MIEDO AL SAX

Por SERGIO MONSALVO C.

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 EL SWING DEL REICH/ 12

 Existía, pues, en aquel tiempo una abundancia de discos de swing y de jazz en Alemania, aunque oficialmente mal vista. En 1938 la compañía Brunswick tuvo que suspender su edición de textos informativos por eso mismo, los cuales fueron extrañados mucho por los fans del momento. Asimismo hubo otras “prohibiciones locales al swing”, como la denominada “Swing y música de niggers” en Pomerania que entró en vigor el 1de enero de 1939.

Las notas publicadas en los periódicos el 6 y el 13 de noviembre del año anterior afirmaban, entre otras cosas lo siguiente: “El salón Gauleiter tomó la iniciativa… desaparecerán el swing y la música de niggers…Pomerania será la primera en impedir la degeneración sobre las pistas de baile…No aceptamos a unos imbéciles que quieren traer las costumbres de la jungla a Alemania…Las orquestas aullantes y las parejas entregadas al `swing’ tienen su lugar en la selva, no en nuestras salas de baile…”

La prensa en general se expresó animadamente contra el jazz y el swing. A continuación otro ejemplo selecto de los discursos nazis contra el jazz: “…Sólo hay que observar a los judíos que bailan al compás de esta música (el swing).  Se advierte enseguida que esta actividad nos convierte prácticamente en monos. Nuestros compatriotas alemanes que eligen formas de expresión auténticamente judías y negras para sus bailes, son como los monos judíos…. Resulta incomprensible que pueda haber compatriotas alemanes dueños, en otros aspectos, de una sensibilidad sana y natural, capaces de participar, en este caso, en la invasión de una actitud judía y negra, sin que ninguno de sus instintos los advierta al respecto. Debemos defendernos con toda la fuerza de que somos capaces” (enero de 1939).

La señalada “degeneración” fue aumentando de mes en mes, sobre todo y por supuesto, en las grandes ciudades, donde nadie se dejaba impresionar mucho por las “prohibiciones” realizadas en las provincianas. El jazz y el swing eran “indeseables”, pero los principales afectados fueron los grupos mismos, no los consumidores.

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Las orquestas alemanas que tuvieron la mala suerte de ser sorprendidas tocando composiciones “no arias” o que se atrevían a emplear a “no arios” o a los llamados “medio ario” (los cuales tenían prohibido trabajar), podían tener problemas con la Cámara de Música del Reich.

Kurt Widmann, por ejemplo, cuya orquesta alcanzó cierta fama en Berlín, se vio obligado a “esconder” a su excelente trompetista Hans Berry detrás de sus compañeros cada vez que se acercaba un espía del gobierno, puesto que Berry según disposición nacionalsocialista era “medio ario”. Esto sucedía desde mucho antes que 1938.

Hans Berry abandonó el conjunto de Widmann debido a estas dificultades en septiembre de 1935, pero siguió tocando con los Lanigiros (grupo belga) en Alemania hasta 1937. Llamaba menos la atención entre tantos extranjeros.  Posteriormente se fue a Bélgica donde los nazis lo descubrieron en 1943 y lo convirtieron en “defensor de la patria”, o sea, soldado, haciendo caso omiso de su señalada calidad de “medio ario”.  Tras la contienda, desempeñó un importante papel en el jazz de Berlín de la posguerra.

Kurt Widmann, conocido como “Kutte” entre su público, fundó una orquesta en 1933. Poco a poco aumentó la cantidad y también la calidad de sus integrantes. Pronto adquirió popularidad como orquesta permanente del salón de baile Imperator en Berlín.

Widmann tocó la batería y posteriormente también el trombón, poniendo gran énfasis en crear el “ambiente” adecuado. Su preferencia era el hot, en lo cual se vio apoyado por los buenos solistas que formaban parte del grupo. Entre sus integrantes figuraron Charlie Pawlick, Béla Vollgraf, Helmuth Klopsch y Gerhard Rabsch en las trompetas, Robby Zillner (trombón), Paul Höpfner (clarinete, saxofón), Heinz Dammin (saxofón tenor), Werner Neumann (piano) y August König (contrabajo).

Todas las orquestas que en opinión de los vigilantes tocaban demasiado hot e incitaban a la gente a bailar el prohibido swing, recibían amonestaciones constantes y se les amenazaba con retirar su permiso de trabajo, etcétera. De esta manera, la voluntad hacia la creación propia y las improvisaciones jazzísticas fue perdiéndose poco a poco.

La única excepción eran unos cuantos obsesionados incapaces de dejar su amada música, lo mismo que los fans reunidos en los “hot-clubs“. Estos fans continuaban sus discadas regulares y hablaban sobre lo más nuevo del jazz y el swing. Su aislamiento, junto a las tornamesas sobre las que giraban los más bellos tesoros del jazz de los Estados Unidos, tuvo como consecuencia que perdieran el contacto con el jazz alemán. Al escuchar a los grupos nacionales por lo general había que aguantar mucha música ligera de moda y oficialmente aceptada antes de poder escuchar una interpretación del auténtico hot.

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MIEDO AL SAX

Por SERGIO MONSALVO C.

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 EL SWING DEL REICH/ 7

El triunfo del swing produjo mayor actividad entre diversos músicos alemanes con ambiciones jazzísticas. Entre 1935 y 1936 fueron fundados varios nuevos grupos que tocaban “hot” y se declaraban partidarios del “swing”. En primer lugar estaba Heinz Wehner und sein Swing-Orchester con una serie de solistas de primera fila.

