PRIMERA Y REVERSA: EVERYDAY (CINEMATIC ORCHESTRA)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 

Desde sus primeros escarceos (Motion, 1999) quedó claro que Jason Swinscoe y su Cinematic Orchestra no era un proyecto más que tomaba al jazz como fundamento para los sonidos contemporáneos.

 

Más bien trataba de desarrollar el jazz apoyándose en la tecnología, por un lado, y en un conjunto entregado a la improvisación, por otro.

 

Antes de las sesiones de grabación para Everyday (Ninja Tune, 2004), por ejemplo, Jason y el bajista P. J. France compusieron una estructura de canción con verso y coro, y luego la banda improvisó en torno a ello, con Luke Flowers en la batería, John Ellis en el teclado, Patrick Carpenter (DJ Food) en las tornamesas y Tom Chant en el saxofón. El álbum resultó en un todo híbrido, reflexivo y espontáneo.

 

VIDEO: The Cinematic Orchestra – Everyday, YouTube (logansaan)

 

 

 

 

BABEL XXI-757

Por SERGIO MONSALVO C.

 

THE ROLLING STONES

(LOS MEJORES DISCOS-X)

 

 

 

 

 

 

Programa Radiofónico de Sergio Monsalvo C.

 

https://e-radio.edu.mx/Babel-XXI/757-The-Rolling-Stones-Los-mejores-discos-X

 

 

 

 

HITOS: THE VELVET UNDERGROUND (X)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 

EL FANTASMA Y SU CADENA

 

El día de la inauguración de la exposición sobre Andy Warhol en París, cerca de la entrada al castillo, en cinco casas blancas, estaba expuesta la obra del pintor. Del otro lado del parque, en un búnker recuerdo de la Primera Guerra Mundial, se encontraba la retrospectiva más importante que se había hecho al Velvet Underground, incluyendo las raras filmaciones sobre ellos.

 

El Nueva York de los años sesenta fue recreado en la habitación central. Los clubes Delmonico, Max’s Kansas City y Chelsea estaban ahí, con los carteles, boletos, discos, recortes de prensa, libros y vestuario. En el cuarto contiguo resucitó la Factory, con las paredes cubiertas de plateado y objetos de culto diverso.

 

Afuera, en el parque del castillo, había un escenario pequeño con un fondo de pinos y la pálida luz del sol. Tras la apertura a cargo de Pulnoc, Reed y Cale interpretaron «Style It Takes», «I Believe» y «Hello It’s Me», en un homenaje personal y conmovedor. Luego, ante el pasmo de los asistentes, alguien subió al estrado dio un aviso: el Velvet Underground tocaría algo para Andy.

 

Reed apareció de nuevo con su guitarra y su chamarra negra de cuero; Cale, con la viola y un saco cruzado; Morrison, de mezclilla y el bajo; y Maureen Tucker (madre ya de tres hijos), con una camisa morada y lentes oscuros, en la batería: ¡el Velvet Underground original, 22 años después! 

 

Abajo, entre la concurrencia, los productos de la Factory: Billy Name y Ultraviolet. Asimismo, Ari, el hijo de Nico (fallecida recientemente después de un accidente en Ibiza, España) en su representación. El milagro se produjo y duró ocho minutos con una interpretación fulgurante de «Heroin», pieza cargada de emoción intensa, mágica y llena de impresiones. Ocho minutos de éxtasis que causaron la euforia del público reunido y que también se negó a oír la despedida igualmente intempestiva: «Gracias, Andy», dijo Reed y bajó del escenario con los otros integrantes. La multitud quedó perpleja y alucinada.

 

 

Aquella misma noche, a instancias de Sylvia (la entonces mujer de Lou), Pulnoc se presentó en el club Gibus de París. Reed, Cale, Morrison y Tucker fueron a escucharlos. Luego tanto Cale como Reed juraron que nunca habría otra reunión del Velvet Underground.

