68 rpm/3

Por SERGIO MONSALVO C.

68 RPM 3 FOTO 1

Si aquel año fue candente en lo sociopolítico, el talante dionisiaco del 68 igualmente se opuso al orden sexual que reinaba en la sociedad conservadora. Y ahí fue encendida otra hoguera fundamental desde el sexo, gracias al movimiento de liberación de la mujer, que literalmente se quitó el sujetador y usó la píldora: nada de timideces o de aguantarse el sexo hasta la boda. Con su complicidad fueron reventados los diques del tradicionalismo y se pudo hacer el amor igual que la revuelta.

De ello dio poética cuenta Van Morrison en su L.P. Astral Weeks. En él su voz desgrana historias, melancolía, resonancias emanadas de lugares idílicos. Los jóvenes querían en el 68 hacer la revolución, pero también buscaban un rincón en la noche, el tiempo verdadero, para amarse.

Es lo que cuenta Van en “The Way Young Lovers Do”, una de las ocho canciones que componen el álbum. La noche para amarse, y para voltear hacia el firmamento nocturno y soñar en lo que se es y en lo que habrá uno de convertirse.

En tal obra hay mucho folk-rock: rasgueos de guitarras acústicas, flautas y violines, arreglos de cuerda y metal, un majestuoso contrabajo. El músico irlandés, su creador, estaba en Nueva York, en el puro vértigo, grabando ese disco en dos días.

Pudo visitar a su amigo, el pintor Cecil McCartney (también irlandés), cuyos lienzos en ese momento se encontraban imbuidos en las proyecciones astrales. De ahí le vino la inspiración al cantautor para el título del disco y del tema abridor.

68 RPM 3 FOTO 2

 

ASTRAL WEEKS

VAN MORRISON

(Warner Brothers)

La principal razón por la que Van “The Man” Morrison (también llamado “León de Belfast”), impuso su poesía y su visión a partir de éste su segundo disco radica en que ningún otro cantante era capaz de irradiar tanto como él en ese entonces (con un cosmos musical de creación propia). La segunda razón es que sería difícil encontrar a otro intérprete blanco que lo superara en flexibilidad vocal y ritmo.

El virtuosismo vocal (sobre todo en presencia de influencias jazzísticas) su exaltación y sus argumentos, son la celebración de la vida errante y de la radio, las emisoras de rock y rhythm & blues que Van escuchaba de pequeño, en Cyprus Avenue, y su mantra central se refiere a una conexión con la platónica “música de las esferas” pitagórica, de la que se hablaba mucho en aquellos días.

Todo el material que compone el álbum suena lleno de fervor. La combinación de dichas cualidades se aprecia grandemente en él. Una bella mezcla de folk, blues, jazz y soul (celta), dotada de una orquestación ad-hoc. Aquí se encuentra el Van Morrison excelso, un digno heredero de las letras irlandesas con el que W.B. Yeats intercambiaría cosmogonías de manera gustosa.

El escritor austriaco Peter Handke dijo acerca del cantautor: “A él lo seguiré hasta el final de los días, los míos o los suyos. Lo he seguido siempre. Es imposible no creer en el sentimiento de algo cantado por él. Sus canciones crean absolutas epifanías: acontecimientos que consisten en mantenerse atento; en percatarse de las cosas; en ser abrazado y atrapado por un sol suplementario, por un viento refrescante, por un acorde silencioso, dulce, que afina y pone de acuerdo todas las disonancias”.

68 RPM 3 FOTO 3

Personal: Van Morrison: voz y guitarra rítmica; Jay Berliner, guitarra; Richard Davis, contrabajo; Connie Kay, batería; Warren Smith Jr., percusión y vibráfono; Barry Kornfeld, guitarra en “The Way Young Lovers Do”; Larry Fallon, clave en “”Cyprus Avenue”, John Payne, flauta en “Astral Weeks” y sax soprano en “Slim Slow Slider”.

Portada: La foto de Van Morrison incluida en la portada del álbum fue tomada por Joel Brodsky. El círculo adscrito al cuadrado de la misma simboliza místicamente, según el autor, la unión de los opuestos: “el sagrado matrimonio entre el cielo y la tierra”.

Van Morrison – The Way Young Lovers Do (Fillmore West, CA, 26 April 1970), YouTube (Apostolis Giontzis)

Graffiti: « Haz el amor, no la guerra »