68 rpm/50

Por SERGIO MONSALVO C.

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Chester William “Chet” Powers, Jr. Tenía un solo talento: sabía hacer buenas canciones. Nació en la época correcta y en el momento correcto, pero bajo un signo equivocado (Escorpión). Su vida fue como la de un personaje del escritor Elmore Leonard, de esos que se creen más listos de lo que son en realidad; de esos que le tienen bien tomada la medida al pulso de los tiempos, pero que por tratar de estirar las limitaciones o aprovecharse de los intersticios de la realidad tuercen su destino.

Mal estudiante y mejor observador aprendió pronto a tocar la guitarra y a componer. Su arropada vida dentro del conservador estado de Massachusetts, en la Unión Americana, le brindó las posibilidades de una buena educación básica y los beneficios de haber estado en la Fuerza Aérea. Sin embargo, prefirió buscarse la vida como cantante folk y partió rumbo a Nueva York.

En el Village se codeó en los cafés con lo más granado de la emergente escena sesentera: Bob Dylan, Josh White y Karen Dalton, entre otros. Con el oficio de músico apenas sobrevivía, así que comenzó a traficar con marihuana y anfetaminas para ganar dinero. Quería tener lo suficiente para poder grabar y sostenerse como solista.

La policía le seguía la pista y tuvo que usar diferentes nombres (Dino Valente o Valenti, Jackie Powers o Jesse Oris Farrow) tanto para actuar en un escenario como para registrar una canción (dentro de sus andanzas intentó hacer pasar como suyo el tema “Hey Joe”, del que no era autor, cosa que se sabría a la postre).

No obstante, ante el acoso y la vigilancia prefirió cambiar de aires y de residencia por Los Ángeles, donde compuso una pieza que se volvería popular, “Get Together”. Luego se fue a San Francisco, donde la identidad no era importante y sí el amor, la paz y experimentaciones de todo tipo. Era su ambiente y rápido se relacionó con otros músicos que buscaban dar salida a sus manifestaciones artísticas.

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QUICKSILVER MESSENGER SERVICE

QUICKSILVER MESSENGER SERVICE

(Capitol)

El origen de este grupo es obra del cantautor Dino Valenti, quien junto a John Cipollina en la guitarra, Jim Murray en la voz y armónica, David Freiberg al bajo y Casey Sonoban en la batería (Skip Spence participó igualmente en la formación, pero estuvo poco tiempo) decidieron crear una banda.

Se reunieron, ensayaron con el costal de canciones de Dino y buscaron un nombre para presentarse en público. Lo encontraron en sus ascendentes astrológicos y signos planetarios. De esta manera intentaron abrirse paso en la escena rockera de aquella ciudad californiana, que ya era un hervidero de bandas en el año de 1965.

Sin embargo, “el largo brazo de la justicia” alcanzó a Valenti, que no había abandonado su otra fuente de recursos (lo detuvieron por posesión de marihuana y anfetaminas en gran cantidad), y fue enviado a la cárcel por varios años.

Ahí se encontraba cuando Johnny Cash realizó su legendario concierto en la prisión de Folsom. Quiso hacerle llegar al cantante un par de temas para su consideración, pero otro preso llamado Glen Sherley se le adelantó con una pieza que Cash haría famosa en la grabación del evento.

Los demás miembros de Quicksilver continuaron con el proyecto y afinando el estilo que no sólo los definiría a ellos sino al practicado en aquella zona de la Bahía: el acid rock. Sus actuaciones eran muy seguidas y aclamadas por los amantes del sonido lisérgico.

La banda fundamentó su reputación con grandes actuaciones en el Avalon y en el Fillmore, las grandes salas de San Francisco,  y por negarse a firmar con alguna compañía discográfica para mantener la independencia (fueron los últimos en hacerlo).

La solidez musical del grupo se potenció cuando entraron en él Gary Duncan, en la guitarra de acompañamiento, y Greg Elmore, para sustituir a Sonoban en la batería. El cantante Jim Murray también abandonó la banda en 1967, luego de una vibrante presentación en el Festival Pop de Monterey.

Habría que apuntar que el rock de San Francisco se había desarrollado a su aire, sin la tentación de los sellos discográficos ni sus ofrecimientos. Cuando aquél llamó la atención de la industria, en dicho Festival, ya se mostraba a plenitud: su estética tendía a las exploraciones instrumentales, hablaba de las inquietudes de su comunidad (hippie) y sus representantes tenían nombres estrambóticos como Jefferson Airplane, Grateful Dead, Big Brother & the Holding Company o Quicksilver Messenger Service. Anunciaban sus conciertos con fantásticos pósters (evocadores del art nouveau) y se vestían con un look muy Old Western.

Quicksilver destacó por varias razones: fueron los supremos arquitectos del rock de San Francisco por su impresionante frente de guitarras, que hicieron de la improvisación y el twang acuoso su marca registrada.

Intercambiaban notas y armonías en jam sessions largas y disfrutables donde los temas recibían un tratamiento experimental en el que se daban cita elementos de blues, jazz, rock psicodélico, música clásica y folk.

En los conciertos se agregaban la proyección de los famosos light shows y el espíritu participativo del público al que convocaba el grupo en sus viajes sonoros.

El disco homónimo, con el que debutaron en las grabaciones en 1968, contiene la esencia maravillosa de su mezcla y toda la brillantez interpretativa de la que eran capaces en el estudio, en piezas como “Pride of Man”, “”Light Your Windows”, “Gold and Silver”, “The Fool” y “Dino’s Song” (del malogrado fundador del grupo, quien por cierto se reuniría con ellos en 1970).

