FRANK ZAPPA: EL QUIJOTE AUSENTE (VIII)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

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VIII

 

SOMERO ACERCAMIENTO DISCOGRÁFICO*

 

Freak Out. The Mothers of Invention (Verve Records, 1966). Cosa extraordinaria: dos discos por el precio de uno. Así decía el anuncio promocional de éste, que no sólo es el primer álbum doble en la historia de la humanidad, sino que inaugura un estilo lírico y musical único, que se caracterizará por la crítica devastadora, despiadada, corrosiva y sin concesiones al modo de vida americano. Es el primer escupitajo arrojado sobre el rostro de la clase media estadounidense. Esta temática origina que también se trate del primer trabajo discográfico conceptual. Representa, además, un viaje enloquecedor a través del universo musical más elaborado que se haya podido escuchar hasta entonces y decenios después.

Absolutely Free. The Mothers of Invention (Verve Records, 1967). Un año más tarde, Zappa inicia una costumbre que se volverá legendaria en él e inimitable: sacar en el mismo año varios álbumes. Este es el primero de tres aparecidos en 1967; destacan el tema ecologista (pionero de ellos) “Call Any Vegetable” y la crítica a quienes hacen las leyes y detrás de escritorios esconden peores perversiones de las que se supone pretenden evitar: “Brown Shoes Don’t Make It”.

Lumpy Gravy. Frank Zappa (Verve Records, 1967). Primer trabajo como solista de Zappa. Se trata de una obra instrumental/conceptual que indica los caminos de fusión de géneros que el músico recorrerá en el futuro.

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We’re Only in It for the Money. The Mothers of Invention (Verve,1967). Extraordinario disco cuya cubierta parodia el Sgt. Peppers… de los Beatles.  Se dice que Zappa pidió la autorización de McCartney para crear el diseño en el que los músicos aparecerían vestidos de mujer y los personajes detrás de ellos serían censurados con una banda negra en los ojos. El bajista no dio su aprobación, pero el músico estadounidense sacó, de todos modos, su proyecto. Todo el disco es una prueba fehaciente del ingenio en letra, la diversidad musical y el sarcasmo del grupo. Temas como “The Idiot Bastard Son” (“su padre es un nazi/ su madre es una puta en L.A. “); “What’s the Ugliest Part of Your Body” (“¿Cuál es la parte más fea de tu cuerpo?/ algunos dicen que tu nariz/ otros dicen que tus dedos gordos/ pero yo digo que es tu mente”; “Harry You’re a Beast” (letra censurada con efectos especiales, debido a que una muchacha le dice a un joven: “No te vengas dentro de mí/ no te vengas dentro de mí”. También hay una crítica a los hippies en el momento en que todo era pacifismo y amor, llamada “Flower Punk”.

Cruising with Ruben and The Jets. The Mothers of Invention (Verve Records, 1968). La portada menciona: “Este es el último intento de los Mothers por que se programe su cruda música en la radio”. También es una vuelta de tuerca más a las canciones de los cincuenta y es, finalmente, una declaración de amor del propio Zappa por los sonidos (pop)ulares que lo acompañaron en su adolescencia. Cortes destacados: “Jelly Roll Gum Drop”, “Any Way the Wind Blows”, “Cheap Thrills” y “I’m Not Satisfied”, aunque toda la obra vale la pena. En su momento descontroló a los radicales que exigían la misma corrosiva actitud de discos previos.

 

Mothermania. The Mothers of Invention (Verve Records,1969). Esta es la mejor antología que se ha publicado de los trabajos en estudio de las Madres de la Invención. Es, incluso, la recopilación con la que está de acuerdo Zappa. Contiene, sin duda, parte de la mejor producción previa, como “Mother People” (contra la actitud de la clase media respecto de la gente de pelo largo), “It Can’t Happen Here” (canción a capella que critica la cerrazón de los padres de clase media que se negaban a ver la transformación que se sucedía en la juventud); “You’re Probably Wondering Why I’m Here” (una probadita de la agresión que el grupo ejercía sobre el público en vivo, en sus inicios) y muchas otras más. Si se abre la portada aparecen las fotos de los dientes de los integrantes del grupo.

