“I’M A FOOL TO WANT YOU”

Por SERGIO MONSALVO C.

I'M A FOOL TO WANT YOU (FOTO 1)

 (FRANK SINATRA)

 

En el alba de una nueva era

Old Bull dividió a la gente/

en los que son hijos de puta/

y los que no.

Frank, ¿cuál era tu bando?/

Rat Pack?

The Mob?

¿Servir de celestina a los poderosos?

¿Maltratar por aquí?

¿Hacer maldades por allá?

Entonces llegó Ava, ¿verdad?

 

Como llegó el tiempo en que tus discos/

se quedaran en el estante/

lo melifluo ya no se llevaba

como tampoco el antiguo beat

como tu relación con el más bello

animal del mundo.

 

Debías de cambiar/

ser más temperamental/

olvidarte de circunloquios/

mostrar el ardor, como Billie

El amargor y sus cadencias/

los tempos del corazón roto

 

El fracaso siempre posee un punto

de exageración/

pero a tu fraseo y romance

se les acababa la paciencia/

Tenías que modificar tu lenguaje/

tu balada/

para sostener la tensión/

para ser artista.

 

Necesitaste tiempo

pero ocurrió la canción/

tu pena propuso la sinceridad/

como una cierta compañía.

Lo conveniente perdió

la batalla

frente a lo emocionante.

 

A nadie le gusta imaginar

la pérdida/

y tú lo hacías

Pensaste en los besos

que no le darías/

en los que con otros ella compartía/

en el cuerpo que hasta el Diablo conocía.

 

Pero el adiós no era opción

por más que te esforzaras/

porque sólo quedarían escombros de ti/

crueles y despiadados.

 

Por eso le imploraste amor y abrazos

Sabías que estaba mal

pero eran días de ir a la deriva

con pesadumbre y sin milagros.

Sabías que Old Bull tuvo razón contigo/

y que tenías que volver a ella/

una y otra vez, como un tonto,

sin remedio.

 

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“I’M A FOOL TO WANT YOU”

Por SERGIO MONSALVO C.

I'M A FOOL TO WANT YOU (FOTO 1)

 (DINAH WASHINGTON)

Optar fue el verbo

cantar o no

refugio o calle

afanar o venderse

 

La vida le dio una nube

con la cual pulir los escalones

bajos y sucios y el anhelo de la voz

Se topó de frente con la brutalidad

de putas y oropel

esas que adornan a sus hombres

en las mesas de aquel bar

 

Cansadas y sin el atractivo

que la noche ha borrado

ofrecen el dinero obtenido

que se cuenta billete a billete

mientras se miran orgullosas

y requeridas

 

ellos apuestan lo ganado

en lides agrias

ellas son enviadas sin tiento

a camas vacías

entre mentiras y preguntas

 

Dinah optó entre imitar

o la mirada

dialogó con los ojos de muchas

y al llegar el momento cantó

con finura por aquellas derrotadas

 

 

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“I’M A FOOL TO WANT YOU”

Por SERGIO MONSALVO C.

I'M A FOOL TO WANT YOU (FOTO 1)

 (BOB DYLAN)

Al escucharla se descubre un ejemplo contumaz del modo en que un folk singer, evolucionado en rockero, puede otorgar tamaña intensidad a una pieza de crooner.

Marcada por el examen, el lento cavilar, la duda y el arrogamiento, aquél la fragua con una afirmación despiadada: “I’m a Fool to Want You”. Es la evidencia del yo desencantado, una frase dolorosa.

El intérprete añoso y experimentado se confiesa algo sombrío a sí mismo e incluso la luz que lo rodea en el momento de decirlo parece hosca. Dentro del marco de la pieza no hace falta hablar más. Después de la última discusión lo único que resta es intercambiar acusaciones, piensa. Y luego de  eso ¿qué?, ¿el perdón?, ¿el olvido?

Quien canta pasea su mirada a lo largo de un cuello descubierto. La piel se ve suave. Detrás, una cortina de cabello castaño y sedoso. La música inunda las palabras al verterse a través de la malla de una voz rota. Esto es lo que hace ahora, sincerarse en cómo se siente cuando la convicción se vuelve un poco más grande que el deseo. Ya nada parece suficiente.

Sabemos del agotamiento y del momento embotado de quien canta eso, del  que ha pasado por un largo altercado. Está paralizado, incapaz de hacer nada, aunque sus pensamientos lo atropellen. La certeza ha aumentado el significado de la revelación. Es una certitud obsesiva, pero la naturaleza de ese significado parece rebasar el entendimiento. Un rostro con una sonrisa encantadora, algo desdeñosa, le devuelve la mirada. Las paredes de la mente retumban para luego dar paso al silencio.

*Texto extraído del libro Baladas III, publicado por la Editorial Doble A.

 

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