MIEDO AL SAX

Por SERGIO MONSALVO C.

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 EL SWING DEL REICH/ 14 (Y FINAL)

 Las otras orquestas de importancia que disfrutaban el apoyo del público alemán en 1939, justo antes de comenzar la guerra, fueron los Original Teddies que bajo la dirección de Teddy Stauffer tocaban en el Club Delphi de Berlín; la de Max Rumpf que sustituyó a los Teddies en el mismo lugar en abril de 1939.

Asimismo estaban los Weisse Raben en el Zenner de Berlín; la banda de Heinz Bätjer que se presentaba en la sala Siechen de la casa Femina en Berlín; la orquesta de Kurt Widmann en el Imperator; la banda de Erhard Bauschke en el Moka-Efti de la Friedrichstrasse, frente al Imperator.

Igualmente actuab la All Star Band de Hermann Rohrbeck y la orquesta de solistas de Kurt Hohenberger en el bar Rosita.  Entre los nuevos solistas, hoy se diría los “nuevos valores”, figuraron el baterista Fred Brocksieper, el pianista Hans Schattergan y el guitarrista Meg Tevelian. Brocksieper y Tevelian se erigieron en dos pilares del jazz y el swing en Alemania durante la guerra.

Haciendo caso omiso de sus atractivos como acompañamiento para el baile, el swing ganó muchos adeptos como música. Fueron los obsesionados con el baile los que le valieron la mala reputación a dicha música, sobre todo al jazz.

La gran masa de la población tuvo por ello la impresión de que los “bailarines del swing” eran fans del jazz y del swing, una circunstancia que (no sólo en Alemania) causó y sigue causando grandes daños y mermas en la reputación de ambos estilos.

En 1936 surgió el término despectivo “Swing-Heinis”, con el que el lenguaje popular se refería a quienes bailaban el swing o a cualquier hombre de cabello largo y vestimenta llamativa que no correspondiera a la “sana sensibilidad popular nacionalsocialista”.  Por desgracia, también ocurría que los “puristas”, los seguidores del jazz de la primera época, utilizaban el término despectivo de “Swing-Heini” para calificar a los amigos del jazz más nuevo.

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Puesto que el swing como música y como baile solían ser equiparados entre sí, la Cámara de Música del Reich empezó a proceder con mayor vehemencia contra el swing. El baile ya estaba prohibido desde hacía tiempo. Ahora se pretendía que las orquestas alemanas no utilizaran más el término “swing”, ni en su nombre ni en su repertorio. La meta era un “estilo alemán de música bailable” que los músicos por fin debían desarrollar, después de no lograr nada desde 1933. Tal era la situación a mediados de 1939.

Los amigos del swing encontraron cierto solaz también en el cine estadounidense. Obligados por un contrato comercial a largo plazo, los nazis se vieron obligados a admitir las producciones de la Twentieth Century Fox, la Metro Goldwyn Meyer y Paramount, aunque se procuraba limitar las proyecciones a las grandes ciudades. Sobre todo en Berlín se presentaban todas las películas estadounidenses importantes, algunas incluso hasta entrados los años cuarenta.

Hubo varias cintas de interés para los aficionados al jazz y el swing: Broadway Melody 1936 y Broadway Melody 1938, On the Avenue, Born to Dance, Rebecca of Sunnybrook Farm, Swing High-Swing Low, Double or Nothing, Banjo on My Knee, así como las series de caricaturas de Walt Disney: Silly Symphonies y Mickey Mouse, además de Popeye y Betty Boop, a menudo acompañadas por tonadas de jazz y de swing.

La popularidad de estos géneros musicales aumentó durante estos años, pese a todas las polémicas y dificultades debido al ascenso y gobierno nazi, y sólo fue interrumpida por la guerra. De esta manera se formó una nueva comunidad de amigos del jazz que tuvo un desarrollo completamente natural y dispuso por lo tanto de conocimientos en muchos casos más hondos acerca del jazz y el swing que muchos de los fans actuales.

Toda una paradoja histórica, mezclada con ingredientes musicales, bélicos, nacionalismo, racismo, prohibiciones, baile y mucho miedo al sax.

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 EL SWING DEL REICH/ 13

En el curso de 1938 surgieron en Alemania dos nuevos grupos que no tardaron en darse a conocer, el Bar-Trio y la Günther-Herzog-Orchester. El trío se hizo de renombre sobre todo por sus muchos discos editados por la Detusche Grammophon.

Los integrantes (el acordeonista Kubi Kretzschma, el pianista Bert Waldemar y el guitarrista Hans Belle) eran buenos solistas, que otorgaron al grupo un estilo propio y tocaban sus propios arreglos de swing y hot. Eran tan buenos como los grupos extranjeros de composición idéntica o semejante. Preferían las composiciones estadounidenses, incluso cuando ya había iniciado la guerra.

Grabaciones como St. Louis Blues, Tiger Rag, Some of These Days, Limehouse Blues y Sweet Sue, muestran a uno de los pocos grupos alemanes de jazz de la época con un estilo original. El trío existió hasta 1943, siendo sustituido en el invierno de 1940 Bert Waldemar por Kurt Basl.

