RADIOHEAD/4

Por SERGIO MONSALVO C.

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 EMBELSO POR LOS RASGOS

The Bends no tenía un sencillo tan significativo como “Creep”. No obstante, Ed O’Brien se mostraba optimista. “Estoy convencido de que nuestro nuevo álbum suena mucho mejor y más maduro que el debut. Por el momento no hay nada que me agrade más que tocar en un grupo. Viajas mucho, te pagan por ello y tus fans te regalan muchas cosas. ¿Qué más pudiera pedir? Si el asunto saliera mal a pesar de todo, podría ponerme a dar clases de Politología”.

La nueva obra demostró que Radiohead no era un “One hit wonder”: el sonido ligeramente nervioso de la voz de Yorke despertó gratos recuerdos de Bono y los músicos se transformaron en un grupo maduro que con igual facilidad manejaba un noise durísimo o una balada sutil. Los sencillos “High and Dry”, “Planet Telex”, “Fake Plastic Trees”, “Just” y “Street Spirit” se convirtieron en éxitos, y el álbum tuvo ventas platino en el Reino Unido.

Con la delicada “High and Dry” (número 17 en la Gran Bretaña) como abridora del álbum, The Bends engendró reseñas embelesadas por su mezcla de acordes de poder al estilo de Queen, arte épico en las baladas y guitarras estremecedoras.

Siguió una larga estancia en las listas (número 6 en la Gran Bretaña/número 88 en los Estados Unidos), promovida por los sobresalientes hits “Fake Plastic Trees”, “Street Spirit (Fade Out)” y “Just” (un tema célebre de MTV en los Estados Unidos gracias al confuso video de un hombre tendido sobre el pavimento).

En conclusión, este segundo álbum del grupo de Oxford no incluyó una sola canción débil. El quinteto había presentado doce perlas rítmicas y llenas de energía que extendieron un calidoscopio muy extenso del pop y del rock británicos.

Resultaba evidente que sus bisabuelos, abuelos y padres eran los Beatles, David Bowie y los Smiths, y sus hermanos mayores The Jesus and Mary Chain. Con todo, Radiohead sonaba posmoderno, joven y con un estilo más definido que Suede, con quienes se les comparaba.

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En The Bends, el cantante Thom Yorke domina todas las canciones de manera soberana. Cuando su voz característica llega a los registros superiores el escucha siente fuego en la médula de los huesos y se le pone la carne de gallina. El complemento ideal son las guitarras variadas que se entregan ora a riffs de glam rock, ora a un suave acompañamiento acústico o bien al uso hipnótico del pedal del volumen.

Si las canciones de su debut Pablo Honey aún podían evaluarse como respetables reverencias ante Clash o al U2 de su primera época, el disco que le siguió demostró que Radiohead era mucho más que el triunfo musical de un solo día, y que sus integrantes habían aprendido a dominar de manera satisfactoria sus instrumentos.

Cuando le sirvieron de abridores a R.E.M. en julio de 1995, Yorke se hizo amigo de Michael Stipe, uno de sus héroes personales. En septiembre ayudó a organizar, junto con Brian Eno, un álbum que se grabó y lanzó en cinco días en beneficio del trabajo realizado en Bosnia por la asociación de beneficencia War Child. La épica pieza “Lucky” de Radiohead fue un momento destacado del álbum Help! que resultó de ello.

El grupo anduvo de gira de manera continua, incluyendo apariciones como banda abridora en los Estados Unidos para Soul Asylum y Alanis Morissette (quien presentaba un cóver de “Fake Plastic Trees”). Estas giras le valen a Radiohead la reputación de “grupo abridor ideal”. Luego, después de que Yorke y Jonny Greenwood colaboraran en el soundtrack de la película de glam rock de Stipe, Goldmine, se pusieron a preparar su siguiente álbum.

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