 

El comeback del Velvet Underground fue, según Lour Reed, “el resultado de diversas jugadas de ajedrez”. Songs for Drella despejó el camino, pues demostró que Cale y él podían colaborar, si bien los viejos conflictos seguían presentes. Reed quería controlarlo todo y a todos (Cale: “no le interesa un comino la opinión de otras personas”), pero el tiempo, sin embargo, había demostrado la eficacia de sus métodos. (Debido a su éxito como solista el grupo le hacía menos falta que a los demás).

 

Moe Tucker participó en las presentaciones en vivo del ciclo de Drella y también hizo su aparición en el álbum New York de Lou Reed. Es probable también que sus cualidades diplomáticas hayan desempeñado un importante papel en la tarea de resolver los conflictos abiertos entre Cale y Reed.

 

Ella, quien encarnaba más que cualquiera de sus compañeros el auténtico espíritu del rock de garage, ya había salido de gira en muchas ocasiones, con un repertorio compuesto en parte por los clásicos del Velvet y en parte con sus propios temas llenos de humor acerca de las frustraciones de una madre que trabaja. Había sacado una serie de álbumes simpáticos con títulos como Oh No, They’re Recording This Show.

 

Desde 1991 Sterling Morrison había entrado a formar parte del grupo con el que salía de gira, y en 1992 Cale y Reed también participaron, cada uno por su lado, en las grabaciones de I Spent a Week There the Other Night. E incluso en una pieza del mismo, “I’m Not”, de hecho, los cuatro Velvets (más dos tercios de los Violent Femmes) tocaron juntos. De esta forma se pusieron los cimientos para “continuar” la historia del Velvet Underground.

 

VIDEO: Heroin – The Velvet Underground (Live At Olympia, Paris…), YouTue (Cam Forrester)

 

 

 

 

RAMAJE DEL ROCK: ROCK DE GARAGE (X)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 

La pieza “You Really Got Me” de los Kinks brindó también alimento al big beat británico: los tempranos Who se beneficiaron del invento de Dave Davies en la amplificación y distorsión, por ejemplo; de su estilo, producción y grabación. Shel Talmy, productor de los Kinks, les editó su primer sencillo en 1964.

 

Con su irresistible energía, conciencia arcaica de lo que es la juventud (con sus confusiones mentales, sexuales, etcétera) y una variedad ilimitada de estilos se escribió la historia de este cuarteto londinense, que se convertiría en epítome del rock de garage, del mod, del hard, la New Wave, el punk y el brit pop.

 

Los exaltados espectáculos en vivo de los Who (durante su primera década fue considerada la banda más ruidosa del mundo con los 130 decibeles de sus presentaciones), con rotura de instrumentos, movimiento de brazos en “remolino” al tocar la guitarra, además de una imagen acorde con la moda, tendencias desafiantes (temáticas sensibles e inteligentes) y las excentricidades de sus integrantes, conjugados con el poder de observación del guitarrista Pete Townshend, así como su extraordinario talento para escribir canciones, hicieron del grupo una referencia vital.

 

Los agudos análisis de Townshend, el genio narigón, figuran entre las declaraciones más importantes de los últimos 40 años del rock, al lado de Lennon/McCartney y Jagger/Richards. Ya sea que Townshend hablara de los mods, los hippies o toda la sociedad, su estilo autocrítico y caricaturesco también daba rienda suelta a sus propias frustraciones, fantasías y experiencias.

 

La fuerza que empujó, después de Townshend, a los Who siempre fue Keith Moon (el icono del baterista de rock por excelencia y fan absoluto del surf rock californiano) que aparte de brillante instrumentista puede considerársele el mayor generador de comportamientos acordes al status rockero (inició los tópicos del mismo): de las poderosas y enloquecidas actuaciones en el escenario hasta la destrucción material y personal, que lo inscribieron en la historia del género.

