misma. En esa época la narración bluesera, insuficientemente descrita, pero de la sentía como emanaba el grito y la angustia existencial, transformó la condición de aquellos músicos adolescentes y jóvenes británicos, misma que los acercó a la situción donde comenzaba la historia del género, al que ya eran afectos y voluntariosos intérpretes.
Hace años, cuando este álbum estuvo agotado, se vendía por 200 dólares y valía cada uno de ellos. El Fleetwood Mac que grabó este álbum era una banda cruda y pulsante, llena de entusiasmo y comprometida con su música (mostraron su erudición con su primer sencillo, “Rambling Pony”, una ligera reescritura de una versión sobrenatural de “Rollin’ and Tumblin”), regrabada en 1951 por Muddy Waters , Little Walter y Leroy Foster; para mostrar lo ilimitado de tal tema.
La sombra de Elmore James le sonrió a la banda como nunca antes, tras su llegada a Chicago, cuando Jeremy Spencer se desató con cuatro tributos seguidos en vivo en el estudio.
Como cantante y como guitarrista, conoció a su maestro casi en igualdad de condiciones. “Madison Blues” – a pesar de las complicaciones que encontró Mick Fleetwood para interpretarla– es una celebración de todo lo que hay en el blues que hace un guiño al dolor, al que se aunan un fino sax tenor de JT Brown, oriundo de la Ciudad del Viento, y el trabajo de guitarra maravillosamente libre de Spencer.
Los temas “I’m Worried” y “I Can’t Hold Out” presentan el riff clásico de Robert Johnson a partir del cual, como se ha deducido a la postre, Elmore James hizo carrera, es decir, él y el joven Spencer, que enseñó el profundo estudio de su modelo.
Estos tracks se disparan; son gloriosos. La guitarra suena, sale volando desde la banda para sobrevolar el ambiente urbano del que provienen, con Willie Dixon resaltando los mejores momentos con los pequeños toques más sutiles y precisos de su contrabajo, y que con el paso del tiempo se han imantado a lo más en el rock & roll. Al escucharlo, uno se siente ahí, tan cerca que dan ganas de lanzarle un grito eufórico. Así tiene que ser para amalgamar la atmósfera.
En cuanto al canto, bueno, ningún bluemen blanco desechó jamás la última palabra de una letra de blues con más estilo o más humor que Jeremy Spencer, quien desde entonces lo desechó todo en aras de una búsqueda que aún no culmina.
La mayor parte de esta Jam enChicago es atractiva, pero “I’m Worried” y “I Can’t Hold Out” resaltan como pequeñas obras de arte.
La pieza “Love That Burns” también es una obra de arte, pero no pequeña. Se puede argumentar que es la mejor grabación en blanco de blues jamás realizada; cierto, de blues lento, aunque únicamente el primer solo de Duane Allman en “Loan Me a Dime” con Boz Scaggs pueda igualarlo.
Quizás debería decir del blues puro: no hay un elemento en la música que deba nada a ninguna otra forma. “Love That Burns” es una pieza exquisita desde la primera nota hasta la última: vientos tranquilos y poseídos; los ecos y fantasmales golpes de la batería de Mick Fleetwood; y, sobre todo, el canto y la guitarra de Peter Green, quien coescribió la melodía.
A diferencia de todos sus contemporáneos blancos, excepto un puñado, Green entendió que el secreto del blues está en la moderación –en la elección no sólo de las notas sino también de los silencios entre las notas– y ninguno de aquellos igualó la comprensión que el guitarrista mostró aquí.
Su hermosa voz llorando no suena negra sino como suena; su forma de tocar la guitarra dobla tus emociones, las deja ir, las deja descansar, las recupera, exigiendo toda la empatía que tienes para dar, hasta que, luego de un tiempo, uno se da cuenta de que cualquier otra grabación empezará a sonar un poco sobrecargada, inarticulada, insegura. Tal es su poder.
(Del Green como solista, “Love That Burns” se puede escuchar en Vintage Years (Sire) o Black Magic Woman (Epic), ambos álbumes dobles que se superponen un poco; Vintage Years probablemente sea el mejor, aunque sólo sea por esa versión y la de “Need Your Love So Bad”.)