Hasta diciembre de 1940 siguieron grabando composiciones inglesas y estadounidenses, aunque poniéndoles títulos en alemán, como por ejemplo Mach’s doch mal por Wishing; Im Dämmerlicht por Mood Indigo; e Im Takt des Spitzentanzes por Begin the Beguine.

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Puesto que las grabaciones del Bar-Trio gozaron de gran aceptación, la compañía Deutsche Grammophon siguió vendiendo las grabaciones hechas por el grupo antes de la guerra (1938-1939) aún después de estallar ésta, poniendo títulos alemanes a todas las versiones, desde la Tiger-Jagd (Tiger Rag) hasta los St. Louis-Klängen (St. Louis Blues).

Dos grabaciones del Bar-Trio aparecieron con el sello Decca en Inglaterra poco antes de la guerra, formaron parte de su catálogo durante todo el conflicto y podían adquirirse a pesar de tratarse de un grupo alemán.

Günther Herzog, hasta entonces miembro de la Erhard-Bauschke-Orchester, fundó a fines de 1938 su propio grupo mediano que se dio a conocer rápidamente entre los fans del jazz. El conjunto se presentaba principalmente en el Club Dorett de Berlín.

Sus grabaciones hechas en diciembre de 1938 y enero de 1939 muestran a una orquesta bien ensayada pero también de baile, cuyas verdaderas cualidades sólo se apreciaban realmente en vivo, puesto que según las disposiciones oficiales los discos no podían ser muy “calientes”.

De cualquier modo, el Limehouse Blues y Flick-Flack contienen buenos solos hot de Herzog (trompeta), Lubo D’Orio (clarinete, saxofón), Kurt Abraham (saxofón tenor), Gerhard Wehner (piano) y otros. En vivo eran más “calientes”.

Al avanzar la hora y el ambiente, Günther Herzog se subía en el piano de cola, se abría el saco e interpretaba el Tiger Rag hasta que “temblaban las paredes”.  El grupo “rugía” realmente. Música “caliente” en Berlín en 1939: una experiencia inolvidable para todos los que la presenciaron. El trompetista Heinz Burzynski también destacó como buen solista en este grupo, y posteriormente dirigió sus propios conjuntos.

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Por SERGIO MONSALVO C.

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 EL SWING DEL REICH/ 12

 Existía, pues, en aquel tiempo una abundancia de discos de swing y de jazz en Alemania, aunque oficialmente mal vista. En 1938 la compañía Brunswick tuvo que suspender su edición de textos informativos por eso mismo, los cuales fueron extrañados mucho por los fans del momento. Asimismo hubo otras “prohibiciones locales al swing”, como la denominada “Swing y música de niggers” en Pomerania que entró en vigor el 1de enero de 1939.

Las notas publicadas en los periódicos el 6 y el 13 de noviembre del año anterior afirmaban, entre otras cosas lo siguiente: “El salón Gauleiter tomó la iniciativa… desaparecerán el swing y la música de niggers…Pomerania será la primera en impedir la degeneración sobre las pistas de baile…No aceptamos a unos imbéciles que quieren traer las costumbres de la jungla a Alemania…Las orquestas aullantes y las parejas entregadas al `swing’ tienen su lugar en la selva, no en nuestras salas de baile…”

La prensa en general se expresó animadamente contra el jazz y el swing. A continuación otro ejemplo selecto de los discursos nazis contra el jazz: “…Sólo hay que observar a los judíos que bailan al compás de esta música (el swing).  Se advierte enseguida que esta actividad nos convierte prácticamente en monos. Nuestros compatriotas alemanes que eligen formas de expresión auténticamente judías y negras para sus bailes, son como los monos judíos…. Resulta incomprensible que pueda haber compatriotas alemanes dueños, en otros aspectos, de una sensibilidad sana y natural, capaces de participar, en este caso, en la invasión de una actitud judía y negra, sin que ninguno de sus instintos los advierta al respecto. Debemos defendernos con toda la fuerza de que somos capaces” (enero de 1939).

La señalada “degeneración” fue aumentando de mes en mes, sobre todo y por supuesto, en las grandes ciudades, donde nadie se dejaba impresionar mucho por las “prohibiciones” realizadas en las provincianas. El jazz y el swing eran “indeseables”, pero los principales afectados fueron los grupos mismos, no los consumidores.

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Las orquestas alemanas que tuvieron la mala suerte de ser sorprendidas tocando composiciones “no arias” o que se atrevían a emplear a “no arios” o a los llamados “medio ario” (los cuales tenían prohibido trabajar), podían tener problemas con la Cámara de Música del Reich.

Kurt Widmann, por ejemplo, cuya orquesta alcanzó cierta fama en Berlín, se vio obligado a “esconder” a su excelente trompetista Hans Berry detrás de sus compañeros cada vez que se acercaba un espía del gobierno, puesto que Berry según disposición nacionalsocialista era “medio ario”. Esto sucedía desde mucho antes que 1938.

Hans Berry abandonó el conjunto de Widmann debido a estas dificultades en septiembre de 1935, pero siguió tocando con los Lanigiros (grupo belga) en Alemania hasta 1937. Llamaba menos la atención entre tantos extranjeros.  Posteriormente se fue a Bélgica donde los nazis lo descubrieron en 1943 y lo convirtieron en “defensor de la patria”, o sea, soldado, haciendo caso omiso de su señalada calidad de “medio ario”.  Tras la contienda, desempeñó un importante papel en el jazz de Berlín de la posguerra.