En cuanto a sus actuaciones en vivo, el testimonio quedó grabado en el álbum Happy Trails, donde hicieron epopéyicas versiones de piezas de una de sus grandes influencias: Bo Diddley.

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 Personal: John Cipollina, guitarra de seis cuerdas; Gary Duncan, guitarra y voz; David Freiberg, bajo, voz y viola; Greg Elmore, batería. Portada: Ilustración de Barry Olsen.

VIDEO SUGERIDO: Who Do You Love? (1973 B&W) – Quicksilver Messenger Service, YouTube (aurora1957A)

Graffiti: “Queremos tener el placer de vivir y nunca más el mal de vivir

68 rpm/22

Por SERGIO MONSALVO C.

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Desde la llegada de los míticos Ginsberg, Ferlinghetti y Kerouac, la Bahía de San Francisco en California, ya tenía fama de albergar a marginados voluntarios que rechazaban los convencionalismos de una vida integrada al American way of life. En 1968 floreció como un utópico edén juvenil y bohemio.

Otra forma de contracultura comenzó a permear esa urbe arropada de poesía beat, de agitación estudiantil pro derechos civiles, políticos y antibelicismo, por la experimentación con drogas de todo tipo, por el rock psicodélico producto de ello y la inmigración constante de gente joven desarraigada (procedente de todos los rincones del planeta, especialmente de la tierra del Tío Sam).

Se empezó a crear un mundo underground diferente y único. Ahí surgió la comuna urbana conocida y la organización de eventos en donde la fantasía, el baile y un nuevo rock eran protagonistas.

Quienes daban vida a todo ello eran los hippies que fomentaban la convivencia y el arte en completa libertad, disertaban contra la guerra y a favor de hacer el amor e inventaron un léxico para comunicarse que comprendía vocablos como “in”, “out”, “freak”, “dope”, “happening”, “Human Be-in”, “trip”, etcétera. Y entre los grupos que ahí afianzaban sus carreras como estandartes del rock psicodélico estaba Jefferson Airplane.

Jefferson Airplane Perform On Stage

 CROWN OF CREATION

JEFFERSON AIRPLANE

(RCA)

En dicho ambiente de alucine había irrumpido este grupo que comenzó a dar vida a una leyenda en medio de otras; a una mitología particular inmersa en un Shan-gri-la generalizado. Tras el éxito del disco Surrealistic Pillow (1967) compraron una mansión de 20 habitaciones en el número 2400 de la Calle Fulton de Golden Gate Park.

Era una casa victoriana al sur de la ciudad cerca de High-Ashbury, el crucero de culturas, religiones, nacionalidades y clases sociales y emblema de un ambiente heterogéneo y tolerante.

En dicha casa vivían en comunidad los músicos de la banda: Grace Slick, Marty Balin, Paul Kantner, Jorma Kaukonen, Jack Casady y Spencer Dryden. Ahí ensayaban y daban oportunidad a otros grupos de hacerlo. Era un centro de acopio y venta de cosas y oficina de búsqueda de trabajo para otros músicos.

Durante el tiempo en que lanzaron su cuarto álbum, Crown of Creation, ya se habían alzado sobre el ancho cielo artístico de la ciudad y acumulaban seguidores no sólo ahí sino también internacionalmente.

Cuando el grupo decidió sustituir a su vocalista original, Signe Anderson, por la talentosa y bella Grace Slick, dio un paso decisivo hacia la inmortalidad. Corría el año 1967 y el sexteto obtuvo su estilo y sello: una combinación de folk y hard rock con la psicodelia. A partir de ello sus álbumes estarían marcados por el ácido lisérgico y los aires del flower power que se respiraban en la costa oeste de la Unión Americana.

Slick irradiaba una personalidad y comportamientos distintos. Era una belleza à la Mode, ex modelo, con una penetrante voz de contralto. Estaba involucrada en el misticismo orientalista, el cual proyectaba en las alucinantes metáforas presentadas en las canciones. Asumía la evocación por una nueva comunidad y el llamado para crearla al frente del Jefferson Airplane.

Su vestuario, con su grafía psicodélica de colores vivos y plena de simbolismo, lo usaba con la resuelta convicción de un profeta iracundo. Dominaba visualmente la imagen del grupo y también la forma de interpretación.

 Crown Of Creation (título tomado de una novela de John Windham) fue un éxito tanto artístico como comercial. Hay en él dos piezas que destacan por su significado: “Lather” y “Triad”. El primero, escrito por Slick, es el tema que abre la obra. Trata sobre su relación con el baterista Spencer Dryden, que por esos días iba a cumplir los 30 años de edad (una frontera muy especial para la cultura juvenil de aquellos días).

“Triad”, a su vez, tiene una historia que provocó polémica sobre su contenido antes de aparecer en el disco. Es una pieza de David Crosby que los Byrds (grupo del que éste formaba parte) se negaron a incluir en su álbum The Notorious Byrd Brother, ya que consideraron su temática demasiado arriesgada (un ménage à trois). Crosby se la cedió al Jefferson y participó con su guitarra en la grabación de la misma.

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Personal: Grace Slick (voz, piano y órgano), Marty Balin (voz y guitarra), Paul Kantner (guitarra y voz), Jorma Kaukonen (guitarra principal y voz), Jack Casady (bajo) y Spencer Dryden (batería y percusiones). Portada: Hiro, fotos de portada y contraportada; USAF, foto de la prueba de una explosión atómica en el desierto de los Estados Unidos; J. Van Hamersveld, diseño.

[VIDEO: Jefferson Airplane – Triad, YouTube (Planet Pygar)]

Graffiti: “Haz el amor, no la guerra