En una de las críticas periodísticas de aquel entonces, fines de la década de los sesenta, se pudo leer lo siguiente: «Independientemente de lo que pienses del blues, te deberá encantar el sonido de estas grabaciones y, lo que es más importante, vibrarás con la enérgica interpretación de cuando los veteranos se unen a la diversión de tocar con los jóvenes blancos del otro lado del mar. Estos temas son improvisaciones (sorprendentemente ajustadas), con fragmentos de la comunicación del productor Mike Vernon entre la cabina de grabación y el estudio, pero sobre todo entre el flujo de la música de unos y otros que ayuda a dar una idea de cómo se concibieron las canciones».
En diciembre de 2022, se publicó un libro con fotografías de la sesión de Jeff Lowenthal como Fleetwood Mac en Chicago: The Legendary Chess Blues Session, 4 de enero de 1969 . El libro también contiene anotaciones de los productores de tal sesión, Marshall Chess y Mike Vernon, así como textos de Robert Schaffner y de algunos de los músicos participantes. Todo un documento.
VIDEO: Madison Blues (Fleetwood Mac in Chicago), YouTube (Andria Rogova)
Kip Hanrahan nació el 9 de diciembre de 1954 en el barrio neoyorquino del Bronx, en una familia de ascendencia irlandesa y judeorusa. Sus estudios en arquitectura islámica, escultura y dirección cinematográfica despertaron en él interés en la evolución de la cultura universal. Esto resultó en la fundación de su propia compañía disquera, American Clave, en 1979.
Antes de dicho momento, Hanrahan realizó extensos viajes por Haití, la India y el África oriental, a fin de ampliar sus horizontes musicales. Con todo, la mayor influencia en su trabajo parece ser ejercida por el pasado, mediante su juventud en el Bronx y su experiencia dirigiendo diversas películas.
Adquirió su currículum cinematográfico con varias cintas independientes producidas en los Estados Unidos, así como una colaboración con Jean-Luc Godard. En el Bronx creció entre inmigrantes latinoamericanos y conoció una fusión musical de importancia decisiva para el estilo de música del que ahora se ocupa. Su experiencia como director determinó, por su parte, el papel que eligió para sí mismo dentro de sus aspiraciones musicales.
Desde aquellos inicios han aparecido decenas de discos con el sello de American Clave, varios de ellos bajo su propio nombre. No obstante, también en las demás producciones, sobre todo en los dos proyectos de Conjure, se echa de ver la influencia de Hanrahan. Además de producir grabaciones de Eddie Palmieri y Teo Macero, Hanrahan también supervisó los últimos discos de Astor Piazzolla.
Limitémonos a la música del propio Hanrahan. En todas las grabaciones bajo su propio nombre y del proyecto Conjure llama la atención el gran número de personajes conocidos extraídos de las corrientes musicales más remotas. En sí esto no es extraordinario, puesto que muchos músicos siguen el mismo patrón, pero levanta la duda de si la integración de formaciones tan pretenciosas no obedece a motivos comerciales.
Definitivamente no es éste el caso de Kip Hanrahan. Aunque él mismo es un muy talentoso compositor y productor, conoce mejor que cualquiera sus límites como músico ejecutante. Por lo tanto, sus aportaciones instrumentales y vocales se han ido reduciendo con cada nueva producción. Por otra parte, tiene un oído excelente para determinar cuáles son los mejores músicos para interpretar sus ideas musicales. De esta manera, la mejor descripción de Hanrahan es la de diseñador musical; su método es el de un arquitecto o director cinematográfico.
Llaman la atención dos factores: el amor de Hanrahan por el ritmo, el cual contrasta con el fondo creado por el sonido más oscuro de un bajo más lento. Gusta mucho de emplear a dos bateristas y dos congas al mismo tiempo; con bastante frecuencia, las baterías desempeñan un papel subordinado al lado de las congas y otras percusiones.
Los bajistas casi siempre figuran también en partidas dobles. En este apartado se repitieron en algún momento los nombres Jack Bruce, Steve Swallow y Fernando Saunders. Fue Hanrahan, por cierto, quien sirvió de trampolín para renovar la carrera de Bruce con discos como Desire Develops and Edge y Vertical’s Currency, después de un largo periodo de silencio iniciado por la desintegración de Cream en 1968. Si bien Bruce no partició ya en los últimos proyectos de estudio de Hanrahan, la comprensión musical alcanzado por los dos lo convirtió en un colaborador predilecto para las presentaciones en vivo de este último.