Kurt Widmann, conocido como “Kutte” entre su público, fundó una orquesta en 1933. Poco a poco aumentó la cantidad y también la calidad de sus integrantes. Pronto adquirió popularidad como orquesta permanente del salón de baile Imperator en Berlín.

Widmann tocó la batería y posteriormente también el trombón, poniendo gran énfasis en crear el “ambiente” adecuado. Su preferencia era el hot, en lo cual se vio apoyado por los buenos solistas que formaban parte del grupo. Entre sus integrantes figuraron Charlie Pawlick, Béla Vollgraf, Helmuth Klopsch y Gerhard Rabsch en las trompetas, Robby Zillner (trombón), Paul Höpfner (clarinete, saxofón), Heinz Dammin (saxofón tenor), Werner Neumann (piano) y August König (contrabajo).

Todas las orquestas que en opinión de los vigilantes tocaban demasiado hot e incitaban a la gente a bailar el prohibido swing, recibían amonestaciones constantes y se les amenazaba con retirar su permiso de trabajo, etcétera. De esta manera, la voluntad hacia la creación propia y las improvisaciones jazzísticas fue perdiéndose poco a poco.

La única excepción eran unos cuantos obsesionados incapaces de dejar su amada música, lo mismo que los fans reunidos en los “hot-clubs“. Estos fans continuaban sus discadas regulares y hablaban sobre lo más nuevo del jazz y el swing. Su aislamiento, junto a las tornamesas sobre las que giraban los más bellos tesoros del jazz de los Estados Unidos, tuvo como consecuencia que perdieran el contacto con el jazz alemán. Al escuchar a los grupos nacionales por lo general había que aguantar mucha música ligera de moda y oficialmente aceptada antes de poder escuchar una interpretación del auténtico hot.

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 EL SWING DEL REICH/ 11

La disposición de “indeseable” que calificaba a las canciones bastaba para condenar a ciertos títulos. Las composiciones “indeseables” no tenían necesariamente que ser grabaciones de origen “no ario”; también podía tratarse de piezas muy populares en el extranjero y consideradas por los nacionalsocialistas, por ejemplo, como “expresión del bolchevismo cultural de las demoplutocracias”.

Como tal calificó también en cierto momento el completamente inofensivo “Lambeth Walk” sólo porque le agradaba a Winston Churchill. Sin embargo, la prohibición contra los “no arios” impuesta por los nazis no impidió a éstos autorizar a las compañías disqueras la exportación de estas grabaciones (“indeseables” en Alemania) a fin de obtener la codiciada divisa extranjera.

Desde mediados de los años veinte, las grandes compañías disqueras alemanas contaban con un enorme mercado de ventas en toda Europa, salvo los países occidentales, mismo que le valió considerables ingresos al Reich. En Copenhague, Ámsterdam o Polonia, los alemanes podían adquirir excelentes discos de fabricación alemana que no aparecían en los comercios del Reich, como la Rhapsody in Blue de George Gershwin, por ejemplo.

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Pese a la “indeseabilidad del swing y de la música no aria”, la compañía Lindström inició en esta época su magnífica serie Odeon Swing Music.  Constaba de 90 discos (180 títulos) y fue una de las mejores colecciones de jazz jamás fabricadas en Alemania. Resultó demasiado hot para los gustos de la Cámara de Música del Reich; además, era difícil comprobar la intervención musical de “arios” y “no arios”, por no hablar siquiera de los muchos músicos  negros (aunque éstos todavía se colocaban “encima de los judíos”).

La comercialización abierta de la serie no fue permitida en Alemania, siendo exportada en grandes cantidades sobre todo a Escandinavia y Checoslovaquia.  No obstante, quienes se enteraban de su existencia también conseguían estos discos en Alemania. Las contadas tiendas muy grandes de discos los vendían sin ninguna publicidad.

Para los clientes muy especiales incluso había listas que enumeraban todos los discos de la serie con sus códigos de pedido, además de la siguiente anotación: “Puesto que el swing es una música de baile ajena a Alemania no incluimos esta serie en nuestro repertorio alemán. Sin embargo, no queremos impedir el acceso a estos discos a las personas interesadas entre nuestra clientela.  Además, nos basamos también en el hecho de que grandes sectores de la población no interpretan correctamente el término ‘swing’ y consideramos que sólo será posible evitar esto a través de ejemplos típicos de la música. Esta oportunidad es brindada perfectamente por los títulos de nuestro repertorio estadounidense”.

Es fácil imaginarse cuáles eran esos “grandes sectores de la población”; y los “ejemplos típicos” eran extraordinarios, incluyendo grabaciones de Louis Armstrong, Miff Mole, Bix Beiderbecke, Duke Ellington, Frankie Trumbauer, Gene Krupa, las Boswell Sisters, Joe Venuti, Eddie Lang, Coleman Hawkins, los Chocolate Dandies, los Dorsey Brothers, Emmett Miller, la Casa Loma Orchestra, etcétera. Cabe reconocer definitivamente que las compañías hicieron mucho para popularizar el jazz y el swing en Alemania a pesar de todos los contratiempos.

