RADIOHEAD / 5

Por SERGIO MONSALVO C.

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OKAY, OKAY

En la primavera de 1996, la banda rentó la fantasmagórica vieja mansión de la actriz Jane Seymour cerca de Bath (después de que hicieron lo propio en ese mismo sitio The Cure y Johnny Cash) e instaló ahí su flamante estudio móvil.

El entorno rústico le inspiró al grupo OK Computer, un álbum casi sacro que con creces cumplió las altas expectativas. El conjunto supo reunir en un sonido noventero la ambición del rock progresivo, el ambiente desolado de la New wave, el ansia por la experimentación del krautrock y las cualidades de los Beatles para la canción.

En sus textos Yorke parece seguir en pos de la pureza y la libertad, lo cual con frecuencia expresa en términos curiosamente surrealistas. OK Computer (1997) despertó una ola de entusiasmo en la prensa y el público.

Los tracks típicos del álbum, como “Paranoid Android” y “Karma Police”, llegaron a (las regiones inferiores de) las listas de éxitos, lo cual puede explicarse en principio por el hecho de que una influencia en sus sinfonías tecnológicas —y letras llenas de bilis— era Pink Floyd.

Así se confirmó cuando Yorke (acompañado por el grupo de country estadounidense, Sparklehorse) hizo un cóver de “Wish You Were Here” para la caja del centenario de EMI, Come Again (1997).

 OK Computer se celebró como el Dark Side of the Moon de los noventa (O’Brien, el guitarrista del grupo, definió al disco como “el producto de un Phil Spector perturbado”). Pero a pesar de sus raíces en la tradición del rock, el CD de Radiohead se distinguió de otras dos producciones “retrogresivas”, Urban Hymns de The Verve y Be Here Now de Oasis, por su inspiración y pretensiones. Ok Computer fue considerada la secuela de The Bends bajo la influencia del incienso.

El cantante Yorke siguió dominando toda la extensión de las emociones intensas. La banda continuó presentando baladas extremas sin igual y acercándose mucho al límite con el kitsch.

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Lo nuevo de este álbum fue su acercamiento a los territorios de la psicodelia envueltos por las drogas de los años setenta. A ratos la agrupación suena aquí como el denominador común de la inicial época de Yes, reducida a su esencia, una producción moderna de Pink Floyd y el temprano U2, con más energía.

Un ejemplo luminoso de esta nueva propuesta fue el primer sencillo, “Paranoid Android”, la extravagante pieza dedicada al sueño hippie de distanciamiento de la sociedad, en la que Yorke pone de manifiesto sus capacidades.

Y un ejemplo de su oscuridad sería “Let Down”, en la que el compositor y cantante clona el pathos de Bono y el lagrimeo de Tim Booth. Entre ambos extremos se da el vaivén del resto del álbum. Uno en el que se cae bajo su hechizo a corto plazo.

Acompañado por la mencionada “Paranoid Android”, OK Computer llegó al número uno en el Reino Unido y al 21 en los Estados Unidos. A pesar de que Yorke puso a prueba la paciencia incluso de sus admiradores al convertirse en el personaje quejumbroso obsesionado por sí mismo sugerido por sus letras, Radiohead se apuntó un triunfo tras otro.

La culminación fue el espectáculo de brillo deslumbrante en el Festival de Glastonbury de 1996, así como la celebridad en tierras británicas de “Karma Police” y “No Surprises”. OK Computer fue el “Álbum del año” para la mayoría de los seres sensibles, y “Banda del año” para publicaciones como Spin y Rolling Stone, así como número uno de los “100 mejores álbumes de todos los tiempos”, según los lectores de la revista Q. Un clásico para la historia del rock.

VIDEO SUGERIDO: Radiohead – Let Down, YouTube (zabaru)

Radiohead at NYC, session for Raygun magazine

 

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