El gran amor de Hanrahan por el jazz se manifiesta en su selección de metales. Tanto en su primer disco, Coup de Tête, como en su producción Tenderness aparece el saxofonista Chico Freeman.Otro nombre destacado es David Murray. Asimismo, es posible encontrar a los saxofonistas Teo Macero, George Adamns y John Stubblefield y al trompetista Olu Dara.
American Clave publicó los discos del grupo Conjure. Al contrario de los discos que saca bajo su propio nombre, el material de Conjure casi no contiene composiciones de Hanrahan. En cambio, de nueva cuenta se encarga de una excelente integración de músicos y garantiza la novedad de las ideas.
El hilo rojo que recorre la música de Conjure son los textos del escritor y poeta estadounidense Ishmael Reed. En el primer disco, Hanrahan encargó a músicos tanto de jazz como de pop una serie de composiciones inspiradas en los textos de Reed. Gracias al amplio espectro de enfoques diferentes esto resultó, bajo la influencia entre otros de David Murray y Steve Swallow y composiciones de Carla Bley y Lester Bowie, en un disco con tintes jazzísticos y muchos ritmos latinos.
También en Cab Calloway Stands in for the Moon aparecen muchos textos de Reed. La presencia en esta última producción del cantante de soul Bobby Womack da para piezas dignas de la envidia del maestro James Brown.
Hanrahan utiliza siempre elementos de rock, jazz, funk, música latina, soul y afrobeat, logrando hábilmente que estos estilos confluyan en una sola entidad. Consigue reunir a músicos de identidades completamente distintas en un todo redondo, sin que nadie deba renunciar a su estilo en el proceso. El resultado es siempre una auténtica simbiosis entre muchas orientaciones musicales, con el sentimiento y el ambiente como ingredientes principales.
VIDEO: Kip Hanrahan – One Casual Song (After Another), YouTube (Brother John)
Kip Hanrahan nació el 9 de diciembre de 1954 en el barrio neoyorquino del Bronx, en una familia de ascendencia irlandesa y judeorusa. Sus estudios en arquitectura islámica, escultura y dirección cinematográfica despertaron en él interés en la evolución de la cultura universal. Esto resultó en la fundación de su propia compañía disquera, American Clave, en 1979.
Antes de dicho momento, Hanrahan realizó extensos viajes por Haití, la India y el África oriental, a fin de ampliar sus horizontes musicales. Con todo, la mayor influencia en su trabajo parece ser ejercida por el pasado, mediante su juventud en el Bronx y su experiencia dirigiendo diversas películas.
Adquirió su currículum cinematográfico con varias cintas independientes producidas en los Estados Unidos, así como una colaboración con Jean-Luc Godard. En el Bronx creció entre inmigrantes latinoamericanos y conoció una fusión musical de importancia decisiva para el estilo de música del que ahora se ocupa. Su experiencia como director determinó, por su parte, el papel que eligió para sí mismo dentro de sus aspiraciones musicales.
Desde aquellos inicios han aparecido decenas de discos con el sello de American Clave, varios de ellos bajo su propio nombre. No obstante, también en las demás producciones, sobre todo en los dos proyectos de Conjure, se echa de ver la influencia de Hanrahan. Además de producir grabaciones de Eddie Palmieri y Teo Macero, Hanrahan también supervisó los últimos discos de Astor Piazzolla.
Limitémonos a la música del propio Hanrahan. En todas las grabaciones bajo su propio nombre y del proyecto Conjure llama la atención el gran número de personajes conocidos extraídos de las corrientes musicales más remotas. En sí esto no es extraordinario, puesto que muchos músicos siguen el mismo patrón, pero levanta la duda de si la integración de formaciones tan pretenciosas no obedece a motivos comerciales.
Definitivamente no es éste el caso de Kip Hanrahan. Aunque él mismo es un muy talentoso compositor y productor, conoce mejor que cualquiera sus límites como músico ejecutante. Por lo tanto, sus aportaciones instrumentales y vocales se han ido reduciendo con cada nueva producción. Por otra parte, tiene un oído excelente para determinar cuáles son los mejores músicos para interpretar sus ideas musicales. De esta manera, la mejor descripción de Hanrahan es la de diseñador musical; su método es el de un arquitecto o director cinematográfico.
