68 rpm/23

Por SERGIO MONSALVO C.

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En lo general, el de 1968 era un rock que en su tono se amotinaba. “Dicha música, por decirlo así, protestaba por ti”, como escribiera el distinguido historiador y profesor británico Tony Judt. Resultó así puesto que la mayoría de los jóvenes involucrados o simpatizantes de las diversas luchas la escuchaba, la asumía como suya y como soundtrack de las revueltas; no así sus solemnes cabecillas.

Gracias a esa música no tenía uno que tragarse los sermones que predicaban una radicalidad impoluta, esos que acaramelaban a los integrantes de los comités de lucha de las universidades. De igual manera, la gran diversidad de sus estilos musicales caía de perlas para distinguirse y provocar a la derecha conservadora sin mayor herramienta o bandera que su propia presencia.

Para la estulticia de los primeros –aquellos comités–, el rock era un arma imperialista; para la del conservadurismo: una obscenidad. Ambas facciones veían el cuestionamiento, cualquier cuestionamiento, y el humor, sobre todo, como algo dañino y ofensivo para “los valores de la lucha” o los del “sistema”. No soportaban a los burlones. De entre todos éstos, Frank Zappa fue uno de los mayores.

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CRUISING WITH RUBEN & THE JETS

THE MOTHERS OF INVENTION

(Verve)

Zappa y sus muchachos hicieron un disco de doo-wop y rhythm & blues al estilo de los años cincuenta, mientras la música progresiva, en pleno florecimiento, lo tenía como uno de sus corrosivos avatares. Fue un homenaje con humor paródico a los sonidos que Frank disfrutó en su adolescencia.

Por esta circunstancia y muchas más, aparecerá en la historia como un tipo que nadó siempre contra todas las corrientes. “El problema no es que no me entiendan, sino que la gente no tiene la menor idea de qué es lo que hago”. Tal descubrimiento le confirmó su sentido de aislamiento y procuró, desde entonces, disfrutar de ello.

Este disco expresó de forma abierta el amor de Zappa por aquellos estilos, por esa corriente melosa, sentimental, suave, del rock and roll cincuentero. Todos los elementos que encontramos en él forman parte integral de la formación temprana de este músico, al igual que el conocimiento paralelo de Varèse y Stravinsky y el dominio de géneros como el jazz, el funk, el blues y la electrónica.

Las influencias musicales que recibió Zappa durante su infancia y juventud dan inicio a la noción de “continuidad conceptual”, término acuñado por el propio músico, para explicar la heterogeneidad de su vida como compositor.

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Personal: Frank Zappa, quejidos graves, oo-wah y guitarra solista; Ray Collins, voz; Roy Estrada, bajo y dwaedy-doop; Jimmy Carl Black, ritmo pulsante y obsceno; Ian Underwood, piano; Motorhead Sherwood, sax  barítono y pandero; Bunk Gardner, sax tenor y alto. Portada: diseño Cal Schenkel.

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