“THE END”

Por SERGIO MONSALVO C.

THE END (FOTO 1)

 (RELATO)

 Interior. Escenario dividido. Instalaciones de un hotel. Del lado izquierdo un elevador. Una mujer joven, con andar tambaleante y una botella de whisky en la mano derecha, se acerca en el momento que las puertas del ascensor se abren. De él sale un tipo como de 30 años. Ella trastabillea al querer hacerse a un lado y él la sostiene.

Él: ¡Hey, cuidado!

Ella: ¡Ah, hola! ¡Ja! Como hoy fue el último día de rodaje pensé en celebrarlo…Quizá hasta me podría acostar con alguno de ustedes: ¡El equipo de filmación! (intenta una reverencia con la mano en que trae la botella). Pero resulta que todos los fuereños terminaron su trabajo. Estaban cansados y se fueron a dormir temprano -menos tú, por lo que veo- y los extras ni adiós nos dijeron, ¿para qué? Así que pedí esta botella al bar y me la tomé en mi habitación yo solita, hasta que me harté y salí a ver qué había por aquí… ¿Sabes? Yo tengo que quedarme en este cochino pueblo del que nunca he salido, mientras ustedes se irán a seguir haciendo cosas, más películas…

Él: Creo que debes ir a acostarte.

Ella: ¡No! ¡Quiero hablar!

Él: Ok., pero puedes hacerlo acostada. Ven.

Ella hace un gesto desdeñoso con los hombros y lo sigue. Él le pide la llave y abre la habitación contigua (el lado derecho del escenario). Enciende la luz. La hace pasar y cierra la puerta. La lleva hasta la cama. La acuesta y le quita los zapatos.

Él: Muy bien, ahora habla todo lo que quieras.

Ella: Creo que tienes razón. Primero hay que ir a la cama para crear la intimidad necesaria y poder hablar. ¿Sabes? Me gustaría cumplir mi deseo: acostarme con alguno de ustedes. Quizá luego me corte las venas, para ya no tener que seguir aquí.

Él (Sentado en la cama la oye hablar sin moverse): No vale la pena. Ésta no fue más que una película estúpida.

Ella: No tan estúpida como la vida que me espera. (Pone la botella en la mesita de noche y apaga la luz).

 

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