TORI AMOS

Por SERGIO MONSALVO C.

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INTIMIDADES TELÚRICAS

Las canciones de Tori Amos se distinguieron desde el principio de su carrera (en los noventa) por una intimidad sin tapujos, un acto de liberación de temores infantiles reprimidos. La pelirroja estadounidense radicada en Londres se movió a partir de entonces entre pesadas líneas de blues y ligeras cascadas impresionistas de sonidos, con su canto entre el susurro y el grito como rasgo distintivo.

El nivel alcanzado volvió superflua toda comparación con Kate Bush. Tratárase de una canción de amor, una ingenua melodía infantil o la crónica de una violación, como “Me and a Gun”, Tori se ha dirigido con franqueza a su público, produciendo así consternación en un momento y alivio en el siguiente. Es difícil sustraerse a la fascinación de esta voz y la magia de las canciones al parecer vividas en carne propia.

TORI AMOS FOTO 2

El primer álbum de la cantante y pianista Little Earthquakes (East West, 1992) fascinó por sus íntimas observaciones e intensidad artística: canciones sobre miedos, pesadillas y fobias que en su totalidad equivalieron a un psicodrama musical. Los arreglos armados de figuras entre románticas e impresionistas en el piano y la filigrana percusiva de la batería dejaron mucho espacio a una voz que fluctuaba entre susurros temerosos y gritos liberadores.

En algunos pasajes la instrumentación compleja, casi sinfónica, con todo y cuerdas y metales, creó dinamismo y un carácter dramático adicional. No era posible oír la música de Tori Amos como fondo sonoro. Había que entregarse, aunque con ello se corriera el riesgo de que se despertara el propio inconsciente.

VIDEO SUGERIDO: Tori Amos – Me and a Gun, YouTube (IlliquidDiamonds)

 

REMATE