 

 

Pero sin el grupo en conjunto como portavoz el futuro inventor de las óperas rock posiblemente no hubiera llegado tan lejos. El cantante Roger Daltrey, el bajista John Entwistle y el mencionado baterista, la formación clásica de su época sesentera, poseían cualidades catalizadoras para el talentoso compositor. De la primera sesión en junio de 1964, cuando se llamaban High Numbers, hasta la grabación de Tommy, abarca el círculo con influencia en el garage de uno de los más legendarios grupos ingleses.

 

The Who se transformaron de esforzada banda mod en el grupo de rock de estadio que literalmente atropelló a Estados Unidos en sus giras, a partir de la ola inglesa. Fueron símbolo de una generación de jóvenes que se carburaban con anfetaminas y ginebra hasta el desmayo. Son más que historia y su legado sigue siendo actual

 

The Who han sido retomados por el glam, el hard, punk, new wave, brit pop y el garage en sus sucesivas oleadas y subgéneros.

 

VIDEO: Who – Summertime Blues (live, 1969), YouTube (AgatheA815007)

 

 

 

 

LONTANANZA: SIDDHARTHA

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 

Erase una vez un individuo de nombre Harry Haller…Caminaba en dos pies, iba vestido y era un hombre, pero en el fondo era, en verdad, un lobo estepario”. Esta es la historia, dentro de otra historia, que cuenta Hermann Hesse en una inolvidable novela. El lobo estepario se inscribe dentro del empeño por iluminar las zonas oscuras de la condición humana a fin de poner al descubierto su carga trágica y su incierto destino. Ser solitario y estar incomunicado, ser extraño y estar extrañado.

 

Harry Haller, el protagonista de este volumen, se ha convertido en un arquetipo literario en el que se reconocen quienes padecen los devastadores efectos deshumanizadores de una sociedad nada solidaria y atomizada.

 

El Lobo Estepario Mostró la dualidad natural de la existencia humana en toda su magnitud y es un lúcido análisis sobre la locura de una época en la que muere lo viejo sin que haya nacido algo nuevo.

 

Este artista, poeta y pintor germano nacido en Calw (en la Selva Negra), el 2 de julio de 1877. Tras crecer en el seno de una familia ultrarreligiosa (con padre y abuelo misioneros); vivir la experiencia de la expulsión escolar, la de un mentor exorcista, el desengaño amoroso, intentos de suicidio, un hospital psiquiátrico, la huida, el trabajo como relojero, aprendiz de librero, periodista, viajes a la India y ser catalogado como traidor en la Alemania de la Primera Guerra Mundial, por haberse manifestado pacifista y crítico con a los sangrientos procederes bélicos de su país, se convirtió en escritor.

 

Se fue a vivir entonces a Suiza, a Berna y finalmente a Montagnola, en 1919. En dicho lugar inició su periodo creativo más rico. Por entonces, se interesó también por el psicoanálisis, en especial por los estudios de Jung (quien incluía el esoterismo entre sus postulados). Este conocimiento influyó en la escritura de sus trabajos más importantes: Demian, Siddhartha, Bajo la rueda, Narciso y Goldmundo y, sobre todo, en El lobo estepario.

 

En esta última obra, la doble naturaleza del protagonista (el artista Harry Haller) humana y licantrópica— lo lleva a un laberinto de experiencias oníricas y viajes alucinógenos; a reflexionar sobre la muerte y el suicidio y sobre gran cantidad de preguntas existenciales. La obra simboliza así la escisión entre la individualidad rebelde y los convencionalismos sociales.

 

Quisiera vencer dentro de mí al lobo y vivir enteramente como hombre, o, por el contrario, renunciar al hombre y vivir, al menos, como lobo, una vida uniforme, sin desgarramientos”.

