MIEDO AL SAX

Por SERGIO MONSALVO C.

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 EL SWING DEL REICH/ 4

El músico rumano James Kok, llegó a Alemania en 1929, encabezando al principio un pequeño conjunto con el cual en 1930 se presentaba en el Salón Barberina de Dresden. En 1932 formó su grupo definitivo compuesto por 15 integrantes, con el cual logró sus éxitos más importantes y que casi no sufrió cambios hasta la expulsión de Kok del país a mediados de la década.

Colaboraron con él músicos excelentes como Karl Kutzer (trompeta), Kurt Grienbaum (trombón), Erhard “Funny” Bauschke (clarinete y saxofón), Erich Kludas (saxofón alto y clarinete), Kurt Wege (saxofón bajo y arreglos), el joven Fritz Schulz (después Fritz Schulz-Reichel) (piano), Dick Buismann (contrabajo) y el baterista y cantante Erich Schulz.

Desde 1933 el grupo de Kok grabó muchos discos para la Deutsche Grammophon, aunque debido a indicaciones “superiores” debieron limitarse a una música de baile comercial y que por lo tanto no mostraron sus verdaderas cualidades, las cuales sí podían escucharse en el Moka-Efti y otros clubes.

En abril de 1935, Kok fue expulsado del país por haber brindado su apoyo al inglés Jack Hylton y a su orquesta que por tercera vez se presentaban en Alemania; la prensa controlada por los nacionalsocialistas se dedicó a criticar a los músicos ingleses y la solidaridad de Kok para con ellos fue interpretada como “insulto contra la prensa alemana”.

No obstante, James Kok ya había hecho las mejores grabaciones de su carrera en enero y febrero del mismo año. Estas grabaciones, sobre todo Tiger Rag, Jungle Jazz, White Jazz, Harlem y Jazznocracy, forman un hito en la historia del jazz en Alemania.

La orquesta huérfana de James Kok fue dirigida en un principio por Erhard “Funny” Bauschke, pero en el mismo año empezó a disolverse lentamente.  Algunos de los músicos, como Erich Kludas, Paul Thiel y Erich Schulz, se integraron a la Oscar-Joost-Orchester; los demás, sobre todo Rudolf Ahlers, Otto Sill, Kurt Wege, Fred Dömpke y Dick Buismann se quedaron con Bauschke y participaron en su nuevo conjunto, la Erhard Bauschkes Tanz-Orchester.

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Bauschke se esforzó por continuar la tradición iniciada por Kok. Era uno de los mejores clarinetistas y saxofonistas del hot jazz en Alemania, con una gran afición al swing. Si bien los numerosos discos que grabó para la Deutsche Grammophon (entre 1936 y 1942) eran en extremo comerciales, según las exigencias oficiales, y nos transmiten sólo una impresión limitada de las capacidades del grupo, éste era otro muy diferente en el mismo Moka-Efti, su sede constante.

El conjunto de Bauschke tocaba mucho swing con solos hot y elegía de preferencia composiciones estadounidenses, entre las cuales el “Tiger Rag” formaba el punto culminante de cada noche. A ello se agregaban los títulos y arreglos probados de Kok de “White Jazz”, “Jungle Jazz” y “Fliegender Hamburger”.

Sin embargo, los de Kok y Bauschke no fueron los únicos músicos destacados entre 1935 y 1936.  Entre los otros grupos alemanes sobresalían los Melody Serenaders, fundados en octubre de 1935, los cuales también se presentaban en el Moka-Efti de Berlín y contaban con solistas como Müssigbroth, Graf, Ross y Naumann.

Los Melody Serenaders tocaban arreglos jazzísticos especiales de piezas como “Drifting Tide”, “Dinah”, “Hot Toddy”, “The Roy Rag”, “Dynamic, Chinatown”, “You Rascal You”, “Casa Loma Stomp”, “White Jazz”, “Embassy Stomp” y otras composiciones semejantes. Su programa ponía de manifiesto lo poco que muchas buenas orquestas se preocupaban por los deseos del ministerio de propaganda.

En las grandes ciudades era posible escuchar jazz por todas partes. Además de los Melody Serenaders estaban también la Fred-Fisher-Band y el grupo de Heinz Wehner. Sería imposible enumerar todos los grupos con ambiciones jazzísticas que hubo en Alemania en esta época.

La Oficina para Música del Reich observaba estas actividades con desagrado, pero sus intervenciones aún eran moderadas, aunque sí causaban dificultades a menudo. Esta displicencia se debió sobre todo al deseo de guardar la imagen del país ante el extranjero y conservar la reputación de metrópoli cosmopolita de Berlín y algunas ciudades más. En la provincia se procedía ya de manera mucho más severa, en lo cual tuvieron mucho que ver los respectivos Gauleiter (nombre dado a los oficiales paramilitares responsables de aplicar esta circunstancia).

A la larga se conservaron algunos oasis para el jazz y el swing en Alemania. Sobre todo en el centro de Berlín, con su sinnúmero de establecimientos en los que tocaba todo tipo de conjuntos de diversas calidades, ahí aún era posible que se recrearan todos aquellos que se oponían al régimen y que conservaban su libertad de opinión. Entre ellos figuraron, por supuesto, los cada vez más numerosos aficionados a tales músicas.

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