SAVAGES

Por SERGIO MONSALVO C.

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 Y SIN MOVER LAS NALGAS

The Savages es un grupo de rock con integrantes femeninas. La cantante, Jenny Beth es francesa (su verdadero nombre es Camille Berthoimer), mientras que la guitarrista Gemma Thompson, la bajista Ayse Hassan y la baterista Fay Milton, son británicas. La banda se fundó en Londres al comienzo de la segunda década del XXI con bases muy bien construidas. Sus miembros se conocieron en una escuela de arte de la capital inglesa, esa cuna totémica del rock británico. Tanto sus orígenes como sus estilos hablan de diversidad, como los tiempos que corren.

La sonoridad que representan está inscrita dentro de un sólido rock que ellas componen y al que alimentan varios vasos comunicantes: desde el estilo alternativo, pasando por el post-punk, el noise hasta el indie. Y sus influencias son también plurales. En lo musical se reconoce a Patti Smith, Souxie Sioux y P.J. Harvey iguale que a PIL y Joy Division.

En lo cultural están presentes en sus tracks las referencias cinematográficas (Ex Machina, por mencionar alguna), literarias (su nombre fue extraído de El Señor de las Moscas, de William Golding), plásticas (actúan regularmente con grupos de performance: Bo Ningen de Japón, entre otros) y de danza (con coreografías de Dead Forest Index, como muestra).

Es decir, es una agrupación refinada a la que tanto su bagaje como su intención conducen a un nivel superior al de la mera diversión. Es una banda femenina inclusiva en la que influencias y colaboraciones masculinas son recurrentes y bienvenidas. Reconocen en el otro la aportación a su obra, lo mismo en contenido que en estructura.

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Asimismo, mantienen para sí la directriz y actitud conceptual tanto de Patti Smith como de Chrissie Hynde. Un legado que fue (y es aún) el sello distintivo de aquellas autoras en su afán por integrar completamente el arte a la vida. Una actitud que se corresponde con la trasgresión del lenguaje.

Patti Smith, con el puño en alto, no ha dejado de gritar desde los años setenta “You Are Free, You Are the Revolution”, mientras Chrissie Hynde (líder de los Pretenders) lo ha hecho también con el puño alzado dirigiéndose a las nueva rockeras: “No crean que enseñar las tetas, mover las nalgas y tratar de parecer un objeto sexual les ayudará en este oficio. Recuerden que están en un grupo de rock. En él la actitud no debe ser la de ‘Fuck Me!’ sino la de ‘Fuck Off!’”.

Ambas son personalidades influyentes dentro del género y de la música en general y nunca han movido el trasero como tampoco lo han hecho otras mujeres de la misma tesitura, involucradas en su momento socio-histórico: Billie Holiday (blues), Aretha Franklin (soul), Sarah Vaughan (jazz), Ruth Brown (rock & roll), Meshell Ndegeocello (hip hop) o Adele (cantautora).

VIDEO SUGERIDO: Savages – “Husbands”, YouTube (SAVAGESBANDLONDON)

Las palabras de Smith y Hynde son difíciles de rebatir. El rock es música reivindicativa y de sentimientos. Las mujeres tienen mucho que reivindicar y motivos para estar disgustadas. Por eso el rock también es suyo y no deben esconder la rebeldía, que no tiene edad, y tampoco fingir aceptación o complacencia ante los usos que hace el pop (Beyoncé, Mariah Carey, Miley Cyrus, Britney Spears, et al), que sí expone las dotes corporales, para publicitarse.

The Savages han hecho suyo aquel legado de sus predecesoras históricas, y no sólo en la actitud sino también en la coherencia de sus discursos, tanto de forma como de fondo: el equilibrio entre los modos clásicos del rock y su modernización; entre su prédica y la puesta en escena; los paralelismos con películas, performances y danzas sobre temas y épocas que acaban conformando una obra unitaria y enriquecedora.

La obra justa para tiempos agitados. Sin apariencias que desvíen la mirada del verdadero núcleo de su exposición. Sobre la gente que se desenvuelve en un universo de lo cotidiano y fondo épico: el amor, sobre todas las cosas, tal como sugería el cineasta John Cassavetes en películas como Shadows, Faces y Husebands, entre otras, donde sus protagonistas tenían que lidiar con las diferencias entre ellos y sus amigos y amantes; con sus alegrías y miserias, sus problemas y su forma de enfrentarlos.

Dicha postura fílmica influyó en las Savages para realizar su primer álbum, Silence Yourself (2013), donde canalizan el acontecer de las relaciones en canciones como forma de angustia, de expresión y de liberación, concluyendo que a pesar de todo lo negativo la vida sigue, con su ternura y amor.

Éste último por encima de la ley del mercado. El amor como respuesta, sin tópicos, por problemático y viciado que resulte. No importa finalmente, como proponen en su segundo álbum  Adore Life (2016). Una veneración a la vida aunque ésta a menudo duela y con el puño al viento de la portada como símbolo de unidad, de fuerza y desafío. Un idioma –el suyo- que invita a perseguir la emoción y la reflexión desde el punto de vista femenino, con la magia mística de la propia composición.

Eso las hace herederas contemporáneas del rock puro, en esencia; de aquellas mujeres que como ha señalado George Steiner, el maestro y filósofo para la actualidad, “de forma muy especial contribuyen en estos tiempos a recuperar los sueños y las utopías”, y sin mover las nalgas.

VIDEO SUGERIDO: Savages – “The Answer”, YouTube (SAVAGESBANDLONDON)

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