 

 

Harry Haller tiene, pues, el ser dividido. Y ambas mitades se rechazan entre sí. He aquí el conflicto del mismo. Quien atraviesa a lo largo del texto por varias transformaciones: como ente errante, en eterna búsqueda, transitando del humor surrealista (en un teatro “Sólo para locos”, por clases de baile y otras peripecias), hasta el dramatismo de la pugna interior, tan telúrica como onírica en las evidentes evoluciones del protagonista.

 

El Lobo Estepario es una obra que nunca ha perdido ni su frescura ni su fuerza. Representa un maremágnum de emociones, reforzado sin duda por su condición de libro autobiográfico. A través de su alter-ego, Harry Haller (con las mismas iniciales que el autor), Hesse construye a un ser huraño y víctima de la sociedad en la que vive.

 

Fue dos años después de su muerte que Hesse (fallecido en Montagnola, su patria adoptiva, en 1962) alcanzó la divulgación global de su obra. Ésta se inició durante la guerra de Vietnam, al convertirse (el autor y sus libros) en un símbolo de identificación para el movimiento juvenil que se rebeló contra esa guerra, tanto en los Estados Unidos como en diversas geografías.

 

El acicate de Hesse para vivir con autodeterminación (contracultural) y en forma opuesta (contestataria) a la sumisión hacia la autoridad, así como las soluciones ideológicas de corte universal, explican su fuerza de atracción sobre las nuevas generaciones. A la creciente desorientación él contrapuso una imagen global en la que se mezclan tradición y modernidad, ética y estética de un modo por demás futurista.

 

Su influencia dentro de la cultura contemporánea es amplia y mantiene su estatus icónico. Sus títulos han fungido de faro para iluminar adolescencias y juventudes, caminos y objetivos estéticos, así como de estandartes para outsiders y espíritus marginales.

 

La cultura del rock ha sido un magnífico receptáculo para sus imágenes, palabras, ideas y experiencias. Y ello comenzó efectivamente durante los años sesenta y no ha parado desde entonces. El hippismo, la contracultura, la inducción a la psicodelia, el acercamiento a la filosofía oriental, el prurito de la libertad, el aquí y el ahora (vivir el momento), su espíritu contestatario y posicionamiento pacifista.

 

Todo ello fue adoptado por la juventud y sucesivas generaciones se han involucrado con sus textos de búsqueda de la identidad y de la experiencia mística. Existen varios ejemplos de su influencia: Siddharta, como muestra, es el nombre también de una banda eslovena de hard rock, formada en el año 1995, bajo las directrices de Hesse contextualizadas en la atmósfera balcánica.

 

 Siddhartha (el grupo), sabe, escribe, canta y aúlla que ninguno de nosotros vive de otra cosa que no sea de nuestros pobres, hermosos, retorcidos o magníficos sentimientos, por divididos que estén, en la mejor tradición Hesse.

 

VIDEO: Siddhartha – My Dice, YouTube (Siddhartha Official)

 

 

 

JAZZ: THE DIRTY DOZEN BRASS BAND

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 

The New Orleans Album (Columbia). Este tipo de música debe escucharse con deleite –y es cierto para gran parte del álbum–. Algo tienen los discos de esta especie que toca una pequeña vena de historiografía dentro de mí, ese contento contenido pero inevitable que probablemente me condujo a ser un escucha heterodoxo desde el principio. 

 

En este caso, empezó al leer en una entrevista del trompetista de la Dirty Dozen acerca de la algarabía que solía despertar la banda al incluir una pieza de Duke Ellington o del Charlie “Bird” Parker en un concierto callejero de Nueva Orleans, y de cómo podían imponer su eclecticismo siempre y cuando mantuvieran en movimiento los pies de las personas poco exigentes. 

