68 rpm/41

Por SERGIO MONSALVO C.

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En los meses de ensayo que siguieron a la fundación del grupo que se haría llamar Buffalo Springfield se pusieron de manifiesto los talentos, las personalidades y la ambición de sus miembros. En ese tiempo prevalecieron, para su fortuna, la colaboración, el talento y las ganas de mostrarlo.

Lo primero que buscaron fue conseguir la misma destreza en las guitarras eléctricas que en las acústicas, cosa que les resultó fácil y productiva, igual que ponerse de acuerdo y transigir sobre el material que los daría a conocer.

En el quinteto había tres excelentes guitarristas, vocalistas y autores (Stephen Stills, Neil Young y Ritchie Furay) y un soporte rítmico moldeable, dinámico y preciso, formado por el binomio Bruce Palmer y Dewey Martin.

El primero, como buen bajista, discreto, callado y brindando juego a todos los demás. Martin, el baterista, por su parte, era el de más antiguo profesionalismo en la banda y conocía algunos secretos de la escena que en el comienzo compartió con el resto. Furay, a su vez, aportó su atinado acompañamiento, destreza técnica y voz principal.

Las figuras, sin embargo, eran Stephen Stills y Neil Young. Ambos bien desenvueltos en escena, de voces templadas y grandes creadores de canciones. Entre ellos se forjó una saludable competitividad tempranera. Fueron selectivos y críticos constructivos al escoger las piezas en beneficio del grupo.

Stills puso a disposición de la banda su formación directa en la lírica country con influencias del pop; y Young, su emotividad, excentricismo y mística. De tal manera armaron un repertorio gloriosamente melódico, de enormes hechuras y una versatilidad refrescante. El resultado de ello: un folk-rock de elocuente trascendencia.

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LAST TIME AROUND

BUFFALO SPRINGFIELD

(Atco)

La calidad inmediata de este grupo lo puso en el centro de California, donde las cosas se sucedían a gran velocidad. Todo era nuevo y excitante: estilos, comportamientos, ideas y motivaciones, lo mismo que sus excesos. Todo a la par, como cultura en pleno desarrollo.

En medio de ello las baladas del grupo emergieron con luz propia y única. En 1966 verían aparecer su primer disco, homónimo: Buffalo Springfield. Stills y Young en perfecta empatía, componiendo todas las canciones y creando el mítico sonido de la agrupación, con mucha interacción entre los diversos tonos de sus guitarras.

Armonías inconfundibles y originales que creaban un soundtrack sugerente para imágenes paradisiacas o caóticas. La temática fue heterogénea y coherente. Stills puso la canción representativa del disco: “For What It’s Worth”. Una canción de protesta sesentera inspirada en las revueltas adolescentes sucedidas en la calle Sunset Strip de Los Ángeles.

Todo parecía ir viento en popa al momento de entrar a los estudios para grabar el segundo disco. Sin embargo, las cosas comenzaron a descomponerse. Los fuertes caracteres de todos y los excesos cuartearon la endeble estructura del conjunto. La grabación de Again ya no contiene labor de equipo. La fama les propinó una novatada que no supieron asumir.

El turbulento periodo en que se realizaron las sesiones incluyó por igual la ausencia (de Bruce Palmer, expulsado del país), el abandono y el regreso (de Young) y los reemplazos. En este disco Stills insertó cuatro temas propios en los que experimentó con los arreglos y la composición. Furay debutó como compositor con tres temas de calidad evidente, aunque rijosa contra Young (sobre todo en “A Child’s Claim to Fame”).

Éste último, por su parte, regresó al grupo con tres canciones compuestas a solas bajo la orquestación de Jack Nietzsche: “Mr Soul”, “Expecting to Fly” y “Broken Arrow”. Temas de pulidas formas, atmósferas sobrecogedoras y giros melódicos incandescentes. A pesar de todos los conflictos, el disco fue brillante y ambicioso — para muchos incluso superior al debut—.

El tercer y último disco grabado por el grupo, Last Time Around (1968), fue una imposición de la compañía que los tenía bajo contrato. Los doce temas que lo componen atestiguan lo que cada uno buscaba por separado. No había ya relación alguna entre ellos, grabaron en distintos horarios y espacios y hubo cambios de personal: Jim Messina entró en sustitución de Jim Fielder (otro sustituto), y al final fue quien se encargó de recopilar y cohesionar los materiales.

El nivel era alto, pero en comparación con los anteriores se escucha menor. Young escribió tres canciones y sólo cantó en una: “I Am Child”.

Tras la salida del disco el grupo se desbandó y los cuatro miembros importantes emprendieron sus propios caminos. Stephen Stills formó un trío de polendas junto a David Crosby (ex Byrds) y al inglés Graham Nash (ex Hollies), Furay creó Poco al lado de Messina y Neil Young se lanzó como solista.

La trascendencia de Buffalo Springfield fue contundente e indiscutible, no sólo entre las bandas derivadas del grupo sino también entre las que se formarían en las décadas posteriores bajo su férula: Long Ryders y The Jayhawks, por mencionar algunas. Neil Young a la postre siempre se manifestó satisfecho de los logros obtenidos por este conjunto.

La herencia de Buffalo Springfield es un todo suntuoso y melódico, con un material que pendula entre lo acústico y lo eléctrico, con Stills, Young y Furay sublimados en sus toques de apoyo a las armonías vocales y la fineza de las composiciones, tan enigmáticas como surreales (canciones reivindicatorias, amorosas y de experiencias psicotrópicas). Una lírica e instrumentación que serían premiadas por el reconocimiento del tiempo, el mejor juez.

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Personal: Neil Young, guitarra, armónica, piano y voz; Stephen Stills, guitarra, teclados diversos y voz; Ritchie Furay, voz y guitarra; Dewey Martin, batería; Jim Messina, bajo y voz; Bruce Palmer, bajo. Portada: Foto y diseño de la compañía discográfica.

VIDEO SUGERIDO: Questions – Buffalo Springfield, YouTube (Bluematter1969)

Graffiti: “Cambiar la vida. Transformar la sociedad