Curiosamente, las grabaciones extranjeras reunidas bajo el término “swing” fueron menos afectadas por la “prohibición de no arios” que muchas grabaciones de música seria de todas las tendencias. Los nazis prohibieron sobre todo las corrientes “modernas, decadentes y atonales” de la música de conservatorio.

Hicieron menos caso del swing, puesto que sólo se le consideraba como “música de baile”; por lo tanto, aparecieron regularmente las grabaciones más “calientes” de Artie Shaw, Tommy Dorsey, Chick Webb, Duke Ellington, Jimmie Lunceford, Count Basie, Larry Clinton, Teddy Wilson, Red Norvo, Andy Kirk, Fats Waller, Bob Crosby, Louis Armstrong, Earl Hines, Henry Allen y cien más.

En 1939 incluso salieron todavía las grabaciones más recientes de Glenn Miller y Harry James, las cuales no tuvieron la oportunidad de hacerse realmente populares en el país hasta después de la guerra.

Es un disparate, fácil de desmentir, el que afirme que Alemania haya quedado completamente aislada de la evolución en el jazz y el swing durante aquellas décadas. Los interesados en esta música podían conseguir todo lo que quisieran (en discos), a pesar de las dificultades que se les ponían.

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 EL SWING DEL REICH/ 10

 Entre abril de 1937 y 1939, Kurt Hohenberg und seine Solisten, conocidos en toda Alemania y también en el extranjero, ya habían grabado muchos discos para la compañía Telefunken, bastante interesantes desde el punto de vista del jazz. Destacan de ellos Honolulu Blues, Dinah, You’re Driving Me Crazy, Jammin’, You Can’t Stop Me From Dreaming, Lou, Rhythmus y The Sheik of Araby.

El pianista Fritz Schulz -Reichel, el cual formó parte del grupo hasta 1943, era considerado el mejor pianista de swing de Alemania. Una especie de  “Teddy Wilson alemán”. Durante la guerra, al presentarse el grupo en París, fue nombrado miembro honorario del Hot Club de France. Sin duda Schulz-Reichel era un pianista de primera, pero por lo menos igualmente buenos eran el veterano del piano hot en Alemania, Georg Haentzschel, y el pianista/compositor Helmuth Wernicke, el cual asimismo tocaba un excelente estilo entre Teddy Wilson y Billy Kyle, con su propio toque.

Estos tres pianistas formaban parte de la élite del swing en Alemania antes de la guerra y no enfrentaban competencia seria. Siguieron activos con éxito después de la conflagración. Las mejores orquestas de baile de este periodo fueron las encabezadas por Ludwig (Lewis Ruth) Rüth, Eugen Wolff, Billy Bartholomew, Corny Ostermann y Georg Nettelmann, que pese a contar con buenos solistas rara vez los lucían en las grabaciones. Era más interesante un grupo de estudio dirigido por el arreglista Theo Reuter, el cual asimismo contó con excelentes solistas y los supo aprovechar.

El año 1938 fue negativo casi en su totalidad en lo que al jazz y el swing en Alemania se refiere. Fue el año de la tristemente célebre “noche de cristal” y de la “prohibición a los no arios” regular en el arte y la música. El comienzo de todo ello fue la “prohibición a Benny Goodman” (“clásica” entre los aficionados al jazz).

En otoño de 1937, Goodman participó en Nueva York en un evento de beneficencia para quienes luchaban del lado republicano de la guerra civil española. De súbito los nazis descubrieron que era judío y lo declararon un representante típico de la “conspiración internacional judía” a favor de la “España roja”.

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Los discos de Benny Goodman fueron prohibidos en Alemania y a partir de fines de 1937 las compañías disqueras no debían publicar más acetatos de él. Los antiguos sólo eran accesibles “por debajo del mostrador”, aunque las grandes tiendas de discos, como la Columbia y la Alberti, importaban todos sus discos de Inglaterra.

Así, Benny Goodman se volvió tabú en Alemania. Por fin se halló un motivo para prohibir plenamente a uno de los odiados “judíos del swing”, lo cual no era siempre muy sencillo debido a la existencia de los tratados internacionales de comercio que incluso los nazis debían respetar. Además de Goodman aparecieron en el mercado grabaciones con artistas judíos hasta estallar la guerra (septiembre de 1939), entre los cuales destacó Harry Roy.

En el otoño de 1938, los pogromos de judíos, por ejemplo, la “noche de cristal del Reich”, sirvieron de pretexto para proceder contra la “judaización y la degeneración” del arte y la música en Alemania. La Gestapo se presentó en las compañías disqueras con largas listas de nombres y las obligó a tachar de sus catálogos todas las grabaciones hechas por compositores, letristas y a veces intérpretes judíos, como por ejemplo Richard Tauber, Leo Blech y otros grandes de fama internacional.

Las matrices fueron confiscadas y algunos funcionarios muy diligentes incluso se apoderaron de la producción “no aria” ya hecha. Las compañías recibieron indicaciones para no “adoptar” las grabaciones de artistas judíos en todas las ramas musicales. En los archivos de sus semejantes alemanas podían leerse anotaciones como: “No se reproduce la grabación debido a su compositor no ario” o bien “Por disposición de la oficina verificadora del Reich del 23 de septiembre de 1938, la difusión de [la pieza señalada] en Alemania es indeseable”.