Uncle Meat. The Mothers of Invention (Bizarre Records, 1969). Este es un álbum crucial en la discografía de Zappa, ya que abandona un poco el terreno lírico existente en sus obras anteriores y se ubica más en el lado instrumental. En él se muestra una asombrosa capacidad para fusionar corrientes y ritmos que van desde el rock’n’roll, pasando por la nueva música clásica, los sonidos electrónicos, la música concreta y otras sonoridades. Temas destacados: “Dog Breath” (en donde se contrató a una soprano sólo para gritar); “King Kong” (una  enorme pieza instrumental de acentos percusivos que ocupa todo un lado del álbum doble); “Mr Green Genes” y “Electric Aunt Jemima”. Esta producción salió a la venta con el objeto de terminar de pagar la filmación de una larga cinta del mismo nombre, que se pretendía durara más de 24 horas y que finalmente se recortó a una longitud un poco más decente. Ahora ya se puede conseguir en video. *(Todas las reseñas fueron una colaboración de J.R. Soto para el # 7 de la revista Corriente Alterna, de septiembre de 1993)

 

VIDEO: Frank Zappa – Love Of My Life, YouTube (Frank Zappa)

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FRANK ZAPPA: EL QUIJOTE AUSENTE (VII)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

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VII

A pesar de todo el contexto en contra, hubo muchos votantes que apoyaron al presidente Bush (padre) en el momento que Frank hacía sus declaraciones políticas (por no hablar de la gran popularidad adquirida por Ross Perot).  A lo cual, Zappa argumentó lo siguiente: «Sí, pero ¿quiénes y por qué lo apoyaron?  Los idiotas de siempre que creen en todo lo que les dicen por la televisión. Por ejemplo, la Guerra del Golfo. Les aseguraron con bombo y platillo que en dicha guerra los estadounidenses habían matado a muchos más de los contrarios que ellos de los nuestros. Tomaron tal idiotez como algo positivo. Los Estados Unidos no tenían buenas relaciones con Kuwait. Los kuwaitís siempre han sido antisemitas y anti Estados Unidos. Pero había que defender ahí las licencias para extraer petróleo en el mar que uno de los hijos de Bush posee en Bahrein, así que…”

Y Zappa abundaba en ello: «La guerra fue realizada con dinero prestado. La única esperanza que aún puede tener el resto del mundo, con respecto a las agresiones estadounidenses, es que las guerras cuestan mucho dinero y ya se nos está acabando. Por otro lado, nos gobiernan unos ancianos que aún se creen jóvenes y atractivos. Mientras el mundo se derrumba a su alrededor salen a jugar golf. El aire está tan contaminado que prácticamente no puede respirarse, el agua no se puede beber y la comida está envenenada, pero nadie hace nada al respecto. Los únicos que aún van a votar son los corruptos líderes sindicales (quienes reciben beneficios particulares por ello), los fanáticos religiosos y demás tipejos de porquería que se sienten convencidos todavía de que sus necesidades están siendo satisfechas”.

El ideario zappiano tenía diversidades temáticas: «Los combustibles limpios y adecuados para el medio ambiente son una realidad disponible. Se sabe que es posible construir motores, aire acondicionado, cualquier cosa sin gastar casi energía, pero mientras los industriales ganen mucho dinero con las técnicas usadas para generarla no cambiará nada”.

Y también tomaba en cuenta el futuro: «A los niños de las llamadas ‘buenas’ familias los crían hoy con la televisión y los juegos de video, los cuales han sustituido a papá y mamá [en estadísticas del 2005 al respecto, se sabe que uno de cada tres niños en el mundo juega en promedio más de dos horas diarias, y más del 65% reconoce que tortura y mata durante ellos].  Los juegos láser son los encargados de la educación de nuestra juventud. El comportamiento de estos niños es por ende del todo diferente de los niños de mi propio tiempo, quienes crecimos con la radio. Creo que la niñez de medios más bajos, educados aún en la forma tradicional, a la larga serán más aptos para ocupar puestos de responsabilidad”.

