DISCONNECTED IN NEW YORK

Por SERGIO MONSALVO C.

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 (LOS LOBOS)

¿De dónde viene esa fuerza que tienen Los Lobos, esa vitalidad salvaje, ese apetito insaciable por desarrollar la obra una vez más? Su enfoque poco convencional –sobre todo en lo que a ritmo se refiere– encontró en el álbum  Kiko (1992) la culminación en la búsqueda de una personalidad musical, con una obra maestra (reconocida por investigadores, historiadores y críticos) y la plataforma para nuevas evoluciones.

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Tal disco, del que festejaron su vigésimo aniversario con la grabación en vivo Disconnected in New York (grabado originalmente en el 2006 en el club House of Blues, de San Diego, y publicada en el 2012 para celebrar la efeméride), contiene momentos sorprendentes en los que la aguja del compás busca el Norte o cualquier señal de reconocimiento.

Al escuchar canciones como “Angels with Dirty Faces” y “Reva’s House”, entre otras, uno se queda con la sensación de no haberle descubierto todo, aún después de varias escuchas.

Su tratamiento musical de tipo experimental permite desarrollar líneas melódicas familiares –blues, country– por medio de títulos como “Two James”, “Wicked Rain” y, finalmente, otros espacios, como en la mayoría de las piezas de la segunda parte del álbum, en el que intervienen como invitados especiales Alex Acuña, en las percusiones; La Chilapeña Brass Band; Fermín Herrera en el arpa jarocha y el propio productor Mitchell Froom con su House of Keyboards.

Con el progreso el disco la trama de las canciones cierra el círculo planteado y retorna al origen (con “Whiskey Trail”, un rock que echa humo), pero con una visión diferente. Con esas 16 composiciones que integran su Opus Magna, Los Lobos sentenciaron que su música era para todos. Siempre y cuando todos fueran ampliando los horizontes al mismo tiempo que ellos.

VIDEO SUGERIDO: Los Lobos: Kiko Live – “Whiskey Trail”, YouTube (ShoutFactoryMusic)

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