A CERTAIN RATIO

DE LA IZQUIERDA AL FUNK

Por SERGIO MONSALVO C.

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A Certain Ratio es un grupo que tiene sus orígenes en la ciudad de Manchester, Inglaterra, y surgió junto con la compañía independiente Factory de Tony Wilson, el cual también fungió como su manager.

La característica distintiva del conjunto fue la frescura en la utilización de metales e instrumentos poco recurrentes en el género de música bailable que ellos interpretan. Su estilo de alguna manera causó revuelo en tal medio por la modernidad que le imprimieron y la cual resultó una influencia definitiva en muchas agrupaciones inglesas.

Do the Du (1980) fue un disco original y excitante de música postpunk que marcó su debut y dio cierto orgullo a la demeritada corriente canalizada hacia el baile. La canción representante de este L.P. es “Shack Up”, la cual habla de la decadencia de los valores sociales de la época.

Con esta primera obra, A Certain Ratio pareció destinado a unirse a Public Image Limited en la vanguardia de la “nueva izquierda del rock”. Sin embargo, su posterior desviación hacia el funk les resultó fatal.

El líder y máxima figura del grupo, Simon Topping –estupendo trompetista que estampó su huella en piezas como “The Fox”– creyó firmemente que llenarían el hueco dejado por Joy Division (otro producto de Factory). Por desgracia para él, en tanto que Joy Division, bajo la batuta del manager Ian Curtis, desplegó plenamente su desesperación lírica, A Certain Ratio mostró pronto el cobre de la monotonía.

El cassette Graveyard (1980) reunió el material grabado en 1979. La mitad correspondió a trabajos de estudio producidos por Martin Hannett; el resto, a presentaciones en vivo en el afamado Electric Ballroom de Manchester.   En el sentido musical, la compilación anticipá¢á el tedio calculado de sus siguientes álbumes de larga duración.

To Each… (1981) fue un disco que sólo atrajo críticas negativas. Su contenido siguió sonando como un Joy Division al que se le hubiera injertado un baterista de funk. La cirugía no les resultó.

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El grupo reencontró un poco de energía en Sextet (1983), pero no la aplicó en los puntos indicados. Los ritmos discotequeros y la quejumbrosa voz femenina de Martha Tilson no coincidieron nunca en este producto falto de interés.

Su siguiente obra, I’d Like to See You Again (1985), puso de manifiesto la ausencia de la voz de Tilson y la falta de imaginación y torpeza del productor que sólo explotó las inhibiciones y el conservadurismo del grupo en lugar de la actitud experimental y agresiva de sus comienzos.

A Certain Ratio fue la muestra de los problemas que enfrentó la Factory en su esfuerzo por mantenerse al tanto de los cambios en el mercado musical.  Con tales tumbos le resultó difícil desarrollar un mito conceptual que tenía como sustento al ritmo solamente. La vieja interrelación de la forma y el fondo.

Por eso, no cuajaron las aspiraciones míticas de Tony Wilson. La imagen del grupo se impuso al contenido hasta el punto de la fractura total. Los pronósticos hechos por Wilson, en el sentido de que sus protegidos andarían por Hollywood en limusinas, los condenaron tras un inicio en el que la frescura y el impulso creativo los señalaban como un grupo innovador que elevaría de nivel la música para baile.

No resultó así, y esta circunstancia puede aplicarse, en general, a todo el contingente del neofunk en Inglaterra, que sigue teniendo una oferta muy pobre en este sentido.

El énfasis en la música bailable, durante una época de decadencia económica, ha destruido muchas de las oportunidades para la creación de mitos. Los intérpretes ingleses del funk no han podido superar la funesta etapa de la música disco. El ejemplo de A Certain Ratio es patente. La promesa quedó sepultada entre ritmos aburridos y una asombrosa indulgencia para consigo mismos.

Circunstancias que no se modificaron ni con el cambio de compañía. La Polydor les editó su más reciente disco, Good Together, en 1989.

A Certain Ratio: Shack Up