ZOO TV

Por SERGIO MONSALVO C.

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 AQUELLA MODERNIDAD

La noche del 21 de noviembre de 1992 arrancó con un preludio intenso y culminó en el éxtasis de la admiración. Lo que bien comienza bien acaba, dice la conseja, y en el Palacio de los Deportes, de la Ciudad de México, el bien hizo gala de puntualidad, inglesa en este caso, con el grupo Big Audio Dynamite II.

En 1984 el ex guitarrista de Clash, Mick Jones, dio vida a este grupo que se ajustaba a su lenguaje musical: rock positivo, alentador y bailable, reflejo del ambiente multicultural londinense.

Desde su primer álbum (This Is Big Audio Dynamite, de1985) había ofrecido una mezcla impresionante de estilos: rock, rhythm and blues, reggae y rap, y una inevitable intención política en sus letras.

Luego de cuatro discos terminó su primera etapa (con Don Letts, Dan Donovan, Leo Williams y Gregg Roberts) y en 1989 resurgió con el II anexado a su nombre y con Gary Stundge (bajo), Chris Kavanagh (batería), Nick Hawkins (guitarra) y Custance como DJ, y un par más de discos.  B.A.D. II es el ejemplo claro de lo que debe y significa ser un grupo abridor.

Mientras el buen sabor de boca dejado por este grupo se asienta y transcurren los cambios en el podio, sale a entretener al público un DJ profesional que enredado en sus propias siglas y nomenclaturas, capas y ambientaciones (¿D.T., B.P., E.T.?) desde el auto Trabant llamado “Liberace” reparte gladiolas y piezas que los escuchas corean una que otra vez.

Sin embargo, el ansia de los mismos disfruta más en su desesperación por el tiempo que avanza lento que de su intento por mantener la buena vibra.  Por fin se despide.

A las 21:30 en punto la iluminación mengua y aparece Bono forrado de cuero ante el grito liberador de la multitud. Grito único y en comunión que no declina ni lo hará nunca, pues ya se instaló para siempre en la memoria. A partir de ahí la noche adquirió fácil y placenteramente su trascendencia.

Aprendido el legado de sus simbolistas, el grupo en pleno transita por sus primeros sueños para entregarse poco a poco a los problemas y mitos de su tiempo (nuestro tiempo).

Lo hace con los pintorescos y sentimentales tanto como los colectivos e individuales interpretados, como el auténtico arte, a diversos niveles cuyas lecturas requerirán exploraciones paralelas a las de sus conceptos musicales y metáforas cosmogónicas.

Digo exploraciones, ya que en pocos momentos sus juegos de imágenes pueden considerarse un mero sistema poético que gira alrededor de la estrella fija del acto creador.

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“Abre tus grandes pétalos y cuéntame de tus lenguas de rubí y lodo coronadas”, escribió Yeats, el poeta irlandés azote de la diaria controversia. Y como tal surge Bono furtivamente en el escenario.

Solo, arropado en piel, como potro de la inspiración que contiene el espejo de su espíritu tras ultramodernos Ray-Ban y sin acompañamiento inaugura el concierto ciento uno de la gira Zoo TV, casi ahogado por el frenético júbilo del repleto foro.

Lo hace con una melodía folklórica irlandesa, para luego dejar atrás todo arraigo en la tierra con “Zoo Station” y el apoyo de The Edge, Adam Clayton y Larry Mullen.

Grandes pétalos y lenguas desencadenadas cuentan la historia de la humanidad, la de la cultura occidental, del rock and roll, del encuentro de los sistemas políticos, de la comunicación elemental y tecnológica, en una revisión práctica de sustentos ideológicos y filosóficos; de iconos como Jim Morrison y Elvis Presley, Luther King, Lou Reed y Bob Marley.

Pero igualmente de la comunicación social por satélite, teléfono, micrófono inalámbrico, y en medio de todo ello la televisión que como un dios distribuye a diestra y siniestra conceptos y slogans, falsos y verdaderos.

Lo hace para que cada quien los discierna sin maniqueísmos, en un flujo y reflujo delirante que se extiende a través de la música, por el cuerpo y la mente, hasta que la imaginación, la vista y el oído se satisfagan en el raciocinio o las sensaciones –según cada cual– y encuentren el placer.

Todo eso y más es U2 en el escenario. Ataca con las armas pesadas del talento y el análisis en medio de coches –Trabants o “Trabbis”– suspendidos sobre ellos, un universo de luces y efectos, torres de monitores televisivos, una pantalla gigantesca, infinidad de televisores, algunos de ellos alimentados “en vivo” desde una antena parabólica.

Es un espectáculo multimedia superlativo en el que el grupo ha incursionado con paso firme y lleno de alternativas.

Zoo TV es un crisol de la información y ésta es la divisa mundial en el preludio de los años noventa, en su guiño de futuro. U2 juega con ella a su modo y con las contradicciones que esto provoca.

Contradicciones rodeadas del embelesador soundtrack de sus canciones ‑‑en revisión y complemento perfectos de “Sunday Bloody Sunday” a “One”, del tributo a Lou Reed con “Satellite of Love” al lánguido final de la presleyana “Can’t Help Falling in Love”–.  U2, pues, profetas concretos de moderna inmediatez en el inicio de la última década del siglo XX.

VIDEO SUGERIDO: U2 –ZOO TV – PART 1 – ZOO STATION, YouTube (MoniekDH)

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ANTON CORBIJN

Por SERGIO MONSALVO C.