Frank Zappa -  born Frank Vincent Zappa. His father Francis Zappa was from Partinico, Sicily. His mother Rose Marie Colimore was of 3/4 Italian (1/4 Sicilian)

En cuanto a otros tópicos sociales y metafísicos Frank Zappa opinaba al respecto: «La pornografía es una necesidad absoluta para los Estados Unidos, en vista de que la gente de este país crece por completo torcida en tal aspecto. No será posible una experiencia sexual normal mientras la industria pornográfica mantenga esas enormes ganancias en la Unión Americana. Un pueblo con actitudes naturales hacia el sexo no necesita pornografía”.

La música, un aspecto importante para la vida, era un tema fundamental de Frank, quien estaba al tanto de lo que sucedía en su entorno. Al respecto, el rap estaba en la palestra de aquel comienzo de la década de los noventa —y lo continúa estando, vía el hip hop— y los políticos y sus esposas querían acabar con él como si se tratara de una guerra santa: «El rap —explicó— procede de las zonas urbanas donde la violencia está a la orden del día. Por eso no hay que quejarse de que los textos expresen esa violencia. Los raperos son los últimos poetas estadounidenses. La calidad de su poesía no es que digamos muy alta, pero es mejor una poesía mala que ninguna, ¿o no?”

Finalmente, para Zappa el alma era una mezcla de sustancias químicas y electricidad (el Capitán Beefheart se lo confirmó en más de una ocasión, y el tipo sabía de lo que hablaba). Por lo tanto, sentenciaba: “No creo en la vida después de la muerte. Tampoco le tengo miedo a la muerte. Y, ¿qué otras opciones hay? ¿La vida eterna? No, por favor. De por sí es bastante difícil sobrevivir al día tras día física, mental y económicamente. Lo que de niño sólo me causaba un vago malestar ha resultado ser un gigantesco montón de mierda. No creo que haya alguien decente que quiera permanecer aquí para siempre”.

VIDEO: Frank Zappa – “If I Was President…”, YouTube (Frank Zappa)

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FRANK ZAPPA: EL QUIJOTE AUSENTE (III)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

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III

 

No cabe duda alguna que el propio Zappa definía el concepto del grupo The Mothers of Invention. Tenía un don natural para causar disturbios y su trabajo singular recibía mucha publicidad. Entre los primeros éxitos figuró un contrato de seis meses con el Garrick Theater de Nueva York, donde el grupo presentaba su «show de monstruosidades».

En cierta ocasión se invitó a dos soldados a subir al escenario para destazar una muñeca con bayonetas, con acompañamiento musical. («Les pedí que nos mostraran qué habían hecho con los amarillos en Vietnam y lo hicieron con ganas.») La predilección de Zappa para lo teatral se desarrolló en pleno durante ese tiempo.

En la actualidad es difícil apreciar el alboroto causado por el álbum We’re Only in It for the Money de 1967. En el momento culminante del movimiento hippie, una de sus figuras de culto se atrevió a burlarse de los ideales de toda una generación. El título era un golpe bajo contra los manifiestos de sus contemporáneos sobre la paz y el amor; la portada, una maliciosa parodia de Sgt. Pepper; los textos, una ironía despiadada hacia los flower children: Zappa pretendía apartarse de la manada. Entretanto sabemos cuán acertado fue su escepticismo.

El fin de los Mothers originales llegó cuando el empresario George Wein mandó al conjunto de gira. Hasta ese momento, Frank había pagado un salario fijo a sus músicos, sin importar que hubiera trabajo o no. De ahí en adelante sus grupos se armarían en principio con «trabajadores de temporada», reunidos sólo para algún proyecto de grabación o una gira. Desde luego era un sistema más económico, pero la música perdió algo de esa indefinible calidad «orgánica» sólo encontrada en las agrupaciones que durante mucho tiempo trabajan por un objetivo común.