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 EL SWING DEL REICH/ 9

 Todos aquellos conjuntos, los Teddies, los Goldene Sieben, la banda de Arndt Robert, la de Heinz Wehner y muchas más, por supuesto contaron con la influencia del gran número de grabaciones estadounidenses en discos que seguían apareciendo en gran volumen con marca alemana.

Las ediciones mensuales de las compañías disqueras alemanas ofrecían los álbumes de swing estadounidenses e ingleses más recientes. Muchos de los primeros músicos alemanes eran compradores y coleccionistas de estos discos, puesto que deseaban estudiar el hot jazz original.

También contaron con la influencia de los conjuntos de baile y de swing extranjeros que no tenían restricciones en sus países de origen y que presentaban su repertorio normal en Alemania. Entre 1936 y 1937 llegaron muchos a tocar al país, entre ellos los daneses Kai Ewans y Aage Juhl-Thomsen, el sueco Arne Hülpher, el inglés Jack Hylton, el suizo René Schmassmann y el belga Fud Candrix.

En 1937 debutaron dos grupos alemanes que muy pronto se darían a conocer, erigiéndose en los conjuntos clásicos de los años treinta del siglo XX: las orquestas de Max Rumpf y de Kurt Hohenberger. La primera era una auténtica big band al estilo estadounidense, con la siguiente integración: 3 trompetas, 2 trombones, 4 saxofones y 4 miembros del grupo rítmico. Max Rumpf y sus arreglistas Funk y Grammatikoff lograron darle al grupo un sonido anglosajón. Se caracterizaba por ello algo “ronco” y el ritmo más marcado que en la mayoría de los grupos alemanes. El conjunto contó con buenos solistas como Claus Krüger (trompeta y guitarra), Alexander Grammatikoff (clarinete, saxofón y arreglos) y Walter Fleischer (piano), en tanto que Rumpf se encargaba de la batería.

Ciertas inseguridades del grupo fueron compensadas por su entusiasmo al tocar. Desde 1937 hasta su disolución en 1939, la Max-Rumpf-Orchester conservó un buen nivel e incluso fue mencionado favorablemente en la prensa especializada extranjera. Se presentaba en Berlín en el Moka-Efti y el Delphi, entre otros lugares, mismos que sólo contrataban a los mejores.

A partir de octubre de 1937, hicieron grabaciones regulares para Imperial y Kristall, ambas marcas de Lindström, entre las cuales destacaron Azure, Caravan, The Dipsy Doodle, Two Dukes on a Pier, Hick Stomp, Boston Tea Party y las composiciones originales Oh! Marie-Lou, Cocktail Party, Blue Swing y Along the Night.

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Por su parte, el grupo fundado a principios de 1937 por el trompetista Kurt Hohenberger, ex miembro de la Oscar Joost, era un septeto. El sonido y el concepto musical eran discretos. Hohenberger solía tocar una trompeta reservada con sordina y el sonido del grupo ya poseía una especie de “modern sound”. Así, Kurt Hohenberger und seine Solisten hallaron un inconfundible estilo propio que los convirtió en bestsellers en el acetato.

Hohenberger había aprendido a tocar la trompeta en forma autodidacta desde los siete años.  A principios de los años treinta colaboraba con diversos grupos de estudio, y a partir de 1935 se integró como miembro regular al conjunto de Oscar Joost, donde permaneció hasta 1937. Además realizó numerosas grabaciones de discos con diversos grupos, sobre todo los Goldene Sieben, los Original Teddies, Kurt Engel y otros.

En la primavera de 1937 presentó a su propia banda, la cual se actuó por bastante tiempo en el Quartier Latin de Berlín y no tardó en darse a conocer.  Aparte de los buenos arreglos de la música de Hohenberg, también contaba con excelentes solistas de hot. Los miembros originales fueron, además de Hohenberger en la trompeta, Ernst Höllerhagen (clarinete, saxofón alto y violín), Helmuth Friedrich (saxofón tenor y clarinete), Fritz Schulz(-Reichel) (piano y celeste), Hans Korseck (guitarra), Rudi Wegener (contrabajo) y Hans Klagemann (batería).

A principios de 1938, Friedrich fue reemplazado por Detlev Lais; Wegner, por Paul Henkel; y Klagemann, por Willi Kettel.  En el otoño de ese año  Höllerhagen se pasó completamente con Teddy Stauffer y fue sustituido por Herbert Müller. A partir de 1939 hubo otros cambios de personal, pero el sonido del grupo siguió siendo el mismo. Hohenberger de vez en cuando tocaba el fagot, también para las grabaciones.

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 EL SWING DEL REICH/ 8

Teddy Stauffer era suizo, pero hizo su carrera en Alemania. Nacido en Berna, fundó con tres amigos un grupo amateur. Con apenas 18 años de edad los cuatro llegaron a Berlín en 1928, sin un centavo. Por el símbolo de Berna, un oso, el cuarteto se llamaba Die Teddies. Conforme se daban a conocer se agregaron otros músicos y se fue estableciendo la fama del grupo. Entre sus integrantes figuraron Bertalan Bujka (clarinete, saxofón y violín), Buddy Bertinat (piano), Polly Guggisberg (batería) y Walter Dobschinski (trombón y arreglos), además de muchos grandes solistas más que hicieron del cuarteto una big band de consideración.