Llaman la atención dos factores: el amor de Hanrahan por el ritmo, el cual contrasta con el fondo creado por el sonido más oscuro de un bajo más lento. Gusta mucho de emplear a dos bateristas y dos congas al mismo tiempo; con bastante frecuencia, las baterías desempeñan un papel subordinado al lado de las congas y otras percusiones.
Los bajistas casi siempre figuran también en partidas dobles. En este apartado se repitieron en algún momento los nombres Jack Bruce, Steve Swallow y Fernando Saunders. Fue Hanrahan, por cierto, quien sirvió de trampolín para renovar la carrera de Bruce con discos como Desire Develops and Edge y Vertical’s Currency, después de un largo periodo de silencio iniciado por la desintegración de Cream en 1968. Si bien Bruce no partició ya en los últimos proyectos de estudio de Hanrahan, la comprensión musical alcanzado por los dos lo convirtió en un colaborador predilecto para las presentaciones en vivo de este último.
El gran amor de Hanrahan por el jazz se manifiesta en su selección de metales. Tanto en su primer disco, Coup de Tête, como en su producción Tenderness aparece el saxofonista Chico Freeman.Otro nombre destacado es David Murray. Asimismo, es posible encontrar a los saxofonistas Teo Macero, George Adamns y John Stubblefield y al trompetista Olu Dara.
American Clave publicó los discos del grupo Conjure. Al contrario de los discos que saca bajo su propio nombre, el material de Conjure casi no contiene composiciones de Hanrahan. En cambio, de nueva cuenta se encarga de una excelente integración de músicos y garantiza la novedad de las ideas.
El hilo rojo que recorre la música de Conjure son los textos del escritor y poeta estadounidense Ishmael Reed. En el primer disco, Hanrahan encargó a músicos tanto de jazz como de pop una serie de composiciones inspiradas en los textos de Reed. Gracias al amplio espectro de enfoques diferentes esto resultó, bajo la influencia entre otros de David Murray y Steve Swallow y composiciones de Carla Bley y Lester Bowie, en un disco con tintes jazzísticos y muchos ritmos latinos.
También en Cab Calloway Stands in for the Moon aparecen muchos textos de Reed. La presencia en esta última producción del cantante de soul Bobby Womack da para piezas dignas de la envidia del maestro James Brown.
Hanrahan utiliza siempre elementos de rock, jazz, funk, música latina, soul y afrobeat, logrando hábilmente que estos estilos confluyan en una sola entidad. Consigue reunir a músicos de identidades completamente distintas en un todo redondo, sin que nadie deba renunciar a su estilo en el proceso. El resultado es siempre una auténtica simbiosis entre muchas orientaciones musicales, con el sentimiento y el ambiente como ingredientes principales.
VIDEO: Kip Hanrahan – One Casual Song (After Another), YouTube (Brother John)
A la distopía emanada de 1984, de George Orwell, William Gibson eslabonó Neuromancer, publicada en tal año, un big bang cultural, que repercute con mucha fuerza hasta nuestros días. Ella dio paso al fuerte movimiento cyber, tanto en la literatura como en las otras artes, del que emanó el disco Cyberpunk en el rock. En forma paralela se ha desarrollado la cultura cyber a lo largo de los años: el underground de los hackers a nivel global y la estremecedora tecnología callejera y el remix, el uso de las herramientas hi-tech para la grabación, así como la cinematografía posapocalíptica, la vigilancia extrema, la manipulación informativa y la algoritmia. “Nadie pudo haber previsto los futuros que nos imaginábamos”, dijo el autor.
VIDEO: Billy idol – Cyberpunk – YouTube (MarkvBob)
BXXI-747 JAZZ ROCK
El jazz el disco Bitches Brew de Miles Davis y la fundación del grupo Lifetime por Tony Williams, en 1969, por lo general se consideran como el principio oficial de la fusión, que a partir de ahí y hasta comienzos de los años ochenta se le denominaría como «jazz-rock». Esta definición original del término ha sido la mejor hasta la fecha (ya que era una mezcla de la improvisación jazzística con la fuerza y los ritmos del rock), aunque la palabra «fusión», con la que luego se le nombró, se ha empleado de manera tan liberal durante el último cuarto de siglo que prácticamente ha perdido todo sentido. A comienzos de la década de los setenta, ésta ya había adquirido una identidad propia aparte, como estilo creativo del jazz.
