BRYAN ADAMS

Por SERGIO MONSALVO C.

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UN JOVEN ETERNO

No es tarea fácil crear un rock memorable y desbordante de adrenalina, pero si se es uno de los pocos con la habilidad innata, no es fácil perderla. Así lo probó Bryan Adams en 18 ‘Til I Die, su primer álbum completamente nuevo tras cinco años de sequía. La producción contenía varios éxitos potenciales, como desde siempre habían caracterizado el trabajo de Adams, convirtiéndolo en uno de los artistas más importantes y de mayores ventas de las últimas décadas.

“La construcción del álbum es mucho más sencilla, porque buscaba algo más crudo y básico –afirmó Adams–. Siempre me he considerado un cantante blanco de soul de segunda generación, influido por Mick Jagger y Steve Marriott, y creo que el álbum capta mucho de eso. Mis influencias musicales más importantes son gente como Joe Cocker, Ray Charles, Sam Cooke y Paul Rogers, entre otros”.

Adams ha producido varias baladas premiadas con ventas multiplatino, como “Have You Ever Really Loved a Woman?” (incluída en 18 ‘Til I Die) y “(Everything I Do) I Do It for You”, las cuales lo impulsaron a nuevas alturas de estrellato internacional en los años noventa. Sin embargo, la energía directa de su octava obra, cumplió con dicha autodefinición.

Desde la jactancia bonachona de “The Only Thing That Looks Good on Me Is You” (acompañada por un video dirigido por Matthew Rolston, con una visión animada, colorida e irónica de la industria de la moda) hasta la energía rudamente desafiante que imbuye la apunkada “We’re Gonna Win” (canción oficial de la final de la liga de hockey, NHL, durante aquel año), resultó obvio que Adams tomó en serio el título del álbum.

“No se trata tanto de una edad literal como de una actitud –explicó el cantante–. Se trató de mucho más que del mero contexto rocanrolero. La imagen despierta la convicción de que, sin importar lo que suceda en el trabajo o en lo que sea, uno no se dejará abatir. No quisiera volver a tener dieciocho años. Necesito avanzar, no retroceder. No me arrepiento por nada.

“Me siento más inspirado y emocionado por el futuro que nunca. A los dieciocho años creía saberlo todo. Ahora me doy cuenta de lo poco que sabía. Conozco a gente de mi edad que parecen tener cincuenta años; y otros tal vez se vean viejos, pero su actitud es joven. Todo radica en lo que uno siente en su interior. Por cierto, se dio la coincidencia de que tenía dieciocho años al firmar mi contrato con A&M y que llevo el mismo número de años con ellos”.

(Bryan Adams nació el 5 de noviembre de 1959 en Kingston, Canadá, de padres ingleses. Pasó su infancia en Europa y el Medio Oriente. Recibió su primera guitarra de regalo a los diez años y compró la primera eléctrica a los doce. A los catorce se mudó a Vancouver y empezó a participar en audiciones como guitarrista. A los quince abandonó la escuela, se unió a un grupo como cantante y salió de gira por Canadá. En 1977 conoció al baterista Jim Vallance y empezaron a colaborar en la composición de canciones, material que muy pronto fue interpretado por muchos artistas. Los demos enviados a A&M en Canadá resultaron en un contrato de grabación a los 18 años)

Esa visión positiva impregnó 18 ‘Til I Die, desde la sexualidad juguetona de “Do to You”, impulsada por la armónica, y la irónica “(I Wanna Be) Your Underwear”, hasta el romanticismo franco que llena interludios conmovedores como “Let’s Make a Night to Remember”. Como siempre, la emotiva voz de Adams constituyó el eje de la obra. Acabó de terminar los ensayos en Inglaterra para la siguiente gira mundial que comenzaría el 10 de junio en Estonia, continuaría en Europa durante el verano y se prolongaría por cerca de dos años.

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“Siempre he querido mostrar los dos lados de la misma moneda –indicó Bryan–. Todos estamos constituidos por cualidades diversas y, al hacer canciones que abarcan todos los aspectos de mi personalidad, en cierta forma, puedo trasmitir una idea bastante buena de cómo soy”.

Apenas había superado la adolescencia cuando Adams firmó su primer contrato con A&M Records en 1979. Dedicó la primera mitad de los ochenta a una serie ininterrumpida de giras, las cuales con frecuencia lo ocupaban por más de 250 días corridos. Pese a su negativa crónica a abrazar los accesorios de la estrella de rock, sus emocionantes conciertos no tardaron en hacerse legendarios.