En 1933 el grupo ya era tan bueno que fue contratado para tocar en el crucero estadounidense de lujo S. S. Reliance, el cual hacía la travesía a Nueva York.  En esta ciudad, los músicos no tardaron en establecer contactos con sus colegas del país. Resultaron inolvidables las noches en que tocaron con Duke Ellington o con la Casa Loma Band, así como su visita al Adrian’s Tap Room, cuyo dueño era Adrian Rollini, un destacado solista, y donde abundaban los talentos. A continuación realizaron otras giras.

A mediados de 1936, los Original Teddies fueron descubiertos por la compañía disquera Telefunken y contratados para grabaciones constantes.  Entre mediados de 1936 y la primavera de 1939, el grupo de presentaba principalmente en Berlín (en los clubes Femina, Delphi, Faun, Kakadu), así como en Hamburgo (Trocadero), en Munich y algunas ciudades alemanas más. En 1938 el conjunto debutó en el Coliseum de Londres, ciudad en la que se les unió la cantante inglesa Betty Toombs, la cual formó parte de los Teddies hasta mediados de 1939.

Hasta abril de este año, el famoso grupo permaneció con mucho éxito en Alemania. Al ir a Suiza en el verano de 1939, contaban ya con importantes contratos para conciertos y grabaciones en el otoño, pero estalló la guerra y el grupo se desbandó al decidir la mayoría de los integrantes extranjeros permanecer en Suiza, en tanto que los alemanes, con excepción de Ernst Höllerhagen, volvieron a su país.

La calidad en los solos de jazz por la que se dio a conocer el grupo fue sostenida sobre todo por los siguientes músicos que en el curso de dichos años formaron parte de los Teddies:  Kurt Hohenberger y Maurice Gigaz (trompetas), Walter Dobschinski (trombón y arreglos), Benny de Weille (clarinete), Omer de Cock (saxofón tenor y arreglos), Teddy Kelindin (clarinete y saxofón), Eugen Henkel (saxofón), Bertalan Bujka (clarinete, vibrafono y saxofón alto), Buddy Bertinat y Jack Trommer (piano), Billy Toffel (guitarra y voz) y sobre todo Ernst Höllerhagen (clarinete y saxofón), uno de los mejores clarinetistas de Europa. No obstante, también los demás eran destacados músicos.

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Entre las grabaciones más notables hechas por esta banda en Alemania figuraron Jangles Nerves, Christopher Columbus, Swingin’ For the King, Organ Grinder’s Swing, Swingtime in the Rockies, Sing, Sing, Sing, Limehouse Blues, St. Louis Blues, Meditation y F.D.R. Jones, todas con el sello Telefunken.

Cabe hacer un aparte acerca de Ernst Höllerhagen, el cual fue uno de los jazzistas alemanes más extraordinarios de los años treinta y encabezó a los clarinetistas europeos hasta su muerte en 1956. “Ernie” Höllerhagen comenzó su carrera musical en 1925 como violinista amateur con orquestas que acompañaban las películas mudas en el cine. Entusiasmado por el jazz presentado en 1930 por la banda de Sam Wooding y la de Lud Gluskin, cambió el violín al saxofón alto e incluso colaboró brevemente con Wooding.

Posteriormente aprendió a tocar el clarinete y el saxofón bajo. El clarinete se erigió en el instrumento decisivo para Höllerhagen. Lo tocó con Marek Weber y Juan Llossas, por una corta temporada incluso con Jack Hylton y en 1934 con los Red and Blues Aces de Melle Weersma en La Haya, una big band holandesa de primera fila que figuraba entre las mejores orquestas europeas de swing.

Pese a la influencia de Benny Goodman, no tardó en hallar un estilo propio dentro del género “hot” que lo marcó como un clarinetista especializado en el swing. En 1936 tocó con Coleman Hawkins y los Berries en el club Chiquito de Berna. A partir del siguiente año tocó en forma regular con Kurt Hohenberger. Además colaboró en numerosas grabaciones con diversos conjuntos y grupos de estudio, como por ejemplo Die Goldene Sieben.

Desde fines de 1938 hasta 1946 fue un miembro permanente de los Original Teddies bajo la dirección de Teddy Stauffer y Eddie Brunner, primero dentro y luego fuera de Alemania. Por breve tiempo dirigió a un grupo con su propio nombre, pero en 1947 se integró a la Hazy-Osterwald-Band (después Combo).  Pese al inaudito éxito comercial logrado por el Osterwald-Combo, en el cual tuvo mucho que ver la capacidad de Ernst Höllerhagen, “Ernie” no disfrutó de felicidad personal. Endeudado y desesperado, se suicidó el 11 de julio de 1956.

En relación con Höllerhagen he mencionado a Die Goldene Sieben, uno de los mejores grupos de estudio alemanes. Sus grabaciones datan de 1937, con la participación de solistas como Willy Berking (trombón), Ernst Höllerhagen (clarinete y saxofón) e incluso Eddie Brunner (saxofón y clarinete), entre las cuales destacan títulos como Crazy Jacob, Quartier Latin y St. Louis Blues.  Con el personal aumentado, el grupo se llamó Die Goldene Sieben und ihr Orchester. En agosto de 1939 grabaron los últimos títulos y la guerra acabó con los Goldene Sieben.