Wehner empezó a estudiar música en el conservatorio de Hannover a los 12 años y se convirtió en solista en la trompeta y el violín. Inspirado y entusiasmado por el jazz de los años veinte, fundó primero un trío. En 1933 tocaba con un grupo de seis integrantes en el Ritz-Bar de Berlín, en el cual se presentaban asimismo el saxofonista tenor Hans Henke y el cantante de jazz Paul Rebhuhn.

A partir de comienzos de 1935 se convirtió en director de un grupo de diez integrantes bajo su propio nombre que no tardó en gozar la reputación de ser una de las primeras agrupaciones europeas. La banda de Wehner se presentó en el Europa-Haus de Berlín, en el Café Faun de Hamburgo y durante el verano en el Strandschlösschen de Timmendorf; posteriormente en el Delphi-Palast de Berlín, cuya dueña era la esposa de Heinz Wehner.

Cuando la orquesta de Heinz Wehner tuvo sus primeras presentaciones en 1935 en la “sala de espejos” del Europa-Haus, dándose a conocer rápidamente, se le auguró un gran futuro. Incluso en el extranjero fue calificado como el mejor grupo nuevo de swing en Europa (excluyendo Inglaterra).

El crítico Dick McDougall, en la recién fundada revista musical estadounidense Down Beat, y el pianista y jazzista Borge Friis, en la revista sueca Jazz, elogiaron la calidad del grupo de Wehner. No obstante, la Cámara de Música del Reich y las circunstancias impidieron el desarrollo del grupo dentro del jazz al censurar sus grabaciones e imponerles ciertas pautas para las mismas.

A pesar de todo, Bugle Call Rag, Aunt Hagar’s Blues, Bye Bye Blues y Twilight in Turkey figuran entre las mejores grabaciones alemanas de swing entre 1935 y 1937. Formaron parte del grupo en ese entonces Willy Berking (trombón, vibrafono y arreglos), Herbert Müller (clarinete y saxofón alto) y Helmuth Wernicke (piano y arreglos), todos ellos músicos excelentes que continuaron su actividad después de la guerra.

El grupo sólo sufrió pocos cambios de personal; en ocasiones contaba hasta con 15 integrantes. Hasta después de iniciada la guerra Wehner manifestaba su preferencia por la música anglosajona. En la década de los treinta no sólo grabó un gran número de composiciones inglesas y estadounidenses de moda, sino que asimismo cantaba la mayoría de estos textos en el original inglés, formando un caso sumamente raro en la Alemania de esa época.

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La radio alemana presentaba casi todas las canciones ligeras provenientes de Inglaterra y los Estados Unidos en versión alemana, o sea, con títulos y textos en alemán. Con todo, aún se permitía que muchos conjuntos tocaran composiciones anglosajonas, sobre todo en las grandes ciudades, con el fin de guardar el tono internacional.

El rechazo oficial se intensificó conforme se difundía el swing en Alemania y se imponía, además, como baile, evolución que culminó en 1936, el año de la Olimpiada. Al terminar ésta y abandonar Alemania los visitantes extranjeros, se procedió con bastante rigor contra los grupos que tocaban swing y el baile fue prohibido. Se trató de una medida de las instancias locales implantada al recibir “de arriba” la recomendación de proceder en contra de la “música indeseable y ajena a la raza”.

La Cámara de Música del Reich empleaba a espías musicales, funcionarios encargados de comprobar que no se tocara música “prohibida”, o sea, jazz, swing y obras de “compositores y escritores de textos judíos”. Dicha vigilancia se recrudeció bastante en 1938, después de los pogromes. En 1936 todavía eran relativamente tolerantes. En esta época (1936-1937) incluso se libró en la prensa un debate público a favor o en contra del swing. Había gente que señalaba la enorme diferencia entre el llamado “baile del swing” y la auténtica música del swing.

En 1936 el conjunto de los Original Teddies de Teddy Stauffer se elevó como una estrella resplandeciente en el cielo de la música alemana. A los músicos reunidos en torno a Stauffer les encantaba el “hot” y eran bastante radicales en este sentido. El grupo tocaba casi exclusivamente un repertorio estadounidense, incluyendo el swing más caliente con los mejores solos hot.

Siempre presentaban lo más nuevo, las composiciones importantes más recientes de Broadway, del cine y del swing, puesto que Teddy Stauffer tenía  un amigo en Nueva York que le enviaba de inmediato las partituras más nuevas, de modo que las presentaba casi al mismo tiempo que los conjuntos estadounidenses.

Los Teddies tocaban todo sin fijarse en la cualidad de “ario” o “no ario” del compositor. Por supuesto no tardaron en tener problemas con la Cámara de Música del Reich, sobre todo al terminar la Olimpiada. Pese a que Stauffer insistía en su ciudadanía suiza, existió la intención de expulsarlo del país cuando no acató las disposiciones de dicha Cámara.

Entonces tuvo la idea salvadora de grabar algunas composiciones desprovistas de interés del funcionario responsable dentro de la Cámara, lo cual halagó a éste ya que los Teddies tenían nombre. A partir de ese momento dejaron en paz a Stauffer y sus músicos. Fue posible superar otras crisis borrando los nombres “no arios” de algunos compositores y escritores de letras y utilizando títulos inventados en alemán en lugar de los originales en inglés. Muchos grupos alemanes imitaron pronto el método a fin de no tener problemas con los espías de tal Cámara.

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