 

Y mi gusto por tal eclecticismo se reafirmó al comprobar que en este álbum del conjunto, el segundo que sacaron para Columbia, grabaron una pieza para la banda, una para el público, una para la banda…y así sucesivamente.  Interpretado de esta manera, el eclecticismo empieza a sonar como juego lúdico –es decir, optar por la originalidad para tener feliz a la gente–, sobre todo si el equilibrio entre las medidas tomadas para agradar al público y la producción musical se persiguió de una manera tan lograda (y en comparación incluso con Voodoo, su anterior obra).

 

Cierto, sueno como un fan, pero eso se debe a los años de ser decepcionado por músicos complacientes por la acogida brindada a sus esfuerzos menos espontáneos de expresión.  Como sea, el disco merece el escrutinio. 

 

Éste ofrece dos tipos de canciones, las con un elemento vocal remitidas a las fuentes tradicionales del rhythm and blues, el estilo de Nuevas Orleans y el swing, mismas que por lo general tienen una intención humorísticas o al menos alegre y despreocupada; y las carentes de la voz, que tienden a ser obras de jazz dotadas de impresionantes solos del trompetista Davis y de Roger Lewis en el sax barítono; solos posbop sólidos con sólo una gota de «free jazz», normalmente en forma de notas divididas e inquietas (las cuales me gusta interpretar como estallidos de habilidad, que probablemente representan el resultado de un proceso de desarrollo de la música frente al escucha). 

 

La sección rítmica, correspondiente a la mayor parte del grupo, despliega gran maestría, sobre todo el sousaphone de Kirk Joseph, virtuoso sin indicio alguno de pesadez. El grupo utiliza a sus estrellas invitadas de la misma manera como ellos mismos han sido aplicados en el pasado: como sazón precisa; en ello destaca Elvis Costello cantando como campeón en «That’s How You Got Killed Before», donde interpreta con facilidad el tipo de jump justó.

 

En resumidas cuentas, se trata de diversión pura. La sensación conexa provocada por las melodías humorísticas y el sentido de compromiso personal proyectado por los músicos (por no hablar de la intensidad que logran) durante los pasajes de improvisaciones causa en mí la impresión de que están a gusto con las transigencias requeridas por las circunstancias del tiempo.

 

VIDEO: The Dirty Dozen Brass band – Voodoo (1987), YouTube (T Finn)

 

 

 

LIBROS: POR AMOR AL SAX

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 

 

 H. C.

 

 

Para Alvin Donelli,

Henry “Hurricane” Carter y

Clarence Clemons

 

Las notas de Mr. D

son detonantes encendidos por la noche

Accesibles y cercanas

como cuerpos de golfas sin padrino

 

Las notas de Mr. H

son deseos en plena fuga

Estruendo de gozo sin amarres

sudor de bronce entre muslos enardecidos

 

Las notas de Mr. C

penetran calles y paredes

Sedientas terminan la ronda

en la barra de cualquier bar

 

Las notas de sus saxes arden

al insertarlas en la ranura precisa

Palpitan con su Rhythm & Blues

enfebrecido de luna llena

 

(Sergio Monsalvo C.)

 

 

 

*Texto tomado de la antología de textos varios, Por amor al sax (poemas, cuentos, aforismos, reseñas, etcétera), de 15 letraheridos mexicanos, entre escritores, periodistas, editores, poetas confesos, dibujantes gráficos, críticos cinematográficos, literarios y musicales y algún científico, teniendo como personaje central al saxofón. Ese instrumento musical del que Ciorán dijo lo siguiente: “Por qué frecuentar a Platón, si un sax puede igualmente hacernos entrever otro mundo”.

 

 

 

 

 

 

 

 

Por amor al sax

Sergio Monsalvo C.

(Recopilación)

Editorial Doble A

México, 1992

 

 

 

 

BABEL XXI-756

Por SERGIO MONSALVO C.

 

DE-PHAZZ

MEZCLADO, NO AGITADO

(REMAKE)

 

 

 

 

Programa Radiofónico de Sergio Monsalvo C.

 

https://www.babelxxi.com/756-de-phazz-mezclado-no-agitado-remake/