CORBIJN FOTO 1

 IMAGEN CON FONDO MUSICAL

La oscuridad de los días invernales (los donkere dagen) es característica de Strijen, una ciudad surgida durante el Medioevo (1167) en el oeste neerlandés. En aquella región se reúnen tres grandes ríos: Schelde, Maas y Rijn, creando con ello infinidad de charcas, pantanos y lagos de aguas bajas. El invierno es opresivo por su falta de luz y color. Lo plomizo del cielo apenas se distingue del confín bajo, acuoso y terreno.

No obstante, es el lugar que han elegido para estacionarse de manera inmemorial animales migrantes como los gansos y la espátula común. Son aves que volando o en el agua salpican el horizonte del níveo móvil que plasma su plumaje. Provocan un impactante contraste, como si fuera un paisaje emborronado por un autor expresionista.

En esa zona de la provincia de Zuid Holland nació (el 20 de mayo de 1955) y se crió Anton Johannes Gerrit Corbijn van Willenswaard, mejor conocido en el mundo artístico como Anton Corbijn. La influencia que tuvo la atmósfera de su terruño ha quedado patente en su trabajo como videoasta y director cinematográfico, así como en el de fotógrafo.

El niño que fue Anton y que se inició fijando aquellas imágenes sombrías con la cámara Polaroid de su padre, se convirtió con el paso del tiempo en la intención adolescente de acuñar una imaginería semejante pero con los intérpretes de la música que más le gustaba: el rock. Se inició a los 17 años en su país, fotografiando al grupo Solution durante su actuación en el Festival Grote Mark de Groningen en 1972.

De formación autodidacta, pronto su interés por la fotografía se centró en el retrato. Su principal fuente de inspiración fueron los artistas y, en concreto, los músicos (aunque en el trascurso de los años frente a su objetivo ha desfilado gente de diversas especialidades).

A partir de ahí y de su trabajo en la tradicional revista especializada OOR, donde comenzó a publicar, Corbijn ha engrosado su muestrario y establecido un estilo (a través de publicaciones como New Musical Express, Vogue, Rolling Stone o Harpers Bazaar, entre muchas otras) que lo ha convertido en un reconocido hito de la plasticidad artística, con marca de autenticidad.

CORBIJN FOTO 2

Sus imágenes, tanto fijas como en movimiento creadas a lo largo de casi cuatro décadas –de Art of Noise a Tom Waits en decenas de videos o fotos– y que incluyen dos largometrajes laureados: Control (biopic de Ian Curtis), The American (con George Clooney), Linear (film basado en la idea y música del disco No Line On The Horizon, de U2) o A Most Wanted Man (una de las últimas películas del actor Phillip Seymor Hoffman) le han conferido el título de “Maestro del arte oscuro” en tres diferentes medios que se caracterizan, además, por sus miles de oficiantes en competencia.

Pero, ¿qué es lo que convierte a Corbijn en maestro tanto videoasta (con ejemplos como el de “Personal Jesus” de Depeche Mode, “One” de U2 o “Heart Shaped Box” de Nirvana), como fotógrafo (lo mismo retratista –no sólo de músicos sino también de otras áreas— que como hacedor de portadas de discos: U2 o Depeche Mode le deben su mejor look) o cinematográfico (con las ya mencionadas cintas)?

En primer lugar quitándole el artificio glamouroso a la fotografía tradicional de los retratados, para que queden patentes “el dolor y el drama” implícitos en la creación.

VIDEO SUGERIDO: U2 One – Anton Corbijn Version, YouTube (U2VEVO)

Para ello busca representar al sujeto como una figura seria, que carga el peso de su propia celebridad, fotografiándolos o filmándolos en espacios neutros y amplios, alejados del bullicio de la fama. Intentando captar, así, el lado humano y emociones naturales del que fotografía, creándoles una atmósfera sin abandonar su deslumbrante sequedad visual.

Sus monumentales retratos en blanco y negro mezclan la austeridad con la estética y llaman la atención por la forma deliberada en que capturan el carácter de los retratados. Sus fotografías son admiradas por su lucidez y su estilo elegante y bien compuesto, hecho que no es de extrañar, dada su fascinación desde pequeño por la iluminación (como la de los grandes maestros de la pintura holandesa).

Suele utilizar la luz solar como instrumento, sobre todo al amanecer o en el ocaso, y nunca usa tripié. El blanco y negro o sepia son los tonos que predominan en su obra, aunque cuando le entra al color su trabajo ha sido igual de bueno.

Estoy convencido que no hay conexión alguna entre la celebridad y sus imágenes. Ha sido mi trabajo crearla, aunque sea a punto de contraste”, ha dicho. Anton Corbijn es un retratista que tiene a la imagen como primer ingrediente dramático en la composición de una historia romántica que, generalmente, contiene una gran música de fondo.

Por otro lado, ha publicado casi dos decenas de libros hasta la fecha que recogen su obra: Famouz, Everybody Hurts, U2 & I, In Control, Inside The American y Waits|Corbijn, entre ellos. Además, su labor también puede verse en alrededor de 100 portadas de discos.

Asimismo, las exposiciones de Anton Corbijn han sido un gran acontecimiento en diversos continentes y su obra puede apreciarse en museos y galerías, donde se exponen exitosamente los retratos de algunos de los artistas favoritos de Corbijn, entre ellos Gerhard Richter, David Bowie, Alexander McQueen, Mick Jagger, Richard Prince, Iggy Pop, Anselm Kiefer, Damien Hirst, Tom Waits, Peter Doig, Bruce Springsteen o Lucian Freud, por mencionar algunos.

En los cuales muestra, con creatividad e ingenio, los resultados de su misión: presentar a la gente con la imagen que emana esencialmente. Proyectar desde la experiencia individual los claroscuros del ser humano artístico y sus emociones.

VIDEO SUGERIDO: ArcadE Fire – Reflektor, YouTube (ArcadeFireVEVO)

CORBIJN FOTO 3

 

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