Lo que Zappa pretendía ahora era el control absoluto: o se tocaba la música como él se la imaginaba o nada. Asumió el papel del director en el escenario. No quería promover la realización personal de sus «empleados» (porque eso eran). También impuso un duro régimen tras bambalinas. Despedía en el acto a los músicos que encontraba drogándose.

Con el tiempo los grupos con los que salía de gira empezaron a componerse cada vez más de músicos caracterizados por una disciplina admirable. Buenos técnicos, muchas veces graduados de la escuela de jazz de Berklee, sabían reproducir todo lo que Frank ponía frente a ellos en sus partituras. Y eso era exactamente lo que el jefe quería. Zappa componía piezas «hechas a la medida» para destacar las virtudes peculiares de cada músico.

Entre los personajes más interesantes que figuraron en su grupo en las décadas de 1970 y 1980 estaban los guitarristas Steve Vai y Adrian Belew, los bateristas Terry Bozzio, Vinnie Colaiuta, Chad Wackerman y Aynsley Dunbar, el bajista Jeff Berlin, el tecladista George Duke, el violista Jean‑Luc Ponty y la vibrafonista y percusionista Ruth Underwood.

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Respaldado por un grupo muy profesional y organizado, Zappa pudo permitirse mayores libertades como guitarrista. Pronto no eran ya raros sus solos de diez minutos. Los álbumes en vivo Shut Up ‘n’ Play Yer Guitar y Guitar demuestran que dichos solos -o «esculturas de luz», como él los llamaba- no caían nunca en regodeos vacíos.

Desarrolló un lenguaje muy personal en la guitarra. Según Steve Vai, «al colaborar con Zappa yo servía de herramienta al compositor. Mi tarea consistía en tocar ciertas cosas complejas que él deseaba oír. Pero lo que más disfruté fueron los momentos en que podía pararme ahí y escucharlo nada más. En su ejecución siempre se encontraba continuidad y evolución. Sus pasajes tenían muchas aristas».

Por otro lado, el sentido del humor de Zappa siempre molestó a los puristas. Con trabajos digirieron el tono surrealista y absurdo, pero en su mayor parte inofensivo, de los primeros álbumes de los Mothers. Desde 1970 dicho tono se volvió más mordaz. En una época en que el movimiento de liberación femenina estaba tomando fuerza, Frank se rió de él en sus textos. Las críticas desde luego le importaban un comino. «Es fácil odiarme. Mi insensibilidad no se detiene prácticamente ante nada», confesó.

Zappa no temió siquiera clavarse de cabeza en el campo minado de los estereotipos étnicos. La canción «Jewish Princess» provocó protestas públicas por parte de la liga B’nai B’rith, que lo acusó de representar tendencias antisemíticas. Frank no los tomó en serio y dio inicio a una campaña contraria en defensa de su derecho de libertad de expresión, además de continuar su serie de retratos de mujeres «típicas» con ataques no menos despiadados contra las «Catholic Girls» y la «Valley Girl» de California.

Otros blancos predilectos fueron los evangelistas de la televisión, los censores, los cientólogos, los amantes de la música disco, los camioneros, los nostálgicos de los sesenta, los apóstoles de la salud y desde luego los políticos de cualquier tendencia, sobre todo los republicanos.

Existe un poster que fue icónico en su momento y hoy es legendario. Frank Zappa sentado en el W.C. Un auténtico retrato en blanco y negro del artista posadolescente. El retrato dadaísta por excelencia de la era dorada del rock. En él, Frank metafóricamente se caga sobre todo y sobre todos. ¿Por qué? Porque era un observador y como tal había visto la estulticia concentrada o repartida generosamente por doquier: en la política, la moral, los lugares comunes que regían la sociedad, en los hombres, en las mujeres, en el sexo, en la religión, en la cultura…

VIDEO: Frank Zappa – Catholic Girls – YouTube (Antonio Capraro)

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