VIDEO: Jean Pierre – Miles Davis Band – Live at “La Grande Halle De La Villette”, Paris, France, 1991, YouTube (Jazz on Time)
BXXI-748 ESTAMBUL (REMAKE)
Constantinopla, en cuyo pasado Oriente y Occidente se encontraron, fue clave en la historia como centro medular de civilizaciones plurales y complejas. Razón de ser de su porvenir como Estambul (como se llama actualmente). Intercontinental, tradicional y desarrollada, Estambul es de nuevo la encrucijada del mundo. Hoy, su país, Turquía, demanda la adhesión a la Unión Europea. Esa petición incluye su democratización y secularización completas. La música ha hecho lo suyo, se ha vuelto hipermoderna y la tecnología ha tenido mucho que ver. El world beat, el techno, el e-jazz, la música global, entre otros estilos, se intercalan en un momento trascendente y de cambios radicales para este territorio.
A comienzos de los años setenta los Rolling Stones huyeron de Inglaterra en desbandada. Hacienda los tenía en la mira y les mordía los talones (como brazo armado del stablishment). Y también tenían detrás de ellos a un mánager que, tras quedarse con los derechos de todas sus canciones de la década anterior, quería zamparse por igual los derechos de temas todavía inéditos. Entonces, el grupo, disperso por diversos lugares del mundo, fue convocado por Keith Richards para que trabajaran y se refugiaran en la Costa Azul francesa. Fue ahí donde realizaron el esencial Exile on Main Street. Un disco (clásico, inmortal, definitorio) hecho a pesar de la policía francesa, los mafiosos marselleses y, sobre todo, de sus propios desenfrenos.
VIDEO: The Rolling Stones – Happy (From “Ladies & Gentlemen”), YouTube (Eagle Rock)
BXXI-750 VINCE TAYLOR
A los 18 años Vince Taylor descubrió el rock. Influenciado por la música de Gene Vincent y Elvis Presley, comenzó a cantar en bandas amateurs. Joe Barbera se convirtió en su representante y le pidió que lo acompañara en un viaje de negocios a Londres. Ahí conoció al baterista Tony Meehan, al guitarrista Joe Moretti y al bajista Tex Makins. Juntos formaron al grupo The Playboys. La lectura de una frase en latín (In hoc signo vinces), contenida en una envoltura de cigarrillos, lo motivó a cambiar su nombre por el Vince Taylor. En 1959 alcanzaron el éxito con Brand new Cadillac. Taylor se hizo famoso también en Francia y otros lugares en Europa, donde tocó, acompañó y fue telonero de grupos importantes.
VIDEO: Vince Taylor and His Playbloys – Brand New Cadillac, YouTube (RoverTCB)
Superunknown, Soundgarden (Polygram).- Quince temas forman esta producción del grupo que desde que grabó sus álbumes promocionales y su disco de presentación, nunca dejó de ser representante de un sonido estilizado de espeluznante grunge.
En pocos años Soundgarden se creó un nicho musical único, tan característico como la pintura de Lichtenstein. Una de las mejores agrupaciones alternativas de aquellos días.
Dig, I Mother Earth (Emi/Capitol).- Un entorno de rock pesado auténtico con aires de los años 60, en el cual la banda canadiense lanzó su primer álbum, Dig.
La música es agresiva, psicodélica, hipnótica. Esta banda de Toronto fusionó géneros, pero lo más importante es que la búsqueda y el acople de influencias estaban encaminadas hacia la evolución.
Together Alone, Crowded House (Capitol).- Los integrantes de este grupo decidieron olvidarse de la ciudad de Los Ángeles y partieron hacia Kare Kare, una playa en la costa oeste de Nueva Zelanda, para la grabación de su cuarto disco.
La profundidad espiritual del álbum exigió que éste se grabara en un lugar remoto e íntimo. De ahí que Together Alone fuera concebido en una atmósfera un tanto primitiva; en un estudio construido para este propósito, cerca del mar de Tazmania.
Por lo tanto, éste fue el trabajo más ambicioso de la banda, por su concepto musical aún más profundo y elaborado, cuya fuerza yacía en la sencillez de la guitarra acústica, percusiones primigenias y el encanto de la voz.
VIDEO: Crowded House – Fingers of Love, YouTube (Neil Finn)