Die Goldene Sieben también tocaba en el radio, así como la Arndt-Robert-Band, dueño de gran calidad hot.  Al igual que los Sieben, la Arndt-Robert-Band era un grupo de estudio. Aparecía en forma exclusiva en la estación de onda corta alemana.

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 EL SWING DEL REICH/ 7

El triunfo del swing produjo mayor actividad entre diversos músicos alemanes con ambiciones jazzísticas. Entre 1935 y 1936 fueron fundados varios nuevos grupos que tocaban “hot” y se declaraban partidarios del “swing”. En primer lugar estaba Heinz Wehner und sein Swing-Orchester con una serie de solistas de primera fila.

Wehner empezó a estudiar música en el conservatorio de Hannover a los 12 años y se convirtió en solista en la trompeta y el violín. Inspirado y entusiasmado por el jazz de los años veinte, fundó primero un trío. En 1933 tocaba con un grupo de seis integrantes en el Ritz-Bar de Berlín, en el cual se presentaban asimismo el saxofonista tenor Hans Henke y el cantante de jazz Paul Rebhuhn.

A partir de comienzos de 1935 se convirtió en director de un grupo de diez integrantes bajo su propio nombre que no tardó en gozar la reputación de ser una de las primeras agrupaciones europeas. La banda de Wehner se presentó en el Europa-Haus de Berlín, en el Café Faun de Hamburgo y durante el verano en el Strandschlösschen de Timmendorf; posteriormente en el Delphi-Palast de Berlín, cuya dueña era la esposa de Heinz Wehner.

Cuando la orquesta de Heinz Wehner tuvo sus primeras presentaciones en 1935 en la “sala de espejos” del Europa-Haus, dándose a conocer rápidamente, se le auguró un gran futuro. Incluso en el extranjero fue calificado como el mejor grupo nuevo de swing en Europa (excluyendo Inglaterra).

El crítico Dick McDougall, en la recién fundada revista musical estadounidense Down Beat, y el pianista y jazzista Borge Friis, en la revista sueca Jazz, elogiaron la calidad del grupo de Wehner. No obstante, la Cámara de Música del Reich y las circunstancias impidieron el desarrollo del grupo dentro del jazz al censurar sus grabaciones e imponerles ciertas pautas para las mismas.

A pesar de todo, Bugle Call Rag, Aunt Hagar’s Blues, Bye Bye Blues y Twilight in Turkey figuran entre las mejores grabaciones alemanas de swing entre 1935 y 1937. Formaron parte del grupo en ese entonces Willy Berking (trombón, vibrafono y arreglos), Herbert Müller (clarinete y saxofón alto) y Helmuth Wernicke (piano y arreglos), todos ellos músicos excelentes que continuaron su actividad después de la guerra.

El grupo sólo sufrió pocos cambios de personal; en ocasiones contaba hasta con 15 integrantes. Hasta después de iniciada la guerra Wehner manifestaba su preferencia por la música anglosajona. En la década de los treinta no sólo grabó un gran número de composiciones inglesas y estadounidenses de moda, sino que asimismo cantaba la mayoría de estos textos en el original inglés, formando un caso sumamente raro en la Alemania de esa época.

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La radio alemana presentaba casi todas las canciones ligeras provenientes de Inglaterra y los Estados Unidos en versión alemana, o sea, con títulos y textos en alemán. Con todo, aún se permitía que muchos conjuntos tocaran composiciones anglosajonas, sobre todo en las grandes ciudades, con el fin de guardar el tono internacional.

El rechazo oficial se intensificó conforme se difundía el swing en Alemania y se imponía, además, como baile, evolución que culminó en 1936, el año de la Olimpiada. Al terminar ésta y abandonar Alemania los visitantes extranjeros, se procedió con bastante rigor contra los grupos que tocaban swing y el baile fue prohibido. Se trató de una medida de las instancias locales implantada al recibir “de arriba” la recomendación de proceder en contra de la “música indeseable y ajena a la raza”.

La Cámara de Música del Reich empleaba a espías musicales, funcionarios encargados de comprobar que no se tocara música “prohibida”, o sea, jazz, swing y obras de “compositores y escritores de textos judíos”. Dicha vigilancia se recrudeció bastante en 1938, después de los pogromes. En 1936 todavía eran relativamente tolerantes. En esta época (1936-1937) incluso se libró en la prensa un debate público a favor o en contra del swing. Había gente que señalaba la enorme diferencia entre el llamado “baile del swing” y la auténtica música del swing.

En 1936 el conjunto de los Original Teddies de Teddy Stauffer se elevó como una estrella resplandeciente en el cielo de la música alemana. A los músicos reunidos en torno a Stauffer les encantaba el “hot” y eran bastante radicales en este sentido. El grupo tocaba casi exclusivamente un repertorio estadounidense, incluyendo el swing más caliente con los mejores solos hot.

Siempre presentaban lo más nuevo, las composiciones importantes más recientes de Broadway, del cine y del swing, puesto que Teddy Stauffer tenía  un amigo en Nueva York que le enviaba de inmediato las partituras más nuevas, de modo que las presentaba casi al mismo tiempo que los conjuntos estadounidenses.

