LA AGENDA DE DIÓGENES: ELVIS COSTELLO AND BRODSKY QUARTET (JULIET LETTERS)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

The Juliet Letters.  Elvis Costello debutó en los años setenta con una compañía disquera independiente que manejaba múltiples consignas de ingenio demasiado forzado, entre ellas el irónico surfing on the new wave. Este lema se aplicaba principalmente al que pretendía ser el doble de Buddy Holly, con su nombre robado al rey del rock and roll, aunque al muy poco tiempo este músico pragmático mostró sus verdaderos colores musicales.

Además de reconocer audazmente su deuda con cosas del pasado, como los géneros del soul y el country, descartados por ser demasiado anticuados para él en ese momento, parecía ocultar en su persona a un auténtico cantautor. La culminación temporal de su eclecticismo ocurrió con Mighty Like a Rose, un álbum de instrumentación sumamente inventiva en el que se reveló su amor reciente por la música clásica.

Después de escribir con Richard Harvey la partitura sinfónica para la serie de televisión inglesa G.B.H., Costello emprendió una colaboración con nada menos que The Brodsky Quartet, la cual finalmente resultó en un ciclo de canciones titulado The Juliet Letters.

El concepto se originó en una curiosa nota de periódico sobre un académico italiano que había asumido la tarea de responder a las cartas sinceras dirigidas a una tal Julieta Capuleto. El cantante y los intérpretes de los instrumentos de cuerda dieron rienda suelta a su imaginación y adoptaron los puntos de vista de varios corresponsales ficticios, los cuales abarcaron desde un amante rechazado y un soldado del frente de guerra hasta un suicida y un difunto.

Estos borradores fueron redactados y pulidos por Costello, a quien también corresponde el crédito de la mayoría de las composiciones, provistas por el cuarteto de los arreglos básicos.

Para apreciar The Juliet Letters, los amantes de The Brodsky Quartet no deben mostrarse alérgicos a la voz sin entrenar del voluntarioso artista del pop, cuyos fans a su vez deben tener la mente abierta para la música de cámara. La calidad de este audaz proyecto podrá ser juzgada mejor por los musicólogos, pero aparte de eso es posible afirmar, en todo caso, que precisamente debido a la combinación de disciplinas muy diferentes ninguno de los participantes tuvo que desgarrarse en el sentido artístico, al contrario. Todo fluyó de manera natural para todos.

Los contrastes estilísticos entre los textos, las composiciones y los arreglos aseguraron un resultado final fascinante, máxime cuando la intensidad emocional de ninguna manera salió perdiendo.  Aunque Costello no se lo haya propuesto conscientemente, él y The Brodsky Quartet hicieron una aportación interesante e innovadora a la moderna música clásica.

VIDEO: Elvis Costello and The Brodsky Quartet The Juliet Letters – I Thought I’d Write to Juliet, YouTube (Elvis Costello)

ARTE-FACTO: EL ALBA MINIMAL (II)

Por SERGIO MONSALVO C.

 

 

La música dialéctica tradicional es de carácter representativo: la forma musical está relacionada con un contenido expresivo y constituye un medio para crear tensión creciente; esto es lo que normalmente se denomina el “argumento musical”. 

 

Por el contrario, la música minimal (o repetitiva) no está construida en torno a tal “argumento”; la obra no es de tipo representativo ni un medio para expresar sentimientos subjetivos. Según Philip Glass, “Esta música no se caracteriza por ningún argumento ni desarrollo. Ha descartado los conceptos tradicionales estrechamente vinculados con el tiempo real, el tiempo de los relojes. La música no constituye una interpretación literal de la vida, y su experiencia del tiempo es distinta. No trata los acontecimientos dentro de una estructura direccional clara. De hecho, no hay ninguna estructura”. 

 

Además, indica: “La música ya no tiene una función mediadora que se refiera a algo ubicado en su exterior, sino que se encarna a sí misma sin mediación alguna. Por lo tanto, para escucharla se necesita un enfoque diferente, libre de los conceptos tradicionales del recuerdo y la anticipación. La música debe escucharse como un puro acontecimiento de sonido, un acto carente de estructura dramática”.

 

La Monte Young

 

En el periódico Village Voice, la crítica habló de una música antiapocalíptica dotada de una experiencia extrahistórica del tiempo, producida al descartar los elementos teleológicos y dramáticos. La Monte Young, según la publicación, había extirpado de su música la finalidad, el apocalipsis, y lo que queda era simple duración y éxtasis, sin principio ni fin: música eterna. De hecho, Young, por su parte, había comentado que su proyecto Dream House, por ejemplo, era una obra permanente y continua, desprovista de principio y que se prolongaba indefinidamente.

 

VIDEO: La Monte Young and Marian Zazeela: Dream House a Bologna (marzo 2012), YouTube (Francesco Matteo Ceccarelli)