68 rpm/25

Por SERGIO MONSALVO C.

68 RPM 25 (FOTO 1)

La aparición de The Crazy World of Arthur Brown marcó las posibilidades de sonar más duro y raro de lo que se acostumbraba en ese momento; las de un grupo para desplazar los límites musicales pero también visuales del rock, al añadir el valor de una perturbadora presentación en vivo. Con ello Arthur Brown, el creador de ese mundo, certificó el concepto de un nuevo subgénero: el shock rock.

El surgimiento en escena de este músico y performer (con la cara pintada y el vestuario provocador) representó más que sólo música (envuelta en los bramidos de las guitarras y los enfurecidos teclados de sus compinches). Él catapultó el rock como una forma de visualización que tenía poco que ver con la realidad diurna y por eso mismo provocó a la imaginación del público con su viaje hacia el submundo.

A Brown no le importaron las normas y los valores de otros artistas; los suyos los determinó por su cuenta. Se puede decir lo mismo del contenido de sus canciones. Desde que emergió de las cavernas del abismo representó una influencia para muchos.

Creó un arquetipo híbrido único. La antigua creencia en el Averno se fundió con la encarnación bestial del mítico embaucador de los seres humanos. Tal imagen resultó atractiva universalmente (del teatro del horror de Alice Cooper, pasando por el bufo de Kiss, el de la crueldad de Iggy Pop o el grotesco de Marilyn Manson, hasta el tenebroso del black metal y otros etcéteras del metal, de la más diversa índole).

El arribo de Brown a la escena musical tuvo un papel clave en la transformación del rock en espectáculo puro. Su personaje, adornado con una corola en llamas, maquillaje kabuki y tatuajes en el torso desnudo, así como sus movimientos de chamán poseso, supieron cautivar a los espectadores (las capas de Parca de sus compañeros de grupo eran también de un gran efecto).

Todo ello se combinó con sus letras sugerentes sobre imaginería infernal y apocalíptica que enfatizaban su charada delirante y excepcional, enmarcada por el fuego.

68 RPM 25 (FOTO 2)

THE CRAZY WORLD OF ARTHUR BROWN

THE CRAZY WORLD OF ARTHUR BROWN

(Atlantic)

Así se anunció y así se le conoció desde entonces a Arthur Brown, un inglés egresado de varias universidades británicas (donde estudió leyes y filosofía) que al final se decantó por la música. Primero con la banda Blues and Brown y luego, tras su regreso de una estancia en París donde estudió teatro, con grupos de ska y r&b (The Ramong Sound) y soul (The Foundations). La variedad musical y el bagaje histriónico fueron sus cartas de presentación.

Eso sucedía en 1967, cuando decidió fundar el grupo The Crazy World of Arthur Brown. Su leitmotiv: el horror teatral sustentado por una música dura y atmosférica que apoyara el efecto dramático de las canciones.

Para lo inicial se inspiró en el antecedente directo de su objetivo artístico: el macabro blues “I Put a Spell on You” en el cual su autor, Screaming Jay Hawkins, salía de un ataúd con un cráneo en la mano al ponerlo en escena. En lo musical invitó como integrante a un magnífico intérprete del Hammond y el piano, quien además aportaría sus grandes conocimientos musicales a la banda y a la hechura de los temas: Vince Crane.

La excéntrica andadura de cantante y grupo por algunos escenarios londinenses durante 1968 hizo el resto. La compañía discográfica Track Records le grabó su debut homónimo, con el dueño de la misma y Pete Townshend (de The Who) como productores. Se volvió un éxito inmediato.

El suyo era un rock psicodélico, pero llevado más allá: a la dureza y al manejo de la voz que ya preludiaban el advenimiento de un nuevo sonido, el heavy metal, y con las sofisticaciones (líricas y sonoras) del emergente rock progresivo.

El sencillo de lanzamiento fue “Fire” que lo proclamó a los cuatro vientos: “I’m the God of Hellfire” (“Soy el Dios del Infierno”)/”You’re Gonna Burn!!” (“¡¡Vas a arder!!”). La bola de fuego comenzó a rodar.

Propuesta tan provocativa no pasó desapercibida para el público atento, tampoco para los sectores más retardatarios de algunas sociedades. Tanto los católicos como los cristianos conservadores, integristas y fundamentalistas de otras manifestaciones religiosas de la Unión Americana, por ejemplo, lo acusaron de promover el satanismo (y la sexualidad perversa), lo cual suponía una amenaza para las familias y la moral tradicional. “Fire” vendió más de un millón de copias en su primera semana de andanzas.

68 RPM 25 (FOTO 3)

 Personal: Arthur Brown, voz; Vincent Crane, teclados, arreglos y orquestación; Nick Greenwood, bajo; Drachen Theaker, batería; John Marshall, batería (en “I Put a Spell on You”). Portada: David Montgomery, fotografía; David King, diseño.

[VIDEO SUGERIDO: The Crazy World Of Arthur Brown Fire Live 1968, YouTube (originals209)]

Graffiti: “No es el hombre, es el mundo el que se ha vuelto anormal” (Artaud)