ANTON CORBIJN

Por SERGIO MONSALVO C.

CORBIJN FOTO 1

 IMAGEN CON FONDO MUSICAL

La oscuridad de los días invernales (los donkere dagen) es característica de Strijen, una ciudad surgida durante el Medioevo (1167) en el oeste neerlandés. En aquella región se reúnen tres grandes ríos: Schelde, Maas y Rijn, creando con ello infinidad de charcas, pantanos y lagos de aguas bajas. El invierno es opresivo por su falta de luz y color. Lo plomizo del cielo apenas se distingue del confín bajo, acuoso y terreno.

No obstante, es el lugar que han elegido para estacionarse de manera inmemorial animales migrantes como los gansos y la espátula común. Son aves que volando o en el agua salpican el horizonte del níveo móvil que plasma su plumaje. Provocan un impactante contraste, como si fuera un paisaje emborronado por un autor expresionista.

En esa zona de la provincia de Zuid Holland nació (el 20 de mayo de 1955) y se crió Anton Johannes Gerrit Corbijn van Willenswaard, mejor conocido en el mundo artístico como Anton Corbijn. La influencia que tuvo la atmósfera de su terruño ha quedado patente en su trabajo como videoasta y director cinematográfico, así como en el de fotógrafo.

El niño que fue Anton y que se inició fijando aquellas imágenes sombrías con la cámara Polaroid de su padre, se convirtió con el paso del tiempo en la intención adolescente de acuñar una imaginería semejante pero con los intérpretes de la música que más le gustaba: el rock. Se inició a los 17 años en su país, fotografiando al grupo Solution durante su actuación en el Festival Grote Mark de Groningen en 1972.

De formación autodidacta, pronto su interés por la fotografía se centró en el retrato. Su principal fuente de inspiración fueron los artistas y, en concreto, los músicos (aunque en el trascurso de los años frente a su objetivo ha desfilado gente de diversas especialidades).

A partir de ahí y de su trabajo en la tradicional revista especializada OOR, donde comenzó a publicar, Corbijn ha engrosado su muestrario y establecido un estilo (a través de publicaciones como New Musical Express, Vogue, Rolling Stone o Harpers Bazaar, entre muchas otras) que lo ha convertido en un reconocido hito de la plasticidad artística, con marca de autenticidad.

CORBIJN FOTO 2

Sus imágenes, tanto fijas como en movimiento creadas a lo largo de casi cuatro décadas –de Art of Noise a Tom Waits en decenas de videos o fotos– y que incluyen dos largometrajes laureados: Control (biopic de Ian Curtis), The American (con George Clooney), Linear (film basado en la idea y música del disco No Line On The Horizon, de U2) o A Most Wanted Man (una de las últimas películas del actor Phillip Seymor Hoffman) le han conferido el título de “Maestro del arte oscuro” en tres diferentes medios que se caracterizan, además, por sus miles de oficiantes en competencia.

Pero, ¿qué es lo que convierte a Corbijn en maestro tanto videoasta (con ejemplos como el de “Personal Jesus” de Depeche Mode, “One” de U2 o “Heart Shaped Box” de Nirvana), como fotógrafo (lo mismo retratista –no sólo de músicos sino también de otras áreas— que como hacedor de portadas de discos: U2 o Depeche Mode le deben su mejor look) o cinematográfico (con las ya mencionadas cintas)?

En primer lugar quitándole el artificio glamouroso a la fotografía tradicional de los retratados, para que queden patentes “el dolor y el drama” implícitos en la creación.

VIDEO SUGERIDO: U2 One – Anton Corbijn Version, YouTube (U2VEVO)

Para ello busca representar al sujeto como una figura seria, que carga el peso de su propia celebridad, fotografiándolos o filmándolos en espacios neutros y amplios, alejados del bullicio de la fama. Intentando captar, así, el lado humano y emociones naturales del que fotografía, creándoles una atmósfera sin abandonar su deslumbrante sequedad visual.

Sus monumentales retratos en blanco y negro mezclan la austeridad con la estética y llaman la atención por la forma deliberada en que capturan el carácter de los retratados. Sus fotografías son admiradas por su lucidez y su estilo elegante y bien compuesto, hecho que no es de extrañar, dada su fascinación desde pequeño por la iluminación (como la de los grandes maestros de la pintura holandesa).

Suele utilizar la luz solar como instrumento, sobre todo al amanecer o en el ocaso, y nunca usa tripié. El blanco y negro o sepia son los tonos que predominan en su obra, aunque cuando le entra al color su trabajo ha sido igual de bueno.

Estoy convencido que no hay conexión alguna entre la celebridad y sus imágenes. Ha sido mi trabajo crearla, aunque sea a punto de contraste”, ha dicho. Anton Corbijn es un retratista que tiene a la imagen como primer ingrediente dramático en la composición de una historia romántica que, generalmente, contiene una gran música de fondo.

Por otro lado, ha publicado casi dos decenas de libros hasta la fecha que recogen su obra: Famouz, Everybody Hurts, U2 & I, In Control, Inside The American y Waits|Corbijn, entre ellos. Además, su labor también puede verse en alrededor de 100 portadas de discos.

Asimismo, las exposiciones de Anton Corbijn han sido un gran acontecimiento en diversos continentes y su obra puede apreciarse en museos y galerías, donde se exponen exitosamente los retratos de algunos de los artistas favoritos de Corbijn, entre ellos Gerhard Richter, David Bowie, Alexander McQueen, Mick Jagger, Richard Prince, Iggy Pop, Anselm Kiefer, Damien Hirst, Tom Waits, Peter Doig, Bruce Springsteen o Lucian Freud, por mencionar algunos.

En los cuales muestra, con creatividad e ingenio, los resultados de su misión: presentar a la gente con la imagen que emana esencialmente. Proyectar desde la experiencia individual los claroscuros del ser humano artístico y sus emociones.

VIDEO SUGERIDO: ArcadE Fire – Reflektor, YouTube (ArcadeFireVEVO)

CORBIJN FOTO 3

 

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ROCK & ROLL HIGH SCHOOL

Por SERGIO MONSALVO C.

ROCK ROLL (FOTO 1)

 ROCK vs. ESCUELA

En el principio del género, dada su entrega ontológica al instinto como valor supremo, la hostilidad del rock hacia los sitios donde se imparte la educación, las escuelas, fue una actitud consecuente, digamos “natural”, de su ser y estar en el mundo como venero musical representativo de una nueva generación.

Aquel tema se preludió desde la cinta Blackboard Jungle (de 1955) e impactó con su presencia y ritmo en el soundtrack (acompañando los créditos de la misma).

Tiempo después, en la película Rock and Roll High School, filmada de 1979 y estelarizada por los Ramones, la intuición y el sentimiento como paradigmas románticos del género se apuntaron una victoria tan arquetípica como arcaica sobre la tiranía educativa del intelecto.

ROCK AND ROLL (FOTO 2)

En dicho filme, al igual que los románticos de todas las épocas, los alumnos de la Vince Lombardi High School (un homenaje inherente a la sublimación de lo común de Walt Whitman, gran gurú del rock) prefieren organizar fiestas al aire libre antes que someterse a las enclaustradas dosis de disciplina académica y música de Beethoven, prescritas por los pedantes maestros que ejercen una autoridad temporal sobre sus vidas

 Rock and Roll High School finaliza como debe suceder en todas las películas sobre el tema: con la escuela incendiada y los Ramones cantando un himno a los impulsos primarios.

En palabras de Screamin’ Steve, el personaje del deejay de la película, se trata de “una confrontación clásica entre la autoridad estrecha de miras y la naturaleza rebelde de la juventud”. Una obra-manifiesto si se le ve desde el punto de vista del convencionalismo rockero.

Hollywood comprendió rápido la antipatía existente entre el sistema educativo occidental y el espíritu romántico del rock, como ya quedó asentado, y tal cual siguió siendo veta de innumerables guiones (con The Wall, de Pink Floyd, como culminación pictórica).

ROCK AND ROLL (FOTO 3)

VIDEO SUGERIDO: Rock & Roll High School (Original Trailer 1979), YouTube (Cristian Escalada)

 

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