SCORPIONS

Por SERGIO MONSALVO C.

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 LA BALADA DE ACERO

Ante cada nuevo álbum, los Scorpions –esos alemanes eméritos del heavy metal desde hace más de cincuenta años– siempre se reencuentran con el mismo dilema: satisfacer al mismo tiempo a los batallones de rabiosos escuchas que sólo quieren ver en ellos a los feroces creadores de un metal voraz; y por otro lado a las cohortes menos ávidas del estallido, a ese público grande, acostumbrado a dejarse derretir dulcemente por sus insinuantes e icónicas baladas lentas, como “Still Loving You” o “Wind of Change”.

Este grupo germano fue fundado en 1965 por el guitarrista Rudolf Schenker en Hannover, en la entonces Alemania Occidental. Con una formación cambiante a lo largo de los años, se han dedicado a tocar un heavy metal que destaca por la excelente labor de sus diversos guitarristas; la del líder y autor de las composiciones duras y severas; por la voz de su cantante que no se ha cansado de vibrar.

En contraparte también se les señala por la contradicción de incluir piezas seductoras y baladas inofensivas en su repertorio. Lo que viene a demostrar que no todo en la tierra del Metal es parranda y anécdotas depravadas. También laten los corazones con el acicate amoroso.

A estas piezas, que con el transcurrir del tiempo se les ha llamado power ballads, representan una forma de canción que es frecuentemente incluida en los álbumes del mencionado heavy metal, pero igualmente en el hard rock y el rock de raíces. Dicho estilo comenzó su andanza en los años sesenta con los Beatles, quien si no, con canciones como “While My Guitar Gently Weeps”, derivando en distintas formas en las décadas siguientes.

A menudo tales composiciones hablan de temas sentimentales, como la angustia, la necesidad, el amor o la pérdida. El ejemplo más contundente y exitoso de esta corriente ha sido el grupo Scorpions, de los que siempre se citará sus mencionadas canciones “Still Loving You” y “Wind of Change” como muestras destacadas.

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Un lustro después de formado Rudolf Schenker lo reforzó con su hermano Michael (en la guitarra líder), y a la postre se le integraron el cantante Klaus Meine, el bajista Lothar Heimberg y el baterista Wolfgang Dziony, agrupación con la que en 1972 se grabó Lonesome Crow. Un año después Michael los dejó para unirse al grupo londinense UFO y fue reemplazado por Ulrich Roth.  El baterista y el bajista también abandonaron al grupo y se les sustituyó con Jürgen Rosenthal y Francis Buchholz. Con esta formación produjeron Fly to the Rainbow en 1974.

Siguió el reemplazo de Rosenthal por Rudy Lenners para la grabación de In Trance y Virgin Killer en 1976.  Los Scorpions entonces tocaban un hard rock en el que destacaba el excelente desempeño en la guitarra de Roth. Además de su propio país, el grupo tuvo éxito en Japón e Inglaterra con el disco Taken by Force.  En el ínterin Lenners fue cambiado por Herman Rarebell y en 1978 realizaron una gira muy exitosa por Japón, de la cual salió el material de Tokyo Tapes.

A comienzos de 1979, Roth dejó al grupo para fundar Electric Sun. Ocupó su lugar Michael Schenker, que entretanto había dejado a UFO y regresó al conjunto de su hermano para grabar Lovedrive. Varias semanas más tarde tuvo que renunciar debido a problemas de salud. Mathias Jabs entró al quite y en Animal Magnetism empezó a manifestar sus capacidades guitarrísticas.

Ya con Jabs, el grupo se dio a conocer en los Estados Unidos con Blackout.  Además de la distintiva voz aguda y nasal de Meine y de los fuegos pirotécnicos de Jabs, dicha injerencia mundial debe atribuirse sobre todo a Rudolf Schenker, autor de la mezcla de composiciones pesadas y voluntariosas con melodiosas armonías en las guitarras.

Pese a que al tiempo de grabarse Love at First Sting corría el rumor de que Buchholz y Rarebell serían despedidos, el grupo logró perfeccionar más el curso emprendido, en sentido instrumental y de producción.  World Wide Live fue la prueba “viva” de ello.

El grupo no se dejó confundir por el enorme éxito obtenido a nivel mundial por sus baladas (“Still Loving You” fue incluida en Gold Ballads, aunque había sido escrita nueve años antes), y siguió trabajando tranquilamente durante varios meses en su nueva realización Savage Amusement, en la cual más que nunca supieron encontrar el equilibrio justo entre la voz de Klaus Meine, la chispeante guitarra de Mathias Jabs, la constante alta calidad en el material interpretado y la producción bien balanceada de Dieter Dirks.

Con todo, hizo falta Crazy World, producido por Keith Olsen, para repetir el éxito de “Still Loving You”. En este álbum, Rudolf Schenker dio un paso atrás y se sirvió de vez en cuando de una ayudadita de Jim Valance, compañero de composición de Bryan Adams. El resultado fueron las características baladas que lograron el éxito comercial, en este caso “Wind of Change” y “Send Me an Angel”. El buen recibimiento de este material provocó que la compañía discográfica hiciera una antología en Best of Rockers ‘N’ Ballads y para Face the Heat (1993) algo semejante.

La difícil contradicción en la que han vivido como grupo ha requerido de mucha habilidad artística para continuar el desarrollo, ya que fue sin duda por lo que los músicos germanos acudieron al orfebre Bruce Fairbain para ayudarles en la tarea, además de un nuevo bajista, Ralph Rickermann (aunque han seguido ocurriendo cambios de personal).

El resultado ha sido curioso, porque sus álbumes de estudio desde entonces (siete más hasta el Return to Forever del 2015), así como su andar como grupo, parecen funcionar a dos velocidades (tanto en discos como en presentaciones en vivo) en una especie de esquizofrenia musical. Situación, que por otra parte, se ha vuelto definitiva para sus admiradores a la hora de comprar sus discos (generalmente ambivalentes), de los que han vendido más de cien millones.

VIDEO SUGERIDO: Scorpions – Still Loving You (HD), YouTube (Alberto Cruz)

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