Cuts Like a Knife (1983), que sólo tardó ocho meses en alcanzar ventas platino, le dio su primer éxito en el Top 10, el himno “Straight from the Hear”. También la canción homónima del título y la contagiosa “This Time” escalaron los niveles más altos de las listas. Reckless fue su primer álbum número uno y le valió ser nominado para un premio Grammy, reconocimiento merecido para una obra que llevó varios tracks al Top 10, incluyendo el sencillo número uno “Heaven”, así como “Run to You” y “Summer of ’69”.

Adams terminó la década de los ochenta con otro álbum multiplatino para su currículum, Into the Fire (1987). En Canadá, su país de origen, fue nombrado Artista de Grabación de la Década por una serie de éxitos sin precedentes, incluyendo una docena de premios Juno y el Diamond Sales Award por Reckless, que se convirtió en el álbum canadiense de mayores ventas de todos los tiempos.

Asimismo aceptó el Orden de Canadá por su trabajo a favor de causas sociales (aportó “Tears Are Not Enough” al esfuerzo de Live Aid, en representación de su país) y ecológicas, ya que su colaboración constante con Greenpeace influyó en importante medida en el establecimiento de un santuario para ballenas en la Antártida.

En febrero de 1987 ganó el Premio Humanitario Bob Geldof por su colaboración con Northern Lights, Amnestía Internacional y otras organizaciones de caridad. A lo largo de los años no ha dejado de efectuar conciertos para reunir fondos para las causas más diversas, desde las ballenas hasta las víctimas de los terremotos en Armenia, hospitales y fondos de lucha contra el cáncer, la leucemia y otras enfermedades.

Cuando Adams puso fin a otra pausa, ahora de tres años, el resultado fue espectacular. Su primer trabajo para un soundtrack de cine fue la exquisita balada “(Everything I Do) I Do It for You” del film Robin Hood permaneció en el número uno del Billboard por siete semanas y fue nominada para un Grammy y un Oscar.

Con el apoyo del productor Robert John “Mutt” Lange (coautor de dicha canción), grabó a la postre Waking up the Neighbours, que vendió diez millones de ejemplares, y realizó una extensa gira mundial.

Adams volvió al número uno en 1993, con “All for Love” (interpretada junto con Sting y Rod Stewart) del soundtrack de los Tres Mosqueteros. El mismo año sacó una compilación de éxito, So Far So Good, que incluyó el hit “Please Forgive Me” y vendió más de 13 millones de copias en todo el mundo.

Siguió una gira mundial de 18 meses, con un concierto en Vietnam en enero de 1994; Adams fue el primer artista occidental en presentarse ahí desde la guerra. Al hacer escala en Modena, Italia, se presentó con el gran cantante de ópera Luciano Pavarotti, interpretando una canción en italiano que fue incluida en Pavarotti and Friends II.

“Have You Ever Really Loved a Woman?” del soundtrack de Don Juan DeMarco (1995), le valió otro número uno a Adams así como otra nominación a los Óscares. Cerró ese año con 45 millones de discos vendidos en todo el mundo.

Luego, después de más de un año de grabaciones intensas, si bien espaciadas, Bryan Adams volvió con 18 ‘Til I Die. Las grabaciones comenzaron en Jamaica, cuando Mutt, el productor, lo invitó a la isla para grabar unos demos. Permanecieron en el Caribe durante ocho meses, hasta mayo de 1995, y luego continuaron las grabaciones en el sur de Francia por cuatro meses.

Adams lo ha descrito como su álbum favorito, aunque sólo sea por el placer que le dio su creación. “Definitivamente me divertí más con ese disco que con cualquiera de los ochenta –ha comentado–. Se hizo muy fácilmente, con muy poco estrés. Eso me dio mucho gusto. Hago música para levantar mi ánimo y satisfacer mis inquietudes creativas. La música me ha dado libertad. La expresión es libertad. Es maravilloso que uno se divierta con su trabajo. Creo que el sentido del humor se notó en el disco”.

“He tenido el mismo grupo desde los veintiún años. Es muy reconfortante y me da mucha seguridad.” ¿Y el futuro? Como insinuaba el título, Bryan Adams no tenía pensado quedarse detenido en un solo lugar. “Sigo moviéndome todo el tiempo. Me interesa ver todo lo que pueda del mundo –afirmó–. Tengo mucha curiosidad, un espíritu aventurero, y quiero hacer todo lo que pueda”. Y lo ha hecho. Desde entonces ha grabado siete discos más (de On a Day Like Today hasta el más reciente Shine a Light, del 2019). Sin embargo, su nombre poco le dice a las nuevas generaciones.

VIDEO SUGERIDO: Bryan Adams – 18 ‘till I Die (Live At Wembley 1996), YouTube (Bryan Adams)

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