Los Teddies tocaban todo sin fijarse en la cualidad de “ario” o “no ario” del compositor. Por supuesto no tardaron en tener problemas con la Cámara de Música del Reich, sobre todo al terminar la Olimpiada. Pese a que Stauffer insistía en su ciudadanía suiza, existió la intención de expulsarlo del país cuando no acató las disposiciones de dicha Cámara.

Entonces tuvo la idea salvadora de grabar algunas composiciones desprovistas de interés del funcionario responsable dentro de la Cámara, lo cual halagó a éste ya que los Teddies tenían nombre. A partir de ese momento dejaron en paz a Stauffer y sus músicos. Fue posible superar otras crisis borrando los nombres “no arios” de algunos compositores y escritores de letras y utilizando títulos inventados en alemán en lugar de los originales en inglés. Muchos grupos alemanes imitaron pronto el método a fin de no tener problemas con los espías de tal Cámara.

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MIEDO AL SAX

Por SERGIO MONSALVO C.

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 EL SWING DEL REICH/ 6

 El 12 de octubre de 1935, el Director de Emisiones del Reich, Eugen Hadamowski, emitió un decreto que ordenaba lo siguiente: “Se prohibe presentar el jazz de los niggers en cualquier tipo de programas en Alemania”.  A consecuencia de ello desaparecieron de la radio las grabaciones estadounidenses de todos los géneros musicales, entre ellos las de Duke Ellington, Jimmie Lunceford, Fats Waller, etcétera.

Al mismo tiempo se inauguró un programa “anti jazz”, cuyo objetivo era presentar el jazz como “barbarie”. No obstante, abundaba en errores e imprecisiones. Se llamaba Del cakewalk al hot. En lugar de utilizar los discos originales de jazz para los ejemplos musicales, se contrató al conjunto de Erich Börschel de la radio de Königsberg.

Tal grupo cumplió con tal calidad y empeño con su cometido que los “ejemplos de disuasión” del programa tuvieron el efecto contrario y el jazz ganó muchos y nuevos amigos. Los nazis de cualquier manera siguieron sin apreciar en absoluto la atractiva fuerza de esa “música torcida”, según les gustaba llamar al jazz, el swing o el hot.

El decreto de Hadamowski fue una sola de las muchas prohibiciones parciales sobre el género. No hubo nunca una prohibición con la fuerza plena de una ley.  El jazz sólo era considerado como “indeseable”.  Este hecho es importante y suele ser pasado por alto hoy en día al buscarse un pretexto para justificar el atraso de Alemania en materia del jazz en esa época. Muchas de sus dificultades han sido dramatizadas y exageradas.  Lo seguro es que el gobierno nazi no tomaba en serio a los aficionados al jazz, viéndolos únicamente como tontos soñadores, al menos hasta el inicio de la guerra.

Desde el punto de vista de los funcionarios de dicho estado fascista, el jazz era demasiado insignificante y frívolo. Por ello sólo los grupos que insistían en tocar demasiado “hot” en público recibían reprimendas. Además, hasta los Juegos Olímpicos de 1936 las autoridades ejercitaron cierta tolerancia a fin de mostrar a los extranjeros la tranquilidad que reinaba en la “Nueva Alemania”.

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Entretanto se había encontrado una manera de salvar al jazz por un tiempo en público: se hizo la distinción entre “jazz” y “swing”. La separación fue aplicada primeramente en Inglaterra, donde los interesados en el género ya trazaban una clara línea divisoria entre el antiguo hot jazz de los años veinte y el swing moderno.

Este ejemplo fue seguido en Alemania, al calificar el “swing como un medio culto que ha superado al jazz de corte salvaje, desenfrenado y primitivo de tiempos anteriores”. Fue una manera de abrirle al jazz una puertecita trasera a través del swing.

Desde 1933 las grandes compañías discográficas habían lanzado todo tipo de discos de jazz y de swing. El término “swing” resultó muy oportuno para seguir editando y vendiendo la música “caliente” tan apreciada por muchos.  Se imprimía la palabra “swing” sobre las etiquetas e incluso se llegaba a afirmar que el jazz y su época por fin habían sido superados y sustituidos por el buen (!) swing.

Cuando un nombre sonaba demasiado judío o “no ario”, simplemente era modificado omitiendo del apellido. Tal fue el caso, por ejemplo, de Jean Goldkette, producido por Electrola como Jean’s Orchester. Los discos de “swing” venían acompañados por folletos informativos que sustituyeron a las publicaciones comerciales ya imposibles (revistas y libros sobre el tema), y que dieron a conocer términos como “fan”, “growl”, “wah-wah”, “hotstyle”, “sweet”, “riff”, etcétera.

Esta bibliografía indeseable, desde el punto de vista oficial, culminó con un librito editado por la compañía disquera Brunswick e intitulado Wir stellen vor (Presentamos…), el cual contenía biografías y retratos de todos los músicos importantes del jazz y del swing tanto negros como blancos. En este texto sobre el jazz, prácticamente el único publicado en Alemania durante la época nazi, participó también Dietrich Schulz, también conocido como “Swing-Schulz”.

La difusión de estos discos y la publicidad con que fueron promovidos despertó el interés de muchos y permitieron la fundación de nuevas compañías discográficas, entre ellas Gloria e Imperial. Asimismo, aparecieron nuevas colecciones de jazz bajo sellos como  Kristall, Electrola, Columbia y